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Preocupan altos precios de los productos básicos y crisis alimentaria en África
Fecha de publicación:29/08/2011
País: Mundial
12 MILLONES DE PERSONAS NECESITAN AYUDA HUMANITARIA
   

 

 

Los precios internacionales de los alimentos estaban en julio de 2011 considerablemente más altos que en el mismo mes del año pasado, según los datos del Índice de precios de los alimentos que elabora el Banco Mundial que muestran un aumento de 33%.
Asimismo, el valor de una serie de productos básicos importantes es notoriamente superior a los registrados hace un año, como el caso del maíz (que muestra un aumento del 84%, el azúcar (62%), el trigo (55%) y el aceite de soja (47%).
Por otra parte, agrega que los precios del petróleo están 45% más elevados que hace un año y los fertilizantes subieron 67%.
Es que si bien hubo una leve baja respecto al punto máximo alcanzado a comienzos de año, sigue habiendo una gran volatilidad en los valores de algunos productos básicos y el indicador del organismo multilateral se ubicó en el promedio abril-julio en 278,3 puntos, un 5% por debajo del nivel récord de febrero.
Esto va acompañado de leves descensos de los principales componentes del índice en julio, respecto de los promedios de febrero: cereales (-1%), grasas y aceites (-9%) y la categoría otros (-1%), que incluye carnes, frutas y azúcar.
Cabe destacar que respecto al informe de abril, se constató una mejora de las perspectivas de la oferta mundial de alimentos. El precio del trigo mostró una baja durante el último trimestre debido a la buena producción de invierno en Europa y Estados Unidos; mientras que la mejor cosecha y el levantamiento de la prohibición de exportar el producto de la Federación de Rusia, junto con la suspensión de las cuotas de exportación de Ucrania, dinamizaron la oferta en los mercados internacionales.
En otro orden, a pesar de las revisiones a la baja en la producción anticipada de maíz en Estados Unidos (debido a temperaturas inusualmente altas y escasas precipitaciones), se prevé que la producción mundial de cereales en 2011-2012 superará en 3% la estimación para el período 2010-2011. También se esperan mejores resultados en Argentina y Brasil, donde los cultivos se vieron afectados de manera excepcional el año pasado por una sequía.
Sin embargo, todavía existen grandes incertidumbres que llevan los precios en dirección opuesta. En primer lugar, las provisiones mundiales se mantienen extremadamente bajas. Por ejemplo, en el caso del maíz, la relación reservas-consumo alcanza hoy en día un 13%, la más baja desde comienzos de la década de los setenta. En el caso de las reservas de trigo y arroz (elaborado) también continúan bastante por debajo de los niveles de fines de los noventa y comienzos de 2000.
Además, si a ello se suma el hecho que la materialización del rendimiento previsto depende de condiciones climáticas favorables en los principales países exportadores, el bajo nivel de las reservas ha generado una situación donde incluso pequeñas mermas en la producción pueden tener efectos amplificados sobre los precios.
Otro factor que incrementa la presión al alza sobre el precio del maíz es el desvío hacia la producción de biocombustibles. En segundo lugar, los precios de productos básicos como los derivados del petróleo, el arroz y el azúcar, afectarán considerablemente la evolución de los precios mundiales de los alimentos en los meses venideros. Es probable que el precio del petróleo siga inestable, según estima el organismo, debido a la situación política de Oriente Medio y Norte de África. En Brasil, la inquietud acerca de la producción de caña de azúcar, inferior a la prevista, generó un aumento de 29% en los precios del azúcar entre mayo y julio. Dado que el azúcar y los aceites vegetales en conjunto representan alrededor del 50% del índice del Banco Mundial, es probable que dicha inestabilidad tenga efectos inesperados sobre los precios de los alimentos en los próximos meses. Además, el reciente repunte del arroz, que aumentó en 11% durante el último trimestre, se desvía del descenso general percibido a partir de febrero y puede modificar este índice en el futuro inmediato.

