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Agua para Alimentos y Ecosistemas
Louise O. Fresco
(Asistente Director General - Departamento de Agricultura)
4 de noviembre de 2004, Addis Ababa, Etiopía
Señor Presidente,
Excelentísimos Señores Ministros
Excellencies
Señoras y Señores,
Si bien en el ámbito político se enfatice a menudo la oposición entre
agricultura y ecosistemas, estos elementos están inevitablemente ligados
entre si: utilizan los mismos recursos -agua y suelo- y se basan en
los mismos procesos biológicos -fotosíntesis y producción de biomasa.
La agricultura no es nada más que un ecosistema del cual los seres humanos
toman los productos primarios y secundarios. La historia de la agricultura
está caracterizada por un control progresivo y una intensificación de
los procesos biológicos a fin de incrementar la producción de alimentos
y otros productos. Durante el siglo XX esto nos ha permitido -a escala
global- satisfacer la demanda de alimentos de una población mundial
que se triplicó. Hoy día, las tierras agícolas para la producción de
cultivos consumen 13 por ciento de la evapotranspiración total del globo
-de la cual el riego es responsable por el 1,5 por ciento. Por otra
parte, el 20 por ciento de la producción total de biomasa es usada por
el hombre.
Estos resultados no han sido gratuitos sino que han tenido un cierto
costo. Tal como se ha reiteradamente enfatizado en las dos últimas décadas,
los avances realizados en la agricultura están inevitablemente asociados
con alteraciones de los ecosistemas naturales. Esto es especialmente
cierto en el caso del uso y contaminación de las aguas dulces disponibles
para las prácticas agrícolas.
Al mismo tiempo, la demanda pública de un uso sostenible de nuestros
recursos naturales también se ha incrementado. La necesidad de armonizar
la futura producción de alimentos y los ecosistemas por medio de un
manejo sostenible del agua ha sido adoptado como un objetivo común en
convenios internacionales tales como el Foro Mundial del Agua III en
Kyoto, la Cumbre de Johannesburg sobre Desarrollo Sostenible, la Convención
de Diversidad Biológica y la Convención RAMSAR. Sin embargo, en los
años posteriores se ha puesto más énfasis sobre el agua y la sanidad
antes que en el manejo integrado del agua. Es esencial encontrar nuevas
formas de uso y manejo agrícola del agua para aliviar los impactos negativos,
no solo para mantener la integridad y productividad de nuestros ecosistemas,
sino también para contribuir a favorecer las condiciones por las cuales
la agricultura puede contribuir a la seguridad alimentaria, el alivio
de la pobreza y el desarrollo económico.
Por lo tanto, ¿cómo podemos implementar esos compromisos exitosamente
para llegar a un Manejo Integrado de Recursos de Agua para la alimentación
y los ecosistemas? O, en otras palabras, ¿cómo puede la agricultura
producir alimentos y otros productos y al mismo tiempo prestar servicios
ambientales tales como la protección de las cuencas?
Esta pregunta es particularmente importante en África donde la seguridad alimentaria y la reducción de la pobreza continúan siendo nuestras principales inquietudes. Investigaciones recientes muestran que el crecimiento de la agricultura es beneficioso para las personas de menores recursos: un incremento de 1 por ciento de los rendimientos genera una reducción de 0,6 a 1,2 por ciento del número de personas que viven con menos de $EE.UU 1 diario. Por lo tanto, África debe continuar sus inversiones para liberar el potencial de sus sistemas agrícolas diversificados, tanto en la agricultura de secano como bajo riego o en sistemas combinados.
Este desafío a la agricultura tiene implicaciones locales y globales. La producción de alimentos puede ser usada localmente o puede ser negociada; los servicios ambientales benefician a la población local así como al ambiente global. El desarrollo a nivel local y global no deben ser contrapuestos sino que deben ser sinérgicos. Deberíamos identificar soluciones favorables que liguen los niveles local y global por medio de los mercados de los productos agrícolas y los servicios ambientales. La reciente iniciativa NEPAD que ha elegido la agricultura, la infraestructura y los mercados para enfrentar problemas específicos de África, debería contribuir a encontrar soluciones a estos desafíos.
