La amplia gama y la complejidad de la bioseguridad se reflejan en la miríada de acuerdos internacionales, leyes no vinculantes y organismos internacionales creados para ocuparse de ella. En efecto, un informe de la FAO dirigido a su Comité de Agricultura, afirma que el conjunto de la política y la reglamentación internacional relativa a la bioseguridad está "inconexo y todavía incompleto". El informe recomienda imprimir un enfoque global a esta cuestión y pide ayuda técnica para apoyar a los países en desarrollo a fin de establecer, racionalizar y perfeccionar su capacidad nacional en materia de bioseguridad.
El SFS y el CDB. La necesidad de bioseguridad en los alimentos y la agricultura se ha intensificado con la globalización económica, el veloz desarrollo de las comunicaciones, el transporte y el comercio, el avance tecnológico y una mayor conciencia de la biodiversidad y el medio ambiente. En el ámbito internacional se ocupa de este tema en forma más amplia el Acuerdo sobre la Aplicación de Medidas Sanitarias y Fitosanitarias (Acuerdo SFS) de la OMC. Entre los acuerdos relativos al medio ambiente -entre los que destaca el Convenio sobre la diversidad biológica (CDB)- los países han resuelto tomar medidas para proteger la biodiversidad; y el Protocolo de Cartagena sobre Seguridad de la Biotecnología, del Convenio, adoptado en enero de 2000, proporciona un sistema internacional de reglamentación para el paso transfronterizo de los organismos modificados genéticamente. Los países han aceptado cooperar, a través del Codex Alimentarius, la Convención internacional de protección fitosanitaria y la Oficina Internacional de Epizootias, para proteger, respectivamente, la sanidad humana, vegetal y animal.
El informe de la FAO señala que "la mayoría de los instrumentos se ocupan de aspectos de la bioseguridad desde perspectivas sectoriales distintas, ya se trate del desarme, la diversidad biológica, la protección de los humedales, la sanidad vegetal, animal o humana, la conservación y ordenación de los recursos marinos, la conservación de la naturaleza o la preocupación por la introducción de organismos modificados genéticamente o especies y genotipos exóticos invasivos." El Acuerdo SFS, que sanciona la aplicación de medidas sanitarias, fitosanitarias y zoosanitarias en conjunto, parte sobre todo del "punto de vista de sus repercusiones en el comercio, y no el de su propia efectividad intrínseca".
ablecer programas nacionales de bioseguridad. El Ministerio de Agricultura y Silvicultura de Nueva Zelandia estableció en julio de 1999 la Biosecurity Authority a fin de "proteger la biodiversidad única de Nueva Zelanda y facilitar las exportaciones, gracias a la gestión de riesgos para la sanidad vegetal y animal y el bienestar de la fauna". El Departamento de Agricultura, Pesca y Bosques de Australia estableció en octubre de 2000 un grupo llamado Biosecurity , destinado a evaluar los riesgos de las cuarentenas asociados a las importaciones de productos, y decidió realizar negociaciones técnicas con las organizaciones extranjeras homólogas, sobre las cuestiones de acceso a los mercados de exportación.
El principal propósito de un sistema de reglamentación internacional coordinado, que tome en cuenta la sostenibilidad agrícola, los asuntos relativos al comercio, la seguridad alimentaria, así como la protección y conservación del medio ambiente, sería evitar la duplicación y la falta de coherencia entre las diversas organizaciones e instrumentos internacionales y regionales. En el ámbito nacional hace falta una sistematización equivalente. Pese a la tendencia hacia una mayor coordinación, las autoridades nacionales en materia de bioseguridad siguen dispersas en una variedad de ministerios, por lo general en los de agricultura, salud, medio ambiente, silvicultura, pesca, y comercio e industria. Puede requerirse en particular, dice la FAO, llevar asistencia técnica a los países en desarrollo, tanto para la aplicación de los medios nacionales de control como para la negociación de los instrumentos en el medio internacional.
Análisis de riesgos. El informe de la FAO propone una serie de medidas para someter a consideración del COAG. Entre ellas, una cooperación más estrecha con otras organizaciones internacionales y secretarías de los acuerdos internacionales en la creación de sistemas comunes (en particular para el análisis de riesgos) y normas internacionales, así como una gestión y métodos de supervisión integrados. También se sugiere crear un "sistema de difusión de información sobre bioseguridad", que contenga la información disponible de los distintos países, los propios programas de la FAO sobre bioseguridad, así como de otras organizaciones y acuerdos internacionales pertinentes.
Para ayudar a los países en desarrollo y a los países con economías en transición, propone una consulta internacional sobre bioseguridad en los alimentos y la agricultura, orientada a difundir ampliamente los nuevos conceptos y oportunidades en materia de bioseguridad, así como la creación de manuales y directrices sobre análisis de riesgos para la inocuidad de los alimentos, la difusión regional de información y celebrar reuniones de capacitación, además de dar asesoría en políticas, legislación y reglamentos.
Publicado en marzo de 2001