I. Antecendentes/fundamentos
El agua es esencial para la vida sobre el planeta. La disponibilidad
de suficiente cantidad de agua de buena calidad es fundamental para
todos los procesos biológicos, para el mantenimiento de la biodiversidad
y los ecosistemas, para la salud del ser humano y para las funciones
productivas primarias y secundarias. Los ecosistemas naturales y la
agricultura son los mayores consumidores de las aguas dulces de la Tierra.
La competencia entre ambos elementos se ha intensificado con el crecimiento
de la población humana, la expansión de la agricultura
y el incesante aumento de la presión para transferir el agua
de las zonas rurales a las áreas urbanas, a tal punto que a menudo
se considera que la agricultura está poniendo en peligro la sostenibilidad
de los ecosistemas. También es importante señalar que
los ecosistemas en peligro no pueden ofrecer más los servicios
de purificación y regulación del flujo del agua a fin
de sostener la producción agrícola y los medios de vida
de la población. Si bien a veces se enfatiza la competencia por
el agua que hacen la agricultura y los ecosistemas, el enfoque de su
dependencia mutua será la clave para la ejecución exitosa
de los compromisos internacionales.
Hay consenso universal sobre la necesidad de poner en marcha los enfoques
de las partes interesadas y sobre el hecho de que los Objetivos de Desarrollo
del Milenio para la seguridad alimentaria, la reducción de la
pobreza, la preservación del agua y los ecosistemas son todos
parte del mismo problema para el desarrollo a largo plazo. En muchos
países la realidad cotidiana muestra la competencia entre distintos
grupos y sectores para acceder a los recursos naturales y al agua y,
a menudo, los perdedores en esta competencia son los grupos más
débiles y pobres de la sociedad.
Existe, por lo tanto, la urgente necesidad de conjugar las demandas
de agua para mantener las funciones de los ecosistemas y para producir
alimentos. Encontrar el punto de equilibrio es una tarea muy importante
para los países en desarrollo donde la agricultura y el ambiente
son, por lo general, los principales motores propulsores del crecimiento
y la clave para aliviar la pobreza y reducir el hambre.
El debate amplio y global sobre el desarrollo sostenible se ha centrado
hasta ahora en los principios y los conceptos antes que en enfoques
prácticos para su ejecución. La buena voluntad por si
sola es insuficiente para asegurar la armonización del uso del
agua para la producción de alimentos y para los ecosistemas -esto
se obtendrá solo como resultado de acciones bien determinadas.
Es deseable y necesario llegar a la ejecución de las propuestas
que se han formulado, identificado y convenido en múltiples reuniones
y foros en la última década (vea Compromisos Intles).
El diálogo ha contribuido a una mejor comprensión de los
motivos y razones de los interesados. Ahora es el momento de prepararse
para la acción: es necesario hacer que esta ocurra y que se cumplan
los objetivos establecidos. Su ejecución está estrechamente
ligada al alivio de la pobreza y si se cumple lo prometido este objetivo
global será satisfecho.
1. Fortalecimiento de la ejecución equilibrando la necesidad
de agua para alimentos y para ecosistemas.
Las últimas conferencias, cumbres y convenciones universales
han reconocido frecuentemente el conflicto entre las necesidades de
agua para la agricultura y para los ecosistemas y han transformado esta
toma de conciencia en recomendaciones y compromisos concretos para satisfacer
las necesidades de los múltiples usuarios, tanto para los requerimientos
humanos para el desarrollo socio-económico como para las necesidades
de los ecosistemas naturales. Un modelo conflictivo será insuficiente
para satisfacer estos compromisos y en su lugar es necesario presentar
un modelo que reconozca las complejas y entretejidas relaciones existentes
entre al agua, la producción agrícola y los ecosistemas.
La producción de alimentos y los ecosistemas dependen completamente
del agua. Si no existen medios para mejorar la productividad del agua
en la agricultura, las crecientes necesidades de alimentos por parte
de la humanidad serán satisfechas cada vez más a expensas
de los ecosistemas. Mientras tanto, esos ecosistemas funcionan como
reguladores y purificadores básicos del ciclo del agua, afectando
la calidad y cantidad de agua necesaria para la producción sostenible
de alimentos. La ejecución sostenible del Manejo Integrado de
los Recursos Hídricos (IWRM) (IWRM-Integrated Water Resources
Management) a nivel de cuencas fluviales no solo obliga al manejo correcto
de los recursos hídricos disponibles en forma integrada para
satisfacer las necesidades y usos de todos los sectores sino que también
conlleva un consistente mejoramiento de la productividad del agua en
todas sus facetas y usos de modo de satisfacer las necesidades actuales
y futuras de la humanidad y de la naturaleza.
