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Editorial

Cronología del Corredor Seco: El acelerador de la resiliencia en Centroamérica

Centroamérica mira al cielo. El llamado Corredor Seco, una franja que sufre de forma especialmente aguda las inclemencias climatológicas de El Niño desde el sur de México hasta Panamá, se ha convertido en uno de los temas más relevantes en la agenda de América Latina y el Caribe. Aunque hace apenas 10 años el término no existía, hoy simboliza la vulnerabilidad a los efectos del cambio climático y la necesidad urgente de construir una mayor resiliencia en la región. Repasamos la evolución de concepto y fenómeno.

Los fenómenos climatológicos extremos en América Central no son ninguna novedad. Desde 1960 se ha registrado un incremento en su frecuencia y regularidad, con Guatemala, El Salvador, Honduras y Nicaragua entre los 15 países más afectados en todo el mundo. Hoy la región vive pendiente del calendario.

En este artículo analizaremos qué es el Corredor Seco, cuáles son los principales organismos que apoyan a la región ante sus efectos, y repasaremos algunos de los momentos clave del fenómeno que nos llevan hasta hoy.

 

¿Qué es el Corredor Seco?

Bajo un concepto estrictamente ecológico, el Corredor Seco Centroamericano (CSC) es una zona de bosque tropical seco en la vertiente pacífica de Centroamérica que va desde la costa pacífica de Chiapas (México) hasta el oeste de Costa Rica y provincias occidentales de Panamá. A efectos prácticos, los países más vulnerables y expuestos a la sequía o a las precipitaciones extremas suelen delimitarse a Guatemala, El Salvador, Honduras y Nicaragua.

Son las lluvias irregulares las que caracterizan el Corredor Seco, convirtiéndolo en una de las zonas del mundo más susceptibles a la variabilidad y el cambio del clima. En años de El Niño-ENOS(1), por ejemplo, las precipitaciones se reducen entre un 30 y un 40%, con períodos largos de canícula –la época más calurosa del año- sin apenas lluvias. Esta ventana, cada vez más prolongada, sin precipitaciones, tiene consecuencias nefastas para el cultivo de granos básicos como el maíz, que son parte de la agricultura de subsistencia en la zona. Por el contrario, en años de lluvias más intensas, se suceden las tormentas tropicales, con efectos a menudo devastadores. Foto de J.L.Urrea (CCAFS) (CC BY-NC-SA 2.0)La frecuencia e intensidad de las sequías e inundaciones han ido en aumento en los últimos años, marcadas por ENOS, el cambio climático, la vulnerabilidad socio-económica, y la degradación ambiental.

En la región habitan más de 45 millones de habitantes, de los cuales un 40% vive en zonas rurales. En Honduras y Guatemala, este porcentaje asciende al 50%. Muchos viven por debajo del umbral de la pobreza, que afecta a más de la mitad de los habitantes de la región, y un 20% se encuentra en situación de pobreza extrema. De los 1.9 millones de pequeños productores de granos básicos que hay en Centroamérica, la mitad se encuentran en la zona del Corredor Seco (entre el 54 y el 67% en función del país). Estas familias viven en zonas con infraestructura y servicios limitados, y apenas cuentan con recursos para hacer frente a los riesgos. Se estima que alrededor del 10% de la población sufre de subalimentación, un porcentaje que varía en función de la situación climatológica.

 

Algunos actores clave

Para entender las líneas de trabajo y estrategias desarrolladas en el Corredor Seco hay algunos organismos de alcance regional o internacional fundamentales. Aquí enumeramos algunos: 

