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Profesora Elena María Abraham, Instituto Argentino de Zonas Áridas (IADIZA)
Fecha de publicación:31/03/2013
País: Argentina

Agronoticias: ¿Cuál es el ámbito de trabajo del Instituto Argentino de Zonas Áridas (IADIZA)?

Prof. Elena M. Abraham: Es el primer instituto de zonas áridas que se creó en Argentina, y uno de los primeros en crearse en América Latina, hace más de 40 años. El instituto ha ido perfeccionando su conocimiento de los ecosistemas secos. Nosotros aportamos conocimiento sobre ciencias básicas aplicadas, en relación con la estructura y funcionamiento de estos ecosistemas desde diversas disciplinas (biodiversidad, geomorfología, climatología, botánica…). Pero, en los últimos tiempos también hemos trabajado desde la perspectiva de los factores socio-económicos, culturales e institucionales.

 

Nuestro trabajo se centra en Argentina, no obstante, tenemos una permanente relación y colaboración con institutos de investigación, similares al nuestro, de toda América Latina y el Caribe.

 

A.N.: En su ponencia ha abogado por la colaboración con las poblaciones locales, con las comunidades rurales. ¿Por que considera tan importante esta colaboración, este aprendizaje mutuo entre la Ciencia y pueblos que habitan las zonas más vulnerables?

Prof. E.M.A.: Es muy necesario escuchar y aprender de las personas que habitan en los territorios afectados quienes pueden aportar a los científicos datos muy valiosos para el estudio de la meteorología. Unas políticas sobre sequía que no tengan en cuenta el conocimiento, y la experiencia, de las comunidades locales serán políticas incompletas y menos eficaces.

Después de muchos años de trabajar a nivel científico con la gente, considerándoles sólo como proveedores de información, me di cuenta de que la población de esos terrenos era parte muy importante del sistema. Tenía que trabajar junto a ellos y por ellos. No sólo hacer investigación con fines científicos o técnicos, si no también para resolver los problemas más inmediatos de la gente: escuchando lo que necesitaban, lo que querían.

 

La desertificación es un problema complejo, es un problema ambiental que involucra todos los factores físicos, pero fundamentalmente al factor socio-económico, al factor humano. Entonces, empezamos a desarrollar una metodología de trabajo participativa que nos permitía aprender de la gente y con la gente. Ésta mecánica nos enriqueció nuestras perspectivas de trabajo, nuestro enfoques y en la necesidad de crear unos modelos que tuvieran una aplicación directa para mejorar las condiciones de las comunidades rurales. Para ello, creamos modelos para aumentar la producción, para ayudar a los productores (diversificación los cultivos) a tener mejores ingresos y para mejorar al mismo tiempo los ecosistemas que la sequía estaba degradando. Unos modelos más amplios, incluyendo a estas comunidades rurales (aborígenes en su mayoría y dedicadas casi exclusivamente al pastoreo), pues, de nada sirve mejorar el ecosistema si la gente sigue viviendo mal. Luchar contra la desertificación al mismo tiempo que luchamos contra la pobreza mejorando los niveles de subsistencia de las poblaciones más vulnerables a la sequía.

A.N.: ¿Cómo es la situación que tiene Argentina frente a la sequía, frente a la desertificación?

Prof. E.M.A.: El caso de Argentina es muy complejo debido a su gran extensión de terreno: es el país de América Latina con mayor extensión de tierras secas que suponen casi el 70 por ciento de la extensión total de país. El grado de afectación es diferente en cada uno de los territorios, la pérdida de recursos naturales y la afectación social, es común a todos ellos. Sin embargo, el principal problema es que la gran mayoría de la población de Argentina es urbana. Eso significa que el habitante de las ciudades no tiene mucha conciencia de las características ambientales de todo el  de país. Entonces, el primero de los problemas es de concienciación, tanto de los tomadores de decisión como de la sociedad en su conjunto. No son conscientes de que Argentina no es el país de las vacas y de la Pampa húmeda, sino el país de las tierras secas. Unas tierras en las que vive casi el treinta por ciento de la población y que producen más de la mitad de los productos agrícolas y ganaderos.

A pesar de la gran cantidad de terreno seco, Argentina no está recuperando esos territorios al ritmo que se necesita. Los trabajos están en marcha, sin embargo no están a la misma velocidad que lo hace el proceso de desertificación. La buena noticia, es que se ha creado el Observatorio de Monitoreo y Evaluación de la Desertificación, un esfuerzo que han realizado diversas instituciones nacionales que ha contado el apoyo de la Convención de las Naciones Unidas para Combatir la Desertificación (UNCCD, por sus siglas en inglés). Este observatorio, a persa de su reciente creación es una buena noticia pues nos va a permitir conocer cómo se desarrolla y cuáles son las tendencias de la desertificación en todo el territorio para, a partir de esos datos, estructurar medidas de acción.

 

Otra entrevista con la Profesora Abraham

 

http://www.youtube.com/watch?v=yNzaNWMfhWM

Author: David Díaz Martín
Publicado por: Agronoticias