Está por terminar el año en un mundo que afronta conflicto e incertidumbre. En épocas como ésta ¿es difícil concentrarse en temas como la pobreza y el hambre, ya no se diga en la agricultura? "Junto a la tensión y a la sensación de inseguridad, también existe una aguda conciencia de nuestra responsabilidad colectiva por el bienestar de la sociedad mundial. Si acaso, en el año pasado se ha definido más claramente la dimensión mundial de los problemas estrechamente ligados a la agricultura, la pobreza y el hambre, desde la globalización económica y las relaciones comerciales hasta el uso de la biotecnología y la conservación del medio ambiente. En momentos como éstos, hay que buscar oportunidades, y darle una nueva forma a la agricultura en bien de todos es precisamente una de esas oportunidades."
Pero hay quien ve en el futuro una fricción continua por muchos de los problemas que usted menciona ¿qué piensa al respecto? "El mundo es más complejo que anteriormente, y la globalización lo hace todavía más complejo. Categorías como las de países "desarrollados" y países "en desarrollo" probablemente ya no sirvan. Podríamos decir que existen tres "mundos". Uno coincide más o menos con el grupo de paises de la OCDE: 1 000 millones de personas para las que la seguridad alimentaria no es un problema, que viven apartadas de sus raíces agrícolas, que tienen cada día más conciencia de las cuestiones ambientales, pero para las que la ayuda internacional y el desarrollo no son prioritarios. "En el otro extremo hay más de 1 000 millones de personas que viven con menos de un dólar al día. Estas personas son sobre todo campesinos, y sufren de malnutrición crónica cuantitativa -los aproximadamente 800 millones de personas que sencillamente no consumen suficientes alimentos- o por déficit de micronutrientes. Viven en países donde el modelo económico de libre mercado no funciona, o por lo menos no funciona adecuadamente. Son las personas que mejor reúnen los requisitos para recibir ayuda humanitaria, pero todo el enfoque del desarrollo necesita formularse de nuevo, porque actualmente no contamos con buenas respuestas para estas personas.
La globalización parece tener mala fama particularmente en el sector de los alimentos y la agricultura. ¿Qué consecuencias tiene para el desarrollo agrícola? "Nos guste o no, el mundo va a estar cada vez más interconectado. Se verfician desplazamientos de personas y bienes en masa y es poco probable que dejen de llevarse a cabo. Pero la máxima paradoja del modelo de economía de mercado es que a mayor globalización y mayor libertad de mercado, más se necesita reglamentarlo, corregir sus efectos negativos en los bienes públicos, como el medio ambiente, la equidad y la salud pública. Por eso se requieren acuerdos, directrices, normas y autoridades que las establezcan, y en este sector la FAO desempeña una función cada vez mayor: asesorar al grupo intermedio de países, repercutir en la forma de pensar de los países ricos, y proteger a los más vulnerables que se encuentran al fondo de la clasificación. El propósito debería ser una 'globalización con rostro humano', que respete la diversidad. Para lograrlo cabría hacer caso a las recomendaciones del economista Joseph Stiglitz, de 'hacer una inspección mundial y reinventar localmente'. La adaptación local a menudo significa reinventar las mejores prácticas en un contexto nuevo.
La biotecnología suscita entusiasmo y alarma a la vez. ¿Qué piensa de su función en la agricultura? "En la mayor parte de los países no hay consenso sobre la forma en que la biotecnología y, en particular, los organismos modificados genéticamente (OMG) deberían participar en los problemas fundamentales de los alimentos y la agricultura. La FAO reconoce tanto el gran potencial como las compliaciones de estas nuevas tecnologías. Algunas de las reacciones a la biotecnología son irracionales, pero el importante mensaje es que las personas creen que no se les ha consultado lo suficiente sobre la forma que deberían revestir la producción de sus alimentos, el suministro de alimentos y la agricultura. No obstante, gran parte de la alarma pública no toma en cuenta que el máximo potencial de la biotecnología no estriba en los OMG, sino en los procesos biotecnológicos: los marcadores moleculares, la proteómica y la genómica, etcétera. "Desde una perspectiva de largo plazo, la biotecnología puede ofrecer interesantes opciones para las principales regiones del mundo en las que la agricultura será el principal sostén económico en el futuro previsible. Por ejemplo, en las zonas áridas marginales ¿podrían las cabras y las ovejas producir productos farmacéuticos o químicos de otros tipos en su leche? Actualmente esto presenta problemas técnicos y éticos -supondría cierto cambio biológico en la estructura de esas ovejas y cabras-, pero sin duda ayudaría a estas zonas a producir algo de gran valor por unidad de producto. Claro está que este enfoque no es actualmente aceptable para grandes sectores del público, aunque ha adquirido mayor aceptación la utilización de la biotecnología con fines médicos.
El aspecto más discutible de la biotecnología es la introducción de OMG en la producción agrícola. ¿Cómo está tratando este problema el Departamento de Agricultura? "Tenemos muchas más pruebas de sus efectos (o falta de efectos) en la salud humana que conocimiento, ya no digamos pruebas, de sus consecuencias ambientales. Uno de los principales motivos de preocupación ambiental es la 'fecundación cruzada', por ejemplo, el riesgo de que un cultivo tolerante a los herbicidas la pase sus genes a sus parientes silvestres, que entonces tendrían una ventaja selectiva como yerbas, es decir, serían resistentes a los herbicidas. A principios de mayo de 2003 celebraremos una consulta de expertos para deliberar sobre estas cuestiones ambientales, no sólo la transferencia de genes, sino los efectos a plazo más largo. Por ejemplo ¿qué efectos podrían producir los "cultivos Bt" [que contienen genes del Bacillus thuringiensis, una bacteria del suelo que produce una proteína tóxica para algunos insectos] en la flora y la bacteria del suelo? O si se produce resistencia a la sal en el arroz ¿eso podría dar lugar a la destrucción en masa de los manglares para cultivar arroz? Así que estamos pidiéndoles a 20 de los principales expertos mundiales en OMG que nos asesoren sobre tres puntos: el ecosistema y las repercusiones evolutivas de la introducción de OMG, las buenas prácticas agrícolas respecto a éstos y la base científica de las decisiones informadas de reglamentación, especialmente en los países en desarrollo."
El Departamento también ha estado trabajando en la elaboración de "Buenas prácticas para la agricultura" ¿En qué situación están? "Las buenas prácticas para la agricultura son nuestra forma de traducir todas las buenas intenciones de la agricultura sostenible en recomendaciones muy concretas para los países y los sistemas de producción, y para los consumidores, a fin de que se enteren de lo que están comprando. Ya contamos con métodos comprobados como el manejo integrado de plagas y la agricultura de conservación, que tratan cuestiones específicas de la producción, y el Codex Alimentarius que se ocupa de las normas para promover la inocuidad de los alimentos. Pero el sector agrícola en conjunto carece de un marco unificador capaz de orientar la acción nacional en materia de políticas y métodos necesarios para alcanzar una agricultura sostenible. De modo que el propósito de esta iniciativa es presentar principios básicos de buena práctica en ámbitos como el suelo y el agua, la producción agrícola y pecuaria, la transformación en la granja y la gestión de desechos, el bienestar humano, la vida silvestre y el paisaje. A la fecha hemos preparado un marco con puntos centrales para los grupos de las partes interesadas, y en abril de 2003 se buscará orientación en este tema con el Comité de Agricultura de la FAO."