    La FAO es la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura, que trabaja para combatir el hambre y la pobreza en el mundo, favoreciendo un proyecto económico sostenible y respetuoso con el medio ambiente.
    El PNUMA es el Programa de Naciones Unidas para el Medio Ambiente, que apoya a los países en la implementación de medidas medioambientales.
    El SICA es el Sistema de la Integración Centroamericana, que vela por la integración de Centroamérica en pro del desarrollo. De ella derivan otros organismos relevantes en el Corredor Seco como el Consejo Agropecuario Centroamericano (CAC), la Comisión Centroamericana de Ambiente y Desarrollo (CCAD) o el Centro de Coordinación para la Prevención de los Desastres Naturales en América Central (CEPREDENAC). Asociado al SICA, resalta el Banco Centroamericano de Integración Económica (BCIE) cuyo objetivo es proporcionar financiamiento para el desarrollo económico e integración de la región.
    El Banco Mundial es es una organización internacional que proporciona asistencia financiera y técnica para reducir la pobreza en las naciones en vías de desarrollo.
    El FIDA es el Fondo Internacional de Desarrollo Agrícola, que facilita fondos y moviliza recursos para garantizar el progreso económico y social a través de la agricultura en zonas rurales y con pocos recursos.
    El PMA es el Programa Mundial de Alimentos, que vela por el subministro de alimentos en contextos de carestía o emergencia.

 

La cronología reciente

Photo by Sean Hawkey via Churchtimes

Mayo del 2001 – Patrón irregular de sequía

Aunque la media de lluvias en 2001 fue similar a la media histórica(2), entre los meses de mayo y octubre acusaron un patrón anormal que impactó los cultivos y explotaciones pecuarias. Cosechas de maíz, arroz o sorgo, entre otras, se vieron severamente afectadas o se perdieron por completo. Ante el problema de disponibilidad y acceso los granos básicos, los gobiernos tuvieron que activar fondos de emergencia alimentaria. No era la primera ocasión.

El golpe en 2009

Aunque en 2004 también se percibieron patrones climatológicos anormales, fue en 2009 cuando el fenómeno climático “El Niño” ocasionó en Centroamérica un gran déficit hídrico, intensificándose en julio, agosto y septiembre, meses clave para la producción de granos básicos. De nuevo estas cosechas se vieron afectadas entre un 50% y un 100%, además de impactos negativos en la ganadería, avicultura, apicultura, pesca, y cultivos de caña de azúcar o café, entre otros.

Es en verano del 2009 cuando el término “Corredor Seco Centroamericano” comienza a utilizarse por primera vez para describir el área de sequías reiteradas y consecuentes situaciones de hambruna y pérdida de cosechas desde el este de Guatemala, el norte de Nicaragua y el centro-sur de Honduras.

2010, documentos clave

Copyright ©FAOLa Oficina Subregional de la FAO para Mesoamérica (SLM) en Panamá refuerza sus vínculos con el Consejo Agropecuario Centroamericano (CAC) y otros organismos del Sistema de la Integración Centroamericana (SICA). El trabajo común para combatir los efectos extremos del cambio climático en el Corredor Seco va ganando importancia.

En Marzo la Comisión Centroamericana de Ambiente y Desarrollo (CCAD) y el Centro de Coordinación para la Prevención de los Desastres Naturales en América Central (CEPREDENAC), ambos órganos del SICA, lanzan la Estrategia y Plan para la Gestión Integrada de Recursos Hídricos en Centroamérica. En este documento ya se habla de los efectos negativos del clima en el recurso hídrico, y la necesidad de una gestión que tenga eso en consideración:

“Al ser el recurso hídrico en Centroamérica climadependiente, se encuentra sometido a las variaciones naturales del clima y a los cambios climáticos. [..] Las regiones más secas y más lluviosas exacerbarán estas condiciones, lo cual representa un reto de adaptación para el istmo. Los eventos hidrometeorológicos extremos, que cuentan por más del 85% de los desastres en Centroamérica, se suman a la complejidad con que se presenta el tema del agua en el istmo”.

En Noviembre la CCAD y el SICA lanzan la Estrategia Regional de Cambio Climático, reconociendo la vinculación de los fenómenos climáticos extremos en la región con el cambio climático. El documento afirma:

“La región ya es objeto de nuevos regímenes de intensas lluvias y tormentas, grandes sequías y nuevos fenómenos extremos desconocidos que están golpeando los recursos públicos, la base social y económica de los países y atentando contra la misma gobernabilidad democrática regional.”

