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Enfoques / 1998

Las mujeres y los aperos

Un estudio revela cómo la herramienta agrícola mal concebida y fabricada se suma a la carga de las mujeres rurales de África

Un grupo de campesinas expresó el deseo de almocafres de mango más largo, pero: "nuestros esposos jamás lo permitirían".
Al amanecer del 16 de octubre -Día Mundial de la Alimentación-, millones de campesinas de los países desarrollados se disponían a preparar el desayuno para su familia antes de dirigirse al campo de labranza para otro día de arduas labores. Pocas de ellas estaban enteradas del tema elegido por la FAO para celebrar este año el Día Mundial de la Alimentación: "la mujer nutre al mundo". Pero todas saben muy bien -como lo confirman las estadísticas- que el estereotipo masculino del campesino es evidentemente falso.

En todo el mundo las mujeres producen más del 50 por ciento del suministro de alimentos de la humanidad. En el África subsahariana y en el Caribe, producen hasta 80 por ciento de los alimentos básicos. En Asia llevan a cabo hasta 90 por ciento de las labores en los arrozales. Después de la cosecha, las mujeres rurales se ocupan casi por completo del almacenamiento, manipulación, constitución de reservas, comercialización y transformación de los productos.

Un nuevo informe de la FAO y el FIDA ha revelado otro aspecto de la difícil condición de las campesinas. Un estudio realizado en cinco países del África subsahariana reveló que muchas mujeres rurales están ayudando a "alimentar al mundo", con aperos manuales mal diseñados y fabricados, y que carecen de ingresos, crédito o capacitación necesarios para adoptar tecnologías más eficientes y productivas.

El estudio, "Agricultural Implements Used by Women Farmers in Africa", se realizó por la preocupación del FIDA respecto a lo poco que se ha hecho para proporcionar a las mujeres mejor herramienta y aperos para la producción agrícola, no obstante se haya perfeccionado el equipo para las actividades posteriores a la cosecha destinado a ellas. La Dependencia de Ingeniería Agrícola del Departamento de Agricultura de la FAO colaboró en el estudio, que coincidió con el creciente interés de la Organización en los aspectos de género de la ingeniería y la energía agrícolas.

Grupos de discusión. La investigación organizó grupos de discusión en Burkina Faso, Senegal, Uganda, Zambia y Zimbabwe, en los que participaron alrededor de 1 500 campesinos de ambos sexos. Esta actividad se realizó en zonas de agricultura relativamente pobre, donde las mujeres se ocupan cada vez más del trabajo agrícola, y se trató de conocer la idea que tienen los campesinos de su actividad y las actividades para las cuales se requerían aperos agrícolas.

El planteamiento "sólo para mujeres" encuentra oposición

El estudio de la FAO y el FIDA encontró "una reacción de resentimiento por parte de los hombres ante lo que consideraron un énfasis excesivo de los programas de desarrollo en las mujeres. En consecuencia, algunos países están preparando un 'planteamiento familiar' del desarrollo en vez de concentrarse sólo en las mujeres"
       Yet the position of women has barely improved. "Women's access to cash from work on the family holding is usually minimal because men control cash crop revenues. Credit is virtually unavailable to women because land is ascribed to men and women can thus offer no collateral for loans.
       "La única forma en que las mujeres pueden obtener tierras y crédito es formando grupos de mujeres -explica el informe-. Sin embargo, las tierras que se les asignan suelen estar lejos de la aldea, y las mujeres pocas veces pueden utilizarlas más de dos años porque de otra manera adquirirían derechos permanentes sobre las mismas".

Respecto al trabajo agrícola mismo, el informe reveló que "la diferencia entre la función de los hombres y la de las mujeres se ha desdibujado, y ellas hacen todo el trabajo cuando los hombres están ausentes. Pero no ha mejorado la condición de las mujeres ni reciben el reconocimiento que cabría esperar del aumento de sus responsabilidades y su carga de trabajo. Por regla general, la sociedad rural sigue tratándolas como ciudadanos de segunda. Por su parte, casi todas las mujeres siguen aceptando como natural trabajar cada vez más, y que su situación apenas mejore material y socialmente".

El bajo nivel socioeconómico de las mujeres en las zonas rurales estudiadas se refleja intensamente en la herramienta de producción y en los aperos que ellas utilizan. En Burkina Faso se encontró el nivel más bajo de tecnología, ahí las herramientas de tracción animal y los aperos manuales están elaborados con metal de desecho de mala calidad. Las mejores herramientas y aperos se encontraron en Zimbabwe, industriales y artesanales, porque los herreros pueden obtener desechos de alta calidad de fragmentos de arados viejos y de herramientas extraídas de tractores obsoletos.

"El almocafre sigue siendo el apero más utilizado en todos los países estudiados, -según el estudio de la FAO y el FIDA-. No obstante, la calidad y durabilidad de esta herramienta suele ser insuficiente, y su diseño no se puede mejorar gran cosa". Muchos de los grupos señalaron que el almocafre impone graves limitaciones a la producción, que sin tracción animal nunca avanzaría significativamente.

