Un nuevo proyecto de la FAO en Kenya y la República Unida de Tanzanía está forjando nexos entre comunidades agrícolas y empresas brasileñas especializadas en la producción de equipo para la agricultura d conservación (AC). El objetivo de esta cooperación Sur-Sur es impulsar la producción agrícola en ambos países fomentando el cambio hacia las técnicas de AC, que optimizan el uso de la mano de obra y también podrían contribuir a reducir la generalizada degradación de la tierra.
A través de un proyecto de tres años de duración financiado por Alemania, recibirán capacitación hasta 4 000 agricultores en escuelas participativas de campo, en prácticas de agricultura de conservación, que incluyen utilizar poca labranza o labranza cero, así como utilizar una cubierta permanente del suelo (véase el recuadro, abajo).
Vía al desarrollo. La FAO considera que la agricultura de conservación ofrece a los agricultores kenianos y tanzanianos una vía hacia el desarrollo agrícola y rural sostenible, basado en la gestión sostenible de la tierra y en un mejor uso de la mano de obra agrícola disponible.
En Tanzanía, donde la economía se basa predominantemente en la agricultura y la ganadería en pequeña escala, alrededor del 44 por ciento de la población vive por debajo del umbral de pobreza. En Kenya, país colindante, la frecuencia de la pobreza rural es de cerca del 50 por ciento, a pesar de del vigoroso crecimiento reciente del sector agrícola. En ambos países, la degradación de la tierra representa una gran limitación para la productividad de la mano de obra y de otros
"Si bien muchas veces los agricultores y los extensionistas consideran deficientes esas prácticas agrícolas, la siembra sin arado requiere menos mano de obra y tracción animal -explica Josef Kienzle, del Servicio de Tecnologías de Ingeniería Agrícola y Alimentaria-. De esta manera, lejos de ser un "mecanismo de adaptación", no labrar las tierras puede convertirse, siempre que se conjugue con otras prácticas agronómicas, en una parte importante de las estrategias para incrementar la producción de alimentos y estabilizar los medios rurales de subsistencia amenazados."
Los beneficios de la labranza cero para los pequeños agricultores son muy conocidos en Brasil, que está a la vanguardia de la agricultura de conservación en sistemas agrícolas tropicales y subtropicales. El primer modelo de sembradora sin arado y un modelo de rodillo de cuchillas para tratar los residuos fueron diseñados en 1985 en el Instituto Agronómico del Estado de Paraná (IAPAR). En los años siguientes, la investigación dio fruto en 1992, cuando el gobierno de Paraná puso en marcha una evaluación en gran escala de los sistemas de AC y pidió a un fabricante local 50 sembradoras y otro equipo.
Con ese apoyo político y el de los servicios públicos y privados de extensión, otras pequeñas empresas comenzaron a producir equipo para AC y a elaborar nuevos modelos adecuados para distintos tipos de suelos, cultivos y animales. Pronto se reconoció que la siembra directa es un excelente medio para conservar los recursos naturales, lo que captó apoyo económico del gobierno federal para un programa que alentaba a los agricultores a adoptar las innovaciones.
Ventajas económicas. A través de evaluaciones se han confirmado las ventajas económicas de los sistemas de labranza cero. En experimentos realizados entre 1997 y 1999 se observó que la producción de los agricultores que utilizaban este sistema era 3,5 por ciento más elevada, y los ingresos generales 11,3 por cinto mayores. Las diferencias más notables se observaron en la remuneración de la mano de obra, Fátima dos Santos Ribeiro, del IAPAR, dice: "Los sistemas de labranza cero presentan una evidente ventaja porque exigen menos mano de obra y la distribuyen en forma más uniforme a lo largo de todo el año".
Un estudio realizado en la zona centro-sur del Brasil reveló que la producción de frijoles requería unas 140 horas de mano de obra por hectárea con métodos de labranza cero, en comparación con 190 horas por hectárea con labranza convencional. En efecto, diferentes estudios muestran que, para los agricultores, la reducción de la necesidad de mano de obra es el principal beneficio de la labranza cero, antes que el control de la erosión e incluso el aumento de la producción.
"En esta nueva etapa -explica Josef Kienzle- facilitaremos la creación de otras 200 escuelas de campo, y Brasil está plenamente asociado en esta actividad de desarrollo. Un objetivo importante es ayudar a los fabricantes de equipo de África oriental a aprender más de la experiencia brasileña en la creación de una cadena de suministro de insumos autosuficiente de equipo para AC, y promover relaciones directas del sector privado y los proveedores entre Brasil y África oriental."
Después de una visita inicial de estudio a Brasil de agricultores kenianos y tanzanianos, fabricantes y proveedores de equipo, fabricantes brasileños irán a África oriental a informarse directamente sobre el sector de la pequeña agricultura y la cadena de suministro de equipo, con miras a crear empresas conjuntas. El proyecto indagará distintas posibilidades de suministro de equipo para labranza cero en África, desde la importación directa, armado local y fabricación local con componentes importados, hasta la plena producción local y formación de empresas conjuntas.
Más información sobre el proyecto de Agricultura de conservación para la agricultura y el desarrollo rural sostenibles en Kenya y Tanzanía Visite el sitio web de la FAO sobre agricultura de conservación Consulte también en Enfoques: Agricultura de conservación, Labranza cero y Los "cultivos de cobertura" en Brasil Publicado en marzo de 2007