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Argentina: El negocio de industrializar el campo se concentra en manos extranjeras
Fecha de publicación:16/10/2011
País: Argentina
Fuente: Clarín

Se acentúa la venta de las firmas locales dedicadas a procesar alimentos.

Río Cuarto, agosto de 2007: luego de invertir 42 millones de dólares un grupo de empresarios nacionales inaugura una planta avícola de última generación mientras altos funcionarios kirchneristas lo festejan . Luis Otero Monsegur, titular de la flamante Avex, explicaba que el proyecto respondía a la oportunidad de exportar alimentos con valor agregado . A su lado, el ex secretario de Agricultura, Javier De Urquiza, añadía: “Estamos agregando valor a la actividad agrícola. Así, en vez de vender maíz o soja a China para que allí se produzcan pollos, los estamos produciendo acá”.

Apenas cuatro años después de aquel acto, la mayor parte de Avex fue vendida por 150 millones de dólares a un grupo llamado Brasil Foods (BRF), que además puso un pie en la tradicional fábrica de margarinas Dánica. La operación mostró el lado flaco del gran objetivo lanzado por Cristina Kirchner en ocasión de anunciar sendos planes estratégicos para los sectores agropecuario e industrial: la presidenta convocó a “industrializar la ruralidad” . Pero no aclaró qué hará el Gobierno para evitar que el agregado de valor se concentre en manos extranjeras.

El de Avex es un caso particular pues marca el inicio del desembarco de Brasil en un sector, el avícola, que fue edificado por empresas familiares como los De Grazia (Tres Arroyos), los Rasic (Cresta Roja) o los Marsó (Las Camelias). Ratifica, además, que los grandes conglomerados alimenticios brasileños ya consideran a la Argentina y sus ricos recursos naturales como un eslabón en su plan para convertirse en los principales proveedores mundiales de carnes.

Con generoso financiamiento oficial y fácil acceso a los mercados de capitales , los brasileños avanzan sin pausa. A partir de 2005, JBS Friboi adquirió el enorme frigorífico Swift. Un año después, el grupo Ambev desembarcó aquí para transformar la cebada en malta y luego en la popular cerveza Quilmes . En 2007, Marfrig adquirió el frigorífico Quickfood.

El debate instalado por la presidenta no ofrece margen de discusión: no sería la misma la economía argentina si en vez de exportar una tonelada de maíz a 250 dólares transforma ese grano en carne que luego podrá vender a 4.000 o 5.000 dólares. El valor agregado – antes o después de la actividad agropecuaria propiamente dicha – es un objetivo loable. Pero no puede quedar al margen el debate sobre quiénes serán los actores que añadan valor. Y es que si no son argentinos, buena parte de la mayor riqueza que generen aquí será remitida a sus casas matrices ubicadas en el extranjero.

Un ejemplo claro es el del principal producto agroindustrial de la Argentina: la harina y el aceite que se obtienen de la molienda de soja. De las exportaciones de esos productos participan unas 40 firmas, pero las seis primeras son extranjeras (Cargill, Bunge, Dreyfus, Nidera, ADM y Toepfer).

La prevalencia de firmas foráneas se repite en otras cadenas productivas. En el sector frutícola y juguero mandan Univeg Expofrut, Patagonian Fruits, San Miguel y Salentein. En la actividad pesquera sobresalen las empresas asiáticas y españolas.

Uno de los pocos rubros donde todavía mandan las nacionales es el lácteo , aunque SanCor y Mastellone aparecen flanqueadas por extranjeras como Nestlé, Saputo y Arla Foods.

Daniel Funes de Rioja, titular de la COPAL, aseguró que en el sector alimenticio “coexisten sin problema” las firmas de capital nacional y las extranjeras. Y agregó que también “hay poderosas empresas argentinas, como Arcor y Molinos , que agregan mucho valor”.

Pero no son pocos los empresarios que lamentan el paulatino proceso de extranjerización del sector alimenticio. Delfor Maldonado, un productor que estaba asociado a Avex, declaró tras esa venta que “el empresario argentino no puede asumir algunos riesgos, ni tiene el financiamiento para hacerlo. Argentina está de espaldas al mundo, con tasas que llegan al 18%, mientras Brasil tiene grandes compañías con financiamiento a tasas internacionales, fortalecidas y con un real alto”

Palabras clave: Argentina, agroindustria, propiedad extranjera
Author: Matías Longoni
Publicado por: Campo Líder