AGP - Biodiversidad y servicios de ecosistema
 

La FAO hace hincapié en el hecho de que tanto la conservación de la diversidad biológica para la alimentación y la agricultura como su uso sostenible son necesarios para proporcionar alimentos, mejorar la situación económica, social y medioambiental de las personas y satisfacer las necesidades de las generaciones futuras, especialmente las personas pobres del medio rural. En este contexto, AGP ayuda a los Estados Miembros a desarrollar la capacidad de gestionar la biodiversidad y los servicios ecosistémicos que ésta proporciona para incrementar las opciones de optimizar la producción agrícola. [más...]

 

Biodiversidad para la alimentación y la agricultura

La biodiversidad (la variedad y la variabilidad de animales, plantas y microorganismos en los ámbitos genéticos, de la especie y el ecosistema) es necesaria para mantener las funciones fundamentales del ecosistema, su estructura y sus procesos. La biodiversidad para la alimentación y la agricultura se puede gestionar para mantener o reforzar las funciones ecosistémicas y proporcionar opciones para la optimización de la producción agrícola, y para contribuir a la resistencia de los ecosistemas para reducir los riesgos. De hecho, la biodiversidad refuerza los servicios ecosistémicos porque los componentes que parecen redundantes en un momento pasan a ser importantes cuando se producen modificaciones.

La diversidad genética de los cultivos desempeña una función crucial en el aumento y el mantenimiento de los niveles de producción y la diversidad nutricional en todas las diferentes condiciones agroecológicas.

Diversos organismos que contribuyen a la biodiversidad del suelo desempeñan funciones vitales que regulan el ecosistema del suelo, como: la descomposición de residuos y el ciclo de los nutrientes; la conversión del nitrógeno atmosférico en una forma orgánica; la reconversión de éste en nitrógeno gaseoso; la alteración de la estructura del suelo. [ [más... ]

Los servicios ecosistémicos y su importancia para la agricultura

Los servicios ecosistémicos se definen como “los beneficios que proporcionan los ecosistemas a los seres humanos”. Los principales servicios ecosistémicos que proporciona la biodiversidad, como el ciclo de los nutrientes, la retención del carbono, la regulación de plagas y la polinización, sostienen la productividad agrícola. La promoción del funcionamiento saludable de los ecosistemas asegura la resistencia de la agricultura, a medida que ésta se intensifica para satisfacer la demanda creciente de alimentos.

El cambio climático y otras crisis pueden tener repercusiones importantes en las funciones fundamentales, como los servicios de polinización y regulación de plagas. Sigue suponiendo un desafío aprender a reforzar las relaciones ecosistémicas que favorecen la resistencia y a reducir las fuerzas que impiden que los agroecosistemas proporcionen bienes y servicios.

 

Los sistemas ecosistémicos pueden ser:

  • de apoyo (por ejemplo, formación del suelo, ciclo de los nutrientes, producción primaria)
  • de aprovisionamiento (por ejemplo, alimentos, agua potable, leña, fibra, productos químicos biológicos, recursos genéticos)
  • de regulación (por ejemplo, regulación climática, regulación de enfermedades, regulación hídrica, purificación del agua, polinización)
  • culturales (por ejemplo, espiritual y religioso, recreación y ecoturismo, estética, inspiración, educación, ubicación, herencia cultural).

Adaptado de: Ecosystems and human well-being: a framework for assessment. Millennium Ecosystem Assessment. 2003. World Resources Institute.

Gestión de la biodiversidad y las funciones ecosistémicas para la producción agrícola sostenible

La biodiversidad es un importante regulador de las funciones de los agroecosistemas, no sólo en el sentido estrictamente biológico de su impacto sobre la producción, sino en el de satisfacer una serie de necesidades de los agricultores y la sociedad en general. Las personas que gestionan los agroecosistemas, incluidos los agricultores, pueden aprovechar, mejorar y gestionar los servicios ecosistémicos esenciales que proporciona la biodiversidad en favor de la producción agrícola sostenible. Ello se puede lograr mediante la aplicación de buenas prácticas agrícolas que respeten enfoques basados en el ecosistema y que estén diseñadas para mejorar la sostenibilidad de los sistemas de producción. Las buenas prácticas agrícolas tienen por objeto satisfacer las necesidades de los consumidores de productos de alta calidad, inocuos y producidos de manera responsable desde el punto de vista medioambiental y social.  [más...]

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