Capítulo 8

Los principales tipos de labranza

 

Terminología, definiciones y clasificación de los sistemas de labranza

Existe confusión en la literatura acerca de la terminología de la labranza, porque muchos de los términos utilizados son muy generales, y porque además existe un gran número de diferentes sistemas que varían en los implementos, las combinaciones de los implementos y las intensidades de laboreo. Más aún, los autores utilizan los mismos términos para sistemas distintos.

La mayor confusión existe entre los términos labranza conservacionista, labranza reducida y labranza mínima.

La labranza conservacionista es un término general que ha sido definido como "cualquier secuencia de labranzas que reduce las pérdidas de suelo y agua, en comparación con las de la labranza convencional" (Lal, 1995). Normalmente se refiere a un sistema de labranza que no invierte el suelo y que retiene rastrojos sobre la superficie. El porcentaje de rastrojos que permanecen después de diferentes sistemas de labranzas se presentan en el Cuadro 12. Otra definición de labranza conservacionista utilizada es "cualquier sistema de labranza o siembra que mantenga al menos 30% de la superficie del suelo cubierta con residuos después de la siembra, para reducir la erosión hídrica" (Unger et al., 1995).

Sin embargo, en algunas situaciones, especialmente en zonas semiáridas, no existen rastrojos u otros materiales suficientes para dar una cobertura protectiva al suelo. Esto puede ser debido a la baja producción de rastrojos por razones de clima o de suelo, o porque los rastrojos son utilizados para otros propósitos como forraje, o porque son consumidos por los termites. En esta situación se pueden reducir las pérdidas de humedad y de suelo en comparación con las de labranza convencional, por la formación de estructuras como camellones y surcos. El sistema de la labranza en camellones puede ser considerado como un sistema de labranza conservacionista (Lal, 1995), aunque sería más consistente si hubiera una cobertura de rastrojos.

Usando la primera definición, la labranza conservacionista incluiría los siguientes sistemas:

La labranza cero (sinónimo de siembra directa y de no labranza) se refiere a la siembra dentro de los rastrojos del cultivo anterior sin ninguna labranza o disturbio del suelo, salvo lo

 

R. Barber, Consultor

Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO)

Roma, Italia

necesario para colocar la semilla a la profundidad deseada. El control de las malezas depende mayormente del uso de herbicidas.

Cuadro 12

Cantidad de residuos que permanecen sobre el suelo después de diferentes labranzas (Steiner et al., 1994)

Cobertura de residuos (%)

Cultivos no-frágiles1 Cultivos frágiles2

Arado de vertedera

Arado de discos

Subsolador

Arado cincel con puntas

Arado cincel rastrojero con puntas

Rastra de discos, tándem, rastra pesada

Rastra de discos, una dirección, hojas de 30-40 cm

Cultivador de campo con puntas pie de ganso

Rastras de discos para final con niveladores

Arado rotatorio, operación secundaria a 8cm profundidad

0-10

10-20

70-90

60-80

50-70

25-50

40-50

60-70

50-70

40-60

0-5

5-15

60-80

40-60

30-40

10-25

20-40

35-50

30-50

20-40

1 Cultivos no-frágiles incluyen: cebada, trigo, maíz, algodón, avena, pastos, arroz, sorgo.

2 Cultivos frágiles incluyen: frijoles, cultivos de cobertura, maní, papas, cártamo, soya, girasol, hortalizas.

La labranza en bandas se refiere a un sistema donde se preparan hileras para la siembra de 5-20 cm de ancho, mientras entre las hileras no se disturba el suelo y queda con su cobertura de rastrojos. En este sistema hay mayor remoción del suelo y una menor cobertura de rastrojos en las hileras de siembra que en la labranza cero.

La labranza vertical se refiere a un sistema donde toda la tierra está preparada con implementos que no invierten el suelo y causan poca compactación. Por lo tanto, el suelo queda normalmente con una buena cobertura de rastrojo de más de 30% sobre la superficie. Los implementos más comúnmente utilizados son el arado de cincel, la cultivadora de campo y el vibrocultivador.

La labranza en camellones se refiere al sistema de camellones y surcos. Los camellones pueden ser angostos o anchos, y los surcos pueden ser paralelos al contorno o construidos con una ligera pendiente dependiendo de si el propósito es conservar la humedad o drenar su exceso. Los camellones pueden ser semi-permanentes o construidos cada año, lo que afectará la cantidad de rastrojos que queda sobre el suelo. En los sistemas semi-permanentes que tienen una buena cobertura de rastrojos entre los camellones, habrá más remoción y menor cobertura de rastrojos en comparación con la labranza cero. En general este sistema es menos conservacionista que la labranza en bandas.

La labranza reducida se refiere al cultivo de toda el área del suelo pero con la eliminación de uno o más laboreos en comparación con los sistemas convencionales de labranza. Esto se refiere a un rango amplio de sistemas distintos, como por ejemplo:

rastra de discos o cultivadora, luego sembrar;

arado de cinceles o cultivadora, luego sembrar;

rotocultor, luego sembrar.

Dependiendo de los implementos utilizados y el número de pasadas, la labranza reducida puede ser clasificada como un sistema conservacionista o no conservacionista según la cobertura de rastrojos que queda al momento de la siembra. Por lo tanto, no todos los sistemas de labranza reducida son sistemas conservacionistas. De los tres ejemplos citados anteriormente, es probable que solamente el arado de cinceles o cultivadora luego de sembrar, pudiera ser clasificado como un sistema conservacionista.

La labranza mínima es el concepto que ha causado mayor confusión. Ha sido definido como "la remoción mínima del suelo necesaria para la producción de cultivos..."; pero el laboreo mínimo para producir un cultivo varia de cero hasta un rango de labranzas primarias y secundarias dependiendo del cultivo y del tipo de suelo. A veces este término significa labranza en bandas o el arado del suelo al final de las lluvias. Para algunos autores este término es sinónimo de labranza conservacionista, para otros es sinónimo de labranza cero, o es igual a labranza reducida. Para evitar confusión se sugiere no usar el término labranza mínima.

La labranza convencional involucra la inversión del suelo, normalmente con el arado de vertedera o el arado de discos como labranza primaria, seguida por labranzas secundarias con la rastra de discos. El propósito principal de la labranza primaria es controlar las malezas por medio de su enterramiento, y el objetivo principal de la labranza secundaria es desmenuzar los agregados y crear una cama de siembra. El control de malezas siguiente se puede hacer por medio de cultivaciones o herbicidas. La característica negativa de este sistema es que al suelo le falta una protección de rastrojos y queda casi desnudo, por lo tanto es susceptible a las pérdidas de suelo y agua debido a los procesos de erosión.

Una manera de visualizar la terminología de las labranzas es imaginar un triángulo (ver Figura 12). En la base se encuentra la labranza convencional que incluye un rango completo de operaciones para la preparación de la tierra. Cuando el triángulo se hace más angosto el número de labranzas disminuye, lo que corresponde a la labranza reducida. En el vértice del triángulo la preparación de la tierra está eliminada completamente como en la labranza cero. También se pueden clasificar las labranzas en base al grado de remoción del suelo y a la cobertura de rastrojos que queda a la siembra (Ver Cuadro 13).

Cuadro 13

Sistemas de labranza clasificados en base del grado de remoción del suelo y de la cobertura de rastrojos

-------------------------------------------------------------------------------------®

Menor remoción en intensidad y frecuencia del suelo

-------------------------------------------------®

Mayor cobertura de rastrojos

 

Los tipos principales de sistemas de labranza

Los sistemas de labranza más importantes serán tratados a continuación en más detalle, o sea: labranza convencional, labranza reducida, labranza en camellones, labranza vertical, labranza en bandas, labranza cero y los sistemas combinados de labranza-siembra y labranza profunda o subsolación.

Labranza convencional

El principio de la labranza convencional se basa en la inversión del suelo con el objetivo de controlar las malezas, seguido por varias operaciones para la preparación de la cama de siembra.

 

Ventajas

Controla muy bien las malezas, menor costo de herbicidas.

Permite el control de enfermedades e insectos al enterrar los rastrojos de los cultivos.

Facilita la incorporación de fertilizantes, cal, pesticidas y herbicidas pre-siembra.

