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De toda la tecnología moderna que se ha introducido en los países en desarrollo es probable que la mecanización sea la más controvertida. Se le ha acusado de exacerbar el desempleo en las zonas rurales y de contribuir a otros males de la sociedad.
En los decenios de 1960, 1970 y comienzos de 1980 (del siglo pasado), se donaron a los países en desarrollo, o se suministraron mediante préstamos a condiciones favorables, grandes cantidades de tractores. Los proyectos destinados al suministro de servicios de tractores por conducto de organismos estatales tuvieron una trayectoria sumamente negativa. Los planes de arriendo de tractores del sector público naufragaron debido a las distorsiones del costo de capital frente al de la mano de obra y de los animales de tiro, a una mala administración crónica y a las ineficiencias típicas de todo servicio administrado por el Estado. ¿Cómo olvidar las fotografías de los "cementerios" de tractores en África?
Pero en los países en desarrollo la tecnología sigue haciendo falta para economizar mano de obra. Habrá un aumento espontáneo de la demanda con la mayor demanda de alimentos de una población creciente, sobre todo en los países en vías de industrialización, en los que comienza a haber escasez de mano de obra. Los temores acerca del desempleo rural y otros problemas sociales ya no serán argumentos válidos si no se repiten los errores de antes. Será importante la promoción del desarrollo sostenible del sector privado para que a los agricultores se ofrezca la tecnología correcta a un precio correcto, con el fin de aumentar la productividad agrícola, contribuir a la seguridad alimentaria y reducir las pérdidas poscosecha. |