AGP - ¿Quién es responsable?
 

¿Quién es responsable?

Los gobiernos de los países en desarrollo, los fabricantes y distribuidores de plaguicidas, las organizaciones multinacionales, las agencias de ayuda, todos han contribuido de alguna manera a crear esta gigantesca existencia de plaguicidas obsoletos.

Y ahora todos ellos tienen un papel que jugar en la limpieza de estas reservas y en asegurar que no se vuelvan a acumular.

Propietarios de existencias

La responsabilidad de las existencias de plaguicidas recae principalmente en el propietario del plaguicida. Éste puede ser:

  • un ministerio gubernamental, principalmente los de la industria y la salud;
  • organizaciones para-estatales, como organismos de productores y cooperativas;
  • la industria plaguicida; o
  • los productores y agricultores.

Cuando los plaguicidas caducan, es el propietario quien debe asumir la responsabilidad de eliminarlos de una manera claramente segura y sin atentar contra el medioambiente, y limpiar los eventuales residuos contaminantes. Sin embargo, muy a menudo resulta extremadamente difícil o imposible determinar quién es el dueño de las existencias. En muchos casos los 'propietarios' ya no existen. Por ejemplo, las empresas de Estado que han sido privatizadas, organizaciones agrícolas que dejaron de funcionar o empresas que han caído en bancarrota, no asumen su responsabilidad por existencias de plaguicidas obsoletos acumulados previamente. En estos casos, las existencias son objeto de negligencia, e incluso no son conservadas en bodegas provistas de las condiciones básicas de almacenamiento. Esto genera una deterioración más rápida y una severa contaminación medioambiental.

También, las donaciones de plaguicidas pueden no haber sido aceptadas de modo enteramente voluntario. Algunos gobiernos, para no ofender a una importante institución de ayuda o no tensar las relaciones políticas con un gobierno donante, aceptan donaciones de plaguicidas que no eran los que necesitaban. En otros casos, los gobiernos pueden haber aceptado los plaguicidas de buena fe pero en base a una información errónea sobre los requerimientos o sobre la efectiva capacidad química de un producto.

Los gobiernos de los países en desarrollo

Muchos gobiernos de los países en desarrollo consideran que los plaguicidas son absolutamente necesarios para mantener productivo y competitivo el sector agrícola. Los ministerios de agricultura, las plantas de producción estatales y los directorios de sectores agrícolas importantes como el algodón y el café, han jugado un papel preponderante en la adquisición de plaguicidas y su distribución a los productores, vendiéndolos algunas veces a precios por debajo de su valor de mercado.

En muchos casos las evaluaciones de requerimientos para plaguicidas son excesivas porque fueron hechas sin tomar en cuenta la capacidad del país para distribuir los productos, almacenarlos y administrar los plaguicidas adecuadamente, o porque se sobrestimó la capacidad de los productores para utilizar los productos en condiciones seguras. Cualquiera sean las causas que provocaron su acumulación, la existencia de grandes reservas de plaguicidas en desuso es una consecuencia innegable de la dependencia del uso intensivo de plaguicidas.

Muchos gobiernos de países en desarrollo están cambiando su enfoque sobre los plaguicidas, a medida que los costos financieros y medioambientales del uso prolongado de plaguicidas (incluyendo el problema de la gran acumulación de productos en desuso) son entendidos mejor. Así, invierten más en la investigación y el desarrollo de nuevas técnicas de control de plagas que utilizan menos plaguicidas, como la Manejo Integrado de Plagas, el enfoque que promueve la FAO.

Cada vez más los gobiernos están delegando al sector privado la responsabilidad de adquirir y distribuir los plaguicidas. El resultado de esto es que las grandes cantidades de plaguicidas propiedad del gobierno son cada vez menores. La capacidad de los gobiernos de mantener dentro sus territorios reservas de plaguicidas sin que se deterioren, dependerá en gran medida de su capacidad para aplicar las regulaciones y procedimientos sobre plaguicidas en un sistema de distribución dominado por las reglas del mercado.

Los gobiernos de los países en desarrollo deben asumir la responsabilidad de la gestión de plaguicidas en desuso y la prevención de nuevas acumulaciones. Las agencias externas pueden aportar ayuda financiera y técnica, pero no pueden imponer su voluntad al país beneficiario, a los propietarios de bodegas de almacenamiento o a otras organizaciones intermediarias o individuos.

Cuando un ministro u otro funcionario gubernamental da su apoyo para que se resuelvan estos problemas, se transmite un mensaje importante, que pone de manifiesto que la situación es inaceptable, y que un cambio en la cultura es necesario y deseado para que la historia no se repita.

El apoyo institucional no significa que la culpabilidad de la acumulación de plaguicidas deba ser trasladada a otros sectores. Tratar de señalar un culpable es provocar una actitud negativa frente al problema, algunos pueden intentar esconder las existencias o deshacerse de ellas de manera ilegal e irresponsable. Asumir una responsabilidad colectiva tanto para prevenir la acumulación como para encontrar soluciones a los problemas que representan los plaguicidas en desuso, es el enfoque más constructivo para avanzar.

Agencias de ayuda

En muchos países, especialmente en Africa, las existencias en desuso son en gran medida los restos de plaguicidas obtenidos a través de convenios de ayuda.

En algunos casos, la motivación para hacer estas donaciones fue el deseo de los donantes de generar beneficios económicos a los fabricantes de plaguicidas de su país. En otros casos, el donante puede haber encontrado en este ofrecimiento de ayuda la manera de deshacerse de sus reservas en desuso. Cuando el interés del donante en realizar un suministro excede la demanda del país beneficiario, hay un alto riesgo de que los plaguicidas no serán utilizados y que se deteriorarán.

