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Editorial

Chile y Costa Rica, pioneros en la gestión equilibrada de recursos forestales y agrícolas en América Latina y Caribe

Las zonas tropicales han perdido 2,2 millones de hectáreas de bosque en los últimos diez años en favor de 3,5 millones de tierras destinadas a cultivos. El escalofriante ratio entre deforestación y agricultura que presenta el informe SOFO 2016 (Estado de los bosques, por sus siglas en inglés), señala claramente los cultivos a gran escala como uno de los grandes culpables de la tala de superficies boscosas. El empeño por ser más productivos a toda costa, los nuevos hábitos de consumo o la constante presión para alimentar a la población mundial son algunas de las razones que explican este fenómeno. Pero para hacer frente a la creciente demanda global de alimentos la respuesta está lejos de la reutilización de áreas forestales. En su lugar, según indica el informe, bastarían “territorios altamente productivos gestionados de forma sostenible”.

La Agenda de Desarrollo 2030 aboga por una visión integrada, coordinada, e indivisible de sus objetivos para el desarrollo sostenible. Según esa visión, la sostenibilidad no es un elemento aislado, sino un prisma en el que confluyen, de forma coherente y equilibrada, la alimentación, la gestión de los recursos medioambientales, y los medios de vida. Así, aunque fuese cierto que la agricultura extensiva puede responder de manera eficiente a la creciente demanda alimentaria a escala global, esa misma percepción integrada de la sostenibilidad evidenciaría el enorme sacrificio de recursos naturales que ello supondría, poniendo en riesgo los medios de vida de muchos. ¿Cómo lograr una fórmula que garantice la producción agrícola a escala global, que alcance para todos, sin sacrificar por ello las áreas forestales?

El informe SOFO señala a América Latina como una región cuasi paradigmática: un 70% de la deforestación en los últimos 10 años está ocasionada directamente por la agricultura comercial a gran escala. No obstante, hay margen para albergar optimismo. Algunos países en el mundo –apunta el informe - han logrado mantener intacta o incluso incrementar la superficie forestal sin que su producción agraria se resienta, o la seguridad alimentaria se ponga en riesgo. Se han llevado a cabo 7 estudios de caso sobre estos países, que presentan una oportunidad en la gestión responsable e integrada de la tierra, con frecuencia protegiéndola de la sobreexplotación con salvaguardas medioambientales. En el caso de la región de América Latina y Caribe, estos países han sido Chile y Costa Rica, cuyas particularidades aparecen reflejadas en el informe SOFO 2016. Desde Agronoticias hemos hablado con Hans Grosse y Jorge Cabrera, coordinadores del estudio en Chile; y con Ronnie del Camino, que se ha encargado del caso costarricense.

 

Chile, la adaptación progresiva por la vía institucional

 

El estudio chileno ha sido llevado a cabo por el equipo de Hans Grosse y Jorge Cabrera, que han respondido nuestras preguntas.

- El caso de Chile es interesante dado que representa una muy buena adaptación a las circunstancias. En las últimas décadas las áreas forestales se han incrementado y se ha logrado la seguridad alimentaria.

¿Cuáles han sido, en su opinión, los factores determinantes para que esto ocurra?

- En general se puede señalar que el desarrollo forestal y el desarrollo alimentario crecieron por caminos independientes sin llegar a competir en ningún aspecto, y ello fue la clave del equilibrio alcanzado.

Por el lado forestal, el gran crecimiento de las plantaciones obedece a esfuerzos privados con apoyo público, forestando en terrenos muy erosionados, con altas pendientes, considerados improductivos, y sin potencial agrícola. Este desarrollo generó una oferta de madera desde las plantaciones (99%) que permitió quitar presión por cosechar bosques nativos, los que a la larga comenzaron, en muchas partes, a recuperarse. A su vez, el país disponía carca de 5 millones de hectáreas disponibles para forestar. La mitad de esta superficie actualmente se encuentra plantada alcanzando cerca de 2,5 millones de ha con plantaciones de rápido crecimiento.

En la parte agrícola hubo cambios estructurales que fueron resultados de la apertura económica, lo que permitió crecer y focalizarse en aquellos rubros más rentables limitando aquellos no tan ventajosos. Esta apertura de mercado orientó la producción a la exportación, especializándola, apoyada por instrumentos públicos en riego y fertilización, que junto a economías de escalas por aumento de las superficies de cultivos individuales (especialmente en las medianos y grandes agricultores)  permitió una mayor productividad del sector, con un PIB creciente y un empleo agrícola más o menos estable desde 1990.

El país hoy produce una amplia diversidad y cantidad de productos alimentarios necesarios y es un gran exportador principalmente de frutas. Las cifras de importación muestran rubros, como maíz y trigo significativas, y que corresponden a demandas de la producción semi-industrial de pollos y cerdos, que no son de requerimiento humano.