Este estudio pone de relieve el extenso uso de almocafres de mango corto que, según la queja de numerosas mujeres, producen dolor y fatiga. "No cabe duda -según el informe- de que el almocafre de mango corto para desyerbar tiene la ventaja de permitir al agricultor un control perfecto del apero mientras trabaja en los cultivos, y deja libre la otra mano para arrancar las yerbas y sacudir las raíces para eliminar la tierra". Pero en la región central del Senegal se encontró una opción: las mujeres ahí utilizan un almocafre para desyerbar de mango largo que les permite trabajar erguidas, y así han abandonado casi por completo la versión original de esta herramienta que las obligaba a laborar en cuclillas o encorvadas."

Trabajar erguidas se considera "pereza". Entonces ¿por qué en otros países las mujeres no han adoptado los almocafres de mango largo? "Casi en todas partes, menos en Senegal -refiere el informe- existe una idea muy extendida de que el trabajo sólo se puede realizar adecuadamente estando agachados y con un apero de mango corto. Este tipo de condicionamiento cultural representa un obstáculo para introducir herramientas más cómodas de mango largo, como la coa o calla, ya que realizar la actividad en posición erguida se considera pereza." En Burkina Faso un grupo de mujeres afirmó que les gustaría que sus aperos tuvieran mangos largos, pero que sus esposos jamás lo permitirían.

Entre los grupos consultados prevalecía la idea de que las mujeres necesitaban herramientas distintas que los hombres, y que los fabricantes deberían hacerlas diferentes para ambos sexos. "Desafortunadamente, por lo general los fabricantes y los importadores de herramientas y aperos no hacen estudios de mercado, no mantienen contacto con su clientela para garantizar la existencia de toda la variedad de sus artículos en el comercio, y parecen ignorar que hoy en día quienes más utilizan sus productos son las mujeres. En consecuencia, muchas herramientas, sobre todo los cultivadores para tracción animal, son demasiado pesados para las mujeres. No hay en el mercado modelos más ligeros de almocafres manuales que faciliten a las mujeres la eliminación de las yerbas, y los herreros le dedican poco tiempo a discutir estos temas con sus clientes del sexo femenino.

Casi en todas las zonas estudiadas, la tracción animal se consideraba la solución al problema de las campesinas: con una cultivadora de tracción animal que pase entre las hileras de los cultivos se puede reducir el tiempo para desyerbar por acre de dos semanas a dos días. Sin embargo, los investigadores descubrieron que la adopción de la tecnología de tracción animal es lenta y en algunos países la impiden las enfermedades pecuarias, la falta de crédito y un tabú de que las mujeres trabajen con animales. (El informe señala una excepción: "No había tabú de que la mujer trabajara con asnos, ya que éstos se consideran animales corrientes cuyo costo inicial es menor en comparación con el de los bovinos").

Aun donde hay tracción animal al alcance de la mano, las mujeres estaban incapacitadas por falta de información y capacitación. "La mayor parte de los cursos de capacitación para el uso de tracción animal son exclusivamente para los hombres, aunque las mujeres sean las que realmente los necesitan", según el informe.

Recomendaciones para el avance de las mujeres. La FAO y el FIDA no encontraron soluciones rápidas ni fáciles para mejorar la calidad de las herramientas y aperos agrícolas utilizados por las mujeres. Con todo, el informe propone una serie de medidas que podrían comenzar a mejorar esa situación. Primero, hace falta más información para crear conciencia de la función crítica de las mujeres en la agricultura africana y de sus necesidades específicas en cuanto a equipo de trabajo. Además, la investigación insta a los productores del sector privado y a los importadores de herramienta y aperos a realizar un estudio de mercado entre las mujeres, y a los gobiernos a ofrecer medidas fiscales y derechos que promuevan la producción local. Los servicios agrícolas del Estado deberían incluir a las agricultoras en las actividades de capacitación, alentar la comunicación entre los herreros y su clientela femenina e incorporar la asesoría sobre herramienta agrícola y aperos en las campañas de extensión.

Por último, la investigación y los programas de desarrollo necesitan prestar atención a la eficiencia del consumo de energía de los distintos tipos de herramientas (por ejemplo, adaptar el peso de los almocafres y el ancho de las hojas a los distintos tipos de suelos), trabajar en estrecha colaboración con los presuntos usuarios al probar las herramientas de importación y estudiar otras opciones al almocafre para desyerbar, inclusive la siembra en hileras y la utilización de asnos con desyerbadoras ligeras.

Pero el informe aconseja también introducir un cambio más profundo en la agricultura africana: "Sería interesante que las mujeres africanas, cuya carga laboral es excesiva, pudieran utilizar herramienta y aperos que les ahorraran esfuerzo y tiempo, y les permitieran reposar y atenuar su esfuerzo. Pero para ello necesita cambiar la actitud masculina al respecto. Como actualmente más del 70 por ciento de la producción de alimentos corre a cargo de las mujeres en África, y la seguridad alimentaria de la familia es precaria en muchos países, aumentar la productividad y reducir la carga de trabajo de las mujeres sería fundamental para mejorar el bienestar familiar".

  • Consúltese también el informe de la Subdirección de Ingeniería Agrícola Improving production technology of farm women in Africa (sólo en inglés).
  • Consulte las páginas de Internet del Departamento de Desarrollo Sostenible de la FAO sobre Women and population (sólo en inglés).

Publicado en octubre de 1998
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