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Menor remoción en intensidad y frecuencia
del suelo
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Mayor cobertura de rastrojos
Los tipos principales de sistemas de
labranza
Los sistemas de labranza más
importantes serán tratados a continuación en más detalle, o sea: labranza convencional,
labranza reducida, labranza en camellones, labranza vertical, labranza en bandas, labranza
cero y los sistemas combinados de labranza-siembra y labranza profunda o subsolación.
Labranza convencional
El principio de la labranza
convencional se basa en la inversión del suelo con el objetivo de controlar las malezas,
seguido por varias operaciones para la preparación de la cama de siembra.
Ventajas
Controla muy bien las malezas, menor costo
de herbicidas.
Permite el control de enfermedades e
insectos al enterrar los rastrojos de los cultivos.
Facilita la incorporación de
fertilizantes, cal, pesticidas y herbicidas pre-siembra.
Facilita el aflojamiento del perfil, de
capas compactadas y costras.
Apto para la incorporación de pastos en
sistemas de rotaciones de cultivos.
Crea una superficie rugosa que mejora la
infiltración de la lluvia con solamente una arada.
Limitaciones
Los suelos quedan desnudos, y por
lo tanto susceptibles al encostramiento y a la erosión hídrica y eólica.
Requieren muchos equipos para las
diferentes operaciones.
Para ahorrar tiempo a menudo se utilizan
tractores pesados y grandes que aumentan la compactación.
Mayor consumo de combustible, tarda más
para sembrar y es menos flexible cuando la época de siembra está perjudicada por el
clima.
El subsuelo puede eventualmente llegar a la
superficie lo cual a su vez, si las características físicas y químicas del subsuelo no
fueran favorables, podría provocar problemas de germinación y del crecimiento inicial
del cultivo.
La inversión y las muchas labranzas del
suelo resultan en un suelo blando y susceptible a la compactación.
La base de la vertedera alisa el suelo
resultando en el tapado de los poros lo que perjudica la permeabilidad de la capa
superficial.
Al arar cada año a la misma profundidad se
forma una zona compactada, el "piso de arado". Esto es común cuando la
superficie del suelo está seca pero el contenido de humedad a 20 cm de profundidad es
aún alto.
El alto número de labranzas para preparar
la cama de siembra resulta en la pérdida de humedad; aunque al comienzo de las labranzas
el suelo tuviera un contenido de humedad apropiado para la germinación, al terminar la
preparación de la cama de siembra podría estar demasiado seco para poder sembrar;
entonces hay que esperar otra lluvia antes de poder sembrar.
La maquinaria
Se requiere un arado de vertedera o
un arado de discos para la labranza primaria. Un arado de vertedera reversible aumenta la
eficiencia del trabajo. Después de la labranza primaria se necesita una rastra de discos
y a veces también una rastra de dientes. Se utiliza una sembradora convencional y para el
control de malezas se requieren una aspersora y/o cultivadores de hileras.
Operaciones
Con el arado de vertedera o con el
arado de discos se logra la inversión de la primera capa del suelo, normalmente hasta una
profundidad de unos 30 cm. Luego se hacen varias pasadas con rastra de discos, cuyo
número dependerá de la textura y contenido de humedad del suelo, hasta formar agregados
de un tamaño apropiado para la cama de siembra. Como una guía general, para evitar o
demorar la formación de costras superficiales, la preparación del suelo debería dejar
agregados del tamaño de una naranja (6-8 cm de diámetro) en los suelos livianos a
medianos, y agregados del tamaño de un huevo pequeño de gallina (4-5 cm de diámetro) en
los suelos pesados.
Si es necesario emparejar el terreno se
pasa una rastra de dientes. No es aconsejable utilizar un tablón de madera en suelos
livianos a medianos porque provoca la pulverización del suelo, pero se puede utilizar sin
embargo en suelos pesados. Sería mejor usar una placa niveladora montada en la rastra
para hacer un buen emparejamiento.
En muchos cultivos se aplica un herbicida
pre-siembra incorporado, con la última pasada de la rastra de discos o la rastra de
dientes. Para la siembra se utiliza una sembradora convencional que debería estar
equipada con ruedas de presión en lugar de una cadena para cubrir la semilla. Si la
sembradora tiene cadenas para cubrir la semilla es necesario preparar el suelo más
mullido para conseguir una buena germinación; sin embargo el suelo mullido es más
susceptible al encostramiento y por eso a la erosión hídrica.
Labranza reducida
Los términos labranza reducida se
refieren a los sistemas de labranza donde hay menor frecuencia o menor intensidad de
labranza en comparación con el sistema convencional. Esta definición es bastante amplia
y por lo tanto los sistemas de labranza que varían en los implementos, frecuencia, e
intensidad pueden ser considerados como la labranza reducida. Los tipos de implementos y
el número de pasadas también varía; la consecuencia es que en algunos sistemas quedan
muy pocos rastrojos y en otros más de 30%. Por ello, algunos sistemas de labranza
reducida son clasificados como labranza conservacionista mientras que otros no. En
general, los sistemas de labranza reducida no ocupan el arado vertedera ni el arado de
discos.
Debido a la gran variabilidad de los
sistemas de labranza reducida es difícil generalizar sobre sus ventajas y limitaciones.
Sin embargo todos los sistemas tienen la ventaja de reducir el consumo de combustible, el
tiempo de trabajo y los equipos requeridos en comparación con la labranza convencional.
Por lo tanto los sistemas de labranza reducida son más flexibles que los sistemas
convencionales. Debido a la roturación del suelo las condiciones de germinación de las
semillas son mejores que en labranza cero; además hay mayor flexibilidad en el control de
malezas, por medio de cultivaciones y/o herbicidas, en comparación con labranza cero.
A continuación se discuten brevemente los
tres sistemas de labranza reducida:
Con rastra de discos
En este sistema se hacen una o dos
pasadas de rastra de discos, luego se siembra normalmente con una sembradora convencional.
Las ventajas están en el ahorro en combustible y tiempo, y en la formación de
condiciones favorables para la germinación.
Las limitaciones son que muchas veces queda
una baja cobertura de rastrojos aunque eso depende del ángulo de los discos y el número
de pasadas. Cuanto mayor es el ángulo de los discos, mayor será la remoción del suelo y
menor la cobertura de rastrojos; de esta manera los suelos quedan susceptibles al
encostramiento. En suelos susceptibles a la compactación, se hacen varias pasadas con la
rastra de discos a la misma profundidad (normalmente 10-15 cm) cada año; esto resultará
en la formación de un piso de arado. La labranza poco profunda dificulta el control
mecánico de las malezas y entonces es necesario confiar más en el uso de herbicidas.
Con arado de cincel o cultivador de
campo
Este sistema consiste en dos
pasadas del arado cincel o del cultivador de campo y luego la siembra. Normalmente una
pasada con el arado cincel no afloja todo el terreno. Las ventajas son las mismas
mencionadas anteriormente, pero además aumentará la infiltración de la lluvia
especialmente en suelos susceptibles a la compactación y el endurecimiento. Normalmente
con este sistema queda una cobertura de rastrojos mayor del 30%, por lo que el sistema es
considerado conservacionista y da protección al suelo contra la erosión.
Las limitaciones son que las condiciones
físicas del suelo y las ondulaciones superficiales dificultan la siembra y por lo tanto
la germinación. También existe una cierta dificultad para incorporar uniformemente los
herbicidas pre-siembra.