Facilita el aflojamiento del perfil, de capas compactadas y costras.

Apto para la incorporación de pastos en sistemas de rotaciones de cultivos.

Crea una superficie rugosa que mejora la infiltración de la lluvia con solamente una arada.

Limitaciones

Los suelos quedan desnudos, y por lo tanto susceptibles al encostramiento y a la erosión hídrica y eólica.

Requieren muchos equipos para las diferentes operaciones.

Para ahorrar tiempo a menudo se utilizan tractores pesados y grandes que aumentan la compactación.

Mayor consumo de combustible, tarda más para sembrar y es menos flexible cuando la época de siembra está perjudicada por el clima.

El subsuelo puede eventualmente llegar a la superficie lo cual a su vez, si las características físicas y químicas del subsuelo no fueran favorables, podría provocar problemas de germinación y del crecimiento inicial del cultivo.

La inversión y las muchas labranzas del suelo resultan en un suelo blando y susceptible a la compactación.

La base de la vertedera alisa el suelo resultando en el tapado de los poros lo que perjudica la permeabilidad de la capa superficial.

Al arar cada año a la misma profundidad se forma una zona compactada, el "piso de arado". Esto es común cuando la superficie del suelo está seca pero el contenido de humedad a 20 cm de profundidad es aún alto.

El alto número de labranzas para preparar la cama de siembra resulta en la pérdida de humedad; aunque al comienzo de las labranzas el suelo tuviera un contenido de humedad apropiado para la germinación, al terminar la preparación de la cama de siembra podría estar demasiado seco para poder sembrar; entonces hay que esperar otra lluvia antes de poder sembrar.

La maquinaria

Se requiere un arado de vertedera o un arado de discos para la labranza primaria. Un arado de vertedera reversible aumenta la eficiencia del trabajo. Después de la labranza primaria se necesita una rastra de discos y a veces también una rastra de dientes. Se utiliza una sembradora convencional y para el control de malezas se requieren una aspersora y/o cultivadores de hileras.

Operaciones

Con el arado de vertedera o con el arado de discos se logra la inversión de la primera capa del suelo, normalmente hasta una profundidad de unos 30 cm. Luego se hacen varias pasadas con rastra de discos, cuyo número dependerá de la textura y contenido de humedad del suelo, hasta formar agregados de un tamaño apropiado para la cama de siembra. Como una guía general, para evitar o demorar la formación de costras superficiales, la preparación del suelo debería dejar agregados del tamaño de una naranja (6-8 cm de diámetro) en los suelos livianos a medianos, y agregados del tamaño de un huevo pequeño de gallina (4-5 cm de diámetro) en los suelos pesados.

Si es necesario emparejar el terreno se pasa una rastra de dientes. No es aconsejable utilizar un tablón de madera en suelos livianos a medianos porque provoca la pulverización del suelo, pero se puede utilizar sin embargo en suelos pesados. Sería mejor usar una placa niveladora montada en la rastra para hacer un buen emparejamiento.

En muchos cultivos se aplica un herbicida pre-siembra incorporado, con la última pasada de la rastra de discos o la rastra de dientes. Para la siembra se utiliza una sembradora convencional que debería estar equipada con ruedas de presión en lugar de una cadena para cubrir la semilla. Si la sembradora tiene cadenas para cubrir la semilla es necesario preparar el suelo más mullido para conseguir una buena germinación; sin embargo el suelo mullido es más susceptible al encostramiento y por eso a la erosión hídrica.

Labranza reducida

Los términos labranza reducida se refieren a los sistemas de labranza donde hay menor frecuencia o menor intensidad de labranza en comparación con el sistema convencional. Esta definición es bastante amplia y por lo tanto los sistemas de labranza que varían en los implementos, frecuencia, e intensidad pueden ser considerados como la labranza reducida. Los tipos de implementos y el número de pasadas también varía; la consecuencia es que en algunos sistemas quedan muy pocos rastrojos y en otros más de 30%. Por ello, algunos sistemas de labranza reducida son clasificados como labranza conservacionista mientras que otros no. En general, los sistemas de labranza reducida no ocupan el arado vertedera ni el arado de discos.

Debido a la gran variabilidad de los sistemas de labranza reducida es difícil generalizar sobre sus ventajas y limitaciones. Sin embargo todos los sistemas tienen la ventaja de reducir el consumo de combustible, el tiempo de trabajo y los equipos requeridos en comparación con la labranza convencional. Por lo tanto los sistemas de labranza reducida son más flexibles que los sistemas convencionales. Debido a la roturación del suelo las condiciones de germinación de las semillas son mejores que en labranza cero; además hay mayor flexibilidad en el control de malezas, por medio de cultivaciones y/o herbicidas, en comparación con labranza cero.

A continuación se discuten brevemente los tres sistemas de labranza reducida:

Con rastra de discos

En este sistema se hacen una o dos pasadas de rastra de discos, luego se siembra normalmente con una sembradora convencional. Las ventajas están en el ahorro en combustible y tiempo, y en la formación de condiciones favorables para la germinación.

Las limitaciones son que muchas veces queda una baja cobertura de rastrojos aunque eso depende del ángulo de los discos y el número de pasadas. Cuanto mayor es el ángulo de los discos, mayor será la remoción del suelo y menor la cobertura de rastrojos; de esta manera los suelos quedan susceptibles al encostramiento. En suelos susceptibles a la compactación, se hacen varias pasadas con la rastra de discos a la misma profundidad (normalmente 10-15 cm) cada año; esto resultará en la formación de un piso de arado. La labranza poco profunda dificulta el control mecánico de las malezas y entonces es necesario confiar más en el uso de herbicidas.

Con arado de cincel o cultivador de campo

Este sistema consiste en dos pasadas del arado cincel o del cultivador de campo y luego la siembra. Normalmente una pasada con el arado cincel no afloja todo el terreno. Las ventajas son las mismas mencionadas anteriormente, pero además aumentará la infiltración de la lluvia especialmente en suelos susceptibles a la compactación y el endurecimiento. Normalmente con este sistema queda una cobertura de rastrojos mayor del 30%, por lo que el sistema es considerado conservacionista y da protección al suelo contra la erosión.

Las limitaciones son que las condiciones físicas del suelo y las ondulaciones superficiales dificultan la siembra y por lo tanto la germinación. También existe una cierta dificultad para incorporar uniformemente los herbicidas pre-siembra.

Con rotocultor

Este sistema tiene las mismas ventajas de los sistemas citados arriba. La mayor limitación es que el rotocultor tiende a pulverizar los suelos y dejar una baja cobertura de rastrojo sobre el mismo, el que queda así en condiciones susceptibles al encostramiento. Además, se puede provocar la formación de un piso de arado con el paso de tiempo.

 

Labranza vertical

Introducción

La siguiente sección ha sido tomada de la publicación "Labranza Vertical" escrito por Barber, Navarro y Orellana (1993), para los agricultores, suelos y clima del área de Santa Cruz, Bolivia. Santa Cruz se encuentra dentro del trópico sub-húmedo y está caracterizada por dos épocas de lluvia y dos cultivos por año. En la segunda época, el invierno, hay menos lluvia y temperaturas más bajas que en la primera época, el verano.

La principal característica de la labranza vertical es que utiliza brazos o flejes equipados con puntas en lugar de discos para aflojar el suelo sin invertirlo, dejando en la superficie una cobertura protectora formada por los residuos del cultivo anterior y por las malezas arrancadas.

Los implementos principales en la labranza vertical son el arado cincel rastrojero (Figura 13), el vibrocultivador (Figura 14), y el cultivador de campo rastrojero (Figura 15). Se debe notar que la terminología empleada para los implementos ilustrados sigue la usada por los fabricantes o aquella mas comúnmente usada. Las ilustraciones sirven para clarificar las definiciones empleadas.

Ventajas de la labranza vertical

La labranza vertical sostiene mejor la productividad de los suelos debido a la presencia de los rastrojos en la superficie que protegen el suelo contra los procesos de erosión. Esta cobertura de rastrojos también impide la formación de costras superficiales (planchado) que pueden provocar una baja emergencia de los cultivos.

Los implementos de labranza vertical causan poca compactación, es decir no forman una capa dura en el subsuelo (piso de arado) que limita la profundización de las raíces. En cambio los discos de labranza convencional ocasionan capas duras.

