El Departamento de Agricultura de la FAO se ha movilizado para colaborar en la reconstrucción agrícola de las zonas devastadas por los tsunamis producidos en el océano Índico el 26 de diciembre de 2004. Los tsunamis arrasaron costas e islas desde Indonesia hasta las Maldivas. Los efectos del maremoto se sintieron hasta Somalia, con un saldo de por lo menos 290 000 personas muertas y la desarticulación o destrucción de los medios de subsistencia de por lo menos otro millón de personas. La catástrofe diezmó las flotas pesqueras, inundó tierras de cultivo con agua de mar y despojos, destruyó los sistemas de irrigación y de drenaje, instalaciones de refrigeración y mercados de alimentos, y dañó gravemente manglares y humedales.
En las horas posteriores a la catástrofe, la FAO -organización líder de la seguridad alimentaria en los países donde las Naciones Unidas coordinan la ayuda para las víctimas del desastre- creó un grupo de acción para evaluar el daño producido por los tsunamis y preparar las actividades de rehabilitación. Los primeros resultados han ayudado a determinar las necesidades de emergencia, y establecerán las bases de una acción a largo plazo para restablecer la pesca y la agricultura en las comunidades isleñas y costeras devastadas.
Equipos de especialistas. "En el norte de Sumatra, el lugar más cercano al epicentro del sismo, la devastación fue mucho más grave y hará falta un exhaustivo plan estratégico de reconstrucción," declaró Daniel Renault, coordinador del grupo de acción del Departamento de Agricultura. "En toda la región, la prioridad más urgente es garantizar un buen comienzo para la próxima temporada agrícola, que tendrá lugar entre marzo y mayo, en las zonas damnificadas. Pero también se necesitan programas para restablecer y mejorar los medios de subsistencia de las comunidades rurales y de pescadores, supervisar los riesgos potenciales para salud y de contaminación, sanear los agroecosistemas costeros y restablecer los mercados locales. El restablecimiento de la agricultura será una tarea descomunal, pues se trata del daño ocasionado a miles de kilómetros de litorales y a cientos de pequeñas islas."
En las zonas costeras golpeadas por los tsunamis existe una amplia variedad de actividades humanas: desde la producción de arroz continental y de humedales, hasta los manglares y las franjas costeras dedicadas principalmente a la pesca. Daniel Renault señala que la zona costera damnificada es de aproximadamente 2 000 kilómetros en Sumatra y el sureste de la India, y de 700 a 800 kilómetros en Sri Lanka. En Sumatra, de las 40 000 hectáreas de tierra agrícola dañadas por los tsunamis, hasta un 40 por ciento puede haber quedado inutilizable para la agricultura en los próximos años, si no es que para siempre. La devastación es menor en Sri Lanka y en las Maldivas, donde casi todas las tierras agrícolas dañadas podrían sanearse a tiempo para la campaña de abril y mayo. El total de las pérdidas de animales domésticos no fue tan grande como se temió al principio, a pesar de que la situación en el norte de Sumatra sigue siendo motivo de gran preocupación, pues los informes hablan de una pérdida de 20 000 cabezas de ganado y búfalos, 20 000 rumiantes pequeños y cerca de 2,5 millones de aves de corral.
Contaminación de agua salada. Mientras que las tierras con buen drenaje permanecieron inundadas sólo unas horas, otras zonas podrían permanecer varias semanas cubiertas de agua de mar, lo cual producirá una grave contaminación de agua salada. Otra fuente de contaminación salina son los depósitos de sedimentos, que podrían llegar a medir 30 centímetros. La eliminación de las capas de sedimentación puede resultar prohibitivamente cara: tan sólo una capa de 10 centímetros podría pesar unas 1 500 toneladas por hectárea. Una alternativa más viable, cuando se hayan eliminado las rocas y los escombros, es incorporar los sedimentos de sal más fina en los suelos para disolverla con el riego, o bien esperar a que los monzones se la lleven. Esto sería más sencillo en los suelos arenosos cercanos a la costa, porque los pesados suelos pesados de arcilla continentales pueden retener la sal y obstaculizar la agricultura por muchas razones.
En los arrozales cuyos suelos hayan modificado los tsunamis se necesitará nivelar la tierra y reconstruir los terraplenes. Será necesario reemplazar o reparar los sistemas de irrigación, así como bombear y desinfectar los pozos abiertos, ya sean de agua potable o para el riego. La limpieza de los canales obstruidos del drenaje ayudará a sanear las lagunas costeras y los deltas. En los próximos meses, en las zonas más bajas de las cuencas hidrográficas será necesario suministrar más agua y gestionarla mejor, a fin de limpiar las tierras agrícolas y el agua subterránea y de superficie de las costas.
Respecto a la producción de alimentos y piensos, el interés inmediato está en salvar las cosechas de las zonas afectadas donde sea posible. Por ejemplo, en Sri Lanka la principal cosecha de arroz es de febrero a marzo, y alrededor del 25 por ciento de los arrozales están a lo largo de la franja costera y en las planicies aluviales contiguas. Más allá de eso, el reto estriba en restablecer la capacidad productiva para la siguiente temporada agrícola, por lo menos en las zonas que sufrieron pocos o regulares efectos. Los equipos de evaluación de la FAO trabajan actualmente con el personal local de agricultura para elaborar un calendario agrícola provisional y una lista de los cultivos y sus variedades, principalmente arroz, maíz, frijol, camote, yuca y vegetales, que será necesaria en los distintos países damnificados. En los lugares donde el saneamiento completo del suelo contaminado por la sal podría llevar demasiado tiempo, la única opción puede ser utilizar cultivos tolerantes a la sal o sus variedades.
En muchas zonas, los agricultores necesitarán semillas, aperos y otros insumos agrícolas. Sólo para Indonesia la FAO hizo un llamamiento por 10 millones de dólares EE.UU. de ayuda para los próximos seis meses, a fin de apoyar a 50 000 familias campesinas desplazadas y a otros damnificados por los tsunamis en Sumatra. En los lugares donde la agricultura está mecanizada se necesitará remplazar o reparar el equipo de procesamiento y la maquinaria agrícola. Será necesario reconstruir los establecimientos industriales y los almacenes de los productos agrícolas, así como los mercados y las carreteras.
Peligro de enfermedades. Se esperan las evaluaciones del alcance de los daños producidos por el desastre en los establos y otra infraestructura, así como en los piensos almacenados. Es probable que los tsunamis hayan dañado o destruido las instalaciones industriales, y que se hayan vuelto inutilizables los pastizales, los cultivos forrajeros y los piensos almacenados. Los especialistas pecuarios de la FAO advierten también de un posible grave peligro de brotes de enfermedades de los animales, debido a los daños ocasionados en los sistemas hídricos y de saneamiento, y a la interrupción de la vigilancia de las enfermedades de los animales. El traslado repentino de animales de otras regiones para remplazar las pérdidas también podría favorecer la propagación de enfermedades. La rehabilitación del sector pecuario -mediante la repoblación, la reconstrucción de infraestructura y el apoyo a los servicios veterinarios- será una importante contribución para restaurar los medios de subsistencia agrícolas.