AGRONoticias América Latina y el Caribe
 

Tema Editorial: detalle

El papel de la mujer en el sector agropecuario en América Latina y el Caribe
Fecha de publicación: 31/03/2012

El 8 de marzo se ha celebrado el Día Internacional de la Mujer y hemos considerado oportuno dedicar el Editorial del mes de Marzo a destacar la importante labor que desarrollan las mujeres en el sector agropecuario de América Latina y el Caribe. Según  Naciones Unidas, las mujeres representan una gran porción de la fuerza laboral agrícola, producen la mayor parte de los alimentos cultivados, especialmente en la agricultura de subsistencia, y realizan la mayor parte del trabajo de cuidado no remunerado en las áreas rurales.

 

La FAO señala que en América Latina y el Caribe 58 millones de mujeres viven en zonas rurales. De este total, 17 millones forman parte de la población económicamente activa y 4 millones y medio son productoras agropecuarias. Sin embargo, las mujeres rurales trabajan más que los hombres y ganan menos. En México, por ejemplo, las mujeres rurales trabajan 89 horas semanales, unas 31 horas más que los hombres. En cuanto la titularidad de la tierra, sólo un 11 por ciento de la mujeres son propietarias en Brasil; un 22,4 por ciento en México y un 27 por ciento en Perú.

El 8 de marzo se ha celebrado el Día Internacional de la Mujer y hemos considerado oportuno dedicar el Editorial del mes de Marzo a destacar la importante labor que desarrollan las mujeres en el sector agropecuario de América Latina y el Caribe. Según Naciones Unidas, las mujeres representan una gran porción de la fuerza laboral agrícola, producen la mayor parte de los alimentos cultivados, especialmente en la agricultura de subsistencia, y realizan la mayor parte del trabajo de cuidado no remunerado en las áreas rurales.

 

La FAO señala que en América Latina y el Caribe 58 millones de mujeres viven en zonas rurales. De este total, 17 millones forman parte de la población económicamente activa y 4 millones y medio son productoras agropecuarias. Sin embargo, las mujeres rurales trabajan más que los hombres y ganan menos. En México, por ejemplo, las mujeres rurales trabajan 89 horas semanales, unas 31 horas más que los hombres. En cuanto la titularidad de la tierra, sólo un 11 por ciento de la mujeres son propietarias en Brasil; un 22,4 por ciento en México y un 27 por ciento en Perú.

 

Las mujeres rurales poseen gran parte de los conocimientos necesarios para aumentar la seguridad alimentaria, impedir la degradación del medio ambiente y mantener la diversidad biológica de la agricultura. Representan un papel fundamental en las economías tanto de los países en desarrollo como de los desarrollados, pues contribuyen al progreso agrícola, mejoran la seguridad alimentaria y ayudan a reducir los niveles de pobreza en sus comunidades. En reconocimiento de su papel fundamental y su contribución, el lema de este año del Día Internacional de la Mujer 2012 fue  “Habilitar a la mujer campesina-Acabar con el hambre y la pobreza”.

 

Por otro lado, las mujeres en la agricultura y las áreas rurales tienen un menor acceso a los recursos productivos y menos oportunidades que los hombres. La brecha de género abarca muchos activos, insumos y servicios y supone un coste para el sector agrícola, la economía en general y la sociedad, así como las propias mujeres.

Si las mujeres tuvieran el mismo acceso a los recursos productivos que los hombres podrían incrementar el rendimiento de sus explotaciones agrícolas en un 20-30 por ciento. De este modo, la producción agrícola total en los países en desarrollo podría aumentar en un 2,5-4 por ciento. Un aumento de la producción de este calibre permitiría reducir el número de personas hambrientas en el mundo entre un 12 y un 17 por ciento. 

 

“Las mujeres rurales siguen sin poder alcanzar su potencial. Si pudieran acceder en condiciones de igualdad a los recursos productivos, el rendimiento agrícola aumentaría, reforzando la seguridad alimentaria y de la nutrición y rescatando del hambre a 150 millones de personas” (Secretario General ONU,  Ban Ki –moon).

 

 Mujer campesina en América Latina y el Caribe (ALC)

 

Las mujeres, en ALC, representan el 20 por ciento de la fuerza laboral agrícola. Sin embargo, la situación de las asalariadas con residencia rural y con trabajo agrario tradicional es, seguramente, la de mayor vulnerabilidad. No solo por su condición de trabajadora inestable con menor protección social que los hombres sino también porque su residencia rural agrava las condiciones de vida. La falta de  infraestructura de caminos, escuelas, salud y electricidad son carencias a las que están expuestas  permanentemente.

 

El 54 por ciento de las trabajadoras agrícolas en ALC  están por debajo de la línea de pobreza. Aunque en los últimos 15 años el empleo de las mujeres rurales ha venido aumentando, las características del mercado de trabajo en las áreas rurales explican en parte las condiciones de pobreza. 

 

En Brasil la mayoría de las mujeres rurales que trabajan de forma remunerada lo hacen en el sector agrícola, mientras que en Chile son la minoría. En  Argentina la participación de las  mujeres en el trabajo agrícola temporal oscila entre el 30 y el 40 por ciento y en México 27 por ciento de las personas ocupadas en el campo son mujeres. Aunque existen datos de esperanza para las mujeres rurales en países de la región. Así por ejemplo, en Perú, en los últimos cinco años la presencia de la mujer en la gestión y ejecución de negocios agrarios creció de manera significativa, alcanzando tasas de 10 por ciento al año.  En el Perú, se organizan concursos públicos para identificar casos exitosos de agricultoras  de pocos recursos a fin de concederles financiación pública y asistencia técnica de forma que puedan ampliar sus actividades empresariales.

 

El liderazgo obtenido por la mujer en el sector agrario se debe, entre otras causas, a un mayor acceso a la información, educación y conocimiento de sus derechos. Por su parte en Ecuador las mujeres son capacitadas para realizar prácticas agrícolas sostenibles que aseguren su desarrollo. Aquí, ONU-Mujeres colabora con grupos de mujeres indígenas para asegurar su participación en la conservación y gestión sostenibles del patrimonio natural y cultural de la Reserva de Biosfera Yasuní.

 

Existe una gran demanda insatisfecha de servicios de divulgación que respondan a las necesidades de las agricultoras, por ejemplo respecto de cultivos que se utilizan y comercializan en el plano local, como el mijo, la mandioca y el sorgo. El ofrecimiento de servicios a las agricultoras en Nicaragua hizo aumentar el número de usuarias en un 600 por ciento.

 

La capacitación entre mujeres ha incrementado tanto la producción de subsistencia como la seguridad alimentaria de los hogares en Honduras. La participación activa de mujeres en cooperativas, bancos de semillas y ferias de intercambio de semillas ha contribuido a incrementar la seguridad alimentaria de muchas comunidades.

 

Más Información:

Informe Secretario General de Naciones Unidas
http://ow.ly/9TTnm

 

Empleo y condiciones de trabajo de mujeres temporeras agrícolas en ALC
http://www.rlc.fao.org/fileadmin/content/publicaciones/empleo_condiciones_t1.pdf

 

El estado mundial de la agricultura y la alimentación 2010-11.
Las Mujeres en la Agricultura Cerrar la brecha de género en aras del desarrollo.

http://www.fao.org/publications/sofa/es/