Debido a que la labranza vertical no invierte el suelo, hay menos descomposición de la materia orgánica y menos pérdida de humedad, que es muy importante antes de la siembra. (Ver Cuadro 14 para un ejemplo de los efectos de la labranza vertical sobre el contenido de humedad en el suelo, la cobertura de rastrojo y el rendimiento de maíz en comparación con otros sistemas de labranza).

Cuadro 14

Contenido de humedad, cobertura de rastrojos y rendimiento de maíz para cuatro sistemas de labranza en Oxford, North Carolina, EE.UU. en 1985. (Fuente: Cook y Lewis, 1989)

Sistema de labranza

Humedad

(%)

Cobertura de rastrojos

(%)

Rendimiento de maíz

(t/ha)

Labranza cero

Labranza vertical

Arado cincel disco

Labranza convencional

13

12

9

6

90

33

14

3

5,77

5,58

4,70

3,57

La labranza vertical es un sistema ventajoso en un amplio rango de tipos de suelo, inclusive en los que tienen problemas de drenaje y que son susceptibles a la compactación. La eficacia operativa del sistema de labranza vertical es más alta que la de labranza convencional, sobretodo debido a que el vibrocultivador trabaja con mayor velocidad y tiene mayor ancho de trabajo que la rastra de discos. Por consiguiente es posible preparar entre 50 hasta 80% más de superficie por día con labranza vertical, si se la compara con labranza convencional (Ver Anexo 1).

Además, se ha estimado que el costo de adquirir y de mantener los implementos de labranza vertical durante 10 años es por lo menos 25% menor que el de los implementos de labranza convencional. Eso es sobre todo debido a un costo más elevado para el mantenimiento de los discos que de las puntas. (Ver Anexo 2).

Las limitaciones de la labranza vertical

La mayor limitación de la labranza vertical es la dificultad de controlar mecánicamente las malezas estoloníferas y rizomatosas en condiciones húmedas, especialmente las gramíneas, como por ejemplo el pasto Bermuda (Cynodon dactylon). En la labranza vertical los implementos arrancan las malezas y las dejan en la superficie. Si por algunos días no llueve y la superficie del suelo está húmeda rebrotan fácilmente; por eso, en el caso de una parcela muy enmalezada y con pasto Bermuda es mejor no usar la labranza vertical.

Este problema es mucho más grave en los cultivos de maíz y sorgo donde no existen herbicidas (o son antieconómicos) para el control de post-emergencia de malezas gramíneas. En cambio no es un problema serio en la soya, donde existen buenos herbicidas pre-siembra incorporados y de post-emergencia para controlar las gramíneas.

Otra limitación de la labranza vertical es que podría incidir en incrementos de plagas y enfermedades asociadas con los rastrojos que no se entierren completamente. Esto sucedería más probablemente, donde se practica el monocultivo (por ejemplo soya-soya cada año), o debido a la misma sucesión de cultivos cada año, (por ejemplo soya-trigo); sin embargo hasta ahora no hay evidencia de este problema en el área de Santa Cruz.

Pre-requisitos para la implementación de la labranza vertical

La labranza vertical, como cualquier sistema de labranza, da los mejores resultados en suelos fértiles, no compactados, bien drenados, emparejados y sin problemas de malezas. Antes de iniciar la labranza vertical, si el suelo está compactado se debe descompactar, emparejar las parcelas si fuera necesario, y rectificar cualquier deficiencia nutricional que se presente.

También es aconsejable elegir parcelas no enmalezadas con gramíneas, y comenzar con los cultivos de soya de verano y trigo, soya o girasol de invierno. En el caso de trigo, generalmente no hay problemas serios de malezas gramíneas, y con soya o girasol es fácil controlar las gramíneas con herbicidas de post-emergencia.

Para la implementación exitosa de la labranza vertical es importante que los rastrojos y las malezas sean bien triturados y uniformemente distribuidos en la parcela. Así se puede evitar el atascamiento en los implementos. Para ello, es recomendable que la cosechadora esté equipada con picadora y distribuidora de paja.

Además, para disminuir el tamaño de los tallos de maíz, sorgo, girasol o algodón que quedan después de la cosecha, es necesario pasar una desbrozadora. Tampoco se debe dejar crecer las malezas en el barbecho. Una vez que alcanzan a unos 15 cm de altura, se debería desbrozar para evitar problemas de competencia de las malezas y de atascamiento de la maquinaria.

La labranza primaria para el cultivo de verano

Se recomienda el uso del arado cincel tipo rastrojero es decir, un arado cincel con discos cortadores de rastrojo delanteros (ver Figura 15) con puntas rectas de aproximadamente 4 a 5 cm de ancho. Los brazos deberían ser distribuidos sobre cuatro barras para reducir las posibilidades de atascamiento y el tractor debería avanzar con una velocidad de 6 a 9 km/h.

El espaciamiento entre los brazos variará con la profundidad del trabajo, el número de pasadas, y la potencia requerida del tractor. Como regla general la profundidad del trabajo debería ser igual al espaciamiento entre los brazos dividido entre 1,1 para lograr un buen aflojamiento de la tierra a todo lo ancho. Si los brazos están muy espaciados, es decir más de 30 cm, es necesario hacer dos pasadas intercaladas. Además, cuando la profundidad del trabajo excede 18 cm, normalmente se requieren dos pasadas, dependiendo de la textura y humedad del suelo. Por lo general se necesitan 9 a 12 HP por cada cincel. Las recomendaciones sobre estas especificaciones se presentan en el Cuadro 15.

Cuadro 15

Características de trabajo del arado cincel rastrojero. (Fuente: Barber et al., 1993)

Espaciamiento entre brazos

(cm)

Número de brazos

Profundidad de trabajo

(cm)

Número de pasadas

Ancho de trabajo

(m)

Potencia mínima del tractor

(HP)

21

21

26-28

26-28

26-28

26-28

26-28

26-28

35

35

35

35

11

13

9

9

11

11

13

13

7

9

11

13

18-20

18-20

17-18

24-26

17-18

24-26

17-18

24-26

18-20

18-20

18-20

18-20

1

1

2*

1-2

2*

1-2

2*

1-2

2*

2*

2*

2*

2,31

2,73

2,43

2,43

2,97

2,97

3,51

3,51

2,45

3,15

3,85

4,55

110

130

90

90

110

110

130

130

70

90

110

130

* Cruzadas

Se recomienda trabajar con el arado cincel rastrojero cuando el suelo esté friable, lo que corresponde a un contenido de humedad entre seco y ligeramente húmedo. En esta condición el suelo se desagrega fácilmente y los cinceles romperán los terrones por su acción vibratoria. Además controlará las malezas. Si el contenido de humedad del suelo es demasiado alto, el suelo es más plástico, y los cinceles sólo producirán hendiduras sin desagregar los terrones y sin controlar las malezas. En cambio si el suelo está muy seco, los terrones estarán muy duros y no se desintegrarán.

La primera pasada se debería hacer lo más pronto posible después de la cosecha y de todos modos antes de que las malezas lleguen a 15 cm de altura; así se reducen los riesgos de enmalezamiento y de atascamiento.

En el caso que sea necesaria una segunda pasada para lograr la profundidad deseada y un buen aflojamiento del suelo y desenraizamiento de las malezas de todo el ancho del trabajo, es preferible hacerla al sesgo en la primera, con una inclinación en la dirección de trabajo de 90° , y nunca menos de 30° . Sin embargo, muchas veces esto no es factible porque las parcelas son demasiado largas y angostas.

La segunda pasada se puede hacer el mismo día si la humedad es óptima, pero si el terreno está más húmedo de lo requerido será necesario esperar algunos días para que se seque.

Si el suelo es de textura liviana o mediana con síntomas incipientes de compactación, se aconseja una segunda pasada del arado cincel rastrojero de por lo menos 25 cm de profundidad. Es importante recordar que el arado cincel no es un subsolador. Si el suelo está verdaderamente compactado, será necesario descompactar con dos pasadas cruzadas del subsolador. En esta situación no será necesario hacer las labranzas primarias con el arado cincel rastrojero, sino que se harán las labranzas secundarias directamente.

