Los organismos oficiales de ayuda respondieron con donaciones de semillas de diversos tipos de porotos (izquierda), consideradas más productivas que las variedades tradicionales de Rwanda. Pero estos porotos importados no se habían producido para los suelos, las plagas y las enfermedades locales, ni para el régimen de precipitaciones pluviales del país y la demanda del mercado local. El resultado fue que si bien se cubrieron las necesidades de alimentos en el corto plazo, algunas de las semillas de "alto rendimiento" produjeron 30 por ciento menos que las variedades tradicionales, y se creó un riesgo de escasez futura de alimentos, iniciándose un ciclo vicioso en la producción de porotos al utilizarse otra vez en la siembra siguiente las semillas recogidas en la última cosecha.
El caso de Rwanda ilustra el reto de garantizar lo que la FAO denomina "seguridad en la disponibilidad de semillas", cuando una calamidad se abate sobre la agricultura de los países en desarrollo. "Actualmente, alrededor de 1 500 millones de personas pertenecen a familias campesinas que en gran medida siguen produciendo sus propias semillas -explica Umberto Menini, Jefe del Servicio de Semillas y Recursos Fitogenéticos-. Habitualmente, conservan una parte de las semillas de la cosecha del año para la siembra del siguiente ciclo agrícola. La producción de estas fincas depende de una base genética eficaz y comprobada a lo largo del tiempo, pero que puede resultar muy precaria durante las guerras, los conflictos civiles y las catástrofes naturales.".
"Casi de la noche a la mañana los campesinos pierden la autosuficiencia en materia de semillas y material para la siembra, con consecuencias a largo plazo para la producción de alimentos, los ingresos y la sostenibilidad del sistema agrícola mismo".
"Disponibilidad en todo momento". La solución es la seguridad de las reservas de semillas, definida como la disponibilidad para las familias campesinas de cantidades adecuadas de semillas de calidad y materiales para la siembra de variedades adaptadas de cultivos en cualquier momento. "Disponibilidad" quiere decir que estas semillas se puedan obtener en una distancia aceptable, y que los suministros se entreguen oportunamente y a precios accesibles. "En todo momento" hace referencia a tener al alcance a tiempo reservas de semillas apropiadas para todos los ciclos agrícolas, cuando hagan falta por catástrofes naturales o causadas por el hombre.
Un elemento fundamental del Plan Mundial de Acción para la Conservación y el Uso Sostenible de los Recursos Fitogenéticos para la Alimentación y la Agricultura es la creación de una política de seguridad en la disponibilidad de semillas. Este plan, adoptado en junio de 1996, se propone específicamente "ayudar a los agricultores en casos de catástrofe a restablecer los sistemas agrícolas", definiendo cómo utilizar la ayuda humanitaria para crear sistemas agrícolas sostenibles y aumentar la autosuficiencia.
Tradicionalmente, los organismos de ayuda han proporcionado grandes cantidades de semillas a los agricultores cuando se presentan las calamidades. Esas semillas fueron producidas casi exclusivamente para los agricultores de Europa o América del Norte, destinadas sobre todo al consumo de éstos. Para muchos donantes, las semillas son semillas, una variedad sirve para todos. Sin embargo, los bancos de genes de los centros internacionales de investigación agrícola han acumulado en los últimos 25 años grandes reservas de variedades campesinas locales de todo el mundo. Los fitogenetistas han utilizado estas colecciones, que representan la diversidad biológica natural de los cultivos, como materia prima para crear nuevas variedades genéticas.
La FAO llama a la "seguridad en la disponibilidad de semillas" cuando las catástrofes naturales y las producidas por el hombre alcanzan un nivel sin precedentes. El Departamento de Asuntos Humanitarios de las Naciones Unidas afirma que la cantidad de calamidades que requieren ayuda de urgencia se ha duplicado con creces desde los años 80, y la frecuencia de las guerras y conflictos civiles ha aumentado en esta década (23 países actualmente están en guerra o tienen conflictos civiles, o los han tenido en los años 90). Mientras tanto, se calcula que 800 millones de personas de los países en desarrollo carecen de alimentos suficientes o padecen de desnutrición. Más de 30 millones de personas dependen por completo de la ayuda alimentaria para no morir de hambre, debido a catástrofes naturales o producidas por el hombre, y casi la mitad de la población del gran Cuerno de África está considerada "sin seguridad alimentaria".
Pero también se podrían utilizar para restablecer los materiales de siembra autóctonos y adecuados después de las calamidades. En efecto, las semillas se devuelven a los agricultores que inicialmente las "donaron". "Sólo una pequeña cantidad de semillas se suele almacenar en refrigeración en los bancos de genes -explica Menini-. Pero podrían sembrarse y cultivarse para producir grandes cantidades de semillas que luego podrían devolverse a los países de origen. Esta posibilidad, integrada con otras actividades de socorro más tradicionales, constituye la base de la sostenibilidad alimentaria. También sirve para mantener la buena fe con las comunidades agrícolas de los países en desarrollo".