Con rotocultor
Este sistema tiene las mismas
ventajas de los sistemas citados arriba. La mayor limitación es que el rotocultor tiende
a pulverizar los suelos y dejar una baja cobertura de rastrojo sobre el mismo, el que
queda así en condiciones susceptibles al encostramiento. Además, se puede provocar la
formación de un piso de arado con el paso de tiempo.
Labranza vertical
Introducción
La siguiente sección ha sido
tomada de la publicación "Labranza Vertical" escrito por Barber, Navarro y
Orellana (1993), para los agricultores, suelos y clima del área de Santa Cruz, Bolivia.
Santa Cruz se encuentra dentro del trópico sub-húmedo y está caracterizada por dos
épocas de lluvia y dos cultivos por año. En la segunda época, el invierno, hay menos
lluvia y temperaturas más bajas que en la primera época, el verano.
La principal característica de la labranza
vertical es que utiliza brazos o flejes equipados con puntas en lugar de discos para
aflojar el suelo sin invertirlo, dejando en la superficie una cobertura protectora formada
por los residuos del cultivo anterior y por las malezas arrancadas.
Los implementos principales en la labranza
vertical son el arado cincel rastrojero (Figura 13), el vibrocultivador (Figura 14), y el
cultivador de campo rastrojero (Figura 15). Se debe notar que la terminología empleada
para los implementos ilustrados sigue la usada por los fabricantes o aquella mas
comúnmente usada. Las ilustraciones sirven para clarificar las definiciones empleadas.
Ventajas de la labranza vertical
La labranza vertical sostiene mejor
la productividad de los suelos debido a la presencia de los rastrojos en la superficie que
protegen el suelo contra los procesos de erosión. Esta cobertura de rastrojos también
impide la formación de costras superficiales (planchado) que pueden provocar una baja
emergencia de los cultivos.
Los implementos de labranza vertical causan
poca compactación, es decir no forman una capa dura en el subsuelo (piso de arado) que
limita la profundización de las raíces. En cambio los discos de labranza convencional
ocasionan capas duras.
Debido a que la labranza vertical no
invierte el suelo, hay menos descomposición de la materia orgánica y menos pérdida de
humedad, que es muy importante antes de la siembra. (Ver Cuadro 14 para un ejemplo de los
efectos de la labranza vertical sobre el contenido de humedad en el suelo, la cobertura de
rastrojo y el rendimiento de maíz en comparación con otros sistemas de labranza).
Cuadro 14
Contenido de humedad, cobertura de
rastrojos y rendimiento de maíz para cuatro sistemas de labranza en Oxford, North
Carolina, EE.UU. en 1985. (Fuente: Cook y Lewis, 1989)
Sistema de
labranza |
Humedad
(%) |
Cobertura de
rastrojos
(%) |
Rendimiento de
maíz
(t/ha) |
Labranza cero
Labranza vertical
Arado cincel disco
Labranza convencional |
13
12
9
6 |
90
33
14
3 |
5,77
5,58
4,70
3,57 |
La labranza vertical es un sistema
ventajoso en un amplio rango de tipos de suelo, inclusive en los que tienen problemas de
drenaje y que son susceptibles a la compactación. La eficacia operativa del sistema de
labranza vertical es más alta que la de labranza convencional, sobretodo debido a que el
vibrocultivador trabaja con mayor velocidad y tiene mayor ancho de trabajo que la rastra
de discos. Por consiguiente es posible preparar entre 50 hasta 80% más de superficie por
día con labranza vertical, si se la compara con labranza convencional (Ver Anexo 1).
Además, se ha estimado que el costo de
adquirir y de mantener los implementos de labranza vertical durante 10 años es por lo
menos 25% menor que el de los implementos de labranza convencional. Eso es sobre todo
debido a un costo más elevado para el mantenimiento de los discos que de las puntas. (Ver
Anexo 2).
Las limitaciones de la labranza
vertical
La mayor limitación de la labranza
vertical es la dificultad de controlar mecánicamente las malezas estoloníferas y
rizomatosas en condiciones húmedas, especialmente las gramíneas, como por ejemplo el
pasto Bermuda (Cynodon dactylon). En la labranza vertical los implementos arrancan
las malezas y las dejan en la superficie. Si por algunos días no llueve y la superficie
del suelo está húmeda rebrotan fácilmente; por eso, en el caso de una parcela muy
enmalezada y con pasto Bermuda es mejor no usar la labranza vertical.
Este problema es mucho más grave en los
cultivos de maíz y sorgo donde no existen herbicidas (o son antieconómicos) para el
control de post-emergencia de malezas gramíneas. En cambio no es un problema serio en la
soya, donde existen buenos herbicidas pre-siembra incorporados y de post-emergencia para
controlar las gramíneas.
Otra limitación de la labranza vertical es
que podría incidir en incrementos de plagas y enfermedades asociadas con los rastrojos
que no se entierren completamente. Esto sucedería más probablemente, donde se practica
el monocultivo (por ejemplo soya-soya cada año), o debido a la misma sucesión de
cultivos cada año, (por ejemplo soya-trigo); sin embargo hasta ahora no hay evidencia de
este problema en el área de Santa Cruz.
Pre-requisitos para la
implementación de la labranza vertical
La labranza vertical, como
cualquier sistema de labranza, da los mejores resultados en suelos fértiles, no
compactados, bien drenados, emparejados y sin problemas de malezas. Antes de iniciar la
labranza vertical, si el suelo está compactado se debe descompactar, emparejar las
parcelas si fuera necesario, y rectificar cualquier deficiencia nutricional que se
presente.
También es aconsejable elegir parcelas no
enmalezadas con gramíneas, y comenzar con los cultivos de soya de verano y trigo, soya o
girasol de invierno. En el caso de trigo, generalmente no hay problemas serios de malezas
gramíneas, y con soya o girasol es fácil controlar las gramíneas con herbicidas de
post-emergencia.
Para la implementación exitosa de la
labranza vertical es importante que los rastrojos y las malezas sean bien triturados y
uniformemente distribuidos en la parcela. Así se puede evitar el atascamiento en los
implementos. Para ello, es recomendable que la cosechadora esté equipada con picadora y
distribuidora de paja.
Además, para disminuir el tamaño de los
tallos de maíz, sorgo, girasol o algodón que quedan después de la cosecha, es necesario
pasar una desbrozadora. Tampoco se debe dejar crecer las malezas en el barbecho. Una vez
que alcanzan a unos 15 cm de altura, se debería desbrozar para evitar problemas de
competencia de las malezas y de atascamiento de la maquinaria.
La labranza primaria para el cultivo
de verano
Se recomienda el uso del arado
cincel tipo rastrojero es decir, un arado cincel con discos cortadores de rastrojo
delanteros (ver Figura 15) con puntas rectas de aproximadamente 4 a 5 cm de ancho. Los
brazos deberían ser distribuidos sobre cuatro barras para reducir las posibilidades de
atascamiento y el tractor debería avanzar con una velocidad de 6 a 9 km/h.
El espaciamiento entre los brazos variará
con la profundidad del trabajo, el número de pasadas, y la potencia requerida del
tractor. Como regla general la profundidad del trabajo debería ser igual al espaciamiento
entre los brazos dividido entre 1,1 para lograr un buen aflojamiento de la tierra a todo
lo ancho. Si los brazos están muy espaciados, es decir más de 30 cm, es necesario hacer
dos pasadas intercaladas. Además, cuando la profundidad del trabajo excede 18 cm,
normalmente se requieren dos pasadas, dependiendo de la textura y humedad del suelo. Por
lo general se necesitan 9 a 12 HP por cada cincel. Las recomendaciones sobre estas
especificaciones se presentan en el Cuadro 15.
