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La ayuda al exterior de China en América Latina
Fecha de publicación:01/08/2011
País: América Latina y el Caribe
Fuente: China Hoy

Sun Hongbo es Investigador adjunto del Instituto del América Latina de la Academia de Ciencias Sociales de China

El 21 de abril, la Oficina de Información del Consejo de Estado de China publicó el primer libro blanco sobre la ayuda al exterior del país. China es todavía un país en vías de desarrollo y, como tal, a lo largo de los años ha tratado de brindar asistencia en la medida de sus posibilidades a otros países en desarrollo. Tras sus países vecinos y África, América Latina y el Caribe son los últimos en incorporarse al grupo de regiones que se benefician de la ayuda exterior china. 

Pese a su nivel de desarrollo relativamente alto, en algunos territorios de América Latina existe aún demanda de ayuda exterior. En función de sus propias capacidades, China ha ido aumentando gradualmente la asistencia tecnológica y económica para Latinoamérica, de manera especial en este nuevo siglo, cuando muchos países de esta región exploran activamente caminos para desarrollarse y desean contar con la ayuda de China, ya sea para apoyarles directamente en su progreso o para aprender de las experiencias del país asiático.

Primeras experiencias: la década de los 60

Durante los años 60, Cuba fue el único país latinoamericano en establecer relaciones diplomáticas con China y en recibir la asistencia de ésta. De 1959 a 1965, ambos países firmaron dos convenios quinquenales y varios acuerdos comerciales anuales por los que China se comprometía a apoyar a Cuba a través de políticas comerciales preferenciales, préstamos sin interés y asistencia material, entre otros.

En la década de los 70, creció el número de países que establecieron relaciones diplomáticas con China, incrementándose así también los destinatarios de la ayuda china en la región latinoamericana, incluyendo a Chile, Perú, la Guayana, Jamaica y otros. Según los tratados firmados entre China y estos países, el país asiático ofrecía préstamos sin interés para la cooperación en sectores como el agrícola y el textil. Además, la Cruz Roja de China otorgó asistencia financiera en numerosas ocasiones a Nicaragua, Honduras y Guatemala, en América Central, para paliar las consecuencias de diversos desastres naturales.

Tras comenzar a aplicarse la política de reforma y apertura al exterior, a partir de 1978, China comenzó a propiciar la cooperación Sur-Sur, así como la colaboración económica y tecnológica, guiadas ambas por los principios de igualdad, beneficio mutuo, efectividad, diversificación y desarrollo común. En este período, la asistencia a Latinoamérica se caracterizó por la realización de numerosos proyectos de pequeña magnitud, pero de gran efectividad en el corto plazo, pese a lo limitado de la inversión, y con notables efectos positivos en lo social y lo económico.

Reorientación de las políticas de ayuda

 Al entrar en el nuevo siglo, a medida que China experimenta un enorme desarrollo y se va convirtiendo en una de las economías más importantes del mundo, crece también la asistencia que proporciona a América Latina, tanto en cuanto al número de países receptores como en el importe de la misma. En 2004, se establece el Foro de Cooperación Económica y Comercial entre China y el Caribe y el 5 de noviembre de 2008, se hace público el primer Documento sobre la Política de China hacia América Latina y el Caribe.

En el II Foro de Cooperación Económica y Comercial entre China y el Caribe, celebrado en septiembre de 2007, China definió su propuesta sobre la asistencia que prestaría en los tres siguientes años a los países de esta región con quienes mantiene relaciones de amistad, en la que se incluían la concesión de préstamos preferenciales por un valor de 4.000 millones de yuanes, la realización de programas de capacitación para 2.000 personas y el envío a estos países de expertos agrícolas, profesores de idioma chino y equipos de médicos.

En el primer Documento sobre la Política de China hacia América Latina y el Caribe, China exponía en diversos puntos la orientación de sus políticas de asistencia y de desarrollo de las relaciones bilaterales y explicaba sus planes preliminares:

 1. Seguir brindando asistencia económica y tecnológica sin imponer ninguna condición política y aumentando gradualmente la ayuda en la medida de sus posibilidades, según las necesidades de los países latinoamericanos.

2. Explorar activamente con los países pertinentes caminos para resolver sus problemas en cuanto a la deuda exterior con China en el marco de las políticas sobre la reducción y la eliminación de la deuda.

3. Responder enérgicamente a las peticiones de los países latinoamericanos cuando se den situaciones urgentes de crisis humanitaria e impulsar y apoyar el intercambio y la cooperación entre las organizaciones no gubernamentales de China y la región latinoamericana.