El uso de otros implementos para la labranza primaria

En lugar de usar un arado cincel rastrojero, se puede utilizar un arado cincel vibrador como el "Vibroflex", (Figura 16), que tiene brazos vibrantes y puntas rectas de 6,5 cm de ancho. Los brazos están espaciados a unos 23 cm y distribuidos en cuatro barras. Este implemento funciona como un arado cincel, pero trabaja más rápidamente debido a que es más liviano y a la vibración de sus brazos.

Además, las vibraciones favorecen el desmenuzamiento de los terrones y el desprendimiento de tierra de las raíces de las malezas. En los suelos livianos y medianos se requieren aproximadamente 6 HP por brazo; para que el tractor funcione en forma óptima, debe trabajar a una velocidad alta, de 8 a 12 km/h; por lo tanto tiene una eficacia operativa mayor que el arado cincel rastrojero. Sin embargo, debido a la falta de discos cortadores delanteros, se pueden encontrar problemas de atascamiento cuando hay grandes cantidades de malezas o rastrojos.

Si no se posee un arado cincel rastrojero, pero se cuenta con el arado cincel común que no tiene los discos cortadores delanteros, es probable que se presenten problemas de atascamiento, especialmente cuando hay abundantes rastrojos o malezas. Sólo será aconsejable usar el arado de cincel común, cuando hay pocos rastrojos y malezas (especialmente malezas del tipo rastrero) y cuando el suelo está friable. Además el tractor tiene que avanzar a una velocidad de 7 a 9 km/h. Una buena opción podría ser un arado cincel rastrojero, o modificar un arado agregándole los discos cortadores y sus resortes de presión.

La labranza secundaria para el cultivo de verano

La función de la labranza secundaria es preparar la cama de siembra desmenuzando los terrones más grandes, arrancando las malezas, emparejando el terreno, y dejando la mayor parte de los rastrojos en la superficie. También sirve para la incorporación de los herbicidas pre-siembra.

Para la labranza secundaria se recomienda el uso del vibrocultivador (ver Figura 16), que reemplaza con ventajas a la rastra liviana de discos en la preparación de la cama de siembra. El vibrocultivador consta de brazos vibratorios, espaciados a unos 10 cm y montados en cuatro barras. En el caso que haya bastante rastrojo y/o malezas, se recomienda aumentar la distancia entre los brazos hasta 15 cm para reducir los riesgos de atascamiento. Se deben usar puntas rectas de unos 3,5 cm de ancho o, si no hay grandes cantidades de rastrojo, puntas dobles (Figura 17).

La profundidad del trabajo aconsejable es de 8-10 cm. Es muy importante hacer estas labranzas con una alta velocidad de 8-12 km/h, para optimizar las vibraciones que sueltan las malezas y desmenuzan los terrones grandes. La acción vibratoria deja los terrones grandes en la superficie, que resiste mejor la formación de costras, y deja agregados más pequeños en la parte inferior, lo que facilita la germinación de las semillas.

El vibrocultivador funciona bien en suelos friables, provocando un buen desmenuzamiento de los terrones, pero con terrones grandes y en condiciones secas, causa muy poca desagregación. Bajo estas condiciones podría ser necesario hacer una pasada con la rastra liviana de discos con discos de no más de 22 pulgadas de diámetro (55 cm) para desmenuzar los terrones más grandes.

Se recomienda hacer una o dos pasadas del vibrocultivador; el número de pasadas depende del control de malezas y el tamaño de los terrones. Para obtener una cama de siembra adecuada en suelos livianos a medianos, los terrones deberán tener un tamaño de 6 a 8 cm de diámetro; en cambio, en suelos pesados, es necesario reducir el tamaño de los terrones hasta 4 o 5 cm de diámetro. Así se obtiene una buena cama de siembra que reducirá los riesgos de encostramiento y facilitará la germinación. Para reducir el tamaño de los terrones en suelos livianos y medianos, se recomienda hacer las labranzas secundarias cuando los suelos están friables. No se recomienda el uso de rodillos tipo canasta ni tipo helicoidal, porque provocarán una pulverización de estos suelos.

Para emparejar el suelo es aconsejable acoplar un peine de dedos largos (Figura 18) o una rastra de dientes (Figura 19) atrás del vibrocultivador. Pero si existe en la superficie una cobertura excesiva de rastrojos, el acoplamiento de estos implementos provocará el arrastre de los mismos. Si las irregularidades superficiales no son muy pronunciadas y no perjudican la siembra, sería mejor no emparejar. En cambio, si el suelo queda muy ondulado o acamellonado después de la labranza primaria y el vibro-cultivador no puede emparejar bien, sería aconsejable emparejar con una pasada de la rastra liviana de discos con discos no más de 22 pulgadas (55 cm) de diámetro cuando el suelo está bien seco.

El acoplamiento de una placa niveladora del vibrocultivador (ver Figura 14) no se recomienda para emparejar suelos livianos a medianos debido a que tiende a pulverizar el suelo; sin embargo, es recomendable para suelos moderadamente pesados.

Para disminuir el tamaño de los terrones en suelos moderadamente pesados y pesados, se recomienda acoplar al vibrocultivador uno o dos rodillos livianos, tipo canasta con barras anguladas (Figura 20). Ajustando la presión de los rodillos, se controla el grado de desagregación de los terrones, y al mismo tiempo se empareja. Sin embargo este tipo de rodillo, debido a sus barras anguladas, provoca la incorporación parcial del rastrojo. Para superar esto, se puede usar un rodillo desterronador pesado con barras helicoidales (Figura 21), acoplado atrás del vibrocultivador. Alternativamente, se puede tirarlo directamente con el tractor. El rodillo desterronador pesado, si las condiciones de humedad son óptimas desagrega el suelo, empareja y no incorpora los rastrojos superficiales.

El uso de otros implementos para la labranza secundaria

Si no se dispone de vibrocultivador, se podrá usar un cultivador de campo, preferentemente del tipo rastrojero que cuenta con discos cortadores delanteros (ver Figura 15), o un arado cincel vibrador (Figura 16). Estos implementos deberían ser equipados con puntas tipo de pie de ganso, de unos 25 cm de ancho (Ver Figura 17). Los brazos deberán estar espaciados 17 a 22 cm y montados en cuatro barras para reducir los problemas de atascamiento. La velocidad de trabajo debería ser 8-10 km/h, y se requiere un máximo de 5 HP de potencia por brazo. Se recomienda usar estos implementos solamente cuando los suelos están secos, y hasta 7-9 cm de profundidad. Bajo condiciones aún ligeramente húmedas, los pie de granso pueden provocar compactación del suelo.

Alternativamente se podría usar una rastra liviana de discos para la labranza secundaria si bien no es la más recomendada, porque incorpora una gran parte de los rastrojos, dejando el suelo desnudo; además aumenta la pérdida de humedad y causa compactación.

Tampoco se recomienda colocar un tablón de madera detrás de la rastra para emparejar suelos livianos y medianos; eso provoca una fuerte pulverización del suelo superficial favoreciendo el encostramiento y la erosión del mismo.

La labranza vertical para el cultivo de invierno

La preparación de los suelos con labranza vertical para el cultivo de invierno debería ser parecida a la de verano, pero con menos pasadas y menos profunda, salvo que el suelo haya sido severamente compactado en verano.

En suelos livianos a medianos, cuando los primeros 10 cm del suelo están secos, se recomiendan dos pasadas con el cultivador de campo rastrojero, equipado con puntas tipo pie de ganso de 25 cm de ancho y hasta 7 a 9 cm de profundidad. Luego el terreno debería estar pronto para sembrar. Si el suelo está algo húmedo en la capa superficial, se recomienda una pasada de arado de cincel rastrojero con puntas rectas hasta sólo 10 a 15 cm de profundidad.

Posteriormente, se harán una o dos pasadas del vibrocultivador con los brazos espaciados a 15 cm, y a una profundidad de trabajo de 8 a 10 cm. El número de pasadas dependerá del tamaño de los terrones y del grado de control de las malezas. Además, para emparejar debe acoplarse un peine de dedos largos o una rastra de dientes detrás del cultivador de campo o del vibrocultivador.

