Ahorrar para crecer en la práctica: maíz, arroz, trigo
Resumen

En la presente guía se describe la aplicación práctica del modelo de la FAO de intensificación sostenible de la producción agrícola “Ahorrar para crecer” en los cultivos fundamentales para la seguridad alimentaria mundial, esto es, el maíz, el arroz y el trigo. Con ejemplos de África, América Latina y Asia, se muestra cómo los sistemas agrícolas basados en los ecosistemas están ayudando a los pequeños agricultores a incrementar los rendimientos de los cereales, fortalecer sus medios de vida, reducir la presión sobre el medio ambiente y aumentar la resiliencia frente al cambio climático. Esta guía constituirá un valioso instrumento de referencia para los responsables de la formulación de políticas y los especialistas en desarrollo durante la transición mundial hacia una alimentación y agricultura sostenibles.

1. Los cereales y nosotros: el momento de renovar un antiguo vínculo

El cambio climático, el deterioro ambiental y el estancamiento de los rendimientos amenazan la producción de cereales y la seguridad alimentaria mundial. La intensificación sostenible de la producción agrícola puede ayudar a alimentar al mundo y proteger a un tiempo sus recursos naturales

Para 2050, se prevé que la demanda mundial de maíz, arroz y trigo ascienda a unos 3 300 millones de toneladas anuales o, lo que es lo mismo, 800 millones de toneladas más que la cosecha récord global de 2014. Gran parte del aumento de la producción habrá de provenir de las tierras agrícolas existentes. Pero un tercio de estas está degradado y la proporción de agua disponible para los agricultores está sometida a una presión cada vez mayor por parte de otros sectores.

El cambio climático podría tener efectos catastróficos en el rendimiento del trigo y reducir en un 20 % el rendimiento del maíz en África. En Asia, la elevación del nivel del mar amenaza la producción de arroz en los principales deltas fluviales. La posibilidad de aumentar la producción de cereales se ve limitada asimismo por el estancamiento de los rendimientos y la disminución de la rentabilidad de los sistemas de producción con gran densidad de insumos.

Si se siguen haciendo las cosas como hasta ahora, los 500 millones de agricultores familiares en pequeña escala del mundo en desarrollo, así como las poblaciones de bajos ingresos en zonas urbanas, resultarán afectados de forma desproporcionada. A medida que el cambio climático en Asia desplaza el trigo hacia zonas de secano menos productivas, los consumidores se enfrentarán a incrementos pronunciados de los precios de los alimentos. El crecimiento demográfico podría intensificar la dependencia de África de las importaciones de arroz. El aumento de la demanda de maíz y la disminución de la productividad podrían hacer que las importaciones de maíz del mundo en desarrollo se tripliquen para 2050.

Aumentar de forma sostenible la productividad de las tierras agrícolas existentes constituye la mejor opción para evitar fuertes subidas de los precios de los alimentos, mejorar las economías rurales y los medios de vida de los agricultores y reducir el número de personas en riesgo de padecer hambre y malnutrición. El modelo “Ahorrar para crecer” de intensificación de la producción agrícola, propuesto por la FAO, pretende aumentar tanto los rendimientos como la calidad nutricional, al tiempo que se reducen los costos para los agricultores y el medio ambiente.

En la presente guía se exponen conceptos y prácticas relativos al modelo “Ahorrar para crecer”, se presentan ejemplos de su aplicación práctica en la producción de maíz, arroz y trigo y se esbozan las políticas, instituciones, tecnologías y actividades de fomento de la capacidad necesarias para ampliar el alcance de las enseñanzas adquiridas en los programas nacionales y regionales.

2. Avances hacia la producción sostenible de cereales

Los sistemas agrícolas deben reestructurarse en todo el mundo con vistas a la intensificación sostenible. Los productores de cereales ya han iniciado esta transición mediante la adopción de componentes y prácticas del modelo “Ahorrar para crecer”

La agricultura de conservación. Al reducir al mínimo la perturbación del suelo y utilizar cubierta vegetal y sistemas de rotación de cultivos, los productores de maíz y trigo reducen los costos, aumentan los rendimientos y conservan los recursos naturales. Los agricultores que practican sistemas de producción de arroz de regadío están reorientándose hacia la siembra en seco sin labranza. Con el fin de aumentar sus ingresos y fortalecer la resiliencia ante el cambio climático, los productores de cereales están diversificando los cultivos e integrando el cultivo de árboles, la ganadería y la acuicultura en sus sistemas de producción.

