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Riesgo de sequía severa en El Salvador
Fecha de publicación:24/04/2013
País: El Salvador

Pasar casi seis meses sin lluvia, sufrir incendios forestales, temperaturas cada vez más arriba del promedio máximo durante la época seca, periodos secos largos en la época lluviosa (canícula) y el mal uso de la tierra han provocado que 25 municipios del país estén en un riesgo potencial de padecer sequía severa. Así lo reveló un reciente estudio realizado por la Organización de Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), en el cual caracterizó el estado del suelo en la región centroamericana.

De acuerdo con la FAO, esas zonas del país con posible sequía severa (ver infografía y listado aparte) están en grave peligro de padecer efectos a un corto plazo en la producción agrícola y en la seguridad alimentaria en la población que las habita, porque esos suelos están a punto de perder su capacidad de producir.

Además, los datos del documento reflejan que otros 193 municipios (el 68 % del territorio) padecen sequía alta. El resto, 44 municipios, son los únicos donde el riesgo es bajo. En esta última categoría se ubican los municipios que cuentan con humedales y sitios boscosos del país.

El informe detalla que la sequía que se da en la región tiene una definición diferente a las sequías en otras partes del mundo: “Generalmente la sequía en Centroamérica es cíclica y se relaciona estrechamente con el periodo de El Niño (fenómeno climático que provoca poca lluvia). Se relaciona más con la distribución anómala de la precipitación dentro del periodo lluvioso, especialmente cuando inicia la lluvia, la canícula y su reinicio”, reza parte del documento.

Expertos de la FAO, que han trabajado con la sequía en el país, señalan que ha existido poco entendimiento institucional para abordar responsablemente el tema.

“Hemos encontrado que no hay conciencia en las instituciones para buscar soluciones al tema de la sequía en el país. Hay poca incidencia de las instituciones del Estado”, dijo José Juárez, uno de los miembros de la organización que ha visitado la zona oriental del territorio como parte de las acciones que hace la FAO para frenar los impactos de las tierras áridas.

Esa apatía, según Juárez, se debe a que la sequía es un fenómeno que avanza despacio, con sigilo: “El problema de la sequía cuesta verlo porque no se nos viene de golpe como las inundaciones. Se trata de algo muy parecido a la hipertensión, no la notamos hasta que estamos graves”.

Sin cifras actuales sobre desertificación

Lina Pohl, viceministra de Medio Ambiente, reconoce que hay poca información sobre el índice de desertificación y sequía en El Salvador. La funcionaria justifica los pocos datos con la falta de tecnología apropiada.

“Quien diga que tal política ha impactado y ha disminuido la cobertura boscosa en tanto por ciento, te está mintiendo. No hay posibilidad de hacerlo en este país, en este momento. Hasta que no tengamos información confiable, no podemos tener una determinación de la calidad del suelo, de cuál es la cobertura que existe en el país y cuál es el nivel de esa cobertura”, señaló.

Un informe institucional de Medio Ambiente de 2009 determinó que la tierra había perdido su calidad reproductora en 40 municipios del país. Según esas cifras, el maíz, el frijol y las hortalizas ya no encontraban campos tan fértiles, sobre todo en 32 poblaciones del oriente del país y otras ocho ubicadas al occidente. En pocas palabras, en esos 40 municipios la desertificación se había comido la capacidad productora de los suelos.

Para Naciones Unidas, la desertificación no es comprendida como la transformación de terrenos fértiles en desiertos, sino como el “deterioro de las propiedades físicas, químicas y biológicas o de las propiedades económicas del suelo”. De acuerdo con los expertos, la contaminación histórica del suelo por insecticidas, sobre todo para el cultivo del algodón y el exceso de productos como abono, puede provocar que la sequía y la desertificación se acentúen en ciertas zonas del país. Sin embargo, no todo el problema se basa en la utilización de químicos.

La agricultura en laderas, el uso inadecuado del suelo, las lluvias intensas y el viento también son factores que afectan las posibilidades biológicas de la tierra.

El Salvador es firmante de la Convención de Naciones Unidas de Lucha contra la Desertificación (UNCCD, por sus siglas en inglés). Sin embargo, la administración actual no cuenta con cifras actualizadas sobre el índice de desertificación en el país, ni mucho menos sobre el cálculo de cuánto se pierde en producción por el problema. “Lo que podemos decir es que no tenemos una cifra actualizada de lo que está pasando, mientras no tengamos el uso de una tecnología de avanzada, no podemos tener certeza”, acepta la funcionaria.

El MARN dice que la apuesta a esa tecnología está en el uso de LIDAR (Laser Imaging Detection and Ranging, por sus siglas en inglés), un equipo a base de cámaras que permite determinar la distancia desde un emisor hasta una superficie mediante el uso de un haz láser. Según Pohl, la idea es mapear todo el país con el uso de esa tecnología.

La funcionaria se compromete a ofrecer cifras reales hasta entonces. “La primera acción que hemos realizado es que estamos licitando imágenes LIDAR. Para eso tenemos financiamiento del BCEI por $3 millones, para conocer la topografía del país de frontera a frontera. Cuál es su cobertura boscosa y en qué calidad está”, dijo.

Palabras clave: El Salvador, sequía, riesgo, cultivos, producción, FAO
Publicado por: La Prensa Gráfica (El Salvador)