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Investigan durante dos años las medidas más sostenibles para que 925 millones de personas dejen de pasar hambre
Fecha de publicación:03/05/2011
País: Mundial

La población mundial superará este año la friolera de 7.000 millones de personas y, de ellas, 925 millones siguen pasando hambre. Lo repito: 925 millones de individuos sufren la falta de alimentos en el planeta. Casi que lo volvería a escribir para que esta cifra no pasase desapercibida pero, en fin, vamos al asunto. Pese a esta situación, desde 1980, el porcentaje de financiación destinada a la agricultura dentro de los fondos mundiales de ayuda al desarrollo ha descendido desde el 16 al 4 por ciento.

Aunque parezca que no, la materia tiene mucho que ver con el medio ambiente porque existen métodos extremadamente sostenibles que, al mismo tiempo, son sumamente eficaces para erradicar la hambruna. ¿Dónde están? ¿Han sido diseñados por sesudos funcionarios del Programa Mundial de Alimentos? Pues no. Existen porque los han desarrollado en los países africanos para solucionarse su propia existencia.

Ahora, The World Watch Intstitute ha lanzado una investigación que ha llevado a cabo durante dos años para recopilar estas fórmulas en forma de libro, ´2011. La situación del Mundo. Innovaciones para alimentar el planeta´, con la esperanza de que esos sesudos funcionarios que manejan los fondos de ayuda al desarrollo se hagan eco y promuevan medidas similares allí donde la iniciativa propia aún no las ha generado.

“La comunidad internacional ha desatendido segmentos enteros del sistema alimentario en sus esfuerzos por reducir el hambre y la pobreza. Las soluciones no pasan necesariamente por producir más alimentos, sino por mejorar la comida de los niños en las escuelas, el modo en que se procesan y comercializan los alimentos y el tipo de empresas alimentaria donde invertimos”, señala la coordinadora del proyecto de Worldwatch ´Alimentando el Planeta´. Lo mejor, para entenderlo, es mostrar algunos ejemplos prácticos.

Por ejemplo, en uno de los mayores barrios de chabolas de Nairobi (Kenya), más de mil mujeres agricultoras cultivan “huertos verticales” en sacos agujereados llenos de tierra con los que alimentan a familias y comunidades. A juicio de los responsables del estudio, este mismo método podría extender para alimentar a miles de habitantes de la capital keniata y otros cascos urbanos africanos, proporcionando además una fuente de ingresos sostenible y fácil de mantener por los agricultores urbanos.

Mientras, en Uganda, un programa nacional está enseñando a los escolares a cultivar variedades locales que ayuden a combatir la escasez de alimentos y revitalizar las tradiciones culinarias del país. Por su parte, unas 6.000 mujeres Ugandesas crearon en 2007 la Asociación de Mujeres Recolectoras de Ostras y desarrollaron un plan de cogestión sostenible de la pesquería local para evitar la sobre-explotación de este recurso.

Y así, durante estos dos años, el equipo de investigación ha viajado por los países del África subsahariana para ´catalogar´ las diferentes formas con las que agricultores, organizaciones privadas de voluntariado, universidades e incluso empresas agroindustriales, luchan contra el cambio climático, alimentan a la población, mantienen la diversidad de cultivos o llevan a cabo re-localizaciones a miles de kilómetros de distancia. Pero este informe no ha sido redactado para acabar en un cajón o solamente reproducido en un artículo. Sus responsables están difundiendo las conclusiones a todo un abanico de gobiernos, responsables de política agrícola, redes de comunidades y agricultores y organizaciones ambientales y de desarrollo. Les ofrecen una variada batería de innovaciones de métodos de cultivo y tecnologías agrícolas y comerciales que fomentan la sostenibilidad, la diversidad y la conservación de ecosistemas.

Estaría bien que tomaran buena nota porque, no me resisto a repetirlo, 925 millones de personas continúan sumidas en una hambruna crónica y sólo la cifra debería hacernos saltar del sofá. Por eso, tampoco está mal la recogida de firmas orquesta por la campaña de la Organización de Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO): “1.000 millones de personas sufren de hambre crónica y eso me enfurece”. Por el momento sólo hay 3,3 millones de individuos enfadados...

 

 

 

 

 

 

Palabras clave: hambre; inversión; innovaciones para alimentar al planeta, ayuda al desarrollo
Author: María pin