AGRONoticias América Latina y el Caribe
 

Tema Editorial: detalle

Hacia sociedades más resilentes frente a la sequía
Fecha de publicación: 31/03/2013
La Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO, en sus siglas en inglés), la Organización Meteorológica Mundial  (OMM) y la Convención de las Naciones Unidas Contra la Desertificación (UNCCD, en sus siglas en inglés) han co-organizado la primera Reunión de Alto Nivel de Políticas Nacionales sobre Sequía,  celebrada en la ciudad suiza de Ginebra. Esta reunión ha sido el primer intento coordinado a nivel mundial para avanzar hacia  la reducción del riesgo al que se exponen los países a la hora de afrontar los efectos de la sequía. La reunión ha concluido con la adopción de la Declaración de Ginebra. El texto, aprobado por aclamación, insta a los estados que lo han suscrito a desarrollar e implementar Políticas Nacionales de Gestión de la Sequía acordes a cada una de sus realidades y coordinadas con las naciones de su entorno.

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La Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO, en sus siglas en inglés), la Organización Meteorológica Mundial  (OMM) y la Convención de las Naciones Unidas Contra la Desertificación (UNCCD, en sus siglas en inglés) han co-organizado la primera Reunión de Alto Nivel de Políticas Nacionales sobre Sequía,  celebrada en la ciudad suiza de Ginebra. Esta reunión ha sido el primer intento coordinado a nivel mundial para avanzar hacia  la reducción del riesgo al que se exponen los países a la hora de afrontar los efectos de la sequía. La reunión ha concluido con la adopción de la Declaración de Ginebra. El texto, aprobado por aclamación, insta a los estados que lo han suscrito a desarrollar e implementar Políticas Nacionales de Gestión de la Sequía acordes a cada una de sus realidades y coordinadas con las naciones de su entorno.

 

Ha sido el primer encuentro de este nivel que tiene como protagonista la sequía, que ha involucrado  tres organismos del sistema de Naciones Unidas y que ha contado con la participación de expertos científicos y  representantes políticos. Ambos grupos, tomadores de decisiones y científicos, han podido intercambiar conocimientos y experiencias con el objetivo común de prevenir y combatir los efectos provocados por la sequía en el Planeta.

 

Según datos presentados por la OMM, las sequías son el desastre natural más costoso del mundo y afectan a más personas que ninguna otra forma de desastre natural. Como comenta César Morales, especialista en desertificación de la Comisión Económica Para América Latina (CEPAL), las sequía es un “mal silencioso que afecta principalmente a comunidades rurales y poblaciones marginadas y que requiere del compromiso de todos los sectores implicados: políticos, sociedad civil y comunidad científica para una mejor gestión de sus consecuencias”.

 

Resilencia y anticipación

 

El objetivo principal de todas las políticas nacionales sobre sequía, según se desprende de los debates mantenidos en Ginebra, debe ser la prevención y la anticipación. La comunidad internacional necesita cambiar las políticas de “gestión de desastres” por “políticas de resilencia” debido, principalmente, a que la sequía ya no es un hecho aislado. La sequía “ha dejado de ser algo coyuntural, se ha convertido en un fenómeno permanente, por lo tanto son necesarias políticas más estables para hacer frente a sus efectos”, subraya César Morales.

 

Ann Tutwiler, representante especial del Director General de la FAO ante los organismos internacionales con sede en Ginebra, señala, hablando de los proyectos que desarrolla la organización: “nuestro trabajo no sólo se centra en la mitigación de los efectos de la sequía si no también en el campo de la prevención y la adaptación, de la vulnerabilidad a la resilencia”. Una vez conseguidos los avances científicos y técnicos, a pesar de ser aún imperfectos, lo que necesita la comunidad internacional, según  Ann Tutwiler, es “la voluntad política para desarrollar políticas nacionales sobre sequía basadas en la prevención y la gestión de riesgos”. En este sentido también se expresaba la Profesora Elena María Abraham, del Instituto Argentino de Zonas Áridas, quien subrayó que “los tomadores de decisiones, al más alto nivel, tienen que convencerse que la sequía es un grave problema para sus países pues se ha convertido en un ‘invitado permanente’, que demanda de políticas que no pueden ser aisladas, ya que la sequía no entiende de fronteras”.

 

Sin embargo, una de las limitaciones que dificultan la aprobación y adopción de políticas de prevención y/o adaptación a las sequías es la imposibilidad técnica-científica de poder determinar con precisión la evolución del clima en los próximos 100 años. A pesar de ello, es posible llevar a cabo una planificación proactiva de la gestión de la sequía gracias a los importantes progresos científicos y tecnológicos y a los conocimientos sobre la gestión sostenible de la tierra.

