La felicidad no radica en las cosas sino en el hombre.
Definitivamente, los gobiernos ante esta realidad deben tomar acciones individuales y conjuntas que sepan afrontar las amenazas de la crisis, comportó que sus programas garanticen el que ella no origine más pobreza y afecte seriamente el alimento y consumo de alimentos para sus habitantes.
Los países de América Central y del Caribe, que importan grandes cantidades de alimentos, se encuentran en una situación de mayor riesgo en cuanto a una posible agudización de los niveles de pobreza. Por ejemplo, Haití necesitaría transferir a los pobres el 12 por ciento de su producto interno bruto (PIB) para que puedan mantener los mismos niveles de consumo anteriores a la crisis; Perú necesitaría transferir 4,4 por ciento de su PIB y Nicaragua el 3, 7 por ciento, según lo demuestran las cifras del BID (véase el gráfico siguiente).