Cuadro 15
Características de trabajo del arado
cincel rastrojero. (Fuente: Barber et al., 1993)
Espaciamiento
entre brazos
(cm) |
Número de
brazos |
Profundidad de
trabajo
(cm) |
Número de
pasadas |
Ancho de
trabajo
(m) |
Potencia
mínima del tractor
(HP) |
21
21
26-28
26-28
26-28
26-28
26-28
26-28
35
35
35
35 |
11
13
9
9
11
11
13
13
7
9
11
13 |
18-20
18-20
17-18
24-26
17-18
24-26
17-18
24-26
18-20
18-20
18-20
18-20 |
1
1
2*
1-2
2*
1-2
2*
1-2
2*
2*
2*
2* |
2,31
2,73
2,43
2,43
2,97
2,97
3,51
3,51
2,45
3,15
3,85
4,55 |
110
130
90
90
110
110
130
130
70
90
110
130 |
* Cruzadas
Se recomienda trabajar con el arado cincel
rastrojero cuando el suelo esté friable, lo que corresponde a un contenido de humedad
entre seco y ligeramente húmedo. En esta condición el suelo se desagrega fácilmente y
los cinceles romperán los terrones por su acción vibratoria. Además controlará las
malezas. Si el contenido de humedad del suelo es demasiado alto, el suelo es más
plástico, y los cinceles sólo producirán hendiduras sin desagregar los terrones y sin
controlar las malezas. En cambio si el suelo está muy seco, los terrones estarán muy
duros y no se desintegrarán.
La primera pasada se debería hacer lo más
pronto posible después de la cosecha y de todos modos antes de que las malezas lleguen a
15 cm de altura; así se reducen los riesgos de enmalezamiento y de atascamiento.
En el caso que sea necesaria una segunda
pasada para lograr la profundidad deseada y un buen aflojamiento del suelo y
desenraizamiento de las malezas de todo el ancho del trabajo, es preferible hacerla al
sesgo en la primera, con una inclinación en la dirección de trabajo de 90° , y nunca
menos de 30° . Sin embargo, muchas veces esto no es factible porque las parcelas son
demasiado largas y angostas.
La segunda pasada se puede hacer el mismo
día si la humedad es óptima, pero si el terreno está más húmedo de lo requerido será
necesario esperar algunos días para que se seque.
Si el suelo es de textura liviana o mediana
con síntomas incipientes de compactación, se aconseja una segunda pasada del arado
cincel rastrojero de por lo menos 25 cm de profundidad. Es importante recordar que el
arado cincel no es un subsolador. Si el suelo está verdaderamente compactado, será
necesario descompactar con dos pasadas cruzadas del subsolador. En esta situación no
será necesario hacer las labranzas primarias con el arado cincel rastrojero, sino que se
harán las labranzas secundarias directamente.
El uso de otros implementos para la
labranza primaria
En lugar de usar un arado cincel
rastrojero, se puede utilizar un arado cincel vibrador como el "Vibroflex",
(Figura 16), que tiene brazos vibrantes y puntas rectas de 6,5 cm de ancho. Los brazos
están espaciados a unos 23 cm y distribuidos en cuatro barras. Este implemento funciona
como un arado cincel, pero trabaja más rápidamente debido a que es más liviano y a la
vibración de sus brazos.
Además, las vibraciones favorecen el
desmenuzamiento de los terrones y el desprendimiento de tierra de las raíces de las
malezas. En los suelos livianos y medianos se requieren aproximadamente 6 HP por brazo;
para que el tractor funcione en forma óptima, debe trabajar a una velocidad alta, de 8 a
12 km/h; por lo tanto tiene una eficacia operativa mayor que el arado cincel rastrojero.
Sin embargo, debido a la falta de discos cortadores delanteros, se pueden encontrar
problemas de atascamiento cuando hay grandes cantidades de malezas o rastrojos.
Si no se posee un arado cincel rastrojero,
pero se cuenta con el arado cincel común que no tiene los discos cortadores delanteros,
es probable que se presenten problemas de atascamiento, especialmente cuando hay
abundantes rastrojos o malezas. Sólo será aconsejable usar el arado de cincel común,
cuando hay pocos rastrojos y malezas (especialmente malezas del tipo rastrero) y cuando el
suelo está friable. Además el tractor tiene que avanzar a una velocidad de 7 a 9 km/h.
Una buena opción podría ser un arado cincel rastrojero, o modificar un arado
agregándole los discos cortadores y sus resortes de presión.
La labranza secundaria para el
cultivo de verano
La función de la labranza
secundaria es preparar la cama de siembra desmenuzando los terrones más grandes,
arrancando las malezas, emparejando el terreno, y dejando la mayor parte de los rastrojos
en la superficie. También sirve para la incorporación de los herbicidas pre-siembra.
Para la labranza secundaria se recomienda
el uso del vibrocultivador (ver Figura 16), que reemplaza con ventajas a la rastra liviana
de discos en la preparación de la cama de siembra. El vibrocultivador consta de brazos
vibratorios, espaciados a unos 10 cm y montados en cuatro barras. En el caso que haya
bastante rastrojo y/o malezas, se recomienda aumentar la distancia entre los brazos hasta
15 cm para reducir los riesgos de atascamiento. Se deben usar puntas rectas de unos 3,5 cm
de ancho o, si no hay grandes cantidades de rastrojo, puntas dobles (Figura 17).
La profundidad del trabajo aconsejable es
de 8-10 cm. Es muy importante hacer estas labranzas con una alta velocidad de 8-12 km/h,
para optimizar las vibraciones que sueltan las malezas y desmenuzan los terrones grandes.
La acción vibratoria deja los terrones grandes en la superficie, que resiste mejor la
formación de costras, y deja agregados más pequeños en la parte inferior, lo que
facilita la germinación de las semillas.
El vibrocultivador funciona bien en suelos
friables, provocando un buen desmenuzamiento de los terrones, pero con terrones grandes y
en condiciones secas, causa muy poca desagregación. Bajo estas condiciones podría ser
necesario hacer una pasada con la rastra liviana de discos con discos de no más de 22
pulgadas de diámetro (55 cm) para desmenuzar los terrones más grandes.
Se recomienda hacer una o dos pasadas del
vibrocultivador; el número de pasadas depende del control de malezas y el tamaño de los
terrones. Para obtener una cama de siembra adecuada en suelos livianos a medianos, los
terrones deberán tener un tamaño de 6 a 8 cm de diámetro; en cambio, en suelos pesados,
es necesario reducir el tamaño de los terrones hasta 4 o 5 cm de diámetro. Así se
obtiene una buena cama de siembra que reducirá los riesgos de encostramiento y
facilitará la germinación. Para reducir el tamaño de los terrones en suelos livianos y
medianos, se recomienda hacer las labranzas secundarias cuando los suelos están friables.
No se recomienda el uso de rodillos tipo canasta ni tipo helicoidal, porque provocarán
una pulverización de estos suelos.
