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Chile tiene la capacidad tecnológica para hacer I+D en transgénicos
Fecha de publicación:14/03/2011
País: Chile
Fuente: Diario Financiero

Desde que en 1996 comenzó la utilización de semillas genéticamente modificadas en el mundo, su crecimiento ha sido importante. Tanto así, que hoy representan casi el 10% de los suelos cultivables, al pasar de 2 millones de hectáreas a 148 millones a 2010 destinadas a producir, por ejemplo, variedades vegetales más resistentes a la sequía o libre de insecticidas, lo que ayuda a incrementar la competitividad del sector agrícola, explica Miguel Angel Sánchez, director ejecutivo de ChileBio, asociación que agrupa a cinco firmas mundiales que se dedican a la investigación, desarrollo, producción y comercialización de cultivos biotecnológicos como Monsanto, Pioneer, Syngenta, entre otros. 
Pese a que Chile es el primer país exportador de semillas transgénicas del hemisferio sur, el hecho de que no se pueda cultivar productos genéticamente modificados “no tiene sentido, pues no puede ser que acá se produzca la semilla, la exportemos y después importemos el producto final. En ese sentido, los agricultores están en desventaja con los productores extranjeros y estamos perdiendo competitividad frente a un proceso que ya es una realidad a nivel mundial”, indica el ejecutivo.

Por ello, explica, que el envío al Congreso del proyecto que regula el uso de vegetales genéticamente modificados en la agricultura chilena será un incentivo no sólo para su producción, sino también para incrementar la investigación y desarrollo (I+D). “En Chile está la capacidad tecnológica para hacerlo, pero no han existido los estímulos para ello”, indica. 



Inversión alta


Y hay que avanzar rápido, señala, no sólo porque la inversión en la tecnología es alta y llegar a un resultado puede tardar entre 10 a 15 años, sino también porque países vecinos como Argentina, Bolivia, Brasil y Uruguay ya cuentan con sus propios cultivos, y eso “puede hacer que Chile se esté quedando atrás en cuanto a tecnología”, indica, agregando que gracias al trabajo de consorcios como Biofrutales, universidades o del Instituto de Investigaciones Agropecuarias (Inia), se ha podido obtener los primeros ejemplos de vegetales transgénicos, como una uva de mesa resistente a plagas o una variedad de tomate que actúa contra la hepatitis y el cólera.



Realidad local 


Para Sánchez, la desinformación es lo que ha impedido un mayor desarrollo de la biotecnología en el agro, por ello es que estará en la voluntad de los agricultores el utilizarlo, ya que el sistema convencional sí puede convivir con la producción de transgénicos y aprovechar sus potencialidades.

“Como país debemos incentivar la innovación y desarrollo para producir vegetales a partir de nuestra realidad local y buscar, por ejemplo, uva de mesa más resistente, o que el mercado azucarero se beneficie buscando un mejor rendimiento de la remolacha”, dice el ejecutivo.

Palabras clave: I+D, transgénicos,semillas
Author: Francisca Orellana