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Potencial crisis en el negocio del maíz
Fecha de publicación:16/09/2011
País: Argentina
Fuente: La Voz del Campo

El aumento en el consumo mundial y la baja en la producción de maíz estadounidense generan un desfasaje en el balance de oferta y demanda de 51 millones de toneladas.

Esta semana, el Departamento de Agricultura de los Estados Unidos (Usda) se publicó un nuevo informe sobre oferta y demanda mundial. El reporte vuelve a reducir la cosecha de maíz estadounidense en 10,44 millones de toneladas: de 328 millones de toneladas el mes anterior a 317,44 millones actuales. En los últimos dos meses la cosecha de maíz en Estados Unidos se redujo casi 25 millones de toneladas, el equivalente a toda una cosecha de maíz de la Argentina.

El día posterior al informe del Usda, el mercado de maíz en Chicago cerró con una baja inesperada para los operadores. El informe ajustó hacia abajo tanto el consumo interno de maíz, en 7,5 millones de toneladas, como las exportaciones de maíz estadounidense, en 2,5 millones de toneladas.

De no haber hecho estos ajustes, las existencias finales del cereal estadounidense hubieran llegado al mínimo nivel y de los más críticos de toda su historia: 7 millones de toneladas. El organismo oficial se vio obligado a ajustar tanto la demanda interna como de la exportación, pues de lo contrario el mercado hubiera entrado en pánico. Las exportaciones estadounidenses de maíz se proyectan ahora en 42 millones de toneladas, el menor nivel de los últimos años; una fuerte baja si se lo compara con los 50 millones en 2010 y 47 millones en 2011.

Otra oportunidad. Una reducción de siete millones de toneladas en el principal exportador del mundo, abre una excelente oportunidad para países como Argentina, el segundo exportador mundial del grano. La demanda mundial se reduce en siete millones de toneladas, el mismo volumen de reducción del consumo interno en los Estados Unidos. Esto demuestra que la demanda de maíz en el resto del mundo, excluido los Estados Unidos, se mantiene en aumento y muy firme con respecto al año anterior. Sólo en este último año, el consumo global de maíz (excluido Estados Unidos) subió 26 millones de toneladas.

Entre el aumento del consumo y la caída en la producción estadounidense se produce un desfasaje en el balance de oferta y demanda mundial de 51 millones de toneladas. Estamos ante una potencial crisis en el negocio del maíz a escala global, que no se podrá revertir hasta recién entrado el segundo semestre de 2012, cuando se confirme la superficie de siembra y producción de la próxima campaña 2012/13 de maíz americano.

Mientras tanto, el Usda toma conciencia del potencial de producción de maíz Argentino 2012. Subió su cálculo hasta el récord de 27,5 millones de toneladas y un saldo exportable de 19,5 millones, muy cerca del nivel de exportaciones estimado por AgriPAC de 20 millones de toneladas en su informe del mes anterior. Argentina tiene la oportunidad de colocar su saldo exportable a uno de los precios más altos de las últimas décadas.

Soja. Si bien no fue significativa, el aumento en la producción estadounidense de 800 mil toneladas (de 83,17 a 83,97 millones), marca una gran diferencia con respecto a la pérdida confirmada en el cultivo de maíz. Al frenarse las pérdidas en el cultivo de soja se está reconociendo que las lluvias tardías que fueron insuficientes para frenar las perdidas en maíz, sí fueron beneficiosas para recuperar a los cultivos de la oleaginosa.

El balance de oferta y demanda de soja es mucho más holgado que el balance de maíz; sin embargo, los precios de la soja siguen firmes y esto tiene una explicación. La demanda de alimentos balanceados está racionando su volumen de compras de maíz, pues saben que enfrentan un mercado muy competitivo por la presión que ejerce la demanda de las plantas de etanol sobre los precios domésticos. Esto genera una corriente muy firme por demanda adicional de harina y pellets de soja, reemplazante natural del maíz en la ración de alimentos balanceados.

A esta mayor demanda sobre la soja se le adiciona la cada vez más importante producción de biodiésel a partir de su aceite. En este último caso, el precio de referencia es el petróleo. Vemos, entonces, que el precio de la soja ya no sólo depende del precio de la harina de soja, tino también del precio del petróleo y su impacto directo sobre los biocombustibles vegetales, etanol a partir de maíz y biodiésel derivado del aceite de soja. Demasiada demanda en simultaneo –energía y alimentos– para un momento donde la oferta no logra recomponer y compensar el sostenido aumento de la demanda.

Palabras clave: maíz, precios, Argentina
Author: Pablo Adreani
Publicado por: Infoagro.com