La salud de los suelos. Las prácticas de agricultura de conservación mejoran el contenido de materia orgánica y las propiedades físicas del suelo, lo que reduce la erosión y aumenta la eficiencia en el uso del agua. Al fijar el nitrógeno, las leguminosas mejoran la fertilidad del suelo y reducen la necesidad de aplicar fertilizantes minerales. Equilibrar la oferta y la demanda de nutrientes para los cultivos ayuda a los agricultores a reducir las aplicaciones de fertilizantes y pérdidas perjudiciales para el medio ambiente.

Cultivos y variedades mejorados. Los sistemas basados en el modelo “Ahorrar para crecer” utilizan diversos grupos complementarios de cultivos, y sus variedades mejoradas, a fin de conseguir aumentar la productividad y fortalecer la seguridad alimentaria y nutricional. En la actualidad, los agricultores cultivan en sus campos variedades de cereales que son más resistentes a las tensiones bióticas y abióticas. El desarrollo de cereales más productivos y nutritivos debe ir acompañado de sistemas de multiplicación rápida de semillas de calidad.

La gestión eficiente del agua. Para obtener “más cultivos por gota”, muchos productores de arroz han reducido la anegación de los campos, lo que también reduce las emisiones de metano. El cultivo de arroz sin anegar las tierras reduce el uso de agua hasta en un 70 %. El riego suplementario del trigo, utilizando agua de lluvia almacenada, ha cuadriplicado la productividad del agua. La plantación en lechos elevados con riego por surcos permite ahorrar agua y genera mayores rendimientos del trigo y el maíz.

El manejo integrado de plagas. La primera línea de defensa contra las plagas y enfermedades es un agroecosistema sano. Los productores de arroz con capacitación en el manejo integrado de plagas (MIP) han reducido considerablemente la aplicación de insecticidas, sin menoscabo del rendimiento. Las leguminosas, si se plantan junto con el maíz, ayudan a contener las malas hierbas. Los productores de trigo han superado epidemias de roya utilizando variedades resistentes y combaten las plagas de insectos mediante la rotación de cultivos.

Aunque cada uno de estos componentes contribuye a la sostenibilidad, solo se lograrán los máximos beneficios si todos ellos se integran plenamente en sistemas agrícolas basados en el modelo “Ahorrar para crecer”.

3. Sistemas agrícolas que permiten ahorrar y crecer

¿“Cómo es” la intensificación sostenible de la producción agrícola? Estos ejemplos, tomados de países en desarrollo de todo el mundo, describen sistemas agrícolas orientados a “ahorrar para crecer” en la práctica

  1. En África oriental, dos de las plagas más graves del maíz se pueden superar mediante el cultivo de dos plantas autóctonas en los campos de maíz. El sistema ‘atracción-repulsión’ de gestión de plagas ha sido adoptado por 70 000 pequeños agricultores.
  2. Desde Madagascar, las prácticas del Sistema de intensificación del arroz se han extendido hasta Asia, donde están ayudando a los agricultores a producir más arroz y obtener mayores ingresos usando menos agua, fertilizantes, e incluso menos semillas.
  3. En América Central, los agricultores han adoptado un sistema de producción de corta y abono orgánico que preserva los árboles y arbustos, conserva el suelo y el agua, duplica los rendimientos del maíz y de los frijoles, e incluso resiste ante los huracanes.
  4. En todo el mundo,
    los productores de trigo cultivan legumbres para mejorar la salud de los suelos y proporcionar una fuente natural de nitrógeno, lo que incrementa los rendimientos del trigo. Asimismo, las legumbres interrumpen los ciclos de plagas y enfermedades y eliminan la maleza.
  5. En América Latina, la Brachiaria, un pasto autóctono del África tropical, ha permitido aumentar considerablemente la productividad ganadera. Los agricultores brasileños han integrado la Brachiaria en un sistema de cultivo sin laboreo de maíz directamente plantado que está reemplazando al monocultivo de soja.
  6. En las llanuras indogangéticas de Asia meridional, las tecnologías de conservación de los recursos redundan en unos altos rendimientos del trigo a la vez que reducen los costos de los agricultores un 20 %. En relación con el arroz, el paso a la agricultura de conservación daría lugar a sinergias positivas en la producción de ambos cultivos.
  7. En todo el mundo en desarrollo,
    el guandú, el caupí, el maní, la soja y la canavalia son muy comunes en los campos de maíz de los pequeños agricultores. Estos cultivos proporcionan alimentos, aumentan la cantidad de nitrógeno en el suelo y producen residuos que sirven como cubierta orgánica del suelo.
  8. En Asia, muchos productores de arroz crían peces alrededor de los arrozales para producir alimentos, controlar las plagas y fertilizar la cosecha de arroz. Resultado: menores costos, mayores rendimientos y una mejora de la nutrición en los hogares.
  9. En el África austral, los árboles y arbustos de leguminosas que se cultivan junto al maíz proporcionan residuos de gran calidad y ricos en nitrógeno que mejoran la fertilidad de los suelos, incrementan sus rendimientos y generan nuevas fuentes de ingresos.
  10. En Asia central,
    el cultivo sin laboreo, la cobertura del suelo y la rotación de cultivos ayudarían a muchos países a detener la erosión del suelo y producir más alimentos. Los productores de trigo de Kazajstán ya han hecho grandes avances en la transición hacia una agricultura de conservación completa.
  11. En Asia meridional y sudoriental, muchos productores de arroz han optado por cultivar maíz durante la estación seca, mediante el uso de variedades híbridas de alto rendimiento que reducen el consumo de agua y aumentan los ingresos. Primer plano: Bangladesh.