Para emparejar el suelo es aconsejable
acoplar un peine de dedos largos (Figura 18) o una rastra de dientes (Figura 19) atrás
del vibrocultivador. Pero si existe en la superficie una cobertura excesiva de rastrojos,
el acoplamiento de estos implementos provocará el arrastre de los mismos. Si las
irregularidades superficiales no son muy pronunciadas y no perjudican la siembra, sería
mejor no emparejar. En cambio, si el suelo queda muy ondulado o acamellonado después de
la labranza primaria y el vibro-cultivador no puede emparejar bien, sería aconsejable
emparejar con una pasada de la rastra liviana de discos con discos no más de 22 pulgadas
(55 cm) de diámetro cuando el suelo está bien seco.
El acoplamiento de una placa niveladora del
vibrocultivador (ver Figura 14) no se recomienda para emparejar suelos livianos a medianos
debido a que tiende a pulverizar el suelo; sin embargo, es recomendable para suelos
moderadamente pesados.
Para disminuir el tamaño de los terrones
en suelos moderadamente pesados y pesados, se recomienda acoplar al vibrocultivador uno o
dos rodillos livianos, tipo canasta con barras anguladas (Figura 20). Ajustando la
presión de los rodillos, se controla el grado de desagregación de los terrones, y al
mismo tiempo se empareja. Sin embargo este tipo de rodillo, debido a sus barras anguladas,
provoca la incorporación parcial del rastrojo. Para superar esto, se puede usar un
rodillo desterronador pesado con barras helicoidales (Figura 21), acoplado atrás del
vibrocultivador. Alternativamente, se puede tirarlo directamente con el tractor. El
rodillo desterronador pesado, si las condiciones de humedad son óptimas desagrega el
suelo, empareja y no incorpora los rastrojos superficiales.
El uso de otros implementos para la
labranza secundaria
Si no se dispone de vibrocultivador, se
podrá usar un cultivador de campo, preferentemente del tipo rastrojero que cuenta con
discos cortadores delanteros (ver Figura 15), o un arado cincel vibrador (Figura 16).
Estos implementos deberían ser equipados con puntas tipo de pie de ganso, de unos 25 cm
de ancho (Ver Figura 17). Los brazos deberán estar espaciados 17 a 22 cm y montados en
cuatro barras para reducir los problemas de atascamiento. La velocidad de trabajo debería
ser 8-10 km/h, y se requiere un máximo de 5 HP de potencia por brazo. Se recomienda usar
estos implementos solamente cuando los suelos están secos, y hasta 7-9 cm de profundidad.
Bajo condiciones aún ligeramente húmedas, los pie de granso pueden provocar
compactación del suelo.
Alternativamente se podría usar una rastra
liviana de discos para la labranza secundaria si bien no es la más recomendada, porque
incorpora una gran parte de los rastrojos, dejando el suelo desnudo; además aumenta la
pérdida de humedad y causa compactación.
Tampoco se recomienda colocar un tablón de
madera detrás de la rastra para emparejar suelos livianos y medianos; eso provoca una
fuerte pulverización del suelo superficial favoreciendo el encostramiento y la erosión
del mismo.
La labranza vertical para el cultivo
de invierno
La preparación de los suelos con
labranza vertical para el cultivo de invierno debería ser parecida a la de verano, pero
con menos pasadas y menos profunda, salvo que el suelo haya sido severamente compactado en
verano.
En suelos livianos a medianos, cuando los
primeros 10 cm del suelo están secos, se recomiendan dos pasadas con el cultivador de
campo rastrojero, equipado con puntas tipo pie de ganso de 25 cm de ancho y hasta 7 a 9 cm
de profundidad. Luego el terreno debería estar pronto para sembrar. Si el suelo está
algo húmedo en la capa superficial, se recomienda una pasada de arado de cincel
rastrojero con puntas rectas hasta sólo 10 a 15 cm de profundidad.
Posteriormente, se harán una o dos pasadas
del vibrocultivador con los brazos espaciados a 15 cm, y a una profundidad de trabajo de 8
a 10 cm. El número de pasadas dependerá del tamaño de los terrones y del grado de
control de las malezas. Además, para emparejar debe acoplarse un peine de dedos largos o
una rastra de dientes detrás del cultivador de campo o del vibrocultivador.
Para suelos pesados se recomienda dos
pasadas con el arado cincel rastrojero con puntas rectas hasta 10 a 15 cm de profundidad.
Seguidamente se hará una pasada del vibrocultivador con puntas rectas hasta 8 a 10 cm de
profundidad con un doble rodillo tipo helicoidal o canasta detrás. Concluidos estos pasos
el terreno estará pronto para la siembra.
El control de malezas en labranza
vertical
Se recomienda aplicar herbicidas
pre-siembra e incorporarlos con el vibrocultivador. Para el control de malezas
post-emergencia, es preferible aplicar herbicidas con el fin de evitar el riesgo de
compactación que puede ser causada en condiciones húmedas por el uso de cultivadoras de
hileras.
Cuando el suelo está seco, las
cultivadoras de hileras no provocan compactación, y se pueden combinar con aspersoras de
bandas (Figura 22). Este tipo de aspersora aplica herbicidas en franjas angostas,
solamente a lo largo de las hileras de los cultivos, y así se ahorra aproximadamente
50 % de herbicida.
Las cultivadoras de hileras deben estar
provistas con ruedas de control de profundidad, brazos vibrantes ajustables, puntas tipo
pie de ganso, y protectores para las plantas pequeñas. Los tamaños de las puntas y el
espaciamiento de los brazos, dependerán de las distancias entre hileras.
Es aconsejable que la barra
porta-herramientas tenga una distancia del suelo lo más alta posible, para permitir
carpidas mecánicas en los cultivos más altos.
Con cultivadoras de hileras se debe
trabajar a una velocidad de 8 a 12 km/h y a 5 a 8 cm de profundidad. Si no se posee una
cultivadora de hileras, se puede adaptar un arado cincel o vibrocultivador. En el último
caso se necesitará colocar brazos más largos.
El uso de implementos de labranza
vertical después del desmonte
Es aconsejable utilizar un sistema
de labranza convencional con el "Rome Plow" (rastra moderadamente pesada de
discos) hasta un máximo de 15 a 18 cm de profundidad para emparejar las tierras solamente
en la primera o al máximo en las dos primeras épocas inmediatamente después del
desmonte.
Durante este período es importante hacer
una buena uniformización de las parcelas. Algunas pasadas hasta 15 a 20 cm de profundidad
con un escarificador, que es un apero parecido a un subsolador pero que realiza un trabajo
más superficial (ver Figura 23), ayuda a lograr una buena uniformización.
Luego se puede comenzar con la labranza
vertical trabajando a una profundidad de 12 a 15 cm durante los primeros años hasta que
las raíces más profundas se hayan descompuesto. Así se reducen los riesgos de quebrar
los brazos y discos cortadores de los implementos verticales. Además las raíces que
quedan en el suelo a mayor profundidad de 15 cm sirven como abonos y por esta razón no es
aconsejable sacarlas.
La siembra después de la labranza vertical
Por lo general, para la siembra
después de la preparación de los terrenos con labranza vertical, se pueden usar
sembradoras convencionales. Puesto que las cantidades de rastrojo al momento de sembrar no
son generalmente grandes debido a su alta tasa de descomposición, será difícil que
perjudiquen la siembra.
Para asegurar un buen contacto entre las
semillas y el suelo, es aconsejable usar ruedas de presión atrás de la sembradora en
lugar de cadenas.
