AGRONoticias América Latina y el Caribe
 

Tema Editorial: detalle

La mujer y el agro en América Latina y el Caribe
Fecha de publicación: 31/10/2013

La feminización del mercado de trabajo agrícola en las últimas décadas constituye un fenómeno extendido y común en la región. Las mujeres han ampliado y profundizado su participación en la producción agrícola debido, entre otros factores, a que cada vez con mayor frecuencia está recayendo sobre sus hombros la responsabilidad del sustento familiar. En América Latina y el Caribe, las mujeres se hacen cargo de parte importante de las tareas agrícolas que antes realizaban sólo los hombres, como la preparación de los terrenos, y están dedicando mucho más trabajo a los cultivos comerciales. 

La Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO, por sus siglas en inglés) estima que cerca del 70 por ciento del trabajo en la agricultura es realizado por mujeres. En América Latina, Bolivia es el país donde más mujeres trabajan en el campo llegando al 70 por ciento, en contraposición a Chile que condensa el menor porcentaje en la región con una cifra inferior al 25 por ciento. Las mujeres participan activamente en todas las etapas de la cadena de valor, desde la siembra hasta la cosecha, los procesos agroindustriales y la comercialización.

El aumento de la mano de obra femenina en el sector agropecuario, incluyendo la industria procesadora y embalaje, corresponde – en parte – al incremento de las exportaciones agrícolas de la región. Así por ejemplo, la cadena del café en Nicaragua emplea un 30 por ciento de mano de obra femenina en Nicaragua y un 55 por ciento de mujeres en Perú, donde hay un mayor equilibro de sexos, y la cadena de la flor en Ecuador emplea a un 60 por ciento de mujeres, siendo el porcentaje aún mayor en las labores finales de recolección y embalaje

 

El acceso de las mujeres al mercado de trabajo agrícola logra mitigar la pobreza de buena parte de los hogares, además de contribuir a elevar su estatus en la familia y en la comunidad en la que viven. La labor de las mujeres repercute en la seguridad alimentaria de las comunidades y en la erradicación de la pobreza. Las mujeres del agro en América Latina y el Caribe producen aproximadamente un 45 por ciento de los alimentos que son consumidos en el hogar como granos, hortalizas y otros alimentos básicos.

 

Según datos del estudio titulado “Políticas para fortalecer la  contribución de las mujeres a la agricultura y la seguridad alimentaria” (IICA - Instituto Interamericano de Cooperación para la Agricultura, 2010), gran parte de las mujeres rurales se inserta en un  tipo de agricultura familiar que se caracteriza principalmente por utilizar mano de obra familiar, métodos tradicionales de labranza y tecnología artesanal; y por comercializar el margen limitado de producción de excedentes en mercados locales. Dentro de esta matriz productiva, el trabajo de la mujer en la agricultura familiar se da como una extensión del trabajo doméstico y generalmente no es remunerado.

 

La demanda de mano de obra en el sector agropecuario de la región ha creado trabajo remunerado para las mujeres, sin embargo, sus condiciones laborales se caracterizan por la inseguridad, jornadas prolongadas, riesgos para la salud, menores salarios, dificultad de acceso a la propiedad de las tierras y limitadas oportunidades para la capacitación y la formación. La igualdad entre hombres y mujeres no debería ser simplemente una cuestión de números, sino más bien de reconocimiento de derechos y eliminación de obstáculos.

 

Entre los mayores obstáculos al que se enfrentan las mujeres está el acceso a la tierra. En América Latina y el Caribe, entre el 8 y el 30 por ciento de las explotaciones están a cargo de una mujer. Esta proporción está aumentando cobrando así cada vez mayor importancia para la autonomía económica de las mujeres, la seguridad alimentaria y el bienestar de la sociedad. Según datos estadísticos de la FAO sobre Mujeres Rurales2 en la región publicados en 2013, Chile encabeza los países de América Latina y el Caribe cuyas explotaciones agrícolas están a cargo de mujeres, con un 30 por ciento, seguido por Panamá (29 por ciento), Ecuador (25 por ciento) y Haití (25 por ciento). En el otro extremo se encuentran Argentina y el Salvador (12 por ciento), República Dominicana (10 por ciento) y Belice (8 por ciento).

 

A pesar de los avances, el acceso a la tierra para mujeres sigue siendo un tema pendiente en la región, las cuales además tienen predios siempre más pequeños y en tierras de menor calidad, con menos acceso a crédito, asistencia técnica y capacitación. La brecha de género en la propiedad de la tierra está históricamente relacionada con factores como la preferencia masculina en la herencia. En general, la herencia constituye la forma principal por la cual las mujeres obtienen la propiedad de la tierra, mientras para los hombres es de mayor importancia el mercado de tierras. Asimismo, se constata que generalmente el Estado, en tanto forma de adquirir la propiedad de la tierra, siempre ha favorecido más a los hombres que a las mujeres.

 

En las últimas décadas, muchos países de la región han realizado modificaciones legales en relación al acceso a la tierra con avances hacia una mejor equidad; pero no han tenido efectos considerables. Esto se explica porque los derechos efectivos a la tierra toman en cuenta no sólo los derechos legales, sino también el reconocimiento social de estos derechos, ámbito en que persiste la inequidad. Sin embargo es necesario realizar más estudios sobre el trabajo femenino en la agricultura pues al no estar debidamente contabilizado en las estadísticas, afecta la formulación de políticas públicas que se ajusten a su realidad y a las brechas de equidad existentes.

 

Las mujeres agricultoras, ya sean asalariadas o trabajadoras familiares, son parte fundamental de la cadena alimentaria: cultivan, crían, procesan, transportan y distribuyen los alimentos que consume no sólo su núcleo doméstico, sino la sociedad en su conjunto. Sin embargo, a pesar de la importancia de la mano de obra femenina en el sector agropecuario a lo largo de toda la cadena, aún queda mucho trabajo por hacer para mejorar las condiciones laborales que permitan una igualdad real entre ambos sexos.

 

Vídeo Mujeres Rurales (FAO)

http://www.youtube.com/watch?v=O5Cw3os6nSk    

 

Documentos de interés

 

- Ballará, Marcela;  Damianović, Ninoska, “Políticas para fortalecer la contribución de las mujeres a la  agricultura y la seguridad alimentaria”. San José, IICA – Instituto Interamericano de Cooperación para la Agricultura, 2010 

- Lastarria-Cornhiel, Susana. “Feminización de la agricultura en América Latina y África - Tendencias y fuerzas impulsoras”.  Santiago de Chile, Rimisp - Centro Latinoamericano para el Desarrollo Rural, 2008.

- Soto Baquero, Fernando; Klein, Emilio (coord.). “Empleo y condiciones de trabajo de mujeres temporeras agrícolas” Tomo 1. Roma: FAO, OIT y CEPAL, 2012.

Ibídem. Tomo 2.

 

1 Lastarria-Cornhiel, Susana. “Feminización de la agricultura en América Latina y África - Tendencias y fuerzas impulsoras”. Santiago de Chile,  Rimisp - Centro Latinoamericano para el Desarrollo Rural, 2008. Pág. 4

 

2 VV.AA. “Nota de políticas sobre mujeres rurales”. Santiago (Chile): Oficina Regional de la FAO para América Latina y el Caribe. 2013.