Para suelos pesados se recomienda dos pasadas con el arado cincel rastrojero con puntas rectas hasta 10 a 15 cm de profundidad. Seguidamente se hará una pasada del vibrocultivador con puntas rectas hasta 8 a 10 cm de profundidad con un doble rodillo tipo helicoidal o canasta detrás. Concluidos estos pasos el terreno estará pronto para la siembra.

 

El control de malezas en labranza vertical

Se recomienda aplicar herbicidas pre-siembra e incorporarlos con el vibrocultivador. Para el control de malezas post-emergencia, es preferible aplicar herbicidas con el fin de evitar el riesgo de compactación que puede ser causada en condiciones húmedas por el uso de cultivadoras de hileras.

Cuando el suelo está seco, las cultivadoras de hileras no provocan compactación, y se pueden combinar con aspersoras de bandas (Figura 22). Este tipo de aspersora aplica herbicidas en franjas angostas, solamente a lo largo de las hileras de los cultivos, y así se ahorra aproximadamente 50 % de herbicida.

Las cultivadoras de hileras deben estar provistas con ruedas de control de profundidad, brazos vibrantes ajustables, puntas tipo pie de ganso, y protectores para las plantas pequeñas. Los tamaños de las puntas y el espaciamiento de los brazos, dependerán de las distancias entre hileras.

Es aconsejable que la barra porta-herramientas tenga una distancia del suelo lo más alta posible, para permitir carpidas mecánicas en los cultivos más altos.

Con cultivadoras de hileras se debe trabajar a una velocidad de 8 a 12 km/h y a 5 a 8 cm de profundidad. Si no se posee una cultivadora de hileras, se puede adaptar un arado cincel o vibrocultivador. En el último caso se necesitará colocar brazos más largos.

El uso de implementos de labranza vertical después del desmonte

Es aconsejable utilizar un sistema de labranza convencional con el "Rome Plow" (rastra moderadamente pesada de discos) hasta un máximo de 15 a 18 cm de profundidad para emparejar las tierras solamente en la primera o al máximo en las dos primeras épocas inmediatamente después del desmonte.

Durante este período es importante hacer una buena uniformización de las parcelas. Algunas pasadas hasta 15 a 20 cm de profundidad con un escarificador, que es un apero parecido a un subsolador pero que realiza un trabajo más superficial (ver Figura 23), ayuda a lograr una buena uniformización.

Luego se puede comenzar con la labranza vertical trabajando a una profundidad de 12 a 15 cm durante los primeros años hasta que las raíces más profundas se hayan descompuesto. Así se reducen los riesgos de quebrar los brazos y discos cortadores de los implementos verticales. Además las raíces que quedan en el suelo a mayor profundidad de 15 cm sirven como abonos y por esta razón no es aconsejable sacarlas.

La siembra después de la labranza vertical

Por lo general, para la siembra después de la preparación de los terrenos con labranza vertical, se pueden usar sembradoras convencionales. Puesto que las cantidades de rastrojo al momento de sembrar no son generalmente grandes debido a su alta tasa de descomposición, será difícil que perjudiquen la siembra.

Para asegurar un buen contacto entre las semillas y el suelo, es aconsejable usar ruedas de presión atrás de la sembradora en lugar de cadenas.

Conclusiones

a. La labranza vertical es más conservacionista, eficaz y económica que la labranza convencional.

b. La labranza vertical es apta para un amplio rango de suelos, pero no es aconsejable su implementación en suelos muy enmalezados, y que tienen mucho pasto Bermuda (Cynodon dactylon).

c. Es importante que la cosechadora está equipada con picadora y distribuidora de paja, y que se haga desbrozamiento de los rastrojos y malezas para mantener una distribución uniforme de los mismos. Así se pueden evitar problemas de atascamiento.

d. Se recomiendan una o dos pasadas del arado cincel rastrojero, a una profundidad que dependa del espaciamiento entre los lazos para la labranza primaria. Se debería hacer la primera pasada lo antes posible después de la cosecha; el tractor debe avanzar a una velocidad de 7 a 9 km/h. Alternativamente se puede usar un arado cincel vibrador que avanza más rápido que el arado cincel, pero no tiene discos cortadores delanteros.

e. Se recomiendan una o dos pasadas del vibrocultivador de 8 a 10 cm de profundidad para la labranza secundaria, y que el tractor avance a una velocidad de 8 a 12 km/h.

f. Para emparejar suelos livianos y medianos se aconseja el uso de un peine de dedos largos o una rastra de dientes. No se recomienda el uso de rodillos tipo canasta ni tipo helicoidal para suelos de estas texturas.

g. Para suelos moderadamente pesados y pesados se recomienda acoplar uno o dos rodillos livianos tipo canasta, o un rodillo desterronador pesado, de modo de disminuir el tamaño de los terrones y emparejar.

h. El cultivador de campo equipado con puntas tipo pie de ganso, puede sustituir el vibrocultivador. Además puede ser usado para la preparación de tierras en invierno; no debe usarse cuando el suelo esté aún ligeramente húmedo.

i. Después del desmonte, se aconseja usar el "Rome plow" solamente la primera o las dos primeras épocas, mientras que se incorporan todas las raíces de los primeros 15 cm de profundidad. Luego se puede comenzar con la labranza vertical trabajando a una profundidad de 12 a 15 cm.

j. Después de preparar las tierras con labranza vertical se puede sembrar con una sembradora convencional equipada con ruedas de presión.

 

Labranza en bandas

En este sistema se preparan hileras para la siembra de sólo 5 a 20 cm de ancho y 5 a 10 cm de profundidad. El suelo entre las hileras no es disturbado, solamente se controlan las malezas y queda con una cobertura protectiva de malezas muertas y rastrojos.

Ventajas

El aflojamiento del suelo en las bandas da buenas condiciones para la siembra y germinación de la semilla y para el crecimiento inicial de las plantas.

Se puede usar una sembradora convencional.

La presencia de una cobertura protectiva sobre el suelo entre las bandas facilita la infiltración de la lluvia.

Hay menos problemas de erosión y encostramiento en el suelo entre las bandas de siembra.

Hay menor uso de combustible, gasto de equipos y es necesario menos tiempo para preparar las tierras.

No se requieren tractores de gran potencia.

Es más fácil colocar fertilizantes en las bandas de suelo removido.

El sistema es apto para suelos compactados y suelos endurecidos.

Limitaciones

El suelo en las bandas de siembra puede formar costras que impiden la emergencia del cultivo; es menos apto para suelos susceptibles al encostramiento.

Es más difícil preparar las bandas para producir buenas condiciones para la siembra con implementos convencionales. Es mejor usar maquinaria especial que muchas veces no está disponible. (Ver el sistema de labranza en bandas en la sección que trata de sistemas combinados de labranza-siembra).

 

Labranza en camellones

En este sistema los camellones pueden ser anchos o angostos, y los surcos pueden funcionar de dos maneras: atrapar y acumular la lluvia en zonas semiáridas, o drenar el exceso de agua en zonas húmedas. Por lo tanto el sistema debe ser diseñado para necesidades específicas, o sea para conservar humedad, para drenar humedad o para aceptar humedad como en sistemas de riego por gravedad. Los camellones y surcos pueden ser construidos a mano, con tracción animal o con maquinaria. Además, los camellones pueden ser construidos cada año o pueden ser semi-permanentes haciendo solamente operaciones de mantenimiento cada año. En los sistemas construidos cada año queda una baja cobertura de rastrojos sobre la superficie, mientras que en los sistemas semi-permanentes, la cobertura depende del sistema del control de las malezas y el manejo de los rastrojos. También existen camellones anchos con lomos ligeramente combados que tienen un ancho que varía entre siete y diez metros.

Ventajas

Cuando los camellones están construidos paralelos al contorno conservan la humedad en zonas semi-áridas y sub-húmedas. La lluvia queda atrapada entre los surcos donde se infiltra, en lugar de perderse como escorrentía. Para aumentar la infiltración se pueden construir tapones o barreras en los surcos a distancias de uno a tres metros. (Ver Cuadro 16 para un ejemplo del efecto de camellones cerrados sobre los rendimientos de diferentes cultivos en Tanzania).