4. El camino por recorrer

La adopción del modelo “Ahorrar para crecer” por parte de los pequeños agricultores exige la aplicación de medidas concertadas en todos los niveles, con la participación de gobiernos, organizaciones internacionales, el sector privado y la sociedad civil

Al utilizar el sistema “Ahorrar para crecer”, los productores de cereales, que en muchos casos afrontan difíciles condiciones agrícolas, han aumentado la producción y han mejorado sus medios de vida e ingresos, al tiempo que conservan los recursos naturales y fortalecen la resiliencia ante el cambio climático. Pero la tasa de adopción de prácticas sostenibles sigue siendo relativamente baja y debe hacerse mucho más para que la agricultura aproveche plenamente los beneficios del modelo “Ahorrar para crecer”.

La transición hacia la intensificación sostenible de la producción agrícola requiere cambios fundamentales en la gobernanza de la alimentación y la agricultura. La realización de esos cambios depende de una evaluación realista de todos los costos que entraña llevar a cabo las transiciones necesarias. Requiere asimismo la adaptación cuidadosa de tecnologías y prácticas agrícolas sostenibles a las condiciones específicas de cada lugar.

Un entorno normativo, jurídico e institucional propicio debería establecer el justo equilibrio entre las iniciativas privadas, públicas y de la sociedad civil, así como garantizar la rendición de cuentas, la equidad, la transparencia y el Estado de derecho. La aspiración de la FAO a una alimentación y una agricultura sostenibles puede guiar la formulación de programas, estrategias y políticas nacionales encaminados a facilitar la transición a una intensificación de la producción de cereales que sea sumamente productiva, económicamente viable, favorable al medio ambiente y basada en la equidad y la justicia social.

Así pues, entre los principales retos para los responsables de la formulación de políticas figuran facilitar la transición hacia el modelo “Ahorrar para crecer” en el marco de transformaciones estructurales más amplias; elaborar políticas que apoyen la adopción por parte de los agricultores de sistemas de producción sostenibles; focalizar las inversiones en agricultura en el suministro de bienes públicos y fomentar la inversión de los agricultores en la producción agrícola sostenible; establecer y proteger los derechos de los productores a los recursos; promover cadenas de valor y mercados más justos y eficientes; aumentar el apoyo a la investigación y desarrollo agrícolas a largo plazo; impulsar innovaciones tecnológicas adaptadas a las necesidades de los pequeños agricultores; revitalizar la educación y capacitación agrícolas; reforzar los sistemas formales e informales de semillas; e intensificar la colaboración con organizaciones, instrumentos y mecanismos internacionales.

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Ahorrar para crecer en la práctica

“Presenta unas directrices bien definidas para la producción sostenible en los países en desarrollo.”
Sanjay Rajaram
Galardonado con el Premio Mundial de Alimentación (2014)

“Oportuno e importante. Ofrece ejemplos excelentes y establece los principios con claridad.”
Jules Pretty
Universidad de Essex (Reino Unido)

Ahorrar para crecer en la práctica: maíz, arroz, trigo
Guía para la producción sostenible de cereales
120 págs. 182 x 257 mm, edición de bolsillo.

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