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Códigos y convenciones

Se han desarrollado una variedad de herramientas internacionales para dar respuesta a la gestión de los productos químicos y sus residuales. Los instrumentos en sí mismos y la infraestructura que permite su implementación, están dirigidos específicamente a apoyar a los países en desarrollo. Sin embargo, cualquier país que solicite apoyo de donantes o de agencias intergubernamentales para enfrentar el problema de la eliminación y la prevención de plaguicidas obsoletos, deberá ratificar e implementar en su legislación nacional los instrumentos que se encuentran a continuación.

Este Código es el documento normativo mundial sobre la administración de plaguicidas para todas las entidades públicas y privadas involucradas o asociadas a la distribución y el uso de los plaguicidas. Está concebido para ofrecer estándares de conducta y para servir como una referencia en relación a prácticas confiables y probadas de gestión de plaguicidas, especialmente para las autoridades gubernamentales y la industria plaguicida. Si adoptan las normativas del Código, los países en desarrollo pueden dar pasos importantes para prevenir la acumulación de existencias de plaguicidas obsoletos.

El Convenio de Basilea

El Convenio de Basilea aborda principalmente el problema del control del movimiento transfronterizo de residuos peligrosos, y también la mejor gestión medioambiental y de reducción de residuos peligrosos. Los plaguicidas obsoletos claramente están comprendidos dentro del alcance de dicho Convenio. Un área de interés para las partes reunidas en el Convenio de Basilea tiene que ver con la exportación de plaguicidas obsoletos considerados residuos peligrosos en el país exportador, pero que serán reutilizados en países importadores. La Conferencia de las partes del convenio de Basilea le confirió a la Secretaría el mandato de ayudar a resolver los problemas que representan los plaguicidas obsoletos en los países en desarrollo.

El Convenio de Rotterdam

El Convenio de Rotterdam sobre el Consentimiento fundamentado previo (CFP) aplicable a ciertos productos químicos y plaguicidas peligrosos del mercado internacional está concebido para ayudar a controlar la importación no deseada de plaguicidas y productos químicos prohibidos, severamente restringidos o extremadamente peligrosos, a los países en desarrollo. Estos plaguicidas son una parte importante de las existencias de plaguicidas obsoletos. Según el Convenio, los exportadores deben notificar a las autoridades pertinentes de los países importadores cuando van a realizar suministros de plaguicidas u otros químicos que están en la lista CFP. Los químicos de la lista CFP son los que han sido prohibidos o severamente restringidos en por lo menos dos países de diferentes regiones geográficas. Además, un país puede proponer agregar a la lista químicos particularmente peligrosos, bajo las condiciones de utilización que se aplican en su país.

El Convenio de Rotterdam es una herramienta importante para ayudar a los países a reglamentar la importación de plaguicidas y otros químicos, además de su uso. También estas medidas pueden favorecer la prevención y la acumulación de existencias de plaguicidas obsoletos.

Se solicita enérgicamente a los países que ratifiquen el Convenio de Rotterdam.

El Convenio sobre Seguridad y Salud en la Agricultura

El Convenio sobre seguridad y salud en la agricultura (Convención C184) adoptado por la conferencia de la Organización Internacional del Trabajo (OIT) aborda el tema de la protección de los trabajadores en el sector agrícola. Hay más gente trabajando en el sector agrícola que en cualquier otro sector, más trabajadores que resultan lesionados en la agricultura que en cualquier otro sector, y los plaguicidas son una de las principales causas de estos accidentes y muertes. Además, el sector agrícola emplea más niños y niñas que cualquier otro sector, y éstos son particularmente vulnerables a los efectos tóxicos de químicos como los plaguicidas.
Una sección específica de este Convenio expone la mejor gestión de químicos y aconseja a los gobiernos adoptar buenas prácticas de manejo de químicos, informar adecuadamente a los usuarios y asegurarse de que se hayan creado los mecanismos adecuados para eliminar en condiciones seguras los envases vacíos y los químicos residuales.
La aplicación del Convenio es un paso importante para la mejora del manejo de plaguicidas y la prevención de algunos de los problemas que se presentan en la distribución de plaguicidas y su utilización, particularmente en los países en desarrollo.

El Convenio de Estocolmo

El Convenio de Estocolmo sobre los COP busca detener la producción y el uso de químicos que están incluidos en su lista. Actualmente contiene 12 químicos de los cuales 9 son plaguicidas, uno es un químico industrial (PCB) y otros dos son productos derivados de la fabricación o destrucción de ciertos químicos (dioxina y furano). Muchos de los plaguicidas COP son notorios en las existencias de plaguicidas obsoletos porque son viejos y generalmente su uso es prohibido en la mayoría de países.

Una precondición para recibir financiamiento de los programas que ayudan a los países en desarrollo a enfrentar el problema de los COP, es la ratificación del Convenio de Estocolmo.

Los plaguicidas COP son: aldrin, clordano, DDT, dieldrin, endrin, heptacloro, hexaclorobenzeno (también químico industrial), mirex y toxafeno.

Código marítimo internacional sobre mercancías peligrosas (IMDG)

El Código IMDG se desarrolló como un código internacional para uniformizar el transporte marítimo de mercancías peligrosas. Aborda asuntos como el envasado, la manipulación y la estibación de contenedores, con referencia particular a la compartimentación de sustancias incompatibles.

El Código establece principios básicos, recomendaciones detalladas para cada sustancia, material y artículo y una variedad de recomendaciones para buenas prácticas operativas, incluyendo asesoría sobre terminología, envasado, etiquetado, estibación, compartimentación, manipulación y pasos a seguir en caso de emergencia. Las disposiciones del Código suministran asesoría confiable a una amplia gama de industrias y servicios incluyendo a manufactureros, envasadores, expedidores y servicios intermediarios como administradores de carreteras, ferrocarriles y autoridades portuarias.

El Código ha llegado a ser la guía estándar en todos los aspectos relativos a la manipulación de mercancías peligrosas y contaminantes en el transporte marítimo. Como tal, se recomienda a los gobiernos su adopción o su uso como referencia para la elaboración de sus regulaciones nacionales.

El Código, que fue publicado por primera vez en 1965, ha sido modificado a lo largo de los años, tanto en su formato como en su contenido, para mantenerlo actualizado respecto a la rápida expansión de la industria de transporte de mercancías. Por ello es fundamental que las autoridades gubernamentales competentes se mantengan al día con estos avances.

Convenios regionales

Ciertos convenios regionales, como algunos instrumentos internacionales, pueden ejercer influencia sobre las acciones que toma un país para enfrentar el problema de los plaguicidas obsoletos e implementar medidas preventivas. Algunos ejemplos son:

  • El Convenio de Bamako sobre prohibición de importación al Africa y control de movimientos transfronterizos continentales de residuos peligrosos; 
  • Protocolo de Izmir sobre prevención de la contaminación del Mar Mediterráneo debido al movimiento transfronterizo de residuos peligrosos y su eliminación; y
  • Convenio de Waigani para la prohibición de la importación a los países insulares del foro, de residuos peligrosos y radioactivos y el control de movimientos y gestión transfronteriza de residuos peligrosos dentro de la zona del Pacífico Sur.

Los países deberían asegurarse que están informados, que han firmado y que implementan las medidas apropiadas de estos convenios regionales.