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La política agraria afectará a tierras improductivas
Fecha de publicación:07/03/2011
País: Ecuador

La política agraria en Ecuador contempla afectar las tierras privadas improductivas durante los dos últimos años, y las haciendas en poder del Estado que pertenecieron a la banca quebrada, afirmó hoy el viceministro de agricultura, Miguel Carvajal.

La afirmación proviene de la persona encargada por el presidente Rafael Correa, de llevar adelante la Revolución Agraria en la tierra, y quien es miembro de la dirección nacional del Movimiento Alianza PAIS y actual viceministro de desarrollo rural.

En entrevista con Prensa Latina en su despacho del Ministerio de Agricultura, Carvajal explica otros pasos, junto a la titulación de unos 700 mil campesinos beneficiarios de procesos de reforma agraria anteriores y reconocer las tierras indígenas.

El segundo aspecto fundamental de nuestra política agraria, precisa, es afectar las tierras privadas improductivas durante los últimos dos años, que no cumplen su función social o ambiental (bosques o páramos) como establece la ley de 1995. Una tercera línea, agregó Carvajal, es afectar aquellos predios que están en manos del Estado porque pertenecieron a la banca cerrada, y el Estado tuvo que hacerse cargo de muchas de las deudas de la banca quebrada que estafó a millones de ecuatorianos en 1998.

Esos predios están ahí, puntualizó. Se tiene que recuperar el dinero estafado pero también entregar esas tierras a campesinos en un proceso ordenado, que impida su aprovechamiento por traficantes de tierras y ocupaciones ilegales.

El Ministerio de Agricultura entregó el año pasado varias haciendas del Estado, y estamos a punto de iniciar en las próximas dos semanas la concesión a los campesinos del primer predio de la banca cerrada, y concretar una hoja de ruta, agregó.

Son tres líneas fundamentales, puntualizó. Estamos respetando las normas legales, garantizando todo tipo de propiedad, privada o comunitaria, y consolidando la propiedad de los pequeños campesinos y la de los pueblos indígenas.

Sobre estos últimos, subrayó que los pueblos indígenas son aliados fundamentales de este proceso. Nuestro compromiso, enfatizó, es con los pueblos indígenas como entidades históricas.

Más allá de algunos dirigentes y representantes de organizaciones que lucran políticamente, se oponen al gobierno y le hacen el juego a la derecha oligárquica, nuestro compromiso de trabajo serio es con los pueblos y nacionalidades, destacó Carvajal.

En los pasados años 90, explicó, la insurgencia del movimiento indígena colocó a la tierra en otra perspectiva. Ya no sólo la mirada del bien productivo, sino la mirada de la tierra como parte objetiva de los territorios, y estos como sustratos de las nacionalidades.

Ello derivó que en el caso de los pueblos indígenas, estos sean vistos como entidades históricas con culturas propias, y no sólo como campesinos en demanda por la tierra, afirmó.

Nos queda por delante también otra tarea importante, apuntó Carvajal, que es apoyar la formulación de la nueva Ley de Tierras, que es parte de un conjunto de leyes de agro-bio-diversidad.

Es un cuerpo global que hace referencia al Código Agrario, aclara, y lo tiene que trabajar la Conferencia de Soberanía Alimentaria, órgano creado por el Estado ecuatoriano, encargado por la Asamblea Nacional para proponer los textos de la nueva Ley.

Eso significa, recalcó, un espacio de fomento a la participación social, de relación con las organizaciones campesinas, indígenas, de productores agrícolas, de ganaderos, para tener cuerpos legales modernos, que garanticen el buen mivir para todos en el agro.

Estos deben ofrecer garantías a los pequeños y medianos productores, pero también, recalcó, impedir procesos de concentración de la tierra, como los que hemos vivido en el país en zonas muy ricas donde algunas empresas se han ido "tragando" a los pequeños propietarios.

Estamos en un mundo en que a la propiedad de la tierra, para que sea un elemento fundamental de un buen negocio agrícola, hay que darle agua, recursos materiales, asistencia técnica y créditos.

En este país se desperdicia cerca del 65 a 70 por ciento del agua en riego, por lo que tenemos que dar un salto en nuestros programas de riego y en la mentalidad, para enfrentar el déficit hídrico en algunas provincias del centro, ligado a la desertificación y a la pobreza.

Nosotros no desarrollamos un discurso que oculta los problemas, y creo que parte del éxito hasta ahora de la Revolución Ciudadana es tratarlos frontalmente, con transparencia, y aspiramos en el próximo año poder concretarlos, concluyó.

Palabras clave: tierras, indígenas, concentración, productividad
Publicado por: Prensa Latina