Pagar una gran deuda. Así se demuestra que quienes proporcionaron las semillas para producir variedades mejoradas y fortalecer la agricultura europea y norteamericana pueden recuperar esas semillas cuando realmente lo necesitan. "Todos los principales cultivos producidos en los países desarrollados hoy en día, son originarios de los llamados países en desarrollo -explica Menini-. Reponer las semillas sería una forma modesta de pagar lo que desde donde se vea es una deuda muy grande".
Las semillas de calidad de variedades adaptadas de cultivos para casos de calamidades también se pueden obtener en otras partes. Por ejemplo, las variedades locales autóctonas y las variedades campesinas perdidas durante las catástrofes se pueden encontrar en los sistemas de suministro de semillas no convencionales y convencionales de las zonas o países afectados o fuera de ellos. Si se reproducen adecuadamente, estas reservas podrían restituirse para reconstituir el material de siembra adaptado a las condiciones locales.
En vista del consenso internacional reciente sobre la necesidad de conservar la biodiversidad, y compartir los beneficios derivados de su desarrollo y aprovechamiento, la FAO considera que los programas de restauración de semillas deberían convertirse en un extraordinario ejemplo de cooperación internacional. Estos programas, a la vez que ayudan a promover la sostenibilidad, también servirían para reducir las necesidades de ayuda alimentaria en el mediano y el largo plazo, reponiendo su costo muchas veces.
Numerosos organismos de la ONU, el CGIAR y muchas ONG han adquirido experiencia recientemente en el restablecimiento de semillas y materiales para siembra adaptados a las condiciones locales después de las catástrofes de Rwanda, Sierra Leona, Somalia y Camboya. Desgraciadamente, señala Menini, estas actividades suelen ser circunstanciales y voluntarias. "No existe la capacidad constante para responder adecuadamente ante estas calamidades, no están claramente establecidas las competencias, faltan los mecanismos de coordinación que reúnan a las diversas organizaciones para organizar y llevar a cabo las actividades de suministro de semillas en casos de urgencia".
Elementos de la seguridad en la disponibilidad de semillas. Durante un seminario de "seguridad en la disponibilidad de semillas para la seguridad alimentaria", organizado por el Servicio de Semillas y Recursos Fitogenéticos del Departamento de Agricultura de la FAO en Florencia, Italia, en noviembre de 1997, se definieron tres elementos básicos de una política efectiva de seguridad en la disponibilidad de semillas: protección y conservación de la diversidad fitogenética; mejores sistemas de suministro de semillas; y sólidas políticas nacionales y regionales en materia de semillas.
La protección y la conservación de la diversidad fitogenética exige una actividad encaminada a conservar en la finca y en la comunidad las variedades y los recursos fitogenéticos adaptados localmente, así como en los bancos de genes del país y regionales, además de enriquecer las reservas de las principales variedades de los cultivos alimentarios regionales para asegurar la multiplicación y el intercambio rápidos de semillas en los casos de desastre. También son importantes los sistemas de alerta oportuna para supervisar las variaciones del estado de la diversidad genética de los recursos fitogenéticos locales y regionales adaptados localmente.
Un sólido sistema de suministro de semillas depende de la política nacional y regional en materia de semillas y del apoyo del Estado e internacional. Entre las medidas prácticas para fortalecer los sistemas de suministro de semillas está consolidar la producción de semillas en las fincas y en la comunidad. Después de las catástrofes, los campesinos y sus comunidades a menudo son el eje central de la recuperación del suministro local y de los sistemas de distribución de semillas. También se necesita una tecnología apropiada para la reproducción de las semillas, que incluya métodos de bajo costo, rápidos y basados en sistemas biotecnológicos, reservas de semillas de los cultivos alimentarios importantes, estratégicas y eficaces en relación al costo, y "normas razonables" para asegurar la producción de semillas de alta calidad.
La política de semillas nacional y regional sólida es fundamental. Entre las medidas recomendadas por la FAO están los programas nacionales de fitomejoramiento que privilegian las variedades adaptadas localmente y las variedades locales, un sistema que favorezca la evaluación de las variedades fitogenéticas, su registro y distribución, producción de semillas no convencional en la finca, así como sistemas de distribución en la comunidad rural. En el ámbito regional, se requerirían medidas para favorecer el paso e intercambio de semillas entre los distintos países. Esto exige redes de seguridad de las reservas de semillas que cuenten con bases de datos sobre las variedades cultivadas en la región, uniformar las normas y disposiciones en materia de semillas y contar con reglamentos uniformes para fomentar un comercio justo y equitativo.
Por último, el seminario pidió la creación de un Grupo de Consulta en materia de seguridad en la disponibilidad de semillas que, patrocinado por la FAO, proporcione asesoría técnica y normativa para la seguridad de las reservas de semillas, particularmente en los países y regiones proclives a las calamidades. El Servicio de Semillas y Recursos Fitogenéticos del Departamento de Agricultura de la FAO actualmente está llevando a cabo una serie de reuniones regionales técnicas sobre política y programas en materia de semillas para el África subsahariana, Asia y América Latina, que culminará en un Congreso Mundial sobre Semillas previsto para el año 2000.
Publicado en octubre de 1998