En su oficina en la sede de la FAO, en Roma, Irene Hoffmann concluye el trabajo que presentará en septiembre en una conferencia sobre ganado en Antalya, Turquía. Se le han asignado 20 minutos en un taller sobre Recursos genéticos de los animales de granja: estrategias y resultados, y la presentación ya tiene más de 40 diapositivas de mapas y gráficos. "Siempre ha sido un problema cuando hay mucho que decir -señala Hoffmann, la Jefa del Servicio de Producción Animal de la FAO-. Con los recursos zoogenéticos siempre hay una carrera contra el tiempo."
El gráfico de columnas de la diapositiva 22 expone una situación urgente. De las 7.616 variedades que figuran en el banco de datos mundiales sobre los recursos genéticos de los animales de granja, 190 han desaparecido en los últimos 15
En Antalya y a través de una docena de reuniones celebradas de Brasil a Bélgica en 2006, Hoffmann y otros funcionarios de la FAO del Grupo de recursos genéticos de los animales, están creando conciencia del peligro que corre la diversidad mundial de los animales domesticos y de la necesidad de aprovechar más las variedades locales. Además están obteniendo apoyo para celebrar una conferencia intergubernamental el próximo año, en la cual se prevé la adopción de una estrategia mundial y un plan de acción para la gestión de los recursos animales (véase el recuadro, arriba). "La gestión sostenible y el mejoramiento genético de las variedades locales son esenciales para que los países satisfagan sus necesidades futuras de alimentos y respondan a la transformación del entorno productivo", señala Hoffmann. "Ya es hora de comenzar a aplicar políticas de protección para los recursos naturales que quedan, antes de que se hayan perdido demasiados, para siempre."
Abundantes insumos, producción abundante. La FAO señala que el factor principal que repercute en la zoodiversidad es la globalización de los mercados pecuarios. La mayor parte de la demanda en acelerado crecimiento de productos pecuarios se satisface a través de sistemas de producción intensiva, que utilizan unas cuantas especies y variedades que consumen muchos insumos y son muy productivas. Por ejemplo, algunas variedades comerciales proporcionan más de una tercera parte del suministro de carne de cerdo, a la vez que unas cuantas variedades comerciales de ponedoras proporcionan alrededor del 85% de la producción de huevos. Algunos cálculos indican que las variedades de ganado lechero más productivo o sus cruzas producen dos tercios del suministro mundial de leche.
Si bien el aumento de la producción de un número reducido de variedades ha sido extraordinario, los sistemas de producción intensiva a menudo contribuyen a la desaparición de los recursos zoogenéticos. Cuando aumentan las presiones por la tierra y se cría el ganado con sistemas más intensivos, los pequeños productores suelen optar por cruzas que producen más ganancias. Mantener las variedades menos productivas sencillamente no es económico.
Para entender bien lo que representa la zoodiversidad agrícola es necesario evaluar sus valores de uso -como la producción de los alimentos y fibra, u otros productos y servicios- y sus valores que no son de uso y que pueden incluir la satisfacción que da a las personas la existencia de la diversidad. Otra cuestión decisiva es el "valor de opción", es decir, mantener la flexibilidad necesaria para afrontar acontecimientos futuros imprevistos, como el cambio climático.
Traducir estas complejas relaciones en un indicador único, como el precio de mercado, es prácticamente imposible. Complica todavía más la valoración de los recursos zoogenéticos que los animales domesticos comparten la característica de ser a la vez bienes privados y bienes públicos. El uso de un solo animal de cría es exclusivo, pero otros agricultores y las generaciones futuras pueden utilizar los genes de las poblaciones de animales domésticos.
Reconsideración de las políticas. Al analizar los documentos de los países presentados para elaborar el informe de la FAO sobre los recursos zoogenéticos mundiales, la Organización ha determinado ámbitos principales de acción nacional e internacional para promover el uso sostenible y la conservación de los recursos zoogenéticos. El primero es una reconsideración de las políticas del sector pecuario que "distorsionan el campo de acción" en el cual compiten las variedades autóctonas. En muchos países en desarrollo, las políticas favorecen el uso de material de cría de importación, lo que permite a los grandes productores comerciales ocupar una gran parte de los mercados internos. Esa tendencia, así como la aplicación de reglamentos sanitarios más estrictos, está excluyendo a los pequeños productores, que son los que mantienen la mayor parte de las variedades locales. Otra desventaja que sufren los agricultores son las subvenciones a los piensos, la inseminación artificial y otros insumos, que tienden a favorecer a las especies exóticas.