Crisis alimentaria en África

Por otra parte, el informe hace referencia a la crítica situación que se vive en la zona conocida como el Cuerno de África, donde se calcula que más de 12 millones de personas necesitan ayuda humanitaria urgente, según la Oficina de Coordinación de Asuntos Humanitarios de las Naciones Unidas (OCAH). Esta región abarca a Somalia, Etiopía, Kenya y Djibouti. Somalia sufre las peores consecuencias. El número de personas gravemente aquejadas se estima en 4,8 millones en Etiopía, 3,7 millones en Somalia y Kenya y 165.000 en Djibouti. En el caso de Somalia, la falta de acceso a alimentos, la grave malnutrición y las enormes tasas de mortalidad motivaron a las Naciones Unidas a declarar oficialmente el estado de hambruna el 29 de julio de 2011 en dos regiones del sur: Bakool (zonas donde se vive de la agricultura y el pastoreo) y Bajo Shebelle. La tasa global de malnutrición grave en algunas zonas supera el 40% entre los niños entre seis meses y 5 años de edad.
Todas las demás regiones del sur se encuentran actualmente en estado de emergencia humanitaria, que es la etapa previa a la hambruna, y están en riesgo dadas las bajas expectativas de lluvias estacionales Gu (la estación principal) y el acceso limitado de las organizaciones humanitarias. Otras zonas de preocupación en el Cuerno de África incluyen las regiones norte, sur y sudoriental de Etiopía, las regiones nordeste y sudoriental de Kenya y los campos de refugiados en Djibouti, Etiopía y Kenya. No se prevé que su actual estado de emergencia mejore a una situación de crisis (un grado menos grave) antes de fines de año.
En la misma línea, los precios nacionales de los alimentos se elevan en la región. El valor de los cereales en África oriental registró alzas desde febrero de 2011, tras las malas cosechas de la estación secundaria debido a la sequía. La FAO informa que estos precios aumentaron significativamente sus niveles de años anteriores y llegaron a cifras récord en Kenya, Etiopía y Somalia. Las expectativas negativas respecto del resultado de las cosechas de las estaciones principales de 2011, el aumento en los precios de los combustibles y el transporte y los altos precios internacionales del trigo importado aparentemente mantienen la carestía de los cereales. En Somalia, los precios de los cereales de producción local continúan aumentando en todas las regiones desde octubre de 2010 y superan ahora los niveles máximos alcanzados en 2008. Los valores de los dos productos básicos más importantes que se cultivan en la zona, el sorgo rojo y el maíz blanco, aumentaron 240% y 154%, respectivamente, en todas las regiones somalíes.
El Banco Mundial detalla que las causas de la hambruna son muchas y persistentes, incluidos factores climáticos y provocados por el hombre. Es un hecho reconocido que el desastre se desencadenó por la prolongada sequía de las zonas áridas y semiáridas de la región. No obstante, también influyeron otros factores. Somalia ha sufrido siete años de guerra civil y no cuenta con un gobierno central desde 1991. El Gobierno Federal de Transición, en funcionamiento desde 2004, no ejerce autoridad en todo el país. Además, otros elementos, como el desplazamiento, el malestar social, la piratería y la inestabilidad, contribuyeron a esta situación nefasta. Las crisis de la seguridad alimentaria han sido recurrentes en varias partes del país. Durante la conmoción más reciente de 2009, cerca de 3,2 millones de personas requirieron ayuda alimentaria debido al desplazamiento interno, los conflictos y la sequía. La misma combinación de causas es responsable de la actual catástrofe.


Efectos distributivos
No obstante, el informe también remarca que en situaciones menos extremas que una hambruna, diferentes segmentos de la población de un país se ven afectados de manera distinta por un aumento en los precios de los alimentos. A modo de ejemplo, señala que en Brasil se estima que los pobres rurales, incluidos los trabajadores asalariados, perdieron menos debido a la carestía de 2008 que los grupos de ingreso mediano, quienes suelen ser consumidores netos de alimentos en las zonas urbanas. Por su parte, los ricos perdieron poco, ya que gastan una pequeña proporción de sus ingresos en alimentos. El estudio entiende que hasta un cuarto del incremento inicial en la pobreza extrema debido al alza en los precios podría haberse revertido por los beneficios que provienen de salarios más altos que se atribuyen a dicho aumento en los precios.
Los programas sociales pueden ayudar a mitigar algunos de los efectos adversos sobre los más pobres.

 
 

 

 

 

 

 

Publicado por: Crónicas