Conclusiones
a. La labranza vertical es más
conservacionista, eficaz y económica que la labranza convencional.
b. La labranza vertical es apta para un
amplio rango de suelos, pero no es aconsejable su implementación en suelos muy
enmalezados, y que tienen mucho pasto Bermuda (Cynodon dactylon).
c. Es importante que la cosechadora
está equipada con picadora y distribuidora de paja, y que se haga desbrozamiento de los
rastrojos y malezas para mantener una distribución uniforme de los mismos. Así se pueden
evitar problemas de atascamiento.
d. Se recomiendan una o dos pasadas del
arado cincel rastrojero, a una profundidad que dependa del espaciamiento entre los lazos
para la labranza primaria. Se debería hacer la primera pasada lo antes posible después
de la cosecha; el tractor debe avanzar a una velocidad de 7 a 9 km/h. Alternativamente se
puede usar un arado cincel vibrador que avanza más rápido que el arado cincel, pero no
tiene discos cortadores delanteros.
e. Se recomiendan una o dos pasadas del
vibrocultivador de 8 a 10 cm de profundidad para la labranza secundaria, y que el tractor
avance a una velocidad de 8 a 12 km/h.
f. Para emparejar suelos livianos y
medianos se aconseja el uso de un peine de dedos largos o una rastra de dientes. No se
recomienda el uso de rodillos tipo canasta ni tipo helicoidal para suelos de estas
texturas.
g. Para suelos moderadamente pesados y
pesados se recomienda acoplar uno o dos rodillos livianos tipo canasta, o un rodillo
desterronador pesado, de modo de disminuir el tamaño de los terrones y emparejar.
h. El cultivador de campo equipado con
puntas tipo pie de ganso, puede sustituir el vibrocultivador. Además puede ser usado para
la preparación de tierras en invierno; no debe usarse cuando el suelo esté aún
ligeramente húmedo.
i. Después del desmonte, se aconseja usar
el "Rome plow" solamente la primera o las dos primeras épocas, mientras que se
incorporan todas las raíces de los primeros 15 cm de profundidad. Luego se puede comenzar
con la labranza vertical trabajando a una profundidad de 12 a 15 cm.
j. Después de preparar las tierras con
labranza vertical se puede sembrar con una sembradora convencional equipada con ruedas de
presión.
Labranza en bandas
En este sistema se preparan hileras
para la siembra de sólo 5 a 20 cm de ancho y 5 a 10 cm de profundidad. El suelo entre las
hileras no es disturbado, solamente se controlan las malezas y queda con una cobertura
protectiva de malezas muertas y rastrojos.
Ventajas
El aflojamiento del suelo en las bandas
da buenas condiciones para la siembra y germinación de la semilla y para el crecimiento
inicial de las plantas.
Se puede usar una sembradora convencional.
La presencia de una cobertura protectiva
sobre el suelo entre las bandas facilita la infiltración de la lluvia.
Hay menos problemas de erosión y
encostramiento en el suelo entre las bandas de siembra.
Hay menor uso de combustible, gasto de
equipos y es necesario menos tiempo para preparar las tierras.
No se requieren tractores de gran potencia.
Es más fácil colocar fertilizantes en las
bandas de suelo removido.
El sistema es apto para suelos compactados
y suelos endurecidos.
Limitaciones
El suelo en las bandas de siembra puede
formar costras que impiden la emergencia del cultivo; es menos apto para suelos
susceptibles al encostramiento.
Es más difícil preparar las bandas para
producir buenas condiciones para la siembra con implementos convencionales. Es mejor usar
maquinaria especial que muchas veces no está disponible. (Ver el sistema de labranza en
bandas en la sección que trata de sistemas combinados de labranza-siembra).
Labranza en camellones
En este sistema los camellones pueden
ser anchos o angostos, y los surcos pueden funcionar de dos maneras: atrapar y acumular la
lluvia en zonas semiáridas, o drenar el exceso de agua en zonas húmedas. Por lo tanto el
sistema debe ser diseñado para necesidades específicas, o sea para conservar humedad,
para drenar humedad o para aceptar humedad como en sistemas de riego por gravedad. Los
camellones y surcos pueden ser construidos a mano, con tracción animal o con maquinaria.
Además, los camellones pueden ser construidos cada año o pueden ser semi-permanentes
haciendo solamente operaciones de mantenimiento cada año. En los sistemas construidos
cada año queda una baja cobertura de rastrojos sobre la superficie, mientras que en los
sistemas semi-permanentes, la cobertura depende del sistema del control de las malezas y
el manejo de los rastrojos. También existen camellones anchos con lomos ligeramente
combados que tienen un ancho que varía entre siete y diez metros.
Ventajas
Cuando los camellones están construidos
paralelos al contorno conservan la humedad en zonas semi-áridas y sub-húmedas. La lluvia
queda atrapada entre los surcos donde se infiltra, en lugar de perderse como escorrentía.
Para aumentar la infiltración se pueden construir tapones o barreras en los surcos a
distancias de uno a tres metros. (Ver Cuadro 16 para un ejemplo del efecto de
camellones cerrados sobre los rendimientos de diferentes cultivos en Tanzania).
Cuadro 16
Efectos de camellones cerrados sobre los
rendimientos de diferentes cultivos en Tanzania (Prentice, 1946)
Año |
Cultivo |
Rendimiento
(kg/h) |
| |
|
En plano |
En camellones |
1939
1939
1940
1942
1943
1944
1944
1944
1945
1945
1945 |
610
610
787
1 245
585
660
660
660
787
787
787 |
Algodón
Sorgo
Sorgo
Algodón
Maíz
Algodón
Sorgo
Sorgo
Algodón
Sorgo (rast.)
Sorgo |
323
202
808
1 049
172
101
853
343
684
1 467
976 |
542
734
1 122
854
825
393
869
798
1 234
3 747
892 |
68
263
39
-18
380
290
2
133
80
139
-9 |
Cuando los camellones y surcos se
construyen con una ligera pendiente drenan el exceso de humedad en suelos con problemas de
drenaje y/o en zonas húmedas y muy húmedas. El sistema drena el exceso de humedad por
movimiento superficial del agua y lateralmente de los camellones hacia los surcos.
Sembrando en los camellones también tiene el efecto de elevar la zona de enraizamiento
del cultivo arriba del horizonte impermeable o de la napa freática. Esto resulta en mejor
germinación y un crecimiento más profundo de las raíces. Este sistema es muy apto para
los vertisoles y otros suelos arcillosos con problemas de drenaje.
El suelo en los camellones no sufre
compactación.
El aflojamiento del suelo en los camellones
presenta mejores condiciones para la germinación.
El sistema de camellones y surcos facilita
la combinación de diferentes cultivos sembrados en el surco y en los camellones al mismo
tiempo.
La fuerza de las costras que se forman en
los camellones angostos es menor en la cumbre debido a la formación de grietas de
tensión que favorecen la emergencia.
Limitaciones
En los sistemas construidos cada año
queda poca cobertura protectiva sobre el suelo y por lo tanto hay muchos riesgos de
encostramiento y erosión hídrica.
El sistema no es apto para pendientes
mayores de 7% debido a los riesgos de la acumulación de exceso de agua en los surcos que
podría causar derrumbamientos o desbordes de los camellones.
Requiere mucha mano de obra para construir
los camellones en sistemas manuales y mayor tiempo para sistemas de tracción animal y de
mecanización.
Requiere más tiempo para el mantenimiento
de los camellones y surcos.
En los camellones semi-permanentes se
pueden sembrar sólo cultivos con el mismo espaciamiento que en sistemas mecanizados.
