AGRONoticias América Latina y el Caribe
 

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Alejandro Mesa Nieto: “El objetivo del modelo de Alianzas Productivas es vincular a los pequeños productores y emprendedores rurales con los mercados, sin intermediarios y que los mercados puedan abastecerse directamente de los productores”
Fecha de publicación: 30/05/2014

Agronoticias: ¿Qué es el “modelo alianzas productivas” en América Latina y el Caribe?; ¿Quién lo desarrolla y quién participa en él? Y en Colombia, ¿qué es lo que lo caracteriza con relación a su funcionamiento en otros países de la región?

Alejandro Mesa: El modelo de alianzas productivas se concibe como un instrumento de desarrollo organizativo, asociativo y empresarial a través del cual se vinculan pequeños productores rurales con cadenas de comercialización. El objetivo es que los pequeños productores accedan sin intermediarios a los mercados formales a través del establecimiento de agronegocios rentables y sostenibles.

Para el desarrollo de estas alianzas, sabemos que no es suficiente con generar inversiones productivas; se requiere previamente que las comunidades de pequeños productores tengan acceso a procesos de formación organizativa, de acompañamiento técnico, empresarial y de financiación. El Proyecto Apoyo a Alianzas Productivas (PAAP)  en Colombia invierte sus recursos siguiendo una metodología específica que garantiza todos estos procesos. Es un modelo pionero en América Latina y el Caribe (ALC)  que se ha ido replicando en otros países de la región.

Lo que diferencia alianzas productivas de otros modelos de desarrollo es, principalmente, el tiempo que lleva funcionando, lo que ha permitido perfeccionar su metodología e instrumentos de apoyo. Se crearon las bases y cimientos del modelo, y se desarrolló un fuerte capital social así como las condiciones para que los agronegocios tuvieran sostenibilidad social, ambiental y financiera.   

Un elemento destacable del modelo de alianzas en Colombia es el contar con una amplía red de implementadores. El PAAP es un proyecto del Ministerio de Agricultura y Desarrollo Rural, pero que se articula con toda una serie de instituciones públicas y privadas que suman sus esfuerzos y recursos para lograr el propósito de vincular a las familias productoras con los mercados, y de esta manera mejorar sus ingresos y calidad de vida. Y es, precisamente, el énfasis en la sostenibilidad los que nos diferencia de otros proyectos sociales y asistenciales en el entorno rural.

AN: ¿Qué alcance ha tenido y cuáles han sido las limitaciones del modelo en un país como Colombia? ¿Cómo ha funcionado, especialmente, en las zonas conflictivas?  

AM: Para nadie es un secreto que Colombia tenga territorios muy atrasados como consecuencia de los conflictos que han sufrido en las últimas décadas. La incapacidad del Estado de llegar a estas zonas de manera consistente para generar procesos de desarrollo y de empoderamiento de las comunidades fue un hecho.

El proyecto PAAP se coordina con un programa del Gobierno de Colombia llamado “Consolidación Territorial”, el cual se dirige a las zonas afectadas por el conflicto y que tienen fuerte presencia militar. A través de este programa y en colaboración con los diferentes actores e instituciones que operan en estas zonas de conflicto y post-conflicto, el PAAP llega a los grupos de productores más vulnerables promoviendo el modelo de alianza productiva y agronegocios como instrumento de desarrollo y prosperidad.  

AN: ¿Cuáles han sido los mayores retos que el Proyecto ha tenido que enfrentar en las áreas rurales, con las asociaciones de productores y con los aliados comerciales?

AM: Un reto importante del Proyecto ha sido cambiar la mentalidad asistencialista de los productores generada por el Estado, quien durante mucho tiempo implementó una política de entrega de recursos y donaciones, pero sin preocuparse por asentar las bases de los negocios rurales. Si, éste es precisamente el reto más grande: el cambio de mentalidad.

Por otro parte, con el sector empresarial o aliados comerciales se ha tratado de generar confianza suficiente en los pequeños productores y comunidades rurales como buena opción para satisfacer sus necesidades de abastecimiento; además de promover políticas de responsabilidad social. Sin embargo, pienso que todavía es necesario mayor compromiso y participación del sector empresarial, el cual podría contribuir más activamente, apoyándose en el modelo de alianza productiva, en el desarrollo de los agronegocios a través de sus recursos.

AN: ¿Por qué el Proyecto apoyó la constitución de alianzas a través de donación y no crédito?