Para explotar las oportunidades y armonizar las necesidades de la alimentación y los ecosistemas en las futuras iniciativas de desarrollo, en esta Conferencia debemos considerar tres puntos específicos:
1. Conocimientos
Las interacciones y las interdependencias entre la agricultura y los ecosistemas son múltiples, específicas para cada lugar y caracterizadas por la complejidad de sus mecanismos biofísicos. Esto requiere tener mayores conocimientos sobre esas interacciones y procesos los cuales presentan dos aspectos importantes: 1) la diversificación de los alimentos y los sistemas de manejo que están específicamente adaptados a a las condiciones locales y, 2) la integración de los sectores y el conocimiento de las disciplinas y enfoques que contribuyen a una comprensión común de los problemas y a encontrar soluciones comunes para los mismos.
2. Valores
Al hacer nuestras decisiones estratégicas para el uso y desarrollo de los recursos naturales como el agua debemos ser guiados por criterios bien establecidos. La atribución del valor correcto a los alimentos y a los servicios ambientales, sobre todo en los sistemas hídricos que sirven objetivos múltiples, pasa a tener una importancia fundamental. Sin embargo, no se debe considerar solamente la atribución de valores económicos ya que tiene la misma importancia el poder asegurar a los productores de alimentos y de servicios ambientales una retribución satisfactoria y el hecho de que todos los costos del uso de los recursos naturales sean equitativamente compartidos.
3. Instituciones
Todo esto requiere un contexto institucional que abarque totalmente los objetivos de sostenibilidad y equidad. Es necesario crear un ambiente favorable para obtener coherencia entre las políticas nacionales e internacionales así como en los convenios para el manejo local de los recursos naturales. No hay soluciones simples y serán diferentes de país a país. Cualquiera que sea la respuesta de las partes participantes locales -pero por sobre todo los agricultores y los usuarios de los recursos- los gobiernos deben estar plenamente comprometidos en estas actividades.
La movilización de los recursos hídricos para la agricultura en África está aún por debajo de los niveles de otras regiones. Actualmente, en África, se usa solo el 5 por ciento de los recursos renovables de aguas dulces, comparado con el 20 por ciento de Asia. Del mismo modo, sólo 7 por ciento del total de las tierras arables de África está bajo riego, comparado con un 42 por ciento en el sur de Asia y 36 por ciento del este y sureste de Asia. Existe, sin duda, un gran potencial para satisfacer las necesidades de África para la producción de alimentos, la reducción de la pobreza y los ecosistemas. Esto requiere inversiones para aumentar la productividad de la gran cantidad de sistemas bajo riego y de secano: el desarrollo de los recursos hídricos para múltiples servicios como la agroforestería, el riego y el manejo conjunto de ecosistemas acuáticos es parte de este problema. Como se ha indicado en uno de los cinco puntos fundamentales de NEPAD, el nivel de inversiones necesario para desarrollar los recursos de agua en África, es considerable: se estima que son necesarios $EE.UU. 37 000 millones para incrementar el área bajo riego del actual 7 por ciento a 15 por ciento en el año 2015.
El agua también es fundamental para Etiopía donde se han hecho numerosos esfuerzos para concienciar a la población sobre los problemas del agua y movilizar a todas las partes interesadas en la protección de las cuencas y su desarrollo.
Permítanme compartir con ustedes algunas experiencias de la FAO en el desarrollo de un enfoque de ecosistemas para la agricultura y en la aplicación de un enfoque servicios productivos para los ecosistemas.
La aplicación de un enfoque de ecosistemas a la agricultura
significa dirigir su optimización dentro de su ambiente ecológico y
considerar el subsistema agrícola como parte del ecosistema. En África,
el conjunto de producción de alimentos y ecosistemas está caracterizado
por una rica diversidad. Es precisamente esta diversidad que permite
a sus agricultores aumentar la productividad dentro de los nichos de
su ambiente natural y socioeconómico. Alcanzar este potencial requiere
adoptar un serio enfoque en investigación y desarrollo de las especificidades
y riquezas de África; por ejemplo, seleccionando y desarrollando características
genéticas de los cultivos adecuadas para sus ambientes y condiciones
de crecimiento específicas. Las nuevas variedades de arroz NERICA que
mejoran los rendimientos de los cultivos de secano, como se hace tradicionalmente
en muchas regiones de África, son un excelente ejemplo.