4. Poner en marcha programas de capacitación tecnológica en los sectores agrícola, energético, sanitario y de protección del medio ambiente; proporcionar servicios tecnológicos y aumentar el número de becas gubernamentales.

5. Impulsar activamente la cooperación médica y sanitaria con los países latinoamericanos, continuando con el envío de equipos de médicos con los materiales y medicinas apropiados con el fin de mejorar las instalaciones médicas en los países destinatarios de la ayuda.

La etapa actual

 A partir de los años 90, se profundizó la reforma de los métodos para proporcionar la ayuda al exterior, diversificándolos y flexibilizándolos. 

En primer lugar, se desarrolló rápidamente la asistencia humanitaria en situaciones de emergencia. China prestó asistencia oportunamente, tanto de forma financiera, como a través de donaciones y envíos de material o equipos de asistencia médica, entre otros. Sólo entre 2003 y 2010, según estadísticas incompletas, China ha brindado este tipo de asistencia en más de 30 ocasiones a países de América Latina y el Caribe, entre los que se cuentan Cuba, Costa Rica, México, Perú, Chile o Haití, que fueron los principales destinatarios de ayuda en la región. Destaca el caso de Haití, que a pesar de no haber establecido aún relaciones diplomáticas formales con China, tras el devastador terremoto de 2010 recibió del país asiático ayuda desinteresada por valor de 93 millones de yuanes.

En segundo lugar, se ha producido un incremento significativo en la asistencia material gratuita. Según datos incompletos, en los años 90 China realizó más de 30 donaciones de material, como bicicletas y equipos agrícolas o médicos, entre otros; entre 2000 y 2008, este tipo de ayuda se multiplicó, registrándose casi 50 donaciones, que incluyen ya equipos de telecomunicaciones, materiales de oficina, artículos culturales y deportivos, y otros, de contenido tecnológico cada vez más elevado.

En tercer lugar, los préstamos con condiciones preferenciales ocupan un papel predominante en la ayuda al exterior. Antes de 1995, la asistencia brindada por China a América Latina consistía principalmente en préstamos sin interés. Desde finales de los años 90, y especialmente entre 2003 y 2008, este tipo de ayuda se amplió a los créditos preferenciales, otorgados en este periodo en 23 ocasiones a 11 países, entre los que están las Bahamas, la Guayana, Surinam o Bolivia. Y, en cuanto a la reducción y eliminación de la deuda exterior, China condonó en febrero de 2006 todas las deudas de la Guayana que habían vencido a finales de 2004 y dos deudas de Bolivia que iban a vencer en 2007. 

En cuarto lugar, China ha llevado a cabo, entre 2003 y 2008, varios proyectos de construcción de magnitud en Latinoamérica, que han tenido una gran repercusión. Entre las más de 40 obras de este tipo realizadas por China en 15 países de América Latina y el Caribe, como Cuba, las Bahamas o Granada, destacan estadios, centros de convenciones, carreteras, centrales hidroeléctricas, hospitales y centros de producción agrícola, entre otras.

En quinto lugar, han aumentado los programas de capacitación profesional, que se han convertido en un elemento importante de la asistencia exterior de China a América Latina y el Caribe, centrándose en sectores como la agricultura, la minería, el comercio y la administración. La puesta en marcha de estos programas ha supuesto una revitalización de cara al futuro de esta región. Sólo en 2005, China llevó a cabo 11 cursos de formación en América Latina y el Caribe. Además, China ha enviado a numerosos jóvenes voluntarios para brindar asistencia en campos como la educación, la agricultura y la medicina.

 

En sexto y último lugar, China ha empezado a otorgar asistencia a las organizaciones locales latinoamericanas: entre 1998 y 2002, China realizó numerosas donaciones al Banco de Desarrollo del Caribe; en julio de 2005, donó equipos informáticos a la secretaría de la Comunidad Andina; entre 2005 y 2009, concedió dos millones de dólares para establecer la Fundación para la Cooperación entre China y la Organización de Estados Americanos (OEA); y en enero de 2009, donó 350 millones de dólares al Banco Interamericano de Desarrollo para apoyar el desarrollo económico y la reducción de la pobreza en América Latina y el Caribe.




Palabras clave: China, América Latina, asistencia a organizaciones locales latinoasmericanas
Author: Sun Hongbo
Publicado por: america.infobae.com