Cuadro 16

Efectos de camellones cerrados sobre los rendimientos de diferentes cultivos en Tanzania (Prentice, 1946)

Año

Cultivo

Rendimiento (kg/h)

   

En plano

En camellones

1939

1939

1940

1942

1943

1944

1944

1944

1945

1945

1945

610

610

787

1 245

585

660

660

660

787

787

787

Algodón

Sorgo

Sorgo

Algodón

Maíz

Algodón

Sorgo

Sorgo

Algodón

Sorgo (rast.)

Sorgo

323

202

808

1 049

172

101

853

343

684

1 467

976

542

734

1 122

854

825

393

869

798

1 234

3 747

892

68

263

39

-18

380

290

2

133

80

139

-9

Cuando los camellones y surcos se construyen con una ligera pendiente drenan el exceso de humedad en suelos con problemas de drenaje y/o en zonas húmedas y muy húmedas. El sistema drena el exceso de humedad por movimiento superficial del agua y lateralmente de los camellones hacia los surcos. Sembrando en los camellones también tiene el efecto de elevar la zona de enraizamiento del cultivo arriba del horizonte impermeable o de la napa freática. Esto resulta en mejor germinación y un crecimiento más profundo de las raíces. Este sistema es muy apto para los vertisoles y otros suelos arcillosos con problemas de drenaje.

El suelo en los camellones no sufre compactación.

El aflojamiento del suelo en los camellones presenta mejores condiciones para la germinación.

El sistema de camellones y surcos facilita la combinación de diferentes cultivos sembrados en el surco y en los camellones al mismo tiempo.

La fuerza de las costras que se forman en los camellones angostos es menor en la cumbre debido a la formación de grietas de tensión que favorecen la emergencia.

Limitaciones

En los sistemas construidos cada año queda poca cobertura protectiva sobre el suelo y por lo tanto hay muchos riesgos de encostramiento y erosión hídrica.

El sistema no es apto para pendientes mayores de 7% debido a los riesgos de la acumulación de exceso de agua en los surcos que podría causar derrumbamientos o desbordes de los camellones.

Requiere mucha mano de obra para construir los camellones en sistemas manuales y mayor tiempo para sistemas de tracción animal y de mecanización.

Requiere más tiempo para el mantenimiento de los camellones y surcos.

En los camellones semi-permanentes se pueden sembrar sólo cultivos con el mismo espaciamiento que en sistemas mecanizados.

Los suelos se vuelven susceptibles a la erosión después de las obras de mantenimiento de los camellones o de las cultivaciones para controlar las malezas.

Labranza cero

Ventajas

Reduce los riesgos de erosión y por lo tanto se puede implementar la labranza cero en pendientes mucho mayores que bajo labranza convencional. (Ver Cuadro 17 para una comparación de los efectos de labranza cero y labranza convencional sobre las pérdidas de agua y suelo en Nigeria).

Cuadro 17

Efecto de labranzas sobre la escorrentía y pérdida de suelo de terrenos cultivados con maíz en Nigeria (Fuente Rockwood y Lal, 1974)

Barbecho desnudo

Arado

Labranza cero

Escorr.

%

Erosión

(Mg/ha)

Escorr.

(%)

Erosión

(Mg/ha)

Escorr.

(%)

Erosión

(Mg/ha)

1

5

10

15

18,8

20,2

17,5

21,5

0,2

3,6

12,5

16,0

8,3

8,8

9,2

13,3

0,04

2,16

0,39

3,92

1,2

1,8

2,1

2,2

0,001

0,001

0,005

0,002

Aumenta la tasa de infiltración de la lluvia, reduce la evaporación y por ello aumenta la retención de humedad en el suelo.

Aumenta el contenido de materia orgánica en el horizonte superficial, mejorando la estructura del suelo.

Estimula la actividad biológica; la mayor actividad de la macrofauna resulta en mayor macroporosidad.

Reduce las temperaturas muy altas y las fluctuaciones de temperatura en la zona de la semilla.

Reduce el consumo de combustible hasta un 40-50% debido al número limitado de operaciones: sólo una pasada para la preparación y la siembra.

Reduce el tiempo y la mano de obra hasta un 50-60%. Esto es ventajoso en períodos críticos, especialmente cuando hay pocos días disponibles, por ejemplo para la siembra del cultivo. Este sistema es por lo tanto, más flexible que otros sistemas convencionales. A veces, gracias al poco tiempo requerido para sembrar, pueden ser sembrados dos cultivos por año en lugar de uno.

Reduce el número de maquinaria, el tamaño de los tractores y los costos de reparación y mantenimiento de la maquinaria.

Frecuentemente, los rendimientos son mayores bajo labranza cero, especialmente en zonas con déficit de humedad.

Es apta para suelos livianos y medianos, suelos bien drenados, suelos volcánicos, y para áreas subhúmedas y húmedas.

Limitaciones

No es apta para suelos degradados o severamente erosionados.

No es apta para suelos muy susceptibles a la compactación o para suelos endurecidos debido a que no puede aflojar las capas compactadas que perjudican la emergencia, el desarrollo inicial del cultivo y el crecimiento de las raíces.

No es apta para suelos mal drenados, o arcillosos y masivos debido a las dificultades de crear buenas condiciones para la germinación excepto en suelos naturalmente muy esponjosos.

No son aptas para suelos recién desmontados que todavía tienen ramas en la capa superficial debido a los riesgos de daños a la sembradora.

Requiere un buen conocimiento sobre el control de malezas, porque no es posible corregir los errores por medio del control mecánico.

Puede haber un incremento en la población de las malezas más difíciles controlar.

No es apta para suelos infestados con malezas debido a los problemas de control.

Requiere maquinaria específica y cara.

Es más difícil incorporar pesticidas contra insectos del suelo y fertilizantes fosforados que tienen que ser colocados bajo tierra.

Para modificar una sembradora de siembra directa de modo que pueda colocar fertilizantes bajo tierra será necesario introducir unidades adicionales de discos cortadores y discos abresurcos.

Pueden surgir problemas con enfermedades y plagas debido a la persistencia de rastrojos sobre el suelo que crean un mejor ambiente para su desarrollo. Sin embargo la presencia de los rastrojos también puede estimular la proliferación de los predadores naturales de las plagas. Es muy importante supervisar periódicamente el campo para controlar la incidencia de las plagas. En el caso del algodón pueden surgir más problemas de plagas porque no es factible enterrar los rastrojos como una práctica fitosanitaria normal.

No es apta para las rotaciones trigo-maíz ni trigo-sorgo porque no es posible aplicar herbicidas pre-siembra incorporados contra las malezas gramíneas. Esta situación puede cambiar cuando se disponga de herbicidas post-emergentes específicos contra las gramíneas en los cultivos de maíz y sorgo.

No es apta cuando no se puede tener una buena cobertura de rastrojos sobre el suelo.

Este sistema requiere operadores más capacitados.

Maquinaria

Se requiere una desbrozadora, sembradoras de siembra directa para granos gruesos y granos finos, aspersora y cosechadora. Las sembradoras para siembra directa tienen las siguientes características para que funcionen bien (Ver Figura 24): en la parte delantera está colocado bajo un resorte un disco cortador que corta los rastrojos y abre una ranura o corte en el suelo; el disco cortador puede ser plano, lo que facilita el corte de los rastrojos y del suelo, o puede ser estriado o rizado, lo que da mayor aflojamiento del suelo en la pequeña banda donde se colocarán las semillas; los discos cortadores estriados y rizados requieren más presión para cortar el rastrojo y penetrar en el suelo; a veces un disco cortador plano en la parte externa y rizado en la parte interna cumple mejor las dos funciones.

Atrás del disco cortador se encuentra el doble disco abresurco que debería tener ruedas reguladoras de profundidad; su función es abrir una ranura donde cae la semilla. A veces atrás del doble disco hay un disco o cuchilla que cubre lo sembrado.

En la parte trasera está colocada una rueda de presión. Hay muchos tipos de ruedas de presión, simples, dobles o algunas con una o dos varillas. Su función es colocar suelo encima de la semilla y asegurar un contacto firme entre la semilla y el suelo. El tipo de rueda de presión más apropiada dependerá de la textura y consistencia del suelo y la cantidad de rastrojos encima del suelo; es aconsejable cambiar las ruedas de presión de una parcela a otra si cambia el tipo de suelo.