La FAO también aplica un enfoque integrado del manejo de los recursos
naturales que se dirige a un enfoque integrado de los servicios y objetivos
múltiples derivados de los ecosistemas naturales. Integración significa
la búsqueda de servicios de beneficio mutuo para la división "tradicional"
de la producción y el ambiente. Esto es lo que hemos aprendido desde
la Cumbre de Río: que la agricultura y el ambiente deben ser elementos
sinérgicos. Por ejemplo, en nuestros programas ganaderos se busca la
interdependencia de los ganaderos y las reservas de vida silvestre.
Los planes de manejo sostenible del ganado y la vida silvestre son acompañados
en diversas formas por los ganaderos: comparten los ingresos del turismo
como una compensación por sus servicios correctos de manejo y por el
establecimiento de enlaces directos de comercialización entre la industria
del turismo y los productos de la ganadería. Del mismo modo, los agricultores
y los ganaderos pueden cooperar en el abastecimiento de agua de los
pozos y manantiales operados y mantenidos por los agricultores.
La FAO también trabaja sobre sistemas de manejo de los recursos naturales
de tipo multi-servicios y multi-objetivos en colaboración con el IWMI
y la UICN. Los humedales interiores de África representan ricos ecosistemas
que pueden cumplir múltiples funciones: promover medios de vida productivos
por medio del cultivo del arroz, pesquerías en aguas dulces, producción
de fibras y otros recursos similares y pasturas. Estos servicios, deben
ser optimizados dentro los límites de la capacidad del ecosistema. Los
múltiples usuarios -agricultores, ganaderos, ambientalistas y pescadores-
deben concurrir a un manejo común de esos ambientes. Lamentablemente,
la realidad a menudo indica que a nivel de políticas, los problemas
y oportunidades de los humedales son frecuentemente ignorados o que
los humedales son solo indicados como áreas protegidas. Dado que los
agricultores están presentes en los humedales, por lo general sin mayores
consideraciones por su buen manejo, se pierden las oportunidades para
reconciliar las necesidades de la alimentación y los ecosistemas. La
coherencia en las políticas que abarcan simultáneamente varios sectores
es esencial para apoyar la colaboración entre todas las partes interesadas.
Esa necesidad de coherencia se aplica a nivel nacional entre ministerios de agricultura y del ambiente, aguas y recursos naturales, pero también en las políticas de los donantes, de las instituciones internacionales, las Convenciones y, por ejemplo, entre FAO y UNEP. Del mismo modo, a nivel nacional, las políticas que involucran varios sectores deben tener visibilidad en los planes nacionales, especialmente en los programas y presupuestos, donde, por lo general, los sectores del ambiente y de la agricultura están escasamente considerados.
Finalmente, debe estar en vuestro conocimiento
que los Países Miembros de la FAO han recientemente adoptado los principios
sobre el Derecho a la Alimentación. Considero que el "tema" del agua
para alimentos y para ecosistemas que se discute en esta Conferencia
es un paso concreto para concretar el Derecho a la Alimentación. De
hecho, el derecho al agua para la alimentación y los ecosistemas puede
llegar a ser una parte integral del Derecho a la Alimentación.
La FAO coopera con satisfacción con todos sus asociados en esta importante
Conferencia. Desearía agradecer al Gobierno de Etiopía que ha sido un
actor fundamental para llevar a cabo esta Conferencia y a la Unión Africana
por su colaboración. También desearía agradecer al Gobierno de los Países
Bajos por su generosa contribución.
Señóras y Señores, les deseo un fructuoso intercambio de experiencias y recuerden el eslogan de esta reunión: "¡Para que sea una realidad!".
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