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La degradación del Caribe afecta a las costas de Antigua y Barbuda
Fecha de publicación:27/05/2012
País: Antigua y Barbuda
Fuente: IPS Noticias

Eli Fuller, explorador de la costa de Antigua y Barbuda desde hace dos décadas, se lamenta de no poder ver más los corales que, cuando era niño, le parecían una selva submarina similar a la Amazonia. "Nunca nadie pensó, ni yo tampoco, que veríamos morir a los corales", dijo a IPS el especialista en ambientes marinos. "Cuando era niño ningún barco navegaba por la zona, pero ahora recorren los canales porque el arrecife está muerto, desapareció", añadió. 

Según numerosos científicos, la mayor calidez del mar y la temporada de huracanes sin precedentes de 2005 destruyeron la mayoría de los arrecifes de coral del Caribe.  Un informe de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN) alerta sobre la regularidad con la que los arrecifes comenzarán a sufrir daños grave, dados los pronósticos sobre el alza de las temperaturas globales promedio, casado por el cambio climático.

Fuller señaló que los países del Caribe pueden hacer varias cosas para ayudar a rejuvenecer los ecosistemas dañados, como decretar algunos lugares como áreas marinas protegidas. En Belice, las áreas marinas protegidas donde se prohibió la pesca rejuvenecieron mucho más rápido que los arrecifes de Jamaica donde los huracanes causaron daños similares, explicó. Cuando se daña un arrecife, las algas crecen naturalmente. Luego, el pez loro o el pez cirujano, entre otros, se las comen.

Áreas protegidas, solo en el papel

Teóricamente hay áreas marinas protegidas por la Ley de Pesquería de Antigua y Barbuda, pero en realidad no hay una verdadera protección, indicó Fuller. "Hay sobrepesca a gran escala de especies clave e importantes para la salud de los arrecifes", explicó.  Una prohibición de pesca para el pez loro y el pez cirujano ayudaría a que los corales se recuperaran más rápidamente tras el paso de un huracán, pero es muy fácil dispararle a los primeros y "a mucha gente le gusta" comerlos, se lamentó, Fuller. "Si hay un pez en Antigua y Barbuda que hay que proteger, diría que es el pez loro, pero el Departamento de Pesquerías lo exporta", añadió.

Las áreas protegidas ofrecen importantes beneficios económicos para la población y son una parte valiosa del paisaje social, cultural y ambiental. Muchas de esas zonas, incluidos los cayos de Tobago, prohíben la pesca, lo que permite que la vida crezca y se reproduzca sin problemas. Numerosos estudios muestran que áreas donde está prohibido pescar permiten "reabastecer" los recursos pesqueros en otras zonas, con capturas más voluminosas y animales más grandes. Estos lugares también permiten que prosperen otros animales que suelen quedar atrapados en las redes.

El acertijo de la pesca

Vince Best, científico especializado en cuestiones ambientales de la universidad estatal de Antigua y Barbuda, dijo a IPS que la decoloración de los arrecifes es una prueba directa de los efectos del cambio climático. Los especialistas también especulan que el proceso se volverá un evento anual para 2020. "Otra consecuencia perjudicial del cambio climático", será el aumento del dióxido de carbono en los océanos, lo que incrementará su acidez y "reducirá la solubilidad de otros compuestos utilizados por los corales para reconstruir el arrecife", explicó. "Muchos gobiernos se han concentrado en el crecimiento económico prácticamente sin considerar el daño que causa a los recursos responsables del crecimiento", indicó Best.

Por ejemplo, "en el Caribe dependemos del turismo como sostén de nuestras economías particulares. Sin embargo, los arrecifes de coral son uno de los muchos recursos que atraen turistas a nuestras costas", precisó. Es difícil obtener estimaciones reales sobre el valor económico directo de los arrecifes para Antigua y Barbuda, pero varios estudios estiman que las comunidades costeras, así como las economías nacionales en el Caribe probablemente sufran sustanciales pérdidas económicas si se mantiene la actual tendencia a la degradación y a la destrucción de los corales.

Se ha estimado que el ingreso neto de la pesca en los arrecifes de coral en el Caribe asciende a unos 310 millones de dólares al año, o más. La permanente degradación de los arrecifes restantes disminuirá esos ingresos entre 95 a 140 millones de dólares al año para 2015. Por lo tanto, la consiguiente reducción de la cantidad de turistas interesados en bucear tendrá un profundo impacto en los ingresos que deja esa rama de actividad.

Además, una de las principales fuentes de ingresos en la región causa uno de los peores daños a los arrecifes. "Históricamente, la pesca fue dada por hecho para el crecimiento de la economía caribeña", indicó Best. No solo sirve como fuente de alimentos para la región, sino que se exporta, lo que permite el ingreso de millones de dólares a las arcas de los estados.

Pero es una actividad que no está regulada y hay un "libre acceso al recurso", pese a que "la ubicación y la distribución de los peces es muy predecible", añadió. No está todo perdido, aunque el sistema de arrecifes del Caribe ya sufrió un daño tremendo y, en algunos casos, es tan grave que muchos corales ya no podrán recuperarse, se lamentó.

Hay muchas medidas prácticas y económicas para implementar y mejorar el estado de los arrecifes. La iniciativa Reefs at Risk (arrecifes en riesgo), de la organización World Resources Institute, incluye varias acciones, como "la creación de mejores prácticas de gestión para promover una pesca sustentable, proteger los corales del daño directo e integrar los enfoques a veces conflictivos a la gestión de los cursos de agua alrededor de los arrecifes". Es fundamental contar con la participación de la población y de otros actores en el proceso de gestión, así como mejorar la comprensión sobre la importancia de los arrecifes", añadió.

Palabras clave: Antigua y Barbuda, pesca, mar, sobrexplotación, coral, recursos marinos
Author: Desmond Brown
Publicado por: IPS Noticias