Promoción de la calidad y la inocuidad en las cadenas de comercialización tradicionales

Los agricultores que exportan a Europa, América del Norte, Japón y a otros grandes mercados están obligados hoy día a seguir determinadas normas comerciales, como las de la Asociación Global para una Agricultura Segura y Sostenible (EUREPGAP) para asegurar el suministro de alimentos inocuos para el consumo humano. Si los agricultores no cumplen con las normas fijadas no pueden exportar. Sin embargo, los pequeños campesinos que abastecen los mercados locales suelen carecer de incentivos para reducir el uso de plaguicidas y seguir las prácticas amigables con el medio ambiente. La FAO, a través de su Servicio de Gestión, Comercialización y Finanzas Agrícolas (AGSF), ha realizado un estudio en Asia para investigar este tema.

La conclusión preliminar del estudio es que los sistemas de comercialización tradicionales proporcionan pocos o ningún incentivo para que los pequeños productores de los países en vías de desarrollo cambien sus prácticas agrícolas. Estos sistemas no pagan ninguna prima por frutas y verduras producidas aplicando prácticas y técnicas mejoradas. En todo caso, los agricultores se sienten obligados a aumentar el uso de plaguicidas para cumplir con los requisitos de "calidad" demandados por los comerciantes. La calidad se juzga en términos de apariencia y frescura, no en términos de niveles de residuos de plaguicidas ni de posible contaminación microbiológica. Aunque existe una demanda de alimentos "inocuos" por parte de los consumidores de mayor poder adquisitivo, los sistemas de comercialización tradicional no están preparados para satisfacerla ya que es difícil separar frutas y verduras producidas siguiendo buenas prácticas (agrícolas, de higiene, etc.) y las producidas de otro modo. De esta forma, el mercado de alimentos inocuos se desarrolla a través de las nuevas cadenas modernas de comercialización, como los supermercados, que evitan usualmente los canales tradicionales.

En este estudio también se han investigado las diferentes maneras en las que las cadenas de comercialización influyen en la calidad y la inocuidad de los productos alimenticios. La falta de limpieza de los materiales de embalaje, vehículos de transporte, mercados y tiendas pueden producir infecciones microbiológicas; también la costumbre de permitir a los consumidores de tocar las frutas y verduras antes de comprarlas pueden provocar la contaminación de las mismas. Lavar las verduras o rociarlas con agua para mantenerlas frescas también puede crear problemas de higiene si el agua está contaminada. Empacar inadecuadamente, cargando el máximo posible en los contenedores o vehículos de transporte; exponer el producto a la luz del sol y a la temperatura ambiente durante un largo periodo de tiempo; o, en general, no seguir las prácticas adecuadas de manipulación de los alimentos puede afectar tremendamente la calidad de los alimentos. La salud del consumidor también puede verse afectada por el uso de sustancias químicas tanto para acelerar la maduración como para prevenir el deterioro del producto durante el proceso de comercialización. En algunos países se utilizan colorantes artificiales para dar un color más atractivo a las frutas y a las verduras y hacerlas más apetecibles.

La FAO continuará trabajando para encontrar formas de mejorar las prácticas actuales de las cadenas de comercialización de alimentos que permitan que los productores sean capaces de ofrecer alimentos inocuos y de alta calidad.

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© FAO, 2008