Si bien existe consenso global sobre la necesidad de ejecutar los enfoques
de manejo de las partes interesadas y sobre los Objetivos de Desarrollo
del Milenio para la seguridad alimentaria, la reducción de la
pobreza y la preservación de los ecosistemas, la realidad cotidiana
en muchos países muestra una competencia entre los diferentes
grupos y sectores por el acceso al agua. Hoy día, el problema
no es más si o porque sino como podemos efectivamente llegar
prácticamente a esos mejoramientos -como equilibrar los requerimientos
de calidad y cantidad de agua para los medios de vida de la población
y para los ecosistemas resilientes llegando a la equidad, sostenibilidad
ambiental y eficiencia económica.
2. Valorización de la importancia crítica del agua para
alimentos y para ecosistemas
El agua usada para producir alimentos -agricultura y pesca- y el agua
en los ecosistemas -naturaleza- son funciones importantes del agua que
brindan una contribución primordial al crecimiento económico
y a la erradicación de la pobreza, especialmente en los países
en desarrollo. Al conceder derechos de uso de aguas los juicios deben
ser hechos considerando el valor económico, social, ambiental
y cultural de todos sus usos. Si bien la necesidad de producir alimentos
es evidente, es menos claro que se pueda llegar el fortalecimiento de
la seguridad alimentaria por medio de un uso y movilización más
eficiente y una distribución más equitativa del agua para
la agricultura y al mismo tiempo para asegurar la integridad de los
ecosistemas. La importancia fundamental del manejo del agua para los
alimentos y los ecosistemas no ha sido suficientemente considerada en
los diálogos sobre manejo del agua y desarrollo rural. Por esta
razón, la Conferencia FAO/Países Bajos tiene como objetivo
subrayar y estimar la contribución del agua para alimentos y
para ecosistemas de modo de llegar a un desarrollo sostenible y erradicar
la pobreza. Los distintos componentes y sectores de IWRM deben reunirse
para formular planes hídricos tal como han sido identificados
por la Cumbre Mundial sobre Desarrollo Sostenible y el Foro Mundial
del Agua. La necesidad de contar con planes hídricos para enfrentar
los temas de protección y uso sostenible de los ecosistemas (humedales)
es un tema prioritario para la FAO y otras organizaciones internacionales,
incluyendo la Comisión de Desarrollo Sostenible de las Naciones
Unidas (CSD)[1], la Convención Ramsar sobre Humedales y la Convención
de Diversidad Biológica.
3. Agua, alimentos y ecosistemas para alivio de la pobreza
El uso sostenible del agua y los ecosistemas y la sostenibilidad de
la producción de alimentos son elementos fundamentales para el
alivio de la pobreza. Por lo tanto, los principales tópicos para
ejecutar el Plan de Trabajo de la Cumbre Mundial de Desarrollo Sostenible
y satisfacer los Objetivos de Desarrollo del Milenio, el uso sostenible
de la tierra y los planes de Manejo Integrado de Recursos de Aguas,
deberían ser integrados en los trabajos de Estrategias para Reducción
de la Pobreza. Más de 1 200 millones de personas no tienen acceso
a agua potable segura; la mayor parte de las poblaciones pobres dependen
de la agricultura de secano para la producción de alimentos y
los ecosistemas naturales son importantes abastecedores de bienes y
servicios para las personas de menos recursos. Encontrar el equilibrio
entre esas diferentes situaciones es un punto fundamental para una buena
administración.
El papel de las mujeres en el manejo de los recursos de aguas y producción
de alimentos muchas veces es escasamente considerado. La mujer no solo
sufre la pérdida y la degradación de los recursos naturales
sino que además cumple una función vital en la ejecución
de los compromisos internacionales
4. Compatibilidad de las necesidades de agua para la producción
de alimentos y para ecosistemas
Si no se encuentran medios para mejorar la productividad agrícola
del agua las crecientes demandas mundiales de alimentos serán
satisfechas a expensas de la naturaleza. Sin embargo, el agua y los
ecosistemas están estrechamente interrelacionados. Los ecosistemas
dependen completamente del agua pero, aún más importante,
es que los ecosistemas son un elemento crítico en el ciclo del
agua y para su disponibilidad y calidad. Por lo tanto, la ejecución
sostenible de IWRM a nivel de cuenca fluvial no solamente conlleva el
manejo correcto de los recursos hídricos en forma integrada para
satisfacer las necesidades y usos de todos los sectores sino que además
comprende un fuerte mejoramiento de la productividad del agua en todas
sus facetas y usos para satisfacer las necesidades competitivas y las
demandas de los seres humanos y la naturaleza.
