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La soja pierde terreno frente al maíz
Fecha de publicación:08/08/2011
País: Argentina
Fuente: Agroparlamento

El inicio de la campaña de soja obligará a los productores, en especial a los del centro y norte de la provincia, a resolver el dilema entre la intención de sembrar temprano y la disponibilidad de humedad en el suelo.

En los tres últimos años, las lluvias por debajo de lo normal complicaron en la región los planteos de producción que tenían como premisa a las siembras de fines de octubre y principios de noviembre. La falta de humedad atentó contra las estrategias tempranas y vuelve a generar vicisitudes en el presente ciclo.

“Si no hay suficiente agua en el perfil, es arriesgado arrancar la siembra”, recomendó Javier Tobal, asesor Crea en el norte de la provincia. El técnico disertó el miércoles durante el desarrollo de la Jornada Soja con Sustentabilidad 2011, que reunió en el estadio Orfeo de la ciudad de Córdoba a casi dos mil productores.

El fenómeno “La Niña”, que no termina de despedirse, dejó un muestrario de gran variabilidad en los lotes, lo que llevará a que los productores deban diversificar sus esquemas. Si no llueve en la primavera, en algunos lugares habrá que esperar hasta diciembre para acumular los 120 milímetros que requiere la implantación. Si las precipitaciones llegan en septiembre y alcanzan para revertir el déficit, la siembra en el momento óptimo inclinará la negociación a su favor.

Los ensayos a campo sobre fechas de siembra y grupos de madurez muestran que los mayores rindes se dan con las siembras de fin de octubre y principios de noviembre. Luego, por cada día de atraso se pueden perder hasta cuatro kilos de rendimiento.

Menos rentable. En una carrera imaginaria contra el maíz por ver cuál ofrece la mejor ecuación económica, la soja viene más retrasada. Está en la misma situación que el año pasado, cuando el cereal también ofrecía mejores números. Es por eso que en muchos establecimientos Crea del norte de la provincia la oleaginosa va a perder este año terreno en manos del cereal.

Se proyecta que en los campos del movimiento la participación del maíz llegará a 40 por ciento en los campos arrendados, para crecer hasta 50 por ciento en campos propios.

A pesar de ceder protagonismo, la soja agradecida. En el futuro, cuando vaya a suceder al maíz en ese lote, tendrá un potencial de más de tres quintales por hectárea de rendimiento adicional.

“Además de aportar sustentabilidad agronómica, la ecuación económica del maíz ha mejorado. Hoy supera a la soja en margen bruto y en retorno por peso invertido también la iguala e incluso la supera”, justificó Tobal. Reconoció, sin embargo, que la pata floja del cereal sigue siendo la comercialización. “Ahí la soja sigue siendo fuerte”, observó.

Diferentes planteos. Tobal y Néstor Quesada, productor del centro de la provincia con presencia en el NOA y en el NEA, expusieron en la jornada su visión sobre cuál será el plan 2011/12 para la soja.

Quesada integra, en sociedad con un hermano, la tercera generación de una empresa familiar que ahora produce soja en varias zonas del país: centro y norte de Córdoba, sur y norte de Santiago del Estero y sur de Salta. “Comparada con el maíz, la soja ofrece un 35 por ciento menos de costo de implantación y mejor capacidad de reacción ante factores climáticos”, sostuvo el productor.

En el manejo de la empresa agrícola familiar, la oleaginosa no tiene antecesor de invierno en los sistemas en el centro de Córdoba, donde las variedades de los grupos cinco largo y seis son las elegidas.

En el NOA y NEA, donde las variedades son de los grupos siete y ocho determinadas e indeterminadas, la situación es diferente. “Allá, como los lotes se desocupan temprano, el cultivo de invierno es una buena opción para ganar en cobertura y combatir malezas”, sostuvo Quesada.

Contra la inflación. Más allá de lo que pueda suceder luego de las elecciones nacionales, la soja ofrece a priori mayor seguridad comercial. Mientras por la soja se paga el precio lleno (FAS teórico), en el caso del maíz el descuento es de 23 por ciento debido a la intervención del mercado, puntualizó Tobal.

Si bien la relación insumo-producto es favorable para la soja, la inflación impacta sobre los costos y obliga a subir la productividad. “Si la soja rinde 33 quintales, el costo por tonelada es de 48 dólares, pero si la productividad baja, el costo se puede llegar a duplicar”, comparó el técnico.

Si la meta del productor es obtener una rentabilidad del 20 por ciento, de acuerdo con los números presentados por Tobal, con un valor futuro del maíz de 175 dólares, y pagando un alquiler de 11 quintales (en soja), es posible alcanzarla. En cambio, al precio actual, a la soja le faltan algunos dólares para llegar a ese objetivo.

Palabras clave: soja, maíz, siembra, Argentina
Publicado por: Infoagro