Los suelos se vuelven susceptibles a la
erosión después de las obras de mantenimiento de los camellones o de las cultivaciones
para controlar las malezas.
Labranza cero
Ventajas
Reduce los riesgos de erosión y por lo
tanto se puede implementar la labranza cero en pendientes mucho mayores que bajo labranza
convencional. (Ver Cuadro 17 para una comparación de los efectos de labranza cero y
labranza convencional sobre las pérdidas de agua y suelo en Nigeria).
Cuadro 17
Efecto de labranzas sobre la
escorrentía y pérdida de suelo de terrenos cultivados con maíz en Nigeria (Fuente
Rockwood y Lal, 1974)
Barbecho
desnudo |
Arado |
Labranza
cero |
Escorr.
% |
Erosión
(Mg/ha) |
Escorr.
(%) |
Erosión
(Mg/ha) |
Escorr.
(%) |
Erosión
(Mg/ha) |
| 1 5
10
15 |
18,8
20,2
17,5
21,5 |
0,2
3,6
12,5
16,0 |
8,3
8,8
9,2
13,3 |
0,04
2,16
0,39
3,92 |
1,2
1,8
2,1
2,2 |
0,001
0,001
0,005
0,002 |
Aumenta la tasa de infiltración de la
lluvia, reduce la evaporación y por ello aumenta la retención de humedad en el suelo.
Aumenta el contenido de materia orgánica
en el horizonte superficial, mejorando la estructura del suelo.
Estimula la actividad biológica; la mayor
actividad de la macrofauna resulta en mayor macroporosidad.
Reduce las temperaturas muy altas y las
fluctuaciones de temperatura en la zona de la semilla.
Reduce el consumo de combustible hasta un
40-50% debido al número limitado de operaciones: sólo una pasada para la preparación y
la siembra.
Reduce el tiempo y la mano de obra hasta un
50-60%. Esto es ventajoso en períodos críticos, especialmente cuando hay pocos días
disponibles, por ejemplo para la siembra del cultivo. Este sistema es por lo tanto, más
flexible que otros sistemas convencionales. A veces, gracias al poco tiempo requerido para
sembrar, pueden ser sembrados dos cultivos por año en lugar de uno.
Reduce el número de maquinaria, el tamaño
de los tractores y los costos de reparación y mantenimiento de la maquinaria.
Frecuentemente, los rendimientos son
mayores bajo labranza cero, especialmente en zonas con déficit de humedad.
Es apta para suelos livianos y medianos,
suelos bien drenados, suelos volcánicos, y para áreas subhúmedas y húmedas.
Limitaciones
No es apta para suelos degradados o
severamente erosionados.
No es apta para suelos muy susceptibles a
la compactación o para suelos endurecidos debido a que no puede aflojar las capas
compactadas que perjudican la emergencia, el desarrollo inicial del cultivo y el
crecimiento de las raíces.
No es apta para suelos mal drenados, o
arcillosos y masivos debido a las dificultades de crear buenas condiciones para la
germinación excepto en suelos naturalmente muy esponjosos.
No son aptas para suelos recién
desmontados que todavía tienen ramas en la capa superficial debido a los riesgos de
daños a la sembradora.
Requiere un buen conocimiento sobre el
control de malezas, porque no es posible corregir los errores por medio del control
mecánico.
Puede haber un incremento en la población
de las malezas más difíciles controlar.
No es apta para suelos infestados con
malezas debido a los problemas de control.
Requiere maquinaria específica y cara.
Es más difícil incorporar pesticidas
contra insectos del suelo y fertilizantes fosforados que tienen que ser colocados bajo
tierra.
Para modificar una sembradora de siembra
directa de modo que pueda colocar fertilizantes bajo tierra será necesario introducir
unidades adicionales de discos cortadores y discos abresurcos.
Pueden surgir problemas con enfermedades y
plagas debido a la persistencia de rastrojos sobre el suelo que crean un mejor ambiente
para su desarrollo. Sin embargo la presencia de los rastrojos también puede estimular la
proliferación de los predadores naturales de las plagas. Es muy importante supervisar
periódicamente el campo para controlar la incidencia de las plagas. En el caso del
algodón pueden surgir más problemas de plagas porque no es factible enterrar los
rastrojos como una práctica fitosanitaria normal.
No es apta para las rotaciones trigo-maíz
ni trigo-sorgo porque no es posible aplicar herbicidas pre-siembra incorporados contra las
malezas gramíneas. Esta situación puede cambiar cuando se disponga de herbicidas
post-emergentes específicos contra las gramíneas en los cultivos de maíz y sorgo.
No es apta cuando no se puede tener una
buena cobertura de rastrojos sobre el suelo.
Este sistema requiere operadores más
capacitados.
Maquinaria
Se requiere una desbrozadora,
sembradoras de siembra directa para granos gruesos y granos finos, aspersora y
cosechadora. Las sembradoras para siembra directa tienen las siguientes características
para que funcionen bien (Ver Figura 24): en la parte delantera está colocado bajo un
resorte un disco cortador que corta los rastrojos y abre una ranura o corte en el suelo;
el disco cortador puede ser plano, lo que facilita el corte de los rastrojos y del suelo,
o puede ser estriado o rizado, lo que da mayor aflojamiento del suelo en la pequeña banda
donde se colocarán las semillas; los discos cortadores estriados y rizados requieren más
presión para cortar el rastrojo y penetrar en el suelo; a veces un disco cortador plano
en la parte externa y rizado en la parte interna cumple mejor las dos funciones.
Atrás del disco cortador se encuentra el
doble disco abresurco que debería tener ruedas reguladoras de profundidad; su función es
abrir una ranura donde cae la semilla. A veces atrás del doble disco hay un disco o
cuchilla que cubre lo sembrado.
En la parte trasera está colocada una
rueda de presión. Hay muchos tipos de ruedas de presión, simples, dobles o algunas con
una o dos varillas. Su función es colocar suelo encima de la semilla y asegurar un
contacto firme entre la semilla y el suelo. El tipo de rueda de presión más apropiada
dependerá de la textura y consistencia del suelo y la cantidad de rastrojos encima del
suelo; es aconsejable cambiar las ruedas de presión de una parcela a otra si cambia el
tipo de suelo.
Las sembradoras de tachos para la siembra
de maíz, girasol y algodón normalmente tienen unidades adicionales para la colocación
de fertilizantes a un lado y un poco más profundo de la semilla. Los componentes de la
fertilizadora son parecidos a los de la unidad para la semilla. En cambio, hay menos
espacio para introducir recipientes para fertilizantes en las sembradoras de granos finos,
porque el espaciamiento entre las hileras en estos casos puede ser sólo de 18 cm.
Requisitos previos
Antes de iniciar un programa de
labranza cero es importante determinar si el suelo tiene algunas deficiencias
nutricionales, especialmente de fósforo, que se deberían corregir antes del comienzo de
las actividades. De la misma manera se deberían aflojar los suelos si están compactados
y eliminar infestaciones de malezas. Si existen problemas graves de enmalezamiento se
debería aplicar herbicidas en el cultivo anterior o alternativamente sembrar un cultivo
de cobertura para eliminar las malezas antes de iniciar la labranza cero. Además, para
terrenos con una microtopografía irregular es aconsejable aflojar el horizonte
superficial del suelo con una pasada de arado cincel y luego emparejar la parcela con una
rastra niveladora acoplada con una rastra de dientes. Aunque la labranza cero no es muy
apropiada para suelos con problemas de drenaje, si está previsto implementar la labranza
cero en este tipo de suelo se deberían instalar canales de drenaje. Además en zonas con
vientos fuertes es necesaria la instalación de cortinas rompevientos.