Las sembradoras de tachos para la siembra de maíz, girasol y algodón normalmente tienen unidades adicionales para la colocación de fertilizantes a un lado y un poco más profundo de la semilla. Los componentes de la fertilizadora son parecidos a los de la unidad para la semilla. En cambio, hay menos espacio para introducir recipientes para fertilizantes en las sembradoras de granos finos, porque el espaciamiento entre las hileras en estos casos puede ser sólo de 18 cm.

Requisitos previos

Antes de iniciar un programa de labranza cero es importante determinar si el suelo tiene algunas deficiencias nutricionales, especialmente de fósforo, que se deberían corregir antes del comienzo de las actividades. De la misma manera se deberían aflojar los suelos si están compactados y eliminar infestaciones de malezas. Si existen problemas graves de enmalezamiento se debería aplicar herbicidas en el cultivo anterior o alternativamente sembrar un cultivo de cobertura para eliminar las malezas antes de iniciar la labranza cero. Además, para terrenos con una microtopografía irregular es aconsejable aflojar el horizonte superficial del suelo con una pasada de arado cincel y luego emparejar la parcela con una rastra niveladora acoplada con una rastra de dientes. Aunque la labranza cero no es muy apropiada para suelos con problemas de drenaje, si está previsto implementar la labranza cero en este tipo de suelo se deberían instalar canales de drenaje. Además en zonas con vientos fuertes es necesaria la instalación de cortinas rompevientos.

Es mejor iniciar la labranza cero cuando haya una cobertura de 80% o más del suelo, por ejemplo con un cultivo que produce mucho rastrojo o un cultivo de cobertura. Para los dos primeros cultivos se recomienda sembrar especies que dan altas cantidades de masa verde y/o permiten un buen control de las malezas. Los cultivos de soya y girasol permiten un buen control tanto de malezas de hoja ancha como de gramínea, pero sólo el girasol da buenas cantidades de masa verde y por ende de rastrojos.

Operaciones

1. El primer paso es asegurar que los rastrojos del cultivo anterior, antes de iniciar la labranza cero, estén bien picados y uniformemente distribuidos en la parcela. Para ello la cosechadora debe estar equipada con picadora y distribuidora de paja.

2. Para reducir el tamaño de los tallos de maíz, sorgo, girasol o algodón que quedan después de la cosecha, será necesario hacer una pasada de desbrozadora. En el período entre la cosecha del cultivo anterior y la siembra del cultivo de labranza cero es importante no dejar crecer demasiado las malezas; una vez que lleguen a 15 cm. de altura o que estén a punto de semillar, se debería desbrozar otra vez. Si hay humedad suficiente para permitir la siembra de un cultivo de cobertura en este período, sería mucho más aconsejable que dejar crecer las malezas.

3. Para eliminar las malezas se recomienda la aplicación de herbicidas sistémicos como glifosato. En varios trabajos en Bolivia la aplicación de 2 l/ha de glifosato mezclado con 0,5 l/ha de 2,4-D amina, y con la adición de 3 kg/ha de urea para aumentar la eficiencia del glifosato, controló muy bien las malezas. Es muy importante, para lograr un buen control, que se apliquen los herbicidas sistémicos cuando hay humedad en el suelo, hay sol, y las malezas no sean demasiado grandes. Si las malezas no están transpirando bien o no hay sol, los herbicidas sistémicos no actúen eficientemente. Si la operación coincide con un día ventoso y la parcela no tiene protección del viento hay que tener cuidado que el herbicida no sea llevado fuera de la parcela donde hay otros cultivos.

4. Un cultivo de cobertura se puede eliminar por medio de una pasada del rollofaca (un tipo de rodillo que aplasta las malezas) combinada con la aplicación de herbicidas. Si hay un volumen grande del cultivo de cobertura se debería esperar una semana hasta que el follaje se haya secado y el volumen haya disminuido suficientemente para no causar problemas en la siembra.

5. Antes de sembrar se debe controlar el funcionamiento de la sembradora:

que la profundidad de penetración del disco cortador sea de uno a tres centímetros mayor que la profundidad de siembra; si no, será necesario aumentar la presión del resorte.

que la densidad de siembra y la profundidad de la semilla sean adecuadas; si no, hay que ajustar la profundidad del doble disco abresurco y del regulador de la semilla.

que el contenido de humedad del suelo sea adecuado para cerrar la ranura y tapar bien la semilla; si la ranura no cierra, probablemente el contenido de humedad del suelo es demasiado alto para la siembra y en este caso hay que esperar unos días hasta que el suelo se haya secado.

6. La siembra será cerca del 70% más lenta que en un sistema convencional; controlar periódicamente la profundidad y densidad de siembra de la semilla.

7. Cuando sea necesario, controlar las malezas por medio de la aplicación de herbicidas y en lo posible aplicar el manejo integrado de plagas con la aplicación de insecticidas selectivos y biológicos.

8. Asegurar que la cosechadora esté ajustada para picar bien los rastrojos y distribuirlos uniformemente sobre la parcela.

 

Sistemas combinados de labranza-siembra

Los sistemas combinados de labranza-siembra se refieren a sistemas donde la preparación del suelo y la siembra se hacen en una misma operación. Se requiere maquinaria especial que consiste de varios componentes y de los cuales existen muchas variaciones. La maquinaria tiende a ser muy larga debido al espacio requerido por los componentes y para dejar espacio para el movimiento del suelo y rastrojos sin causar problemas de atascamiento. Hay tres sistemas combinados comunes: labranza en bandas-siembra, labranza en camellones-siembra, y labranza profunda-siembra.

Labranza en bandas-siembra

En este sistema se prepara y siembra en bandas de 5 a 20 cm de ancho y 5 a 10 cm de profundidad sin disturbar el suelo entre las bandas. Hay variaciones en el tipo de maquinaria, pero la mayoría tiene adelante un disco cortador, luego un fleje o disco para aflojar el suelo y atrás una unidad de siembra como en las sembradoras directas. A veces hay ruedas pesadas sobre la punta del cincel para evitar la formación de agregados grandes.

Las ventajas de este sistema son el rápido establecimiento y crecimiento inicial de los cultivos debido al aflojamiento del suelo en las bandas de suelo trabajado. La sembradora funciona mejor porque se pueden colocar las semillas más uniformemente y cubrirlas mejor. Además es más fácil colocar fertilizante en la banda aflojada. En las zonas entre las hileras no se disturba el suelo lo que resulta en una mejor infiltración. En este sistema, en comparación con los sistemas convencionales se utiliza menos combustible y potencia.

El sistema es apropiado para suelos endurecidos y en suelos susceptibles a la compactación. La mayor limitación de este sistema es que muchas veces la maquinaria no está disponible, y las bandas pueden formar costras.

Labranza en camellones-siembra

En una sola operación se remueven el suelo y los residuos de la cumbre de los camellones angostos formados en la época anterior, y se colocan las semillas dentro de las hileras limpias, planas y lisas de los camellones. En la zona entre las hileras no se hace ningún laboreo antes de la siembra y quedan con una cobertura protectiva de rastrojos; una o dos veces durante el crecimiento del cultivo se controlan las malezas y al mismo tiempo se reconstruyen los camellones con cultivadores. Este sistema conlleva un tráfico de vehículos controlado porque las ruedas de los equipos quedan en los mismos surcos y no causan compactación del suelo en los camellones. Para este sistema se requiere una sembradora equipada para remover el suelo de la cumbre de los camellones antes de la siembra. Este sistema utiliza menos herbicida, da mejor establecimiento en el suelo aflojado en los camellones, y es más apta para suelos mal drenados. La mayor limitación es que se requiere maquinaria especial.

Labranza profunda-siembra

Este sistema es parecido a la labranza cero con la excepción que la sembradora tiene un subsolador montado entre el disco cortador y los discos dobles abresurco (Ver Figura 25). Además se deberían montar ruedas de presión atrás del doble disco abresurco para cerrar el corte. Este sistema tiene todas las ventajas de la labranza cero y ha sido desarrollado especialmente para suelos endurecidos y compactados. Las limitaciones son la disponibilidad de las máquinas y la alta potencia de tiro requerida.

 

Labranza de subsolación

La labranza de subsolación se debería considerar como una práctica de recuperación de suelos degradados debido a problemas graves de compactación. Por lo general, la subsolación no es una labranza que se puede usar cada año en la rutina de la preparación de suelos.

