Reunión de los países de América Latina y el Caribe, San Salvador - 6-9 de diciembre 2011

La Información, Comunicación y Educación en Alimentación y Nutrición
para promover la Seguridad Alimentaria y Nutricional
Nota Conceptual

 

La mayoría de los países en desarrollo están enfrentando una bipolaridad epidemiológica nutricional, con la coexistencia de altas incidencias de malnutrición, causadas por déficit y por exceso, en los mismos grupos de población y aun en las mismas familias.

Los efectos a largo plazo de la desnutrición en la etapa temprana de la vida han sido documentados ampliamente. Se reconoce que la desnutrición afecta no sólo al peso y al crecimiento de los niños, sino también a su rendimiento escolar, debido a que los niños y niñas desnutridos tienen menor capacidad de poner atención y de aprender. También son más vulnerables a enfermedades, lo que resulta en que comiencen más tarde la escuela y falten más a clase; con lo que aumenta su probabilidad de repetir el año o salirse de la escuela. La falta de vitaminas y de minerales, en especial la de hierro, yodo y vitamina A, también afecta a su inteligencia.

Además, el tener una mala alimentación durante la niñez se puede convertir en un círculo vicioso, que se perpetúa de generación en generación. Si una niña sufre de desnutrición, y esta no se detecta a tiempo y continúa desnutrida en su vida adulta, cuando se quede embarazada tiene mayor riesgo de tener un bebé de bajo peso al nacer; y esto aumenta la vulnerabilidad del niño a las enfermedades y el riesgo de muerte. Los bebés que nacen con un peso menor de 5 libras (2.5 Kg) tienen hasta cuatro veces más complicaciones que un niño que pesa entre 7 y 8 libras (3.5 a 4.0 Kg). Estos niños son más vulnerables a las infecciones y no crecen adecuadamente; y cuando alcanzan la edad escolar su rendimiento es menor que el de un niño saludable.

También se ha documentado que las personas que sufrieron desnutrición en su niñez, si no practican hábitos alimentarios y estilos de vida saludables, tienen más riesgo de padecer enfermedades crónicas no trasmisibles en la edad adulta, como obesidad, hipertensión, diabetes y enfermedades cardiovasculares.

Los hábitos alimentarios saludables deben fomentarse y ser adoptados durante la niñez. A este respecto, la FAO reconoce la importante contribución que las escuelas pueden hacer a los esfuerzos de los países miembros en combatir los problemas de inseguridad alimentaria y de malnutrición, por déficit o por exceso; mediante la promoción de la adopción de patrones alimentarios y estilos de vida saludables para toda la vida, no solamente para el niño, sino también para su familia y la comunidad educativa.

Las escuelas constituyen uno de los principales contextos sociales en los que se desarrollan los conocimientos, los comportamientos, las actitudes, los valores y la preparación para la vida. Estas ofrecen un canal efectivo para llegar a los niños en el momento en que se están formando los hábitos y las actitudes; por lo que puede desempeñar un papel importante en la enseñanza de la agricultura, alimentación, nutrición y seguridad alimentaria.

Para apoyar a los países miembros en la planificación e implementación de actividades de  educación en seguridad alimentaria y nutrición en las escuelas, el Grupo de Educación Nutricional y Sensibilización del Consumidor de la Dirección de Nutrición y Protección del Consumidor (AGN) de la FAO, promueve estrategias innovadoras en los países miembros, entre las que se pueden mencionar:

  • Fortalecimiento del currículo de educación básica en aspectos relacionados con  nutrición y seguridad alimentaria; mediante el desarrollo de programas de acción que integran la educación en agricultura, alimentación y nutrición en la escuela; para así aumentar la concienciación de la población escolar y sus familias sobre los problemas de salud causados por una alimentación inadecuada, por déficit o por exceso.
  • Desarrollo del huerto escolar como un instrumento de enseñanza-aprendizaje y una herramienta integradora de la agricultura, la nutrición y la salud, y de las otras áreas del currículo; siendo además una fuente de vegetales frescos, frutas y otros alimentos ricos en micronutrientes, que pueden ser utilizados en la alimentación escolar.
  • Promoción de políticas a nivel nacional sobre alimentación saludable en las escuelas y sus alrededores.
  • Diseño de estrategias educativas que apoyen las prácticas pedagógicas para mejorar el desarrollo de los conocimientos, actitudes, prácticas y hábitos alimentarios de la población escolar y sus familias.
  • Promoción de “tiendas/kioscos escolares saludables”, dónde se venden alimentos saludables producidos localmente.
  • Promoción de la enseñanza de la seguridad alimentaria nutricional en las escuelas para padres, así como en las escuelas formadores de maestros.
  • Integración de las familias y la comunidad en las actividades del huerto y su extensión a los hogares.
  • Producción y validación de material educativo sobre los elementos básicos de nutrición y seguridad alimentaria para apoyar el proceso de enseñanza–aprendizaje fortaleciendo los dominios y competencias pedagógicas de los docentes para el desarrollo de dicho proceso.

Así mismo, los Programas Especiales de Seguridad Alimentaria (PESA) desarrollan, a nivel de los países, acciones de educación en nutrición enfocadas a mejorar los factores que intervienen en la disponibilidad, el acceso, el consumo y la utilización biológica de los alimentos.

Para implementar estas estrategias educativas, la FAO ha trabajado a nivel nacional con la colaboración intersectorial de los Ministerios de Educación, Agricultura y Salud; y con la sociedad civil, a través de organizaciones comunitarias.

A inicios del año 2006 se contaba con lecciones aprendidas de los proyectos finalizados en Chile, Brasil y Panamá; y a finales del 2008 con experiencias de los proyectos en ejecución de Argentina, Bahamas, Barbados, Colombia, El Salvador, Honduras, Nicaragua, Paraguay, y República Dominicana; además de propuestas de proyecto en etapa de formulación para Belice, Brasil, Bolivia, Ecuador, Guatemala, Jamaica y Perú.

El grado de desarrollo actual de proyectos en los distintos países permite reunir experiencias similares, lecciones aprendidas y buenas prácticas de diferentes países de la región; con la posibilidad de compartir lecciones aprendidas; de demostrar la utilidad de desarrollar estos proyectos en forma multisectorial incluyendo a las autoridades de agricultura, educación y salud; de analizar las estrategias más favorables para la implementación de estos proyectos a nivel nacional; así como de compartir los materiales y las estrategias educativas desarrolladas o adaptadas.

Por otro lado, a nivel de los países la región, existen muy pocas iniciativas para incorporar los planes de educación alimentaria nutricional dentro del enfoque de la seguridad alimentaria, y aquellas que sí los incluyen están por lo general enfocadas hacia la transmisión de información y no hacia el cambio de comportamientos. El reto de los programas de comunicación y educación alimentaria nutricional es cómo motivar a la gente a modificar sus hábitos alimentarios y adoptar dietas y estilos de vida saludables. Las ciencias sociales han demostrado que la información por sí misma no conlleva cambios de conducta; para generar cambios es necesario un enfoque integral que de a los individuos información, motivación, apoyo y oportunidades para lograr esos cambios.

Por todas las razones expuestas anteriormente, se propone la realización de un encuentro regional que permita conocer estrategias innovadoras de información, educación y comunicación, enfocadas al cambio de comportamientos; así como el intercambio de experiencias para el fortalecimiento de la capacidad de los países miembros en la implementación de programas de educación alimentaria nutricional.

 


última actualización:  jueves 14 de junio de 2012