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Elevados precios de alimentos impulsan inflación de dos dígitos
Fecha de publicación:07/01/2011
País: Mundial
Fuente: Reuters

Los precios récord de los alimentos están ganando rápidamente la prioridad en la agenda de varios países por el temor a que puedan avivar la inflación y el proteccionismo, además de afectar la demanda de consumo en economías emergentes clave. Ante la creciente dependencia en la importación de granos que aumenta en algunos países, principalmente asiáticos, y de otros subdesarrollados, la recomendación de algunos gobernantes es implementar un modelo de autoproducción casera.

La inflación impulsada por los alimentos en varios países asiáticos, incluyendo India y China, ya se encuentra en los dos dígitos porcentuales, lo que incrementa los temores a que las presiones sobre los precios se contagien a otros sectores y amenacen la estabilidad económica y social de la región. El año pasado los precios de los futuros de trigo subieron 47 por ciento por una serie de sequías en Rusia y en sus vecinos del Mar Negro, mientras el maíz y la soya estadunidenses avanzaron más de 50 y 34 por ciento, respectivamente.

La FAO dijo que el azúcar y la carne alcanzaron ahora su mayor nivel desde que se empezó a tomar registro de los precios en 1990. Los precios se encuentran en su mayor nivel desde 2008 para el trigo, el arroz, el maíz y otros cereales. El rápido crecimiento del consumo en países en desarrollo como India, China e Indonesia es uno de los factores clave detrás del alza de los alimentos.

Indicadores del Banco Mundial (BM) arrojan que mil 100 millones de personas subsisten con menos de un dólar (12.50 pesos) al día y 923 millones sufren desnutrición, aún antes de producirse las crisis de los alimentos y los combustibles en 2008 y la crisis financiera de 2009.

En el caso de México, la situación se agrava no sólo por el aumento de las importaciones de maíz, que según el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi) subieron 143 por ciento en la década pasada, sino por la caída de la producción, que en 2010 fue de 15.9 por ciento. México es un importante importador de granos, según estudios de la Unidad de Tendencias Globales del grupo financiero BBVA, principalmente en arroz, maíz y trigo.

Un reporte del BM cita que el precio internacional del maíz aumentó 36 por ciento en los pasados tres meses, el doble del incremento promedio registrado por un conjunto de productos alimenticios de consumo básico.

En Asia, datos oficiales y estimaciones de analistas apuntaron a presiones inflacionarias en el caso de los costos récord. Los precios del pimiento se han quintuplicado en Tailandia en el último año y el presidente indonesio instó a que la gente plante alimentos en sus casas para combatir la inflación.

El presidente Susilo Bambang Yudhoyono mencionó en una reunión del gabinete que el pueblo debe ser “creativo”, como la ministra de Comercio, Mari Pangestu, que cultiva alimentos en su casa. “Tengo 200 plantas de pimientos en macetas”, ilustró Pangestu en una reunión informativa el jueves. “El Ministerio de Agricultura está informando a los agricultores sobre cómo cuidar las plantas y alienta a los consumidores a sembrar pimientos en sus propios patios”, agregó.
 
Los crecientes precios de los alimentos a menudo han provocado disturbios en las zonas urbanas de países pobres, donde los productos comestibles importados suelen representar un alto porcentaje de las compras del hogar.

En una columna publicada en un diario, el presidente del Banco Mundial, Robert Zoellick, instó a los gobiernos a evitar las medidas proteccionistas y llamó al Grupo de los 20 a actuar para asegurar que los pobres tengan el acceso necesario a los alimentos.

Protestas por precios

El incremento de los precios de los alimentos ha disparado protestas sociales en el pasado, como en 1998 que llevaron a la caída del gobierno de Suharto en Indonesia.

En India, los precios de los alimentos subieron 18 por ciento en diciembre. Eso se suma a un incremento de los precios de los combustibles, lo que ha llevado a los analistas a prever un alza de las tasas de interés por el banco central este mes.

El gobierno indio siempre ha aplicado medidas tradicionales para asegurar la estabilidad de los precios de los alimentos, pero desde el año pasado ha incrementado la liberación de las reservas de granos y se comprometió a continuar con la importación libre de impuestos de aceites vegetales.

En China, varias ciudades han establecido controles directos para limitar los aumentos de precios de los alimentos y el gobierno se ha comprometido a eliminar la especulación en los mercados de materias primas del país.

El costo de los alimentos subió 11.7 por ciento en el año hasta noviembre, mientras los productos no alimenticios aumentaron sólo 1.9 por ciento. El valor del alimento básico en Asia se encuentra a 535 dólares por tonelada, menos de la mitad de los más de mil dólares que alcanzó en 2008 y que obligaron a los gobiernos a imponer restricciones a las importaciones para proteger sus mercados domésticos.

Luke Matthews, estratega de materias primas de Commonwealth Bank of Australia, dijo que no veía razones para esperar un freno en la escalada de los precios de los alimentos, al citar ajustadas existencias de maíz y azúcar, así como el impacto de las intensas lluvias e inundaciones en Australia y el Sudeste asiático.

El reporte de la FAO cita que los precios de los alimentos subieron a un máximo histórico el mes pasado, al superar los niveles de 2008, cuando se produjeron saqueos en Egipto, Camerún y Haití.

En la región de Asia los precios referenciales para el arroz reflejan un panorama diferente: su precio es de 535 dólares por tonelada, menos de la mitad de los más de mil dólares que alcanzó en 2008 y que obligó a los gobiernos a imponer restricciones a las importaciones para proteger sus mercados domésticos.

Sin embargo, el hecho de que el arroz aún se encuentre lejos de los niveles de la crisis alimentaria de 2007/08 no debería conformar a las autoridades. “La inflación por alimentos puede subir a dos dígitos en toda la región y elevarse a tal nivel que impacte en el poder de compra de los hogares y, como resultado, desacelere la demanda de consumo y el crecimiento económico general”, indicó Frederic Neumann, economista regional de HSBC en Hong Kong.

Publicado por: La Jornada