La labranza de subsolación tiene un efecto de levantamiento, de rompimiento y de aflojamiento del suelo. Esto resulta en un mejor desarrollo de las raíces y muchas veces también mejora el drenaje del suelo.

Ventajas

La ventaja principal es que rompe las capas compactadas y afloja el suelo sin invertirlo como en las aradas; así no lleva el subsuelo a la superficie y deja la mayoría de los rastrojos sobre el suelo.

En suelos bien drenados la mayor profundización de las raíces puede aumentar los rendimientos, especialmente en áreas con déficit de humedad. También se puede mejorar el drenaje de los suelos con problemas de drenaje, obteniendo mayores rendimientos. A menudo la subsolación de suelos arcillosos beneficia tanto el enraizamiento del cultivo como el drenaje del suelo y por lo tanto supera tanto los problemas de déficit de humedad en la época seca como el exceso de humedad en la época de lluvia. En Carolina del Norte, EE.UU., la subsolación ha dado incrementos en el rendimiento de maíz de 0,94-1,57 t/ha, y 0,19-0,25 t/ha de soya, en comparación con el sistema convencional de arado de disco (Naderman, 1990). En Santa Cruz, Bolivia, la subsolación dio incrementos en el rendimiento de la soya en un suelo muy compactado de 0-90% dependiendo de la lluvia estacional. Se estimó que la respuesta mínima a la subsolación en el invierno, siete años cada diez, sería de 56%, equivalente a un margen bruto de $EE.UU. 98/ha/año.

Limitaciones

La subsolación se puede hacer solamente cuando el suelo está seco hasta ligeramente húmedo lo cual es más difícil en suelos arcillosos. La subsolación en el estado seco requiere mucha potencia y frecuentemente deja agregados y vacíos grandes entre ellos o sea, condiciones no favorables para la germinación y crecimiento inicial de las plántulas. La subsolación de suelos arcillosos en estado húmedo crea un hueco donde pasa la punta del subsolador sin aflojar el perfil o romper la capa compactada. (Ver Figura 26 que muestra la diferencia en el grado de aflojamiento del suelo con subsolador bajo condiciones húmedas y secas).

Donde se hicieron los cortes, la subsolación deja el suelo muy suelto, lo que puede perjudicar el establecimiento de los cultivos.

La subsolación en el estado seco a veces deja agregados muy grandes en la superficie, lo que requiere labranzas secundarias para formar condiciones deseables para la siembra; estos laboreos podrían causar compactación si llueve entre el momento de la subsolación y el momento de hacer las labranzas secundarias.

La subsolación requiere mucha potencia y lleva mucho tiempo.

El efecto beneficioso de la subsolación dura muy poco en algunos suelos, especialmente en los suelos endurecidos; en suelos muy susceptibles a la compactación, puede durar sólo una época.

Requisitos previos

El suelo debe estar seco o ligeramente húmedo.

La presencia de muchos rastrojos y especialmente rastrojos gruesos de maíz y sorgo puede causar atascamientos.

En suelos con problemas de drenaje se requieren canales de drenaje a una profundidad mayor que la de la sub-solación.

 

 

Maquinaria

El subsolador consta de tres o más brazos montados sobre una barra de herramientas. Los brazos deberían tener una inclinación vertical mayor de 25-30° , preferentemente de 45° , y es aconsejable que la altura sea regulable. (Ver Figura 27 para ejemplos de los diferentes tipos de brazos). Las puntas de los brazos normalmente son de 1,5 pulgadas de ancho, y deben ser de fácil recalzado. La condición de la punta es muy importante y muchas veces la subsolación no da buenos resultados debido a la mala condición de las mismas.

El acoplamiento de otros discos o rodillos puede ser útil; un disco cortador delante del subsolador facilita la operación en sistemas de labranza conservacionista; un rodillo desterronador acoplado detrás de los brazos ayuda a desmenuzar los agregados grandes, y la combinación de ruedas o discos ayuda a cerrar las hendiduras.

Para sistemas combinados de labranza-siembra se puede combinar el subsolador con una sembradora o con discos para formar camellones y además una sembradora. Estos sistemas tienen la ventaja de preparar la tierra y sembrar en una sola operación.

Operación

El número de brazos y el espaciamiento entre ellos dependerán de la potencia del tractor y de la profundidad de penetración deseada. Cuando el brazo del subsolador pasa a través del suelo, afloja un volumen de suelo que tiene una sección triangular (Figura 28). El ancho del área de aflojamiento en la superficie se aproxima a la profundidad de penetración; para asegurar que la capa compactada esté bien aflojada, la profundidad de penetración de los brazos debería igualar 1,5 veces la profundidad del límite inferior de la capa compactada. Para asegurar una buena superposición del aflojamiento en la parte superior y en la parte inferior, el espaciamiento entre los brazos no debe ser mayor que la profundidad de trabajo.

La potencia requerida por cada brazo varía con el estado de compactación del suelo, con el tipo de subsolador y especialmente con el estado de la punta. Por lo general se requieren 20-30 HP/brazo.

Para un tractor de 90 HP, donde el límite inferior de la capa compactada se encuentra a unos 26 cm de profundidad, se requiere que el subsolador llegue hasta 39 cm.

Un tractor de 90 HP puede arrastrar tres brazos; los brazos se deberían ubicar de tal manera que haya uno atrás de cada rueda del tractor y el tercero quede en el medio. La distancia entre las ruedas del tractor es aproximadamente 1,5 m. y el espaciamiento entre los brazos sería 75 cm. Con este espaciamiento no se lograría el aflojamiento completo de la capa compactada, especialmente en el lugar entre los brazos; en esta situación sería aconsejable hacer dos pasadas del subsolador de tal manera que la combinación de la primera pasada de ida con la segunda pasada de vuelta sea a una distancia entre los cortes de 37 cm. Alternativamente se podrían utilizar cuatro brazos con un tractor de 100 HP y una profundidad de trabajo de 50 cm para aflojar mejor la capa compactada. Si se tuviera una máquina para hacer la subsolación y la siembra en la misma operación, o si fuera factible sembrar el cultivo de tal manera que las hileras coincidan con las hendiduras hechas por la subsolación, sólo será necesario que el subsolador profundice hasta el límite inferior del horizonte compactado, lo que requerirá menos potencia (Ver Figura 29).

En suelos con problemas de drenaje se debería hacer la subsolación en una dirección perpendicular a la de los canales de drenaje para facilitar el flujo de agua hacia los drenes. Para sistemas de labranza convencional, se debería hacer el laboreo de la subsolación en la época seca después de la cosecha y antes de la preparación de la cama de siembra. En el caso de que se haga la subsolación después de haber preparado el suelo, las llantas del tractor pueden no adherir bien y habrán mayores problemas de patinaje con grandes riesgos de compactación de los suelos. Se debería hacer un desbrozamiento de los rastrojos antes de la subsolación para evitar problemas de atascamiento. Después de la subsolación podría ser necesario hacer otras labranzas para desmenuzar los agregados grandes y preparar el terreno para la siembra. Si se pueden acoplar discos y ruedas al subsolador para tapar las hendiduras se puede sembrar una vez que llega la lluvia, pero si eso no es factible es mejor esperar un tiempo para dejar asentar el suelo aflojado. Muchas veces los agricultores dicen "hay que dejar el suelo curarse antes de sembrar".

Para sistemas de labranza conservacionista es necesario hacer un desbrozamiento de los rastrojos, especialmente en el caso de maíz y sorgo, y es aconsejable que el subsolador tenga discos cortadores delanteros para cortar los rastrojos para evitar problemas de atascamiento. Luego será necesario desmenuzar los agregados grandes, si están presentes, con una labranza en bandas antes de la siembra. En este caso la combinación del subsolador con discos y rodillos y acoplado con una sembradora de siembra directa es más apropiada.

El "Paraplow" es parecido al subsolador pero los brazos son inclinados en dos direcciones, es decir, en la dirección delantera y también en una dirección transversal a la del movimiento en la parte inferior del brazo. El "Paraplow" tiene varias ventajas en comparación al subsolador convencional. Requiere menor potencia y no lleva agregados del subsuelo a la superficie como pasa a veces con los subsoladores Figura 30.