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Tema Editorial: detalle

Cultivos para el siglo XXI
Fecha de publicación: 31/12/2012

Las especies olvidadas e infrautilizadas (NUS: Neglected and Underutilized Crop Species, por sus siglas en inglés) desempeñan un papel crucial en la lucha contra el hambre hoy y lo seguirán haciendo en el futuro, especialmente en las partes más pobres y marginadas del mundo. La Cátedra de Estudios sobre Hambre y Pobreza (CEHAP) de la Universidad de Córdoba (España) ha desarrollado un seminario internacional bajo el título “Cultivos del pasado y nuevos cultivos para afrontar los retos del siglo XXI”, que se celebró en Córdoba entre el 10 y el 13 de diciembre. En esos días se ha debatido acerca de la relación entre las NUS y la seguridad alimentaria, así como sobre el futuro de este tipo de cultivos y los beneficios que tienen para la salud y para la economía. 

Las especies olvidadas e infrautilizadas (NUS: Neglected and Underutilized Crop Species, por sus siglas en inglés) desempeñan un papel crucial en la lucha contra el hambre hoy y lo seguirán haciendo en el futuro, especialmente en las partes más pobres y marginadas del mundo. La Cátedra de Estudios sobre Hambre y Pobreza (CEHAP) de la Universidad de Córdoba (España) ha desarrollado un seminario internacional bajo el título “Cultivos del pasado y nuevos cultivos para afrontar los retos del siglo XXI”, que se celebró en Córdoba entre el 10 y el 13 de diciembre. En esos días se ha debatido acerca de la relación entre las NUS y la seguridad alimentaria, así como sobre el futuro de este tipo de cultivos y los beneficios que tienen para la salud y para la economía. 

“Queremos incrementar la conciencia pública, y política, sobre la tragedia que supone el hambre dándoles una mayor atención a los cultivos infrautilizados”, con estas palabras resume el objetivo principal del seminario el presidente del comité organizador y director de la CEHAP, José Esquinas. Más concretamente, el seminario ha querido promover el diálogo entre las partes más interesadas en este tipo de cultivos (agricultores, investigadores, organismos públicos, sector privado y sociedad civil) para concienciar a ciudadanos e instituciones públicas sobre el potencial que tienen estos cultivos para afrontar los retos del siglo XXI.

El seminario ha contado con la colaboración de varias instituciones internacionales de alto nivel, como la Organización de las Naciones Unidas para la alimentación y la agricultura (FAO), el Fondo Internacional para el Desarrollo Agrícola, Biodiversity International, Slow Food, Crops for the Future, entre otras,  así como de varios ministerios del Gobierno de España. José Esquinas ha querido destacar el apoyo institucional con el que ha contado el seminario: “el apoyo de las instituciones es fundamental si queremos que todos estos debates no se queden aquí sino que afecten a las políticas que desarrollan los gobiernos y organismos internacionales. El objetivo es reducir el hambre y erradicar la pobreza en el mundo  con la ayuda de los cultivos infrautilizados,”.

El papel de los cultivos infrautilizados para la soberanía alimentaria, la lucha contra el hambre y su importancia como base para una dieta diversa, equilibrada y saludable han sido los pilares sobre los que se han asentado el seminario. Varios son los retos a los que tiene que hacer frente la Humanidad en este siglo, la erradicación de la pobreza y la disminución del hambre en el mundo son dos de los más importantes. Para afrontarlos, la Tierra tiene recursos naturales propios entre los que se encuentran las NUS: “especies olvidadas e infrautilizadas” cuyo potencial es considerable. “Las especies olvidadas e infrautilizadas –afirma el Director General de la FAO, Graziano da Silva– desempeñan un papel crucial en la lucha contra el hambre y constituyen un recurso clave para el desarrollo agrícola y rural”.

En este sentido se pronunciaba también el Ministro español de Agricultura Alimentación y Medio Ambiente, Miguel Arias Cañete: “El desarrollo de los cultivos infrautilizados puede tener una fuerte incidencia en el cumplimiento de los Objetivos del Milenio, especialmente en lo relativo a: erradicación de la pobreza extrema (objetivo 1); reducción de la mortalidad infantil (4) y contribución a la sostenibilidad del medio ambiente (7)”

Cultivos ¿infrautilizados y olvidados?

Uno de los principales temas de debate a lo largo del seminario ha sido, precisamente, la denominación de ciertos cultivos como “infrautilizados” u “olvidados”. Como defiende Mario Tapia, miembro de la Asociación Nacional de Productores Ecológicos de Perú: “más de 300.000 agricultores del Perú llevan miles de años cultivando quinua y otras variedades de granos, que no sólo son base de su alimentación sino que son la base de su economía, por tanto, habría que poner en cuestión la denominación de “olvidados”. José Esquinas puntualiza que más que infrautilizados, deberíamos hablar de cultivos infravalorados por los países más desarrollados.