El nivel económico logrado por el país, tiene asegurado la disponibilidad de alimentos, ya sea produciéndolos o teniendo la capacidad de importarlos.

 

- ¿Cuál ha sido el papel de la gestión de las políticas en la preservación de los bosques?

- El fortalecimiento del derecho de propiedad y una serie de instrumentos de fomento sectoriales han incidido en que esto ocurra:

El hecho de haber dispuesto de incentivos para la forestación implicó la creación de una masa forestal de rápido crecimiento que actualmente alimenta el 99% de la industria forestal, quitando presión sobre los bosques nativos y dándoles la oportunidad de recuperarse.

Una ley que incentiva económicamente la recuperación del bosque nativo es una herramienta que permite recuperar bosque para su uso sustentable aumentando su valor económico y ambiental y por otro lado su conservación ecológica.

La amplia red de parques nacionales y reservas forestales del Estado, y una fuerte tendencia a crear parques privados, contribuyen en la conservación de recursos nativos, especialmente la de los bosques ubicados en la zona austral de Chile.

 

- ¿Cree que el modelo chileno podría aplicarse a un país vecino?

- Una iniciativa como la de incentivar plantaciones forestales para recuperar suelos desprovistos de vegetación es aplicable a cualquier país donde se han destruido bosques a través de roces a fuego u otras prácticas.

Clave resulta que el monto de los incentivos resulte interesante para el forestador y que las inversiones del estado se conviertan realmente en plantaciones que recuperen los suelos y tiendan a ser productivas.

Para que esto suceda debe existir la institucionalidad estatal que fomente, subsidie y controle.  Por otro lado debe existir una potencial superficie crítica para proyectar un negocio forestal. A esto debe sumarse un sector público-privado capaz de emprender proyectos forestales e industriales tomando en cuenta la modalidad de asociarse para generar unidades competitivas. Lograr todo esto no es fácil, pero potencialmente es aplicable a cualquier país vecino de Chile considerando sus particularidades económicas, sociales y geográficas.

 

“En Costa Rica la opinión ambientalista, principalmente urbana, le ha quitado posibilidades de mejoramiento de los medios de vida a la población rural”

 

Pasamos al otro caso paradigmático. El equipo del Profesor Ronnie del Camino ha sido el encargado de coordinar el estudio en Costa Rica. A pesar de guardar similitudes con Chile, el país presenta un sistema de gestión distinto.

- Don Ronnie, La implantación de medidas administrativas ha sentado la base de la protección forestal en el país.

¿Podría explicarnos un poco este proceso y por qué era necesario en Costa Rica?

- Una de las primeras medidas que tomo el país, fue empezar, a principios de los años 70, a construir su sistema nacional de áreas protegidas. Así el país, en las tierras estatales, aseguró que no se produciría un cambio de uso de bosques a potreros, agricultura y urbanización. En los 20 años siguientes, hasta el principio de los años 90, el país logró asegurar un sistema de áreas protegidas que protege el 26% del territorio nacional. El proceso se basó en asegurar, mediante la declaración de protección, que las tierras nacionales quedaran bajo resguardo.

Costa Rica estaba sufriendo además, también desde el principio de los años 70, un fuerte proceso de deforestación, que además se estaba acelerando, debido principalmente a la conversión de bosques al uso agrícola y especialmente ganadero. El crecimiento de la ganadería produjo impacto sobre el suministro de agua en varios lugares de la Costa Pacífica. Esto también fomentó la migración del campo a la ciudad en tasas muy fuertes. Finalmente, como todos los sueños, a mediados de los años 80 se produjo una caída en los precios de la carne, lo que provocó un colapso económico en muchas fincas.

El Gobierno de Costa Rica estableció entonces un incentivo, primero para la reforestación y luego para el manejo y protección de bosques, llamado Certificado de Abono Forestal. Dicho sistema logró interesar a muchos propietarios para plantar, conservar y manejar sus bosques. Sin embargo, ese sólo incentivo no fue suficiente para detener la deforestación. Por ello el estado dictó una nueva ley forestal (7575 de - 1996) que creó un sistema de Pago por Servicios Ambientales, para fomentar el desarrollo y protección de los bosques, pero al mismo tiempo en esa ley se  prohíbe el cambio de uso de la tierra que esté bajo uso de bosques naturales. Es decir, se produjo un incentivo con financiamiento permanente (aunque no cubre toda la demanda) y una prohibición (deforestar es penado por la ley).

Es interesante comentar que, a pesar que la protección de bosques no tenía como objetivo explícito  la promoción del turismo, se produjo un efecto positivo sobre el mismo, especialmente ante la creciente demanda por visitar bellezas naturales en públicos de diversa categoría. La situación ha sido más bien que el turismo se ha favorecido de la política ambiental y no que la política de turismo incluya componentes ambientales.

