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La biotecnología agrícola genera importantes beneficios en Argentina
Fecha de publicación:02/12/2011
País: Argentina
Fuente: Infocampo.com.ar

Desde 1996, año de la introducción de la soja tolerante al herbicida glifosato, Argentina ha sido líder en la utilización de cultivos genéticamente modificados (GM), alcanzando las 22,9 millones de hectáreas en la última campaña agrícola. El proceso de incorporación de estas tecnologías ha sido rápido y continuo, con una dinámica de adopción sin precedentes a nivel mundial, y que ha llevado a que las variedades GM hoy representen casi la totalidad del área cultivada con soja, el 86% del área total de maíz y el 99% del área de algodón.

Según un trabajo realizado por el Dr. Eduardo Trigo para el Consejo Argentino para la Información y el Desarrollo de la Biotecnología, ArgenBio, este proceso de adopción le ha reportado al país, a lo largo del período 1996-2010, un beneficio bruto acumulado de 72.645,52 millones de dólares. Estos beneficios se estimaron usando un modelo matemático desarrollado por el INTA (SIGMA), que emplea datos del Estudio del Perfil Tecnológico del Sector Agropecuario Argentino (INTA), complementado con información del Ministerio de Agricultura, Ganadería y Pesca de la Nación, ArgenBio, el INDEC y la FAO.

En el caso de la soja tolerante al herbicida glifosato, los beneficios sumaron 65.435,81 millones de dólares, de los cuales 3.518,66 millones se debieron a la reducción de costos (principalmente por reducción de labores y de la aplicación de herbicidas selectivos que requiere la soja convencional) y 61.917,15 millones a la expansión del área cultivada. En cuanto a la distribución de los beneficios totales, 72,4% fue a los productores, 21,2 al estado nacional – a través de las retenciones y otros impuestos ‐ y 6,4% a los proveedores de tecnologías (semillas y herbicidas).

En el caso del maíz, las tecnologías de resistencia a insectos y tolerancia a herbicida aportaron beneficios por un total de 5.375 millones de dólares, de los cuales 68,2% fueron para los productores, 11,4% para el estado nacional y 20,4% para los proveedores de tecnologías (principalmente semillas).

Finalmente, los beneficios en el caso del algodón resistente a insectos y tolerante a herbicida fueron de 1.834 millones de dólares, y fueron mayoritariamente a los productores (96%), con un 4 % para los proveedores de las tecnologías (semillas y herbicidas).

Dada la importancia del volumen de soja producido en Argentina en la producción mundial, el estudio calculó además el impacto que tuvo la adopción de esta tecnología por parte de los agricultores argentinos en el gasto de los consumidores a nivel mundial, en términos de ahorro, por disminución del precio internacional. En este sentido, el total acumulado para el periodo 1996‐2010 se estimó en unos 89.000 millones de dólares. En términos de precios, el análisis indica que si este proceso de adopción no hubiese ocurrido, el precio internacional de la soja, en 2011, hubiese sido un 14% mayor de lo que fue.

En el plano social, se estimó el impacto que las tecnologías GM han tenido en términos de generación de empleo. Según las estimaciones realizadas, en los 15 años desde su adopción, podrían atribuirse a esta tecnología más de 1,8 millones de empleos generados por la economía argentina.

El trabajo de Eduardo Trigo analiza también algunos impactos ambientales relacionados con los cultivos GM, haciendo énfasis en la particular sinergia que hay entre la expansión de estos cultivos y la práctica de la siembra directa, y el impacto positivo que ésta ha tenido en la estructura de los suelos y la eficiencia energética de las labores agrícolas.

Palabras clave: biotecnología agrícola, Argentina, beneficios, ArgenBio