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Argentina, en problemas para cumplir objetivo de aumentar la cosecha de granos
Fecha de publicación:08/01/2014
País: Argentina
Fuente: Reuters

Argentina sueña con aumentar en un 50 por ciento su cosecha de granos para el 2020, pero las actuales condiciones de producción en el país sudamericano han puesto en riesgo ese objetivo y han añadido presión a un mercado internacional con una creciente demanda de alimentos.

La soja, el maíz y el trigo del país austral son cada vez más necesitados por China, Europa, África y otras naciones de América del Sur, pero la producción argentina prácticamente no ha crecido en los últimos años tras el salto que dio a comienzos de este siglo.

 

De acuerdo con las previsiones publicadas por el Gobierno argentino en el Plan Estratégico Agroalimentario (PEA) presentado hace cerca de tres años, la potencia agrícola pasaría a producir 157,5 millones de toneladas de granos en siete años, un aumento cercano al 58 por ciento respecto de los 100 millones de toneladas del 2010.

El volumen, que se destinaría mayormente a la exportación, sería suficiente para alimentar a 745 millones de personas -Argentina tiene sólo 40 millones de habitantes- y, a precios del 2013, tendría un valor aproximado de 100.000 millones de dólares, según la asociación de productores CREA.

Sin embargo, si bien el potencial productivo del país no está puesto en duda, muchos consideran que para lograr esos objetivos habría que superar problemas tecnológicos, climáticos, políticos y macroeconómicos que actualmente parecen imposibles de salvar.

En la campaña 2012/13, la producción total de granos de Argentina llegó a 105 millones de toneladas, según datos oficiales mirados con desconfianza por algunos analistas privados que consideran inferior la última cosecha.

En una reciente entrevista, Gustavo Grobocopatel, presidente del grupo Los Grobo, que explota miles de hectáreas en Argentina y Brasil, dijo que “ya casi no es rentable dedicarse a la agricultura por el aumento de los costos, los bajos rindes que generan las sequías y la presión impositiva”.

Para el ciclo 2013/14, el Departamento de Agricultura de Estados Unidos (USDA, por su sigla en inglés) espera que Argentina logre una cosecha de soja de 54,5 millones de toneladas y una de maíz de 26 millones.

Si bien son niveles cercanos al techo histórico para los dos principales cultivos del país, no difieren demasiado de los volúmenes logrados en campañas agrícolas recientes, algo que para muchos está relacionado con la baja productividad de las tierras que más recientemente fueron incorporadas a la agricultura.

El cambio climático también es un factor que ahondará las sequías como las que produjo en temporadas recientes el fenómeno La Niña y debilitaría El Niño, su contracara que suele provocar abundantes lluvias.

La menor humedad, que afectaría principalmente a las regiones agrícolas marginales, se sumaría así a las dificultades que encuentran las semillas de soja para seguir mejorando los rendimientos ante la mayor resistencia de enfermedades y malezas a los agroquímicos.

En su plan, el Gobierno no especifica cuál será el crecimiento que tendrá cada cultivo para llegar al total de 157,5 millones de toneladas, pero los especialistas señalan que para lograr ese objetivo el área destinada al maíz debería crecer dramáticamente frente a la de soja, el principal cultivo del país.

Como la superficie disponible para incorporar a la actividad agrícola es exigua en el país, el incremento en la cosecha tendrá que ser consecuencia de una mayor productividad por hectárea. Y para eso se necesita más maíz, que rinde 2,5 veces lo que se logra por cada hectárea la soja.

Un problema que se plantea en este punto es el de los costos: sembrar soja resulta más barato para los productores. Si bien los números varían de acuerdo con la región y la inversión prevista por el agricultor, por lo general el maíz necesita más fertilizantes y agroquímicos que la soja.

Otro problema es el de las regulaciones que el Gobierno sostiene para el maíz y el trigo.

Aunque las exportaciones de todos los principales granos del país están gravadas por el fisco, los embarques de los dos cereales están además restringidos por el Gobierno para garantizar la oferta interna de esos granos, lo que dificulta la planificación de las ventas y despierta desconfianza entre los agricultores.

Finalmente, muchos dudan de que un incremento en la producción de maíz sea bienvenido en los mercados internacionales, donde el precio del cereal se muestra menos atractivo que el de la oleaginosa.

Palabras clave: Argentina, cosecha, producción, granos, economía
Publicado por: InfoLatam