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Brasil, un ejemplo a imitar
Fecha de publicación:07/05/2011
País: Brasil
Fuente: La Nación

Los que trabajamos en el sector agroindustrial nos asombramos al ver como hizo Brasil para llegar en pocos años a una posición de liderazgo regional y mundial. Buscando similitudes "tenísticas", Brasil hoy está dentro del ranking de los "top ten" entre los mejores países del mundo. Es la octava economía del planeta con grandes posibilidades de ser de cinco a siete años, la sexta.

Una de las cosas que Brasil pudo hacer en los últimos 15 años es cómo llegar a ser un país líder. Creer que pueden ser los mejores, los llevó a alcanzar los objetivos propuestos con un trabajo ordenado y profesional.

Los últimos siete años de la gestión del ex presidente Lula de Silva fueron fundamentales para que Brasil alcance la gran expansión que tiene hoy. Esto no va a cambiar con la actual presidenta, Dilma Rousseff, muy por el contrario. El sector agroindustrial es para ella el negocio prioritario. Este país tomó la decisión hace unos años de "proveer alimentos al mundo" de una manera seria. ¿Cómo lo hicieron? En primer lugar comenzaron a pensar las formas más ágiles y eficientes de realizar acciones de gobierno que favorezcan y motiven a la producción agroindustrial. En segundo lugar vieron que sus fuentes de financiamiento para este sector eran escasas, y lograron tener líneas de créditos de más de US$ 60.000 millones para la cadena agroindustrial, logrando que todos los productores que requieran estas líneas de financiación (presentando su plan de negocios simple y claro) pudieran acceder a ellas. En tercer lugar tienen reglas claras, estables y que no se discuten y, lo que es más importante, se cumplen.

Esta previsibilidad -una palabra no muy común en la Argentina de estos años- logró en nuestro vecino país que la cadena agroindustrial se motive, quiera y pueda producir más y mejor. Es obvio que Brasil aprovechó también nuestras debilidades internas, que nos hacen perder oportunidades que el mundo nos ofrece. La apertura de la economía brasileña al mundo es central. Brasil sale en forma permanente a buscar clientes nuevos y potenciales y a fortalecer los lazos con los habituales.

El productor y los empresarios saben adonde apunta su país, y acompañan a sus gobiernos en el crecimiento porque reciben desde sus políticas públicas orientaciones y direccionamiento. Brasil tiene desde hace años un Ministerio de Agricultura y un Ministerio de Desarrollo Agrícola. Este último, por ejemplo, tiene una fuerte impronta en el sostenimiento de la agricultura familiar. El 60% de la producción lechera brasileña se realiza en este segmento que tiene políticas públicas focalizadas y que evitan de alguna manera migraciones y aumenta el arraigo en el interior. Existe el Sistema de Enseñanza Nacional de Aprendizaje Rural (Senar) que brinda capacitaciones a productores y pobladores rurales, brindando por año alrededor de 850 mil cursos gratuitos sobre muchos temas de producción, salud, higiene, medio ambiente, cultura general, dictados por más de 4500 profesionales externos.

El programa para emprendedores también es de mucha importancia en ese país. Tiene un Ministerio de Medio Ambiente, que trabaja en forma integrado con los dos ministerios agrícolas en el desarrollo del plan Agricultura de Bajo Carbono. Su sistema de cooperativismo es amplio y brinda beneficios directos al productor. La Organización de Cooperativas Brasileras (OCB) alberga a más de 6800 cooperativas, con casi 10 millones de asociados, y teniendo responsabilidad sobre parte de la comercialización de los granos.

Con potencial

Brasil tiene un potencial para sembrar más 100 millones de hectáreas en la zona del "cerrado" que cada vez es más abierta a las producciones. Su sector agroindustrial genera exportaciones por encima del 43% de lo que su economía produce: 26% son exportaciones de soja, 19% de carne (Brasil es el primer exportador de carne de mundo), 16% de Etanol (es el cuarto, productor mundial de biocombustibles).

La otra pregunta que nos hacemos es si nosotros podremos lograr algo parecido a lo que hizo Brasil en poco menos de 15 años: la respuesta es sí. ¿Cómo? Si logramos entender que debemos controlar la inflación existente, recuperar la competitividad, tener políticas públicas que alienten a la producción en serio y no poner trabas absurdas a las comercializaciones de nuestros granos, entre otras medidas. Nosotros tenemos todo para hacerlo. Sólo debemos tener la actitud de grandeza y humildad para reconocer errores. Ya es hora que de verdad tratemos de hacerlo empezando por mirar e imitar en algo a Brasil.

Palabras clave: producción, exportacion, agroindustria
Author: Leonardo J. Sarquis