Efectivamente, muchos de estas especies no se han perdido y son la base de los sistemas alimenticios locales de muchas zonas del mundo, principalmente en la región andina. Estos cultivos están adaptados a las condiciones agroecológicas de las áreas en las que todavía existen, y tienen fuertes lazos culturales con las comunidades que los ofertan y los utilizan. Cultivos como la quinua, cañihua, oca, tarwi o arracacha siguen satisfaciendo hoy una parte importante de la alimentación de las comunidades indígenas de la región andina

Por ejemplo, como recuerda el director de la Fundación PROINPA, Antonio Gandarillas, en Bolivia, la superficie cultivada de quinua ha pasado de 35.000 has el 2001 a más de 70.000 el 2011 y Perú exporta actualmente granos andinos por valor de más de 25 millones de dólares americanos.

Los peligros

Los debates dentro del seminario también se han resaltado los posibles “peligros” que puede tener dirigir la mirada del consumidor internacional hacia estos cultivos. En ese sentido, desde la secretaría de Tratado Internacional sobre los Recursos Fitogenéticos para la Alimentación y la Agricultura se pide una reflexión sobre el impactos económico, social y medioambiental que el aumento de la demanda de este tipo de cultivos puede provocar en los países productores. Ninguna NUS podrá cultivarse si no existe un mecanismo seguro de intercambio de semillas entre los países, una seguridad que aporta el propio Tratado.

Al mismo tiempo el boom mediático que están experimentado estos cultivos puede acarrear otros peligros para las comunidades rurales que dependen de ellos como apunta el director de la Fundación PROINPA, Antonio Gandarillas: “el peligro es que estos cultivos tengan un dominio mundial y que este tesoro que son las NUS pase a otras manos que no sean las de los propios agricultores y la comunidades rurales”.

Proteger a las comunidades rurales que dependen de estos cultivos así como promover el trabajo conjunto entre la comunidad científica y los agricultores están entre los compromisos adoptados por los asistentes al seminario. El objetivo es poder canalizar la exposición mediática que las NUS van a tener a partir de este año para desarrollar sistemas agrícolas adaptados a las necesidades de las comunidades rurales para evitar la pérdida del valor social que estos cultivos tienen.

Unido a ello, los participantes en el congreso han visto necesario una mayor implicación de los gobierno y los organismos internacionales para hacer más sostenibles los procesos de crecimiento y producción. Además, desde las asociaciones de campesinos se trabaja para dotar de valor agregado a los productos agrícolas y que ese valor se quede en los países productores.

La quinua como símbolo

La Asamblea General de las Naciones Unidas ha declarado el 2013 como Año internacional de la Quinua en reconocimiento a las prácticas ancestrales de los pueblos andinos, quienes han sabido preservar  la quinua en su estado natural como alimento para las generaciones presentes y futuras.

Esta celebración pretende llamar la atención sobre este tipo de cultivos, no suficientemente utilizados, que son claves en la seguridad alimentaria del planeta: “La quinua es el símbolo de los NUS y de los beneficios que todos esos cultivos tiene para la salud de los humanos y para la salud de la tierra”, subraya el Director General de Biodiversity International, Emile Frison.

Seguridad alimentaria y Cambio climático

La mejor manera de adaptarnos a los cambios, en especial al cambio climático, es tener una amplia biodiversidad que permita a la Humanidad mantener la producción de alimentos para su propia supervivencia. La diversidad amortigua el cambio: si contamos con una gran diversificación de cultivos, algunas de esas variedades van a sobrevivir y van a convertir lo que podría ser un fracaso total de la cosecha en una simple reducción de la cantidad.

En este sentido, las especies infrautilizadas tienen un papel muy importante para la seguridad alimentaria del planeta por varias razones, como apunta el Gerente del Programa de Agricultura, Manejo de Recursos Naturales y Cambio Climático del IICA, David Williams: “las NUS están ya adaptadas a condiciones marginales y son resistentes a la sequía, a las plagas, a las enfermedades y pueden cultivarse en suelos poco fértiles. Además, tienen una gran diversidad genética, que les permite adaptarse a las diferentes condiciones que puedan presentarse en el futuro”.

Declaración de Córdoba

El papel de los cultivos infrautilizados para la soberanía alimentaria, la lucha contra el hambre y su importancia como base para una dieta diversa, equilibrada y saludable han sido los pilares sobre los que se han asentado el seminario. Las conclusiones de una semana de diálogo y debate se verán plasmadas en la “Declaración de Córdoba”, un documento que el Gobierno de España elevará a los organismos internacionales, Asamblea General de las Naciones Unidas o al Comité Económico y Social, para su estudio y aprobación.

El objetivo principal de esta Declaración es que los estados y organismos internacionales se impliquen en la defensa de este tipo de cultivos “del pasado” para que se conviertan en la herramienta adecuada para hacer frente a los retos alimentarios del Planeta en el siglo XXI.