AM: El PAAP fue diseñado para productores rurales que no pueden acceder al crédito. En Colombia hay un gran porcentaje de población que tiene unas limitaciones importantes para obtener un crédito y entre ellas se encuentran los campesinos y los pequeños productores. Ahora bien, el PAAP propicia la sostenibilidad financiera de los negocios y de la organización al impulsar la reinversión de los recursos que se invierten a través del Proyecto (o Incentivo Modular) en un fondo rotatorio de propiedad de la organización de productores.

El PAAP deja instaladas unas bases empresariales: primero, forma el capital social y empresarial de grupos de productores para desarrollar un agronegocio; segundo, invierte en un proyecto productivo unos recursos, que no son “a fondo perdido” porque los propios productores los capitalizan. Se genera así una cultura de ahorro dentro de la organización y se prepara a los productores para atender a los mercados de manera eficiente y competitiva.

AN: ¿Qué es los que hace el modelo de alianzas productivas particularmente exitoso en Colombia?; y qué rasgos del mismo, cree Ud. que podrían extrapolarse a otros países de la región?  

AM: Pienso que una de las claves del éxito del modelo de alianzas en Colombia es que, a pesar de ser un proyecto del Gobierno central de Colombia, tiene un fuerte enfoque territorial, y las iniciativas apoyadas tienen un carácter regional. Un segundo elemento del éxito del PAAP es la articulación del modelo con todas las instituciones, públicas y privadas, del sector rural que hay en los diferentes territorios. El Ministerio de Agricultura y Desarrollo Rural está al frente, pero en el modelo participan también las alcaldías, las gobernaciones, los gremios, las instituciones educativas, etc. Todos trabajamos para que los productores puedan comercializar sus productos de manera eficiente y sostenible.

Otro elemento que ayuda a que este modelo sea exitoso es que prima el carácter técnico de las inversiones que se realizan. Lo que se pretende es que las inversiones productivas que apoyamos sean viables primero técnicamente, para así lograr la sostenibilidad económica, social y medioambiental. Por último, pero no menos importante, es que el proyecto ha desarrollado un Sistema de Información y Monitoreo que permite a todas las asociaciones, y a todos los productores, tomar decisiones informadas. 

AN: Después de casi 12 años de apoyo al sector agrario de Colombia con el modelo de alianza, ¿cuál debería ser, en su opinión, el siguiente paso para contribuir a generar un sector más competitivo de cara al mercado exterior?

AM: Para aprovechar la apertura a los mercados internacionales que brindan los diferentes Tratados de Libre Comercio que recientemente firmó Colombia, se necesita preparar concienzudamente a nuestros productores. Precisamente estamos aprovechando la experiencia y la colaboración que nos brinda el Banco Mundial para desarrollar procesos de articulación, de cambio, de adaptación de las instituciones y de nuestra intervención. Esto significa, por ejemplo, desarrollar un conocimiento avanzado y profundo de las fuerzas del mercado; identificar los mercados que pueden ser abastecidas por los pequeños productores colombianos; asesorar a nuestras alianzas o grupos de alianzas en el diseño de estrategias de respuesta a la demanda externa; preparar a nuestras instituciones para agilizar los procesos por ejemplo de admisibilidad sanitaria y trazabilidad, y de esta manera nuestras comunidades rurales puedan iniciar la certificación necesaria que les permita acceder a mercados de mayor valor.

AN: ¿Cuál es su valoración personal del proyecto tras doce años de implantación? ¿Cuáles han sido los logros y qué queda aún por hacer?

AM: El balance del modelo de alianzas es muy positivo a lo largo de los años que lleva en marcha. Sin embargo aún nos queda mucho camino por recorrer, muchas familias a las que atender para que puedan beneficiarse de la experiencia adquirida. Lo más importante es que disponemos de un modelo válido, un modelo que está probado y listo para implementarse, un modelo consolidado que puede ayudar a que Colombia dé un salto hacia los mercados internacionales a través de productos diferenciados de mayor valor. Además, en un proceso de post-conflicto, este modelo puede convertirse en una herramienta que rápidamente potencie y dinamice los territorios y las comunidades que han sido afectadas por tantos años de conflicto. 

Más información:

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Evaluación de Alianzas Productivas en América Latina

Intercambio Regional Seguimiento y Evaluación de los Proyectos de Alianzas Productivas - Informe

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