 

Compartir conocimiento, compartir soluciones

 

Uno de los principales objetivos de esta convocatoria ha sido brindar la posibilidad a científicos y tomadores de decisiones de compartir información, conocimiento y experiencias,  no sólo entre ellos, sino también entre aquellos países en vías de desarrollo cuya vulnerabilidad frente a la sequía aumenta al no tener  acceso a las técnicas científicas más avanzadas. La facilitación de información y la prestación de servicios relacionados con la sequía son más eficaces cuando todos los actores implicados coordinan sus esfuerzos.

 

Los agricultores y su preparación ante la sequía

 

Aprovechar el conocimiento y las técnicas que aplican los productores locales es fundamental para el desarrollo y la implementación de políticas eficaces frente a las vulnerabilidades. “Es muy necesario –recuerda Elena M. Abraham–  aprender de las personas que viven  en los territorios afectados por la falta de agua, pues  pueden aportar a los científicos datos muy valiosos para el estudio de la meteorología. Unas políticas sobre sequía que no tengan en cuenta el conocimiento y la experiencia de las comunidades locales serán políticas incompletas y menos eficaces”.

 

Debido a su exposición directa, son los productores los que demandan soluciones a los gobiernos para atajar las consecuencias provocadas por la sequía. La mayoría de los países no tienen políticas de prevención para hacer frente a este fenómeno y son los propios agricultores y ganaderos los que se unen para reducir el riesgo. Según comenta a agronoticias el representante del Sistema Nacional de Áreas de Conservación del Gobierno de Costa Rica, Mariano Espinosa, “los agricultores son los que se organizan y solicitan al Instituto Meteorológico Nacional sesiones informativas para conocer la evolución del tiempo, especialmente en la etapa más temprana (la etapa de siembra) puesto que no hay una política nacional de alerta temprana sobre la sequía”. 

 

Sin embargo, los expertos presentes en la reunión han reconocido la desigualdad para acceder a recursos e información que existe entre los agricultores de los países en desarrollo y de aquéllos que viven en países desarrollados. Se hace, pues, necesario destinar ayudas para que los productores tengan los recursos necesarios con los que prevenir y adaptarse. En este sentido, las organizaciones no gubernamentales (ONGs) que ya trabajan sobre el terreno deben desempeñar un papel más relevante: “Es muy necesaria –subraya el subdirector de la Comisión Nacional del Agua de México, Felipe Arreguín– la labor de las ONGs quienes, sobre el terreno, proporcionan recursos a los agricultores para afrontar los efectos provocados por las sequías en el sector agropecuario”.

 

América Latina, una región vulnerable

 

La sequía está impactando considerablemente en América Latina debido al alto nivel de desarrollo que está alcanzado la región: además de afectar directamente a la agricultura y la ganadería, otros sectores se están viendo duramente castigados por sus consecuencias. Los países presentes en la Reunión han querido hacer un llamamiento a la comunidad internacional para que apoye con los recursos necesarios la utilización de la tecnología que permita un desarrollo de políticas más eficaces. El representante de la Autoridad Nacional del Ambiente de Panamá, Israel Torres, explica a agronoticias que “estamos participando en esta Reunión de Alto Nivel para conocer cuáles son las condiciones, a nivel global,  para que esa transferencia de tecnología y fondos puedan llegar a nuestros países [para aplicar políticas sobre sequía más eficaces]”.

 

El grupo de países latinoamericanos ha puesto sobre la mesa de la Reunión otro factor importante: los efectos que tienen (y tendrán) las sequías sobre la biodiversidad de un continente tan rico y con tal variedad de recursos naturales. Entre ellos, los representantes de Centroamérica (una de las zonas más castigadas de la región) han pedido a la Asamblea hacer más transparente el acceso a la información generada por las instituciones públicas, nacionales y supranacionales, además de mejorar la coordinación entre los sistemas de bases de datos meteorológicos de toda la región.

 

Los países de América Latina presentes en la Reunión han presentado una serie de propuestas al resto de naciones, algunas de las cuáles han sido reflejadas posteriormente en la Declaración Final. Entre esas peticiones se encuentra promover el diálogo entre expertos científicos y los responsables políticos para elaborar políticas más completas. También han hecho una petición para crear un fondo permanente para la financiación de actividades de prevención, y no sólo de reacción, en la región.

 

Han valorado la coordinación de las distintas organizaciones regionales y subregionales (SICA, SELA, CARICOM, entre otras) y su apoyo a los países miembros en la elaboración de políticas de prevención. La sequía –subraya Mariano Espinosa– es un problema recurrente en Costa Rica. Sin embargo, creemos que es un problema que también debe tratarse a nivel de los organismos regionales para avanzar en la aplicación de soluciones coordinadas para la región”.

 

Por último, a pesar de no aparecer en la declaración final, los países de la región han pedido la inclusión del sector privado en las conversaciones y debates previos a la elaboración de las políticas nacionales sobre sequía. El objetivo de su participación, según César Morales, “es conocer sus necesidades, sin intereses y sus planes en cada país; al mismo tiempo que se les pide su apoyo y colaboración para el desarrollo de políticas más completas”.