Así pues, no resulta sorprendente que la yuca la produzcan los campesinos pobres de las zonas marginales, y aun ahí, este cultivo compite cada vez más con los cereales, que se han ido mejorando para adaptarlos a las condiciones locales. En realidad se ha investigado y desarrollado menos la yuca que el arroz, el maíz o el trigo. Esta falta de interés científico ha contribuido a que la producción sea muy desigual, así como los métodos de transformación, y los productos de yuca a menudo son de poca calidad.
El pasado mes de abril se puso en marcha en Roma una nueva iniciativa con el propósito de transformar esta situación. En un foro celebrado en la Sede de la FAO, cerca de 80 expertos en agricultura, procedentes de 22 países, discutieron las posibilidades de la yuca no sólo de satisfacer las necesidades de seguridad alimentaria de unos 500 millones de agricultores que la producen, sino de proporcionar una llave para el desarrollo rural y mejores ingresos a los productores, la industria transformadora y los comerciantes.
Producción y comercio en aumento.
La reunión llegó a la conclusión de que la yuca podría convertirse en materia prima básica de una variedad de productos elaborados, lo que incrementaría eficazmente la demanda de esta raíz y contribuiría a la transformación agrícola y al crecimiento económico en los países en desarrollo.
¿Pero cómo lograrlo? La respuesta del foro fue la Estratategia Mundial para el Desarrollo de la Yuca, redactada a través de una serie de consultas con los "interesados" en este cultivo, comprendidos las organizaciones internacionales, ONG, organizaciones campesinas, instituciones nacionales y el sector privado, y concebida para que la yuca compita en mejor posición en los mercados interno e internacional. Como lograrlo dependerá de un vigoroso crecimiento de la demanda de yuca, la estrategia propone formar industrias basadas en este cultivo a través de la sinergia de las estrategias nacionales, regionales y continentales.
La demanda en el mercado. Para que la yuca contribuya significativamente al desarrollo, su mercado ha de crecer con mayor velocidad que la población. La estrategia recomienda, como primera medida, fundamental, determinar los mercados que están en proceso de crecimiento o que tienen posibilidades de desarrollarse. En segundo lugar hay que poder garantizar un suministro constante de un producto relativamente uniforme; Tailandia penetró en Europa cuando comenzó a utilizar equipo mejorado para granular la yuca y se dedicó a producir grandes volúmenes. La tercera medida consiste en proporcionar al mercado productos a un precio competitivo, para satisfacer las necesidades de consumo.
Dado que las raíces de la yuca son tan perecederas, su transformación es fundamental para su futuro. Actualmente casi la totalidad de este producto se consume o vende recién producido. Pero en el CIAT de Colombia los investigadores han encontrado que con algunos métodos de conservación, como remojar las raíces frescas en cera o parafina, la yuca puede conservarse hasta tres o cuatro semanas.
Los productos caseros o locales, sobre todo la harina tostada (farinha se llama en Brasil, y gari en África Occidental), podrían comercializarse extensamente como alimentos de uso corriente por la facilidad para comprarlos, almacenarlos y prepararlos. La harina de yuca (foufou en África Central) se puede utilizar como sustituto parcial de la harina de trigo y puede producir tipos distintos de pan, a precios diferentes, para el consumidor. El producto puede difundirse en distintos países, sobre todo en África, donde el pan elaborado por completo con harina de trigo importado domina el mercado. En el IITA, en Nigeria, se están realizando estudios para evaluar, en colaboración con la industria panadera, diversas combinaciones de harinas de trigo y de yuca.
El almidón de yuca también tiene muchas posibilidades de crecimiento, para uso industrial y humano, por su viscosidad y resistencia a la tensión de corte y el congelamiento, que interesan sobre todo a los productores de alimentos especiales, como los alimentos para bebés, o también para la elaboración de alfombras y látex de caucho. Para competir con los almidones derivados del maíz y la batata, la industria de almidón de yuca necesita capitalizar sus características especiales de las que carecen los demás productos.
Por último, los forrajes derivados de la yuca -sobre todo granulados y molidos- han tenido mucho éxito en Tailandia. Pero la principal limitación para utilizar este producto en forrajes consiste en la falta de seguridad de su suministro a lo largo del año y de uniformidad de su calidad. Más que nada, los productos elaborados de la yuca deben competir con los preparados a partir de cereales. Reducir los costos de producción es, pues, fundamental para que la yuca subsista como cultivo industrial.
Publicado en junio de 2000