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Agricultores en la mira de las forestales
Fecha de publicación:31/01/2011
País: Chile
Fuente: El Mercurio

El sector forestal está cambiando. Las grandes empresas, que son responsables del grueso de la producción y de exportaciones cercanas a los 4.300 millones de dólares, se están quedando sin predios para comprar y aumentar así sus plantaciones, de las que obtienen sus productos estrella, como celulosa, tableros, madera aserrada y otros tantos derivados forestales.

Así, de abastecerse de sus propios bosques, ahora optaron por un modelo asociativo con los pequeños y medianos propietarios rurales, en el que ellas proveen servicios forestales a cambio de compartir las utilidades de la cosecha.

Aunque los niveles de reforestación se han mantenido normales, incluso con incrementos, las tasas de nuevas plantaciones se han reducido ostensiblemente en los últimos cuatro años -este año serían unas 14 mil hectáreas-. Esto se debe a varios factores, entre los cuales destacan la baja de los valores de las bonificaciones asociadas al Decreto Ley 701 y, el más importante en el caso de las grandes empresas, la escasez de nuevos terrenos con aptitud forestal.

Este escenario explica en parte la expansión al extranjero en los últimos años de las empresas emblemáticas del sector forestal, como CMPC, Arauco y Masisa, que están invirtiendo en países con mayor potencial de crecimiento, como Brasil, Argentina, Colombia y Uruguay.

Pero a nivel interno han optado por pasar al denominado modelo asociativo; es decir, llegar a acuerdos con los pequeños y medianos propietarios rurales que cuentan con terrenos improductivos y con aptitud forestal para, en conjunto, administrar cultivos cuya cosecha pasa a ser adquirida por estas grandes empresas.

"Lo que está cambiando es el modelo histórico de compra extensiva de suelo y plantaciones por parte de las empresas. En la práctica, la oferta de terrenos está creciendo mucho menos", señala Fernando Raga, presidente de la Corporación Chilena de la Madera (Corma), gremio que agrupa a las empresas del sector.

Aparte de las razones comentadas, Fernando Raga apunta a otros factores que inciden en que ahora resulte más problemático comprar predios para asegurar el abastecimiento de materia prima. Entre ellos, el tamaño reducido de los paños, lo que aumenta sustancialmente los costos de administración. Ligado a lo anterior está la falta de regularización de los títulos de dominio, que en muchos sectores rurales se vuelve un problema bastante difundido y complejo ante la existencia de propiedades que tienen numerosos herederos y que por generaciones no han puesto al día sus registros. Además, muchos de los terrenos con aptitud forestal que van quedando se localizan en lugares geográficamente apartados de los centros de producción o con vías de acceso de baja calidad, lo que también se traduce en mayores costos para escoger un esquema de gestión directa por parte de las empresas.

Un paso lógico

"En esta nueva etapa lo que se ha incrementado es el apoyo al fomento de la forestación de los pequeños y medianos productores, que es el segmento llamado a sostener el crecimiento de la forestación en los próximos años", explica el presidente de Corma.

El modelo asociativo que están adoptando las forestales se inspira en el sistema creado en 2002 por la Fundación Chile, que también se denominó securitización forestal, por el cual la entidad generaba contratos de usufructo con pequeños y medianos propietarios, a cambio de compartir las utilidades de la cosecha. Este modelo también dio origen a los operadores forestales, que prestan sus servicios a los dueños de predios, pero en menor escala.

"A partir de nuestra experiencia las grandes empresas forestales vieron que los pequeños y medianos propietarios rurales estaban dispuestos a modalidades distintas para forestar, con lo cual abrieron las puertas a un sistema asociativo con formas muy flexibles y, en algunos casos, bastante sofisticadas", dice Aldo Cerda, gerente forestal de la Fundación Chile.

Este nuevo paso es considerado clave.

"Era una evolución imprescindible para conseguir nuevos volúmenes de materia prima que aseguren el crecimiento forestal sostenible. Contar con nuevos bosques representa un gran desafío, que debe abordarse con una mirada
asociativa, inclusiva y de largo plazo", indica Rodrigo Vicencio, gerente forestal de Masisa.

Cómo opera el sistema

Las partes involucradas obtienen diversas ventajas con el nuevo sistema.

Por un lado, el propietario recibe un beneficio económico al convertir sus terrenos en suelos productivos, protegiéndolos también de procesos erosivos. Además, participa directamente en la formación de bosques de alto valor, con lo que aumentan su conocimiento y competencias en administración forestal. Para esta empresa forestal, el beneficio principal está en poner a su alcance recursos para la producción y crecimiento industrial, además de mejorar aspectos importantes en la relación con sus comunidades, como el forjamiento de confianzas y la creación de nuevos puestos de trabajo.