Se ha investigado poco sobre los costos y beneficios netos que estas políticas producen para los recursos zoogenéticos, que si bien pueden garantizar un suministro asequible de productos animales inocuos, también desfavorecen a los sistemas de producción menos intensivos y a los productores de ingresos bajos. Para atenuar estas repercusiones puede ser necesario instaurar reglamentos que tengan en cuenta las externalidades negativas de la producción pecuaria intensiva, por ejemplo, cobrar a los productores la eliminación de desechos o la vigilancia de las enfermedades, y dar incentivos a la conservación de la agrobiodiversidad.
Una vez señaladas las variedades que corren riesgo de extinción, los gobiernos deberían aplicar medidas eficaces de seguimiento y conservación a bajo costo. Sin embargo, en los países en desarrollo, que tienen menos recursos para elaborar y ejecutar programas de conservación, muchas variedades corren un riesgo mayor. Numerosos países en desarrollo, y varios países desarrollados, informan de no tener programas amplios de conservación, ni políticas, para los recursos zoogenéticos.
Una estrategia interesante tanto para los responsables de elaborar las políticas como para los productores conecta la conservación con la utilización. La conservación in situ -el uso continuo de los animales en las actividades en la granja- ayuda a incrementar el número de variedades hasta niveles de seguridad asociándolos con algún producto que tenga demanda. En Japón se han creado mercados especializados para la carne de variedades autóctonas de bovinos, que atrae a consumidores que pagan efectivamente por su conservación.
Programas de mejoramiento. También habría que fortalecer la capacidad de los países en desarrollo de usar y mejorar los recursos zoogenéticos, indica la FAO, mediante la integración de métodos tradicionales y modernos en todos los sistemas de producción pecuaria. El elemento más importante es el mejoramiento. Los animales más productivos de hoy se han seleccionado durante al menos 20 generaciones de sistemas de crianza pura, lo que requiere control del apareamiento, pruebas de desempeño y una compleja elaboración de datos. En regiones enteras en desarrollo, como el África occidental y grandes zonas de Asia, no existen programas de mejoramiento sistemáticos para las variedades autóctonas, a menudo porque en muchos sistemas de pastoreo y mixtos la cría se lleva a cabo mediante un intercambio de animales que no está sujeto a reglamentos.
La FAO afirma que el mejoramiento para los sistemas de producción que consumen pocos insumos seguirá correspondiendo al sector público, pero que podría recibir apoyo de las cooperativas de productores o de iniciativas comunitarias. Está creciendo el interés en las variedades locales junto a la demostración de que, con una mejor gestión e incluyendo beneficios no comerciales -como la resistencia a los parásitos- en la evaluación de la productividad, las variedades locales pueden resultar mejores que las especies exóticas. Por ejemplo, algunos productores comerciales de Zimbabwe y Namibia prefieren las variedades locales porque son más productivas en su medio ambiente.
Con todo, muchos países carecen de un marco jurídico para el registro de animales de las variedades autóctonas o para establecer asociaciones de criadores de ganado. Establecer este tipo de programas, en particular en comunidades que carecen de una trayectoria de mejoramiento sistemático, exige una considerable creación de capacidad y capacitación. "En vista de la dinámica actual de los sistemas de producción pecuaria y de la limitada disponibilidad de recursos para conservación en el sector público, es inevitable cierta pérdida de variedades locales -explica Irene Hoffmann-. Los países y la comunidad internacional deberían ser conscientes de las pérdidas que pueden producirse, las que están dispuestos a aceptar y la inversión necesaria para garantizar la conservación." Más información sobre la estrategia mundial propuesta para la ordenación de los recursos genéticos de animales de granja Consulte el folleto de la FAO: Protección de la diversidad genética de los animales para la agricultura y la alimentación: tiempo de actuar (PDF, 1.8Mb) Vea también: Options and strategies for the conservation of farm animal genetic resources (PDF, 410K) Publicado en septiembre de 2006