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Lluvias en Uruguay, situación dispar para el campo y la ganadería
Fecha de publicación:18/10/2012
País: Uruguay
Fuente: Blasina y Asociados

Una situación paradojal viven los rubros agrícolas y ganaderos en el último trimestre de este año: tras un auge muy fuerte de los precios agrícolas al promediar 2012, los precios van ahora en fuerte baja. Por el contrario, tras un año en el que los precios ganaderos estuvieron por debajo de los de 2011, de la mano de una buena primavera, el mercado ganadero está más firme que un año atrás y cerrará el año con lo que será el mejor diciembre de su historia.

El contraste entre la volatilidad agrícola y la estabilidad de la producción ganadera trasciende a los precios del novillo gordo. Es mucho más notoria en los precios de los terneros y de la reposición en general.
Pero abarca también a los ovinos y a la producción lechera.

El precio de los corderos ha tenido ajustes a la baja este año. Pero todo parece indicar que tienen un piso que no cruzará los US$ 3,50 por kilo en cuarta balanza. Pero es esta una referencia que no debe perderse de vista como satisfactoria.

Desde abril de 2010 el precio del cordero está por encima de los US$ 3 por kilo, y eso le da una franca estabilidad a los sistemas productivos ovinos.

Incluso la lana, algo más vulnerable como producto al no ser un alimento, ha mostrado que el piso de precios actual es mucho más alto que las referencias históricas. Los precios logran sostenerse en Australia en el eje de los US$ 10, y eso, dada la escasa oferta mundial, es un buen indicador como para mantener la apuesta que se viene dando y que permitió una interesante recuperación de la población ovina este año.

Pero el negocio firme y estable por excelencia es el de las proteínas. Y eso también se ve en la fuerte reacción que han tenido los lácteos en el mercado internacional, y en particular la leche en polvo, uno de los principales lácteos que exporta Uruguay. Dos semanas de subas fuertes en las ventas que realiza Fonterra desde Nueva Zelanda también contribuyen a dar un marco de estabilidad a la planificación de las actividades del 2013.

En particular las ventas de esta semana que marcaron una suba de casi 10% en el precio de la leche en polvo dan un respaldo muy fuerte a la lechería.

En contraste, la agricultura mantiene precios altos, pero enfrenta un ajuste a la baja de los precios que muy pocos preveían, motivado por los movimientos de los fondos y las buenas condiciones climáticas tanto para la cosecha en Estados Unidos por la sequía como para la siembra en el Mercosur por las lluvias.

De esa forma, la soja que valió más de US$ 600 para la cosecha pasada, no consigue más de US$ 500 como anticipo para la próxima. Un excelente precio de todos modos. Pero que tiene muchos más costos visibles y ocultos que la ganadería. La renta de la tierra y el costo potencial de pérdida de materia orgánica en aquellos suelos que están desnudos y esperando la siembra bajo una lluvia tras otra.

La ganadería pastoril permite un margen menor posiblemente, pero con un manejo adecuado da la posibilidad no solo de mantener el potencial productivo del suelo sino eventualmente mejorarlo.

Y desde lo económico le llegan señales confirmatorias de la firmeza. El precio de exportación de la carne uruguaya en la última semana volvió a superar los US$ 4.000 y lo hizo con creces, con un promedio de US$ 4.166. Normalmente el dato de una semana no es significativo, pero en la semana pasada el buen precio se vio complementado por un volumen colocado importante, de casi 10.000 toneladas.

Por otra parte, el precio del novillo que registra el Índice INAC que promedia las transacciones de todos los novillos de más de 380 kilos alcanzó a US$ 3,86, un dato sorprendente por lo alto, el más alto desde setiembre de 2011. Si los US$ 3 son una referencia a partir de la cual el negocio tiene un marco interesante, esa referencia aparece como muy segura y en realidad el precio para el año que viene estará muy cerca de los US$ 4.