La elección para el propietario del terreno es: ¿trabajo con operadores o empresas forestales?
Existen grandes diferencias entre los operadores forestales y los convenios que ofrecen las grandes empresas del rubro.

En primer lugar, el tamaño. El 90% de los operadores corresponde a sociedades pequeñas, incluso profesionales independientes. En tanto, las grandes empresas ofrecen toda su estructura organizacional.

Para financiar la operación, normalmente tanto operadores como empresas forestales echan mano a la bonificación del DL 701. Sin embargo, entre la puesta en marcha del proyecto y el momento en que efectivamente se reciben los subsidios, las modalidades para capitalizar son distintas. Los operadores normalmente piden créditos de enlace a nombre del propietario, a entidades como Indap y BancoEstado. En tanto, las grandes forestales se financian con recursos propios, con lo que disminuye significativamente el riesgo.

Otra ventaja de trabajar con las grandes empresas radica en el acceso a tecnología avanzada, como el mejoramiento genético. Con semillas mejoradas de pino o eucalipto se ha comprobado 30 a 40 por ciento de mayor crecimiento.

A lo anterior se agrega la opción que ofrecen las forestales de extender a los cultivos del propietario sus seguros y sistemas de control de incendios, lo cual sería inalcanzable en forma individual.

Finalmente, las grandes empresas ofrecen a través de sus convenios la posibilidad de comercializar el producto de la rotación a precios más convenientes que si lo hicieran por cuenta propia.

Las ventajas

"Estas alianzas representan un gana-gana", opina Eduardo Vial, director de Conaf.

Lo dice porque la nueva fórmula también tiene beneficios sociales y ambientales. Ante eso el Estado comprometió su apoyo para que proliferen los acuerdos de asociatividad.

"Como Conaf, queremos promover estas prácticas. Si vamos a pagar una bonificación para que haya un futuro bosque, ese futuro bosque queremos que sea de la mayor calidad posible", señala Vial.
Además, destaca el beneficio ambiental, al proteger con una cubierta vegetal los suelos en riesgo de erosión o francamente degradados. A ello, se agrega la ventaja de que los árboles capturan carbono de la atmósfera. "Somos un país que nos hemos transformado en un emisor de carbono -responsable del calentamiento global-, lo que se incrementa con el problema de nuestra matriz energética y el desarrollo económico que  observamos. La única herramienta que queda para contrarrestar esto es plantar, plantar y plantar", subraya Vial.

El interés de Conaf en este modelo asociativo se ha concretado en varios convenios con empresas, como CMPC, Arauco, Masisa y Forestal Cautín y pequeños propietarios.  "Al principio hay mucha desconfianza, pero en la medida en que los pequeños propietarios ven que nosotros respaldamos los convenios, y la experiencia positiva que van mostrando otros agricultores, esto se va multiplicando rápidamente", señala Eduardo Vial.

 Miguel Cáceres: "El mejoramiento ha sido total"Miguel Cáceres posee con su hermano 147 hectáreas en el secano costero de Linares, en el Maule. Tras malgastar por años sus esfuerzos en hacer producir sus cultivos, optó por suscribir un convenio con Arauco, patrocinado por Conaf, con lo cual recibió asistencia técnica, semillas mejoradas y acuerdos para comercializar la madera. Pudo acceder a anticipos de la utilidad futura de las plantaciones, con lo cual compró maquinaria y ayudó a absorber parte de la cesantía de su zona. Su compromiso consiste en ejecutar parte de las tareas de gestión forestal. Sabe que, a la vuelta de algunos años, venderá a buen precio su cosecha.
"El mejoramiento ha sido total. Cambió la calidad de vida de toda mi familia y hemos favorecido también a otras personas que se dedican a trabajar con nosotros", comenta Cáceres.La meta son cien productores A la fecha, cerca de 60 pequeños propietarios se han acogido a los convenios con Conaf. El objetivo sería lograr 100 firmantes por cada región. En cuanto a superficie, se esperaba llegar a 20 mil hectáreas en 2010, aunque la bonificación puede llegar cuando se pongan en práctica los acuerdos, lo que puede ocurrir a mediados de este año.
En el invierno de 2009, según cifras de Conaf, se plantaron sólo 12 mil hectáreas de bosques, lo cual constituye la tasa histórica más baja. La meta es llegar a una tasa de 50 mil hectáreas anuales, nivel al que se había llegado en 2006. En el país aún quedan unos 2,5 millones de hectáreas con aptitud forestal, que se encuentran desprovistas de vegetación, erosionadas o mal cultivadas. "Esto significa que tendríamos medio siglo por delante para cultivar a tasas de 50 mil hectáreas por año", acota Eduardo Vial.

Palabras clave: empresas forestales, agricultura, bosques, recursos naturales, derivados forestales
Author: Alfredo Galleguillos
Publicado por: diario.elmercurio.com