Es mejor iniciar la labranza cero cuando
haya una cobertura de 80% o más del suelo, por ejemplo con un cultivo que produce mucho
rastrojo o un cultivo de cobertura. Para los dos primeros cultivos se recomienda sembrar
especies que dan altas cantidades de masa verde y/o permiten un buen control de las
malezas. Los cultivos de soya y girasol permiten un buen control tanto de malezas de hoja
ancha como de gramínea, pero sólo el girasol da buenas cantidades de masa verde y por
ende de rastrojos.
Operaciones
1. El primer paso es asegurar que
los rastrojos del cultivo anterior, antes de iniciar la labranza cero, estén bien picados
y uniformemente distribuidos en la parcela. Para ello la cosechadora debe estar equipada
con picadora y distribuidora de paja.
2. Para reducir el tamaño de los tallos de
maíz, sorgo, girasol o algodón que quedan después de la cosecha, será necesario hacer
una pasada de desbrozadora. En el período entre la cosecha del cultivo anterior y la
siembra del cultivo de labranza cero es importante no dejar crecer demasiado las malezas;
una vez que lleguen a 15 cm. de altura o que estén a punto de semillar, se debería
desbrozar otra vez. Si hay humedad suficiente para permitir la siembra de un cultivo de
cobertura en este período, sería mucho más aconsejable que dejar crecer las malezas.
3. Para eliminar las malezas se recomienda
la aplicación de herbicidas sistémicos como glifosato. En varios trabajos en Bolivia la
aplicación de 2 l/ha de glifosato mezclado con 0,5 l/ha de 2,4-D amina, y con la adición
de 3 kg/ha de urea para aumentar la eficiencia del glifosato, controló muy bien las
malezas. Es muy importante, para lograr un buen control, que se apliquen los herbicidas
sistémicos cuando hay humedad en el suelo, hay sol, y las malezas no sean demasiado
grandes. Si las malezas no están transpirando bien o no hay sol, los herbicidas
sistémicos no actúen eficientemente. Si la operación coincide con un día ventoso y la
parcela no tiene protección del viento hay que tener cuidado que el herbicida no sea
llevado fuera de la parcela donde hay otros cultivos.
4. Un cultivo de cobertura se puede
eliminar por medio de una pasada del rollofaca (un tipo de rodillo que aplasta las
malezas) combinada con la aplicación de herbicidas. Si hay un volumen grande del cultivo
de cobertura se debería esperar una semana hasta que el follaje se haya secado y el
volumen haya disminuido suficientemente para no causar problemas en la siembra.
5. Antes de sembrar se debe controlar el
funcionamiento de la sembradora:
que la profundidad de penetración del
disco cortador sea de uno a tres centímetros mayor que la profundidad de siembra; si no,
será necesario aumentar la presión del resorte.
que la densidad de siembra y la profundidad
de la semilla sean adecuadas; si no, hay que ajustar la profundidad del doble disco
abresurco y del regulador de la semilla.
que el contenido de humedad del suelo sea
adecuado para cerrar la ranura y tapar bien la semilla; si la ranura no cierra,
probablemente el contenido de humedad del suelo es demasiado alto para la siembra y en
este caso hay que esperar unos días hasta que el suelo se haya secado.
6. La siembra será cerca del 70% más
lenta que en un sistema convencional; controlar periódicamente la profundidad y densidad
de siembra de la semilla.
7. Cuando sea necesario, controlar las
malezas por medio de la aplicación de herbicidas y en lo posible aplicar el manejo
integrado de plagas con la aplicación de insecticidas selectivos y biológicos.
8. Asegurar que la cosechadora esté
ajustada para picar bien los rastrojos y distribuirlos uniformemente sobre la parcela.
Sistemas combinados de labranza-siembra
Los sistemas combinados de
labranza-siembra se refieren a sistemas donde la preparación del suelo y la siembra se
hacen en una misma operación. Se requiere maquinaria especial que consiste de varios
componentes y de los cuales existen muchas variaciones. La maquinaria tiende a ser muy
larga debido al espacio requerido por los componentes y para dejar espacio para el
movimiento del suelo y rastrojos sin causar problemas de atascamiento. Hay tres sistemas
combinados comunes: labranza en bandas-siembra, labranza en camellones-siembra, y labranza
profunda-siembra.
Labranza en bandas-siembra
En este sistema se prepara y siembra en
bandas de 5 a 20 cm de ancho y 5 a 10 cm de profundidad sin disturbar el suelo entre las
bandas. Hay variaciones en el tipo de maquinaria, pero la mayoría tiene adelante un disco
cortador, luego un fleje o disco para aflojar el suelo y atrás una unidad de siembra como
en las sembradoras directas. A veces hay ruedas pesadas sobre la punta del cincel para
evitar la formación de agregados grandes.
Las ventajas de este sistema son el rápido
establecimiento y crecimiento inicial de los cultivos debido al aflojamiento del suelo en
las bandas de suelo trabajado. La sembradora funciona mejor porque se pueden colocar las
semillas más uniformemente y cubrirlas mejor. Además es más fácil colocar fertilizante
en la banda aflojada. En las zonas entre las hileras no se disturba el suelo lo que
resulta en una mejor infiltración. En este sistema, en comparación con los sistemas
convencionales se utiliza menos combustible y potencia.
El sistema es apropiado para suelos
endurecidos y en suelos susceptibles a la compactación. La mayor limitación de este
sistema es que muchas veces la maquinaria no está disponible, y las bandas pueden formar
costras.
Labranza en camellones-siembra
En una sola operación se remueven el
suelo y los residuos de la cumbre de los camellones angostos formados en la época
anterior, y se colocan las semillas dentro de las hileras limpias, planas y lisas de los
camellones. En la zona entre las hileras no se hace ningún laboreo antes de la siembra y
quedan con una cobertura protectiva de rastrojos; una o dos veces durante el crecimiento
del cultivo se controlan las malezas y al mismo tiempo se reconstruyen los camellones con
cultivadores. Este sistema conlleva un tráfico de vehículos controlado porque las ruedas
de los equipos quedan en los mismos surcos y no causan compactación del suelo en los
camellones. Para este sistema se requiere una sembradora equipada para remover el suelo de
la cumbre de los camellones antes de la siembra. Este sistema utiliza menos herbicida, da
mejor establecimiento en el suelo aflojado en los camellones, y es más apta para suelos
mal drenados. La mayor limitación es que se requiere maquinaria especial.
Labranza profunda-siembra
Este sistema es parecido a la labranza cero
con la excepción que la sembradora tiene un subsolador montado entre el disco cortador y
los discos dobles abresurco (Ver Figura 25). Además se deberían montar ruedas de
presión atrás del doble disco abresurco para cerrar el corte. Este sistema tiene todas
las ventajas de la labranza cero y ha sido desarrollado especialmente para suelos
endurecidos y compactados. Las limitaciones son la disponibilidad de las máquinas y la
alta potencia de tiro requerida.
Labranza de subsolación
La labranza de subsolación se debería
considerar como una práctica de recuperación de suelos degradados debido a problemas
graves de compactación. Por lo general, la subsolación no es una labranza que se puede
usar cada año en la rutina de la preparación de suelos.