Gobierno de Guatemala /Deccio Serrano (CC BY-NC-SA 2.0)La Depresión tropical Doce-E

Ya en 2010 la situación había empeorado tras sucederse las lluvias intensas y un prolongado período seco en los primer y segundo ciclos de siembra. En octubre del año 2011, terminando la época de lluvias y huracanes en el Pacífico, el ciclón tropical Doce-E castiga la región con lluvias durante 11 días consecutivos. 2 millones y medio de personas sufren sus efectos, forzando la evacuación de muchos y causando al menos 80 muertes. Sólo en El Salvador 21 ríos se desbordaron.

A la luz de los acontecimientos en Centroamérica como en otras regiones, la FAO lanza la primera Estrategia Regional para la Gestión del Riesgo de Desastres en América Latina y el Caribe (2011-2013).

2012, el diagnóstico FAO

Derivado del proyecto “Aumento de la resiliencia de los medios de vida de pequeños productores ante la sequía en el corredor seco de América Central”, que supuso una inversión de 2 millones de euros en apoyar a los agricultores de la zona en su lucha contra la sequía, en diciembre del 2012 se lanza el Estudio de caracterización del Corredor Seco Centroamericano. Este documento, en dos tomos, está apoyado por la FAO, Acción contra el Hambre (ACF) y la Comisión Europea (ECHO), y aspira a hacer “una contribución importante a la definición y caracterización del corredor seco centroamericano, en relación con aspectos geográficos, climáticos, de recursos naturales, socioeconómicos e institucionales”.

La sequía acumulativa de 2015

Todd Post/Bread for the World Institute (CC BY-NC-ND 2.0)En 2014 no se declaró el ENOS, pero sí hubo sequía en algunos de los países de la región. En ese contexto, El Niño de 2015 generó un efecto acumulativo por sequías reiteradas, llevando a muchas familias a una situación alimentaria crítica. Es en 2015 cuando se evidencia la relación exponencial entre el clima y el hambre en el Corredor Seco: la sequía es un detonante de la subalimentación, golpeando a los más vulnerables: comunidades indígenas, mujeres y niños. A finales de ese año, más de tres millones de personas en la zona estaban afectados por una inseguridad alimentaria aguda, y dos millones en necesidad de asistencia inmediata. La de 2015 fue considerada la peor sequía en 30 años.

2015 también trae consigo nuevos acuerdos destinados a apoyar la resiliencia a la luz de los efectos negativos del cambio climático. En marzo se aprobó el Marco Sendai para la Reducción del Riesgo de Desastres. Los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) se lanzaron a finales de septiembre de 2015, y en diciembre se firmó el acuerdo sobre cambio climático en la 21ª Conferencia de las Partes (COP21) en París. En este se subrayaba explícitamente la necesidad de fomentar sistemas productivos sostenibles y resilientes ante la creciente variabilidad y cambio del clima, que promuevan la retención de carbono y contribuyan a una emisión reducida de gases de efecto invernadero. El Consejo Agropecuario Centroamericano (CAC) secunda el llamamiento con la puesta en marcha de la Estrategia de Agricultura Sostenible Adaptada al Clima, buscando adaptar la propuesta del COP21 a Centroamérica. Por su parte, la FAO lanza el Programa de fortalecimiento de la resiliencia en el Corredor Seco, y se activan propuestas como el Proyecto del Banco Mundial sobre Seguridad Alimentaria en el Corredor Seco hondureño.

2016, se activan las políticas

Presidencia de México (CC BY-NC-SA 2.0)

En marzo de 2016, durante la 34ª Conferencia Regional de FAO en México, se lleva a cabo la ‘Sesión especial para la atención de la situación del Corredor Seco Centroamericano’, llamando a la cooperación internacional para combatir las dificultades que vive la región tras la sequía del año anterior.