Un componente adicional de la estabilidad es la oferta. No solamente la oferta ganadera es baja, sino que tiene pocas posibilidades de subir por un buen tiempo. Excepción hecha del empuje de ventas que se da en los últimos dos meses del año cuando los productores hacen caja para enfrentar aguinaldos, la oferta de 2013 y 2014 será similar a la de este año. Lo cual da más certeza en los precios.

En cambio, la producción de granos tiene una flexibilidad de área sembrada que está impactando sobre los precios ya que la apuesta masiva de los agricultores del Mercosur a la soja está siendo tomada por los mercados como un argumento para postergar las compras hasta el próximo otoño.

Paradojalmente, las lluvias que son vistas como un factor bajista de precios están complicando la siembra en Uruguay. Las semanas pasan y la frecuencia de las precipitaciones impide el avance de los trabajos de siembra lo que es particularmente complicado en un año de siembra récord.

A su vez, las lluvias amenazan con provocar pérdidas en producción y calidad en los cultivos de cereales de invierno (trigo y cebada) que están en una fase decisiva de definición de rendimiento.

Mientras basta una lluvia inoportuna para complicar el resultado de todo un cultivo, la producción ganadera tiene en esta primavera un impulso fundamental para su crecimiento con un ritmo de una lluvia a la semana casi perfecto.

Contraste y complemento

La situación actual tiene algunos componentes que eran previsibles y otros que no. La estabilidad en el mercado de carne y lácteos es un dato que se sabe desde la sequía de Estados Unidos. La situación Niño también hacía prever lluvias por encima de lo normal que beneficiarían a la ganadería y amenazaban a los cultivos de invierno. Más difícil de prever era la baja en el precio de la soja, que seguramente será temporaria ya que las reservas mundiales permanecen en niveles muy reducidos. Los dos sistemas seguirán siendo interesantes si se mantienen las actuales reglas de juego –hipótesis cada vez más dudosa–.

La estabilidad de la producción de proteínas y los buenos precios agrícolas –aunque volátiles– son una combinación favorable que da renovada vigencia a los sistemas agrícola ganaderos, que también tienen lógica desde el buen uso de los suelos.

El precio del novillo cerrará su año más estable, al  mismo tiempo la soja cerrará el de más variaciones de la historia. Ambos seguirán conviviendo y apostando a crecer. Con rentabilidades y riesgos diferentes.

Ganadería y lechería con récords

Las carpetas que lleva el Instituto Plan Agropecuario aportaron un previsible récord de ingreso neto tanto para los criadores como para los establecimientos de ciclo completo.

El ingreso libre de costos en las empresas criadoras pasó de US$ 44 a US$ 56 por hectárea, una suba de 27%, mientras que el de las empresas de ciclo completo también subió US$ 12, de US$ 52 a US$ 64.

Lo más importante es que suben los precios y los costos, pero también se da un aumento en la productividad. No sólo son los mejores resultados desde que se llevan registros, sino que además le ponen números a un cambio gradual pero que empieza a ser visible en la ganadería de cría, el sector en el que el cambio tecnológico por ahora era menos visible.

Ciertamente, al observar esas cifras, la competencia con la renta de la tierra que paga la agricultura es abismal. Un productor ganadero puede obtener mucho más dinero arrendando que esforzándose todo el año para conseguir menos de US$ 100 por hectárea. Pero la sustentabilidad está de su lado y en la complementariedad de rubros está la clave. Y por otra parte, hay sistemas ganaderos que logran superar largamente los promedios nacionales.

También los datos de Fucrea para lechería son récord. Y en este caso, sí la actividad sí es capaz de competir con las rentas de la agricultura.

Los datos del Plan Agropecuario muestran algo más importante que una cifra de ingreso neto. Los mejoramientos forrajeros están creciendo en las empresas criadoras. La suplementación se usa cada vez más en las categorías de recría y el destete precoz se va generalizando. Puede que los resultados económicos de la cría se vayan independizando gradualmente de los precios y las lluvias y generen un crecimiento propio.

Palabras clave: Uruguay, lluvias, rubros, efectos, agricultura, ganadería
Publicado por: El Observador (Uruguay)