Anteriormente, el suministro de fertilizantes, plaguicidas y semillas a los agricultores corría a cargo del Estado o de las cooperativas "oficiales", por lo general sin costo. Los agricultores pagaban esos insumos después de la cosecha, a través de deducciones al precio pagado por el producto. Al liberarse el mercado de los cultivos comerciales, también se liberalizó el de todos los insumos agrícolas, y el sector privado pasó a convertirse -o, por lo menos, ese era el propósito- en participante activo en la adquisición y venta de los insumos.
Disminuye la producción de café. En Tanzania "pocos comerciantes ofrecen insumos a crédito por las dificultades para lograr que les paguen", dice en el estudio. Se considera que la reducción del suministro y utilización de insumos desde la liberalización ha hecho caer la producción de café, de unos 250 a cerca de 200 kilogramos por hectárea. Se informa de problemas parecidos en la producción de algodón, donde el sistema de crédito para la compra de insumos se ha "derrumbado en general".
El sector privado de Ghana también ha asumido con lentitud el suministro de insumos, anteriormente a cargo del Consejo del Cacao de ese país. El estudio reveló que numerosos productores de cacao no tenían fondos para comprar en efectivo los insumos, ni opciones de crédito. Un banco de fomento agrícola trató de satisfacer las necesidades de los agricultores proporcionando crédito a través de una red de grupos campesinos, pero pronto descubrió que, con la liberalización del mercado del cacao, muchos agricultores preferían vender su producción a otros comerciantes privados en vez de saldar sus deudas. La reducción del suministro de insumos se ha traducido, por ejemplo, en que "la aplicación de sustancias agroquímicas es muy limitada, e incluso los agricultores que siguen utilizándolos obtienen menos resultados debido a que sus vecinos no los aplican". En Camerún disminuyó la disponibilidad de plaguicidas y sus precios aumentaron 200 por ciento tras la liberalización, sobre todo por la devaluación de la moneda. En Nigeria, la distribución y utilización de insumos para producir cacao están "por completo descentralizadas, y desorganizadas".
En algunos países la liberalización parece estar a la altura de sus promesas. "En Uganda se reconoce en general que el suministro y la disponibilidad de insumos para el algodón, comprendidos las sustancias agroquímicas, los aperos y otros utensilios agrícolas hoy funcionan mucho mejor que antes de la liberalización", explica el estudio. "La participación de importantes empresas ha creado competencia y ha estabilizado los precios". La liberalización sin duda contó con la decisión del gobierno de eliminar todos los impuestos de los insumos agrícolas de importación, y el suministro de aperos básicos y equipo no sólo ha aumentado sino que sus precios se han mantenido relativamente estables y al alcance de la mayoría de los agricultores. Con todo, un programa ugandés encaminado a proporcionar a crédito insumos para la producción de algodón no ha tenido gran éxito ya que los campesinos sienten que las tasas de interés son elevadas y por la demora en la ejecución de un programa para formar intermediarios financieros rurales.
Hacen falta "transacciones recíprocas" en virtud de las cuales se proporcionen a crédito los insumos de la temporada poniendo la cosecha prevista del prestatario a modo de garantía de pago. Se han logrado prometedores resultados, por ejemplo, en los sistemas de pequeños productores. En este caso, los que suministran insumos y servicios de mecanización a los agricultores suelen contar con servicios centrales de transformación, como desmotadoras de algodón, fábricas de tabaco o industrias para la explotación hortícola. En Zambia, donde los sistemas de pequeños productores cuentan con una larga historia, una empresa algodonera proporciona a los agricultores semillas y sus servicios de extensión supervisan el desempeño de los campesinos durante la primera etapa del cultivo. Si el agricultor o agricultora se desempeña adecuadamente, califica para recibir sustancias químicas para el control de plagas. Otra empresa, a través de una selección dirigentes de grupos identifica y recomienda campesinos para incluirlos en los programa de pequeños agricultores. Con todo, el desvío de las ventas de estos productores a otros compradores ha comenzado a debilitar a numerosos programas.
El estudio de la FAO concluye que una economía de mercado necesita un marco reglamentario eficaz para crear una competencia plena y justa y garantizar la calidad de los productos. Afirma: "Sin embargo, es probable que tengan más éxito los intereses recíprocos como base del suministro de insumos a crédito que la legislación".
Publicado en junio de 2000