Siete años de difíciles negociaciones dieron fruto el 3 de noviembre de 2001, cuando los 180 países de la Conferencia de la FAO adoptaron un Tratado Internacional sobre los Recursos Fitogenéticos para la Alimentación y la Agricultura. Este Tratado -alabado por el Director General de la FAO, Jacques Diouf, al calificarlo de "acontecimiento trascendental"- representa un acuerdo mundial sobre un tema de primera importancia: la gestión de la diversidad agrobiológica del mundo.
La seguridad alimentaria siempre ha dependido del libre intercambio de los cultivos y el germoplasma que han creado, a lo largo de 10 000 años, los campesinos de todo el planeta. Desde los inicios de la agricultura se han utilizado más de 7 000 especies para obtener alimentos y piensos, y hoy 30 cultivos proporcionan el 95% de nuestra energía alimentaria (sólo el trigo, el arroz y el maíz aportan más del 50%). La mayor parte de estos recursos fitogenéticos no pueden sobrevivir en forma silvestre, se mantienen, literalmente, en las tierras agrícolas, sobre todo en los países en desarrollo.
Pero la difundida adopción de un reducido número de modernos cultivares ha desgastado aceleradamente la diversidad. Para protegerla, se han establecido grandes bancos de genes ex situ en todo el mundo, los centros internacionales de investigación agrícola del Grupo Consultivo sobre Investigación Agrícola Internacional (GCIAI), que actualmente conservan, por ejemplo, más de 600 000 muestras de cultivos. Por su parte, la FAO adoptó en 1983 un Compromiso Internacional sobre los Recursos Fitogenéticos para la Alimentación y la Agricultura, que es un acuerdo voluntario suscrito por 113 países, cuyo objeto es promover la armonía internacional en lo que incumbe al acceso a la diversidad fitogenética.
El nuevo tratado va mucho más allá. "El Tratado es histórico porque representa un compromiso internacional jurídicamente vinculante de mejorar los más importantes cultivos alimentarios y de piensos del mundo -afirma Clive Stannard, de la Comisión de Recursos Genéticos de la FAO, que siguió atentamente las negocaiciones del Tratado-. Se trata de un elemento central del Sistema multilateral de acceso y distribución de beneficios, que apoya directamente la labor de los mejoradores y agricultores de todo el mundo..."
¿Qué objetivos tiene el Tratado y cuándo entra en vigor? "Los objetivos del Tratado, establecidos en su artículo 1, son la conservación y utilización sostenible de los recursos fitogenéticos para la alimentación y la agricultura, y la distribución justa y equitativa de los beneficios derivados de su utilización, en armonía con el Convenio sobre la diversidad biológica, para la agricultura sostenible y la seguridad alimentaria. El acuerdo abarca todos los recursos fitogenéticos pertinentes a la alimentación y la agricultura, y entrará en vigor una vez que lo hayan ratificado 40 gobiernos. Cada gobierno que lo ratifique se compromete a asegurar la conformidad de sus leyes, reglamentos y procedimientos con las obligaciones adquiridas en virtud del instrumento. Los gobiernos que ratifiquen el Tratado constituirán su órgano rector".
¿Cómo funciona el Sistema multilateral de acceso y distribución de beneficios? "El sistema multilateral se aplica a una lista de más de 60 especies de plantas, que incluyen 35 cultivos alimentarios y 29 forrajes, elegidos a partir de su dependencia recíproca y de la seguridad alimentaria. Las condiciones de acceso y de la distribución de los beneficios se estipularán en un acuerdo estándar de transferencia de material, que habrá de establecer el órgano rector del tratado en la primera reunión que celebre, una vez que el instrumento entre en vigor.
¿Quién más se beneficia del tratado y en qué forma? "Como su fin es garantizar la seguridad alimentaria, la humanidad entera se beneficia. Pero hay beneficios inmediatos muy claros para muchos importantes sectores. El tratado asegura a los fitomejoradores (en particular, a los pequeños mejoradores de los países en desarrollo), acceso a los recursos fitogenéticos que necesitan, e impide que otros los monopolicen, en particular los participantes más fuertes. Por vez primera, se proporciona a los centros internacionales de investigación agrícola del GCIAI un marco jurídico seguro de largo plazo para las colecciones ex situ que tienen a su cargo, y en las que se basan sus programas de investigación. Para el sector privado, establece un marco claro y previsible de acceso a los recursos fitogenéticos, que promoverá la inversión en investigación agrícola. "Además, y no de menor importancia, el tratado brinda al sector agrícola un nuevo foro, a la altura de los foros comerciales y ambientales, para tratar las necesidades y los problemas especiales de la agricultura. Esto donará mayor equilibrio al desenvolvimiento de la política internacional".
¿Cuál es la tarea inmediata? "La ratificación. La adopción del tratado es el primer paso de un complejo proceso en curso, y es también una muestra de confianza y buena voluntad entre todos los gobiernos. Ahora se necesita que 40 o más países lo ratifiquen. Esperamos que entre en vigor en los próximos dos años. Esto permitirá al órgano rector del tratado tratar asuntos como el nivel, la forma y la modalidad de los pagos monetarios por comercialización, las condiciones del acuerdo estándar de transferencia de material, la estrategia de financiación, y la cooperación con otros organismos internacionales pertinentes".