5. Aprovechando el potencial del agua para la agricultura
El papel de la agricultura y la producción de alimentos es un
tema fundamental para el Manejo Integrado de Recursos de Aguas y ha
sido señalado en las principales reuniones internacionales sobre
manejo del agua. Sin embargo, actualmente, el enfoque por lo general
está dirigido a los impactos negativos de las actividades agrícolas
tales como la contaminación y el hecho de que esas actividades
absorben cerca del 70 por ciento del agua usada en mundo. A menudo no
es debidamente considerado el hecho de que el buen manejo del agua tanto
en la agricultura de secano como en la agricultura bajo riego ha contribuido,
desde 1960, a duplicar la productividad y a proteger el universo de
los efectos devastantes de las carestías de alimentos. Sin esta
contribución positiva que aprovecha el potencial del agua para
la agricultura, la presión sobre los ecosistemas naturales sería
hoy día mucho mayor aún. El desafío más
importante continúa siendo la satisfacción de la futura
demanda de alimentos y al mismo tiempo la salvaguarda de los ecosistemas.
El informe de la FAO Agricultura mundial: hacia 2015/30 indica que la
producción global de alimentos deberá incrementarse en
60 por ciento para eliminar las deficiencias nutricionales, satisfacer
las necesidades causadas por el crecimiento de la población y
enfrentar los cambios en las dietas que puedan ocurrir en las próximas
tres décadas. Se estima que en ese período el uso agrícola
del agua se incrementará en 14 por ciento. Es evidente que el
manejo del ambiente deberá ser mejorado, incluyendo una mayor
eficiencia en el uso del agua por la agricultura y por las agroindustrias.
No existe un enfoque único para aprovechar el potencial del agua
en la agricultura: esto requiere una combinación de varias opciones
incluyendo, cuando sea necesario, un aumento de la productividad de
la tierra y del agua y reduciendo la productividad cuando las externalidades
negativas sobrepasan los impactos positivos.
6. Manejo del agua, los suelos y la biodiversidad
A pesar de los esfuerzos de los Gobiernos, ONG y otros actores interesados
en detener la pérdida de biodiversidad, los ecosistemas tales
como bosques, tierras áridas y humedales y las especies están
seriamente amenazadas. Esta pérdida de biodiversidad está
estrechamente relacionada con la capacidad de los suelos de capturar,
almacenar, filtrar y distribuir agua. Los problemas relacionados con
la disponibilidad de agua para funciones como la producción de
alimentos y el manejo ambiental a menudo se originan en prácticas
no sostenibles de uso del agua. El manejo de los suelos, la cantidad
y calidad del agua y la biodiversidad deberían, por lo tanto,
estar basadas en un enfoque del ecosistema a nivel de cuenca. Es necesaria
una evaluación más completa y el reconocimiento del valor
y las funciones de los bosques, de las tierras áridas y de los
ecosistemas relacionados con el agua. Las áreas naturales con
alto valor de biodiversidad y/o con una contribución importante
para manejar el agua en un amplio contexto de cuenca deben ser protegidas.
Más aún, suficiente tierra y agua superficial de buena
calidad deberían ser puestas a disposición de hábitats
tales como las pendientes forestadas, los humedales y las tierras áridas
vulnerables. Los impactos negativos de otros usos de la tierra, incluyendo
la agricultura, deben ser prevenidos o mitigados. Este el desafío:
fortalecer la cooperación y encontrar soluciones óptimas
para todas las funciones a nivel de la cuenca.
¿Qué deseamos y qué necesitamos obtener?
En la última década, el requerimiento de lo que deseamos
y lo que necesitamos obtener ha sido formulado y detallado en numerosas
reuniones y foros. El diálogo ha contribuido a una mejor comprensión
de las fuerzas que influyen sobre el manejo por parte de los interesados.
Ahora es el momento para preparar las sentencias: ¿qué
necesitamos obtener? y, ¿cómo podemos obtenerlo? Por lo
tanto, la Conferencia recogerá el progreso hecho por la comunidad
internacional respecto a sus actividades de manejo sostenible del agua
y buscará identificar buenas prácticas de IWRM que efectivamente
incrementen su productividad y que al mismo tiempo aseguren los medios
de vida de la población rural, el alivio de la pobreza y la sostenibilidad
del ambiente en el área de las cuencas.