La labranza de subsolación tiene un efecto
de levantamiento, de rompimiento y de aflojamiento del suelo. Esto resulta en un mejor
desarrollo de las raíces y muchas veces también mejora el drenaje del suelo.
Ventajas
La ventaja principal es que rompe las capas
compactadas y afloja el suelo sin invertirlo como en las aradas; así no lleva el subsuelo
a la superficie y deja la mayoría de los rastrojos sobre el suelo.
En suelos bien drenados la mayor
profundización de las raíces puede aumentar los rendimientos, especialmente en áreas
con déficit de humedad. También se puede mejorar el drenaje de los suelos con problemas
de drenaje, obteniendo mayores rendimientos. A menudo la subsolación de suelos arcillosos
beneficia tanto el enraizamiento del cultivo como el drenaje del suelo y por lo tanto
supera tanto los problemas de déficit de humedad en la época seca como el exceso de
humedad en la época de lluvia. En Carolina del Norte, EE.UU., la subsolación ha dado
incrementos en el rendimiento de maíz de 0,94-1,57 t/ha, y 0,19-0,25 t/ha de soya, en
comparación con el sistema convencional de arado de disco (Naderman, 1990). En Santa
Cruz, Bolivia, la subsolación dio incrementos en el rendimiento de la soya en un suelo
muy compactado de 0-90% dependiendo de la lluvia estacional. Se estimó que la respuesta
mínima a la subsolación en el invierno, siete años cada diez, sería de 56%,
equivalente a un margen bruto de $EE.UU. 98/ha/año.
Limitaciones

La subsolación se puede hacer solamente
cuando el suelo está seco hasta ligeramente húmedo lo cual es más difícil en suelos
arcillosos. La subsolación en el estado seco requiere mucha potencia y frecuentemente
deja agregados y vacíos grandes entre ellos o sea, condiciones no favorables para la
germinación y crecimiento inicial de las plántulas. La subsolación de suelos arcillosos
en estado húmedo crea un hueco donde pasa la punta del subsolador sin aflojar el perfil o
romper la capa compactada. (Ver Figura 26 que muestra la diferencia en el grado de
aflojamiento del suelo con subsolador bajo condiciones húmedas y secas).
Donde se hicieron los cortes, la
subsolación deja el suelo muy suelto, lo que puede perjudicar el establecimiento de los
cultivos.
La subsolación en el estado seco a veces
deja agregados muy grandes en la superficie, lo que requiere labranzas secundarias para
formar condiciones deseables para la siembra; estos laboreos podrían causar compactación
si llueve entre el momento de la subsolación y el momento de hacer las labranzas
secundarias.
La subsolación requiere mucha potencia y
lleva mucho tiempo.
El efecto beneficioso de la subsolación
dura muy poco en algunos suelos, especialmente en los suelos endurecidos; en suelos muy
susceptibles a la compactación, puede durar sólo una época.
Requisitos previos
El suelo debe estar seco o ligeramente
húmedo.
La presencia de muchos rastrojos y
especialmente rastrojos gruesos de maíz y sorgo puede causar atascamientos.
En suelos con problemas de drenaje se
requieren canales de drenaje a una profundidad mayor que la de la sub-solación.
Maquinaria
El subsolador consta de tres o más brazos
montados sobre una barra de herramientas. Los brazos deberían tener una inclinación
vertical mayor de 25-30° , preferentemente de 45° , y es aconsejable que la altura sea
regulable. (Ver Figura 27 para ejemplos de los diferentes tipos de brazos). Las puntas de
los brazos normalmente son de 1,5 pulgadas de ancho, y deben ser de fácil recalzado. La
condición de la punta es muy importante y muchas veces la subsolación no da buenos
resultados debido a la mala condición de las mismas.
El acoplamiento de otros discos o rodillos
puede ser útil; un disco cortador delante del subsolador facilita la operación en
sistemas de labranza conservacionista; un rodillo desterronador acoplado detrás de los
brazos ayuda a desmenuzar los agregados grandes, y la combinación de ruedas o discos
ayuda a cerrar las hendiduras.
Para sistemas combinados de
labranza-siembra se puede combinar el subsolador con una sembradora o con discos para
formar camellones y además una sembradora. Estos sistemas tienen la ventaja de preparar
la tierra y sembrar en una sola operación.
Operación

El número de brazos y el espaciamiento
entre ellos dependerán de la potencia del tractor y de la profundidad de penetración
deseada. Cuando el brazo del subsolador pasa a través del suelo, afloja un volumen de
suelo que tiene una sección triangular (Figura 28). El ancho del área de aflojamiento en
la superficie se aproxima a la profundidad de penetración; para asegurar que la capa
compactada esté bien aflojada, la profundidad de penetración de los brazos debería
igualar 1,5 veces la profundidad del límite inferior de la capa compactada. Para asegurar
una buena superposición del aflojamiento en la parte superior y en la parte inferior, el
espaciamiento entre los brazos no debe ser mayor que la profundidad de trabajo.
La potencia requerida por cada brazo varía
con el estado de compactación del suelo, con el tipo de subsolador y especialmente con el
estado de la punta. Por lo general se requieren 20-30 HP/brazo.
Para un tractor de 90 HP, donde el límite
inferior de la capa compactada se encuentra a unos 26 cm de profundidad, se requiere que
el subsolador llegue hasta 39 cm.
Un tractor de 90 HP puede arrastrar tres
brazos; los brazos se deberían ubicar de tal manera que haya uno atrás de cada rueda del
tractor y el tercero quede en el medio. La distancia entre las ruedas del tractor es
aproximadamente 1,5 m. y el espaciamiento entre los brazos sería 75 cm. Con este
espaciamiento no se lograría el aflojamiento completo de la capa compactada,
especialmente en el lugar entre los brazos; en esta situación sería aconsejable hacer
dos pasadas del subsolador de tal manera que la combinación de la primera pasada de ida
con la segunda pasada de vuelta sea a una distancia entre los cortes de 37 cm.
Alternativamente se podrían utilizar cuatro brazos con un tractor de 100 HP y una
profundidad de trabajo de 50 cm para aflojar mejor la capa compactada. Si se tuviera una
máquina para hacer la subsolación y la siembra en la misma operación, o si fuera
factible sembrar el cultivo de tal manera que las hileras coincidan con las hendiduras
hechas por la subsolación, sólo será necesario que el subsolador profundice hasta el
límite inferior del horizonte compactado, lo que requerirá menos potencia (Ver Figura
29).
En suelos con problemas de drenaje se
debería hacer la subsolación en una dirección perpendicular a la de los canales de
drenaje para facilitar el flujo de agua hacia los drenes. Para sistemas de labranza
convencional, se debería hacer el laboreo de la subsolación en la época seca después
de la cosecha y antes de la preparación de la cama de siembra. En el caso de que se haga
la subsolación después de haber preparado el suelo, las llantas del tractor pueden no
adherir bien y habrán mayores problemas de patinaje con grandes riesgos de compactación
de los suelos. Se debería hacer un desbrozamiento de los rastrojos antes de la
subsolación para evitar problemas de atascamiento. Después de la subsolación podría
ser necesario hacer otras labranzas para desmenuzar los agregados grandes y preparar el
terreno para la siembra. Si se pueden acoplar discos y ruedas al subsolador para tapar las
hendiduras se puede sembrar una vez que llega la lluvia, pero si eso no es factible es
mejor esperar un tiempo para dejar asentar el suelo aflojado. Muchas veces los
agricultores dicen "hay que dejar el suelo curarse antes de sembrar".