Los donantes también han fallado a veces en analizar cuidadosamente las solicitudes de plaguicidas y hacer las preguntas pertinentes.

La falta de una comunicación clara con los funcionarios del país beneficiario para determinar con precisión sus necesidades de plaguicidas conduce a suministros excesivos o a productos inadecuados. Con demasiada frecuencia, las agencias de ayuda se contentan con suministrar los plaguicidas, sin considerar la necesidad de una estrategia que asegure la buena distribución de los productos, su correcto almacenamiento y uso.

Se podría argumentar que las agencias donantes deberían asumir su responsabilidad en la eliminación segura de las cantidades residuales de sus donaciones si estas son hechas de manera descordinado, inapropiada o porque los productos no se utilizaron por haber llegado demasiado tarde. Algunas agencias han aceptado de buen grado esta responsabilidad.

Agencias multilaterales y organizaciones intergubernamentales

Las grandes organizaciones multilaterales, principalmente la FAO y la OMS, han adquirido plaguicidas para realizar campañas de gran envergadura contra plagas que ponen en riesgo la agricultura y la salud pública. Algunas de estas existencias de plaguicidas caducaron y cayeron en desuso.

Tanto la FAO como la OMS están profundamente conscientes de este problema, y están buscando constantemente nuevas estrategias para suministrar las cantidades correctas de plaguicida en el momento apropiado y tratando de encontrar nuevos métodos de control de plagas con menos plaguicidas.

La Estrategia de evaluación de plaguicidas (WHOPES, siglas en inglés) promueve y coordina el análisis y la evaluación de plaguicidas para preservar la salud pública. Realiza investigaciones y desarrollo de gestión integrada vectorial (IVM, siglas en inglés), que es el equivalente público del Manejo integrado de plagas (MIP) que promueve la FAO.

El Sistema de prevención de emergencias de la FAO para enfermedades de animales y plantas (EMPRES), se creó como un esfuerzo para reducir cuanto fuese posible los riesgos de estallidos de plagas migratorias y asegurar que se pusieran a disposición métodos de control eficaces y a tiempo. EMPRES monitorea la evolución de la langosta depredadora, asegurando que el rociado de plaguicidas se haga a tiempo y en áreas claramente delimitadas. También realiza investigación sobre nuevos métodos para controlar la ocurrencia de plagas migratorias utilizando plaguicidas biológicos. El Programa también trabaja para garantizar que las donaciones de plaguicidas sean coordinadas adecuadamente para que los países afectados no reciban más cantidades de las necesarias. Por otro lado, el Programa ayuda a los países a administrar sus existencias de plaguicidas y los materiales residuales, especialmente los envases vacíos, todo lo cual es generado durante las operaciones de control de plagas migratorias.

La industria plaguicida

Los plaguicidas son un comercio muy lucrativo. El 2004 fue el año récord para las ventas de plaguicidas, con una facturación de casi 33 mil millones de dólares estadounidenses.

Las compañías productoras de plaguicidas más importantes, todas localizadas en países industrializados, están representadas por una federación que se llama CropLife International. Las compañías federadas por CropLife International son:

  • BASF
  • Bayer CropScience
  • Dow AgroSciences
  • DuPont
  • FMC
  • Monsanto
  • Sumitomo
  • Syngenta

 

Una proporción importante de las existencias de plaguicidas en desuso acumuladas en el mundo proviene de estas compañías de CropLife International. Éste es sobre todo el caso en lugares como Africa y América Latina. En países como la ex Unión Soviética, las existencias de plaguicidas en desuso fueron acumuladas mayormente por la producción de las compañías plaguicidas estatales.

Hay muchas compañías de plaguicidas pequeñas en los países en desarrollo que no son parte de la CropLife International. La mayor parte de éstas están localizadas en China e India.

Estas compañías pequeñas fabrican plaguicidas cuyas patentes, que inicialmente fueron propiedad de CropLife Internacional, ya han caducado. Estos productos se conocen entonces como plaguicidas genéricos. Las compañías de CropLife International también producen plaguicidas genéricos, y lo hacen en cantidades mayores que las pequeñas compañías.

Muchos de estos pequeños fabricantes tienen buena reputación, pero otros producen plaguicidas de calidad inferior. Sin embargo, debido a que los fabricantes locales tienden a adaptar la producción, el mercadeo y el tipo de envasado a las necesidades locales, es poco frecuente encontrar formulaciones de estos fabricantes entre las existencias de plaguicidas en desuso.

Como cualquier otro negocio, la industria plaguicida necesita generar ganancias para existir. Sin embargo, CropLife International también ha reconocido el importante papel que deben jugar en la protección de la salud pública y la seguridad medioambiental.

Desde 1991, las compañías de CropLife International han participado de diferentes maneras en operaciones de limpieza de plaguicidas en desuso en diversos lugares del mundo.

CropLife International ha invertido 30 millones de dólares estadounidenses, en financiamiento directo y en fondos para estudios, a ser utilizados durante los 15 años de vida que se supone tendrá el African Stockpiles Program (programa africano dedicado a las existencias de plaguicidas en desuso).

CropLife International, junto con muchos gobiernos e importantes organizaciones no gubernamentales y organizaciones de la sociedad civil, ha acordado acatar el Código internacional sobre conducta en la distribución y la utilización de plaguicidas. Al hacerlo, se ha comprometido a tomar medidas para prevenir la acumulación de plaguicidas y envases en desuso, y a promover métodos de control de plagas que sean medioambientalmente sostenibles, como el Manejo integrado de plagas, que reduce el uso de plaguicidas.