- Costa Rica puede presumir de ser uno de los países con más conciencia medioambiental de la región América Latina y Caribe.

¿Cree que eso ha contribuido a este equilibrio entre agricultura y gestión de los recursos naturales?

- Creo que Costa Rica ha tenido mucha habilidad como país (sus organizaciones y dirigentes) en promover el cuidado del medio ambiente en el país, pero al mismo tiempo en comunicar esa política internacionalmente. Esto ha producido una importante canalización de recursos internacionales  para proyectos  medio ambientales, especialmente en bosques, tratando de proteger la biodiversidad, el agua, la vulnerabilidad  del paisaje cintra  las inundaciones y deslizamientos.

Esto es loable, ya que la superficie agrícola y ganadera no ha crecido y más bien se ha recuperado áreas de bosques pero se ha producido un desbalance: los esfuerzos por conservar áreas protegidas públicas y privadas intocadas han producido una contracción en el sector forestal maderero, las superficies de plantaciones forestales, así como las áreas de bosque bajo manejo forestal han decrecido.

Los propietarios no tienen incentivos económicos suficientes para el manejo forestal productor de madera, la producción se ha reducido y las importaciones han crecido fuertemente. Es hora de hacer  un replanteamiento, que combine el buen manejo de las áreas protegidas y el buen manejo de bosques y plantaciones que tiene por fin secuestrar carbono y producir también madera.  Se podría afirmar que la opinión ambientalista, principalmente urbana, le ha quitado posibilidades  de mejoramiento de los medios de  vida a la población rural.

- A diferencia del otro país latinoamericano mencionado en el informe (Chile), Costa Rica anticipa un crecimiento de la población.

¿Podría forzar a un cambio en la gestión de los recursos en el futuro? ¿Se observan medidas para garantizar la seguridad alimentaria en el caso de que la población aumente?

- La seguridad alimentaria tiene muchas formas de ser enfrentada, una es el autoabastecimiento total de una población creciente (aunque a tasa decreciente) y en el otro extremo está la generación de ingresos suficientes para comprar alimentos necesarios para la población. Nuevamente se tendrá que buscar un balance y se están dando pasos hacia ello. Costa Rica tiene una estrategia de seguridad alimentaria, de mejoramiento de la productividad agrícola de los pequeños y medianos agricultores.

En este sentido hay dos pilares fundamentales para mejorar la productividad y revertir la degradación de suelos: los sistemas agroforestales y los sistemas silvopastoriles, sobre lo que hay buenas tecnologías en el país. Además estos sistemas sirven para capitalizar la finca especialmente cuando se incorporan árboles de maderas finas como un activo importante.

Pero es necesario, por otra parte, generar ingresos crecientes en las zonas rurales a través de la producción de madera de plantaciones forestales, de manejo de bosques naturales y especialmente de manejo de bosques secundarios que alcanzan una superficie considerable. La producción forestal tiene la ventaja de que está localizada en zonas rurales y limita o reduce la migración a las ciudades, y puede generar ingresos considerables para  fortalecer los medios de vida  de la población.

En todo caso, vale la pena agregar que cualquier solución debe ser de manejo integral, al ser Costa Rica un país de pequeños y medianos propietarios, cada finca tiene dentro de sí tanto producción agrícola como ganadera y forestal, que deben complementarse en el espacio y en el tiempo para proteger los bosques, producir alimentos, y además generar ingresos por los productos forestales maderables y no maderables.

Costa Rica ha hecho progresos notables al detener la deforestación, pero aún queda un largo camino por recorrer, creando una cultura forestal sólida que permita convivir en su territorio, la protección de bosques, la producción de madera y otros productos forestales, la producción vegetal y la producción animal.

 

 

Agronoticias quiere agradecer a Hans GrosseJorge CabreraRonnie del Camino y Dominique Reeb su generosa colaboración en este artículo.

 

Foto 1: Niños en Viñales, Charles Pieters via Flickr (CC BY-NC-ND 2.0)
Foto 2: Zona forestal habilitada para agro en Brasil, CIFOR via Flickr (CC BY-NC 2.0) 
Foto 3: Niños jugando, Alba Soler via Flickr (CC BY-NC-ND 2.0)
Foto 4: Forest Light, Joseph via Flickr (CC BY-NC 2.0)
Foto 5: Bosque Chileno, Rafael Edwards via Flickr (CC BY- 2.0)
Foto 6: Leñadores en Ecuador, CIFOR via Flickr (CC BY-NC 2.0)
Foto 8: Colibrí en Costa Rica,Howard Ignatius;via Flickr (CC BY-NC-ND 2.0)
Foto 9: Costa Rica, Annais Ferreira; via Flickr (CC BY- 2.0)
Foto 10: Costa Rica, Ralph Earlandson; via Flickr (CC BY- 2.0)

 

    

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