En Abril de 2016 la Comisión Centroamericana de Ambiente y de Desarrollo (CCAD) activa la elaboración de una agenda para la resiliencia en la zona, proponiendo un marco de acción integral centrado en apoyar a los más vulnerables. Con el apoyo de la FAO, el Banco Centroamericano de Integración Económica (BCIE), y el Programa de Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA) se acuerda preparar una Propuesta de Financiamiento para ser presentada al Fondo Verde del Clima (FVC) en 2017, incorporando las zonas áridas de República Dominicana. Ese mismo año, se reúnen los ministros de Ambiente y de Agricultura de Costa Rica, El Salvador, Guatemala, Honduras, Nicaragua, Panamá y República Dominicana en Managua y desarrollan guías estratégicas con apoyo de la FAO y PNUMA que sirvan de referencia para la elaboración de este programa.

©FAO/Giuseppe Carotenuto

El 30 de junio se celebra en Roma una reunión de alto nivel de la ONU con la presencia de los jefes de las agencias con sede en Roma (FAO, PMA y FIDA), Ministros de Agricultura de los países y socios clave en la región. Se abordan las tres dimensiones del problema: la humana, la ambiental y la socioeconómica, animando a los asistentes a emprender iniciativas a largo plazo a favor del desarrollo, la seguridad alimentaria y los medios de subsistencia.

En el segundo semestre del 2016, el Banco Mundial y la FAO comienzan a trabajar con contrapartes en la República Dominicana sobre una propuesta de cooperación en territorios del Corredor Seco en el país. Este proyecto, que busca invertir en el uso agrícola y la conservación de los recursos naturales, supondría un trabajo de 6 años en las zonas más afectadas, y una inversión total de 80 millones de dólares estadounidenses.

Perspectivas para el 2017

La Unión Europea dona 10 millones de Euros a Centroamérica para apoyar al programa "Respuesta al fenómeno El Niño en el corredor seco", que será desarrollado por el Programa Mundial de Alimentos (PMA) de las Naciones Unidas y aspira a beneficiar a 400,000 productores de la región y garantizar el bienestar de 40,000 niños y niñas. Miguel Barreto, director del PMA, afirma: "Cuatro años de sequía, uno de mayor nivel que otro, han afectado la producción de alimentos, las oportunidades de ingreso y su seguridad alimentaria en términos de deterioro de los niveles de nutrición."

En junio se anuncia la puesta en marcha del “Programa para Incrementar la Resiliencia al cambio climático para el Corredor Seco Centroamericano y Zonas Áridas de República Dominicana”, anteriormente mencionado. Este programa busca, ante todo, maximizar la capacidad de adaptación de las comunidades más vulnerables y cuyo sustento está fundamentalmente ligado a los ecosistemas en que viven. Es fruto de los esfuerzos del CCAD, el BCIE, la FAO, el PNUMA y los ocho países que conforman el Sistema de Integración Centroamericana (SICA).

En el momento de la elaboración de este artículo no se había declarado El Niño/ENOS en 2017.

 

Jordi Vaqué es gestor de Información y Comunicaciones en el Centro de Inversiones de la FAO, División de América Latina y el Caribe (TCIC)

 

Foto 1/Boletín/Redes So ©FAO/Valentina Stutzin/Guadalupe Gómez Verdi (CC BY-NC-SA 2.0)

Foto 2 Foto de J.L.Urrea (CCAFS) (CC BY-NC-SA 2.0)

Foto 3 Foto de Sean Hawkey via Churchtimes

Foto 4 Copyright ©FAO

Foto 5 Copyright ©FAO

Foto 6 Gobierno de Guatemala /Deccio Serrano (CC BY-NC-SA 2.0)

Foto 7 Presidencia de México (CC BY-NC-SA 2.0)

Foto 8 ©FAO/Giuseppe Carotenuto

 

Para saber más:

Página del Corredor Seco de la FAO
Informe de situación Junio 2016 (FAO)

 



[1] El Niño-Oscilación del Sur, o ENOS

[2] Según CEPAL-CCAD (2002)

    

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