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Agricultura de Conservación: agricultura que innova y a la vez conserva
Fecha de publicación:24/02/2011
País: Bolivia
Fuente: Acción Contra el Hambre

Producir más con la garantía de recuperar y conservar los recursos naturales, al tiempo que se utilizan menos insumos externos (menos maquinaria, menos fertilizantes y menos abonos químicos). Parece la cuadratura del círculo y, sin embargo, es una realidad que ha permitido a cientos de familias en Paraguay y Bolivia mejorar sus cosechas de forma sostenible. La agricultura de conservación se basa en principios sencillos como el no laboreo del suelo, efectuar siembra directa, introducir abonos verdes en las rotaciones de cultivo, mantener el suelo siempre cubierto con restos vegetales o evitar el sobrepastoreo del ganado. “En regiones de sequía recurrente, básicamente lo que hacemos es promover medidas que conserven la humedad y eviten las erosión de los suelos, como mantener la cobertura vegetal, no quemar rastrojos y usar abonos verdes en asociación con los cultivos”, explica Jimena Peroni, coordinadora de seguridad alimentaria de Acción contra el Hambre en Bolivia.

Rompiendo moldes

Esto choca de plano con los enfoques que han primado desde la Revolución Verde, que buscaban el aumento de la producción a toda costa con maquinaria intensiva y uso masivo de abonos químicos y fertilizantes. “Como cualquier cambio o innovación, éste también cuesta, y más aún para los campesinos que dependen directamente de lo que recogen para comer”, explica María Bernárdez, técnico de seguridad alimentaria de Acción contra el Hambre. “Pero, poco a poco, a través de parcelas demostrativas o con el ejemplo de campesino a campesino estamos logrando hacer espacio a esta nueva agricultura más amiga del medio ambiente y mucho más accesible para los más pobres”, asegura. Se trata, en definitiva, de maximizar el uso de los recursos con los que la tierra ya cuenta.

 Agua y semillas como solución de emergencia a la sequía

Precisamente la falta de lluvia provocó el pasado año la pérdida del 70% de las cosechas de maíz, alimento básico de 14.000 familias campesinas. Acción contra el Hambre, con el apoyo del Departamento de Ayuda Humanitaria de la Comisión Europea (ECHO), la cooperación sueca (SIDA) y en coordinación con Naciones Unidas e instituciones locales bolivianas puso en marcha un sistema de abastecimiento de agua de emergencia, mediante el uso de camiones cisterna, con el fin de garantizar un suministro mínimo en 50 comunidades en situación de carestía extrema. También se apoyó la recuperación de la capacidad productiva de 4.500 familias, a través de la distribución de semillas de cultivos básicos (maíz y fríjol), esenciales para el sustento y economía de los hogares chaqueños. Estos componentes son acompañados por medidas que incorporan la gestión del riesgo como la conservación de recursos naturales, la formación de actores locales para prevenir y responder a la emergencia por sequía y la instalación de sistemas de alerta temprana, entre otras.

 

El Chaco, región entre Argentina, Paraguay y Bolivia dobla en superficie a España, se caracteriza por un clima extremadamente árido y una geología marcados por la escasez de agua.

Palabras clave: agricultura, Bolivia, agricultura de conservación
Publicado por: Acción Contra el Hambre