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Venezuela suspende la importación de pollo
Fecha de publicación:13/06/2012
País: Venezuela

El gobierno venezolano decidió suspender la importación de pollo debido a que el sector avícola presentó el pasado 6 de junio, en la sede del Ministerio de Agricultura y Tierras, un balance en el que muestra que la producción nacional es suficiente para abastecer el mercado venezolano. El 26 de mayo Todoelcampo informaba que según datos del Instituto Nacional de Estadísticas de Venezuela, el volumen de las importaciones cárnicas que el país caribeño hizo en enero pasado, aumentó en 4.800% con respecto al mismo mes de 2011.

La noticia agregaba que Venezuela importó un volumen de 39.180 toneladas de carne rojas y blancas, mientras que en igual período del año pasado ingresaron 797 toneladas.

Las cifras corresponden a 26.277 toneladas de carne de ave (3.219%)  y 12.903 a otras carnes (1.581%). El mayor ingreso de carne de ave a Venezuela provino de Brasil que aportó 21.594 toneladas. Otros países que vendieron carne a Venezuela fueron: India con 79 toneladas de carne de vacuno; y Argentina, Chile Paraguay, Uruguay y Estados Unidos, que vendieron carne en diversas presentaciones.

Ante esa importante importación que realiza Venezuela, el presidente de la Federación Nacional de Avicultura de Venezuela (FNAV), Francisco Tagliapietra, dijo que la producción avícola presenta un crecimiento sostenido interanual de 8% y que está en capacidad de satisfacer las necesidades internas desde finales de 2011. 

"El Estado era el único importador de carne de pollo", aseguró Tagliapietra. El producto importado iba destinado específicamente a completar el inventario de las redes de distribución de alimentos del Gobierno, como Mercal y Pdval. De acuerdo con el presidente de la federación, los principales proveedores del producto eran Brasil y Argentina, reportó  el portal El Sitio Avícola en base a un artículo del diario venezolano El Nacional. 

En cambio el sector privado se abastece plenamente de la producción nacional. Tagliapietra explicó que el Estado importaba para llenar un déficit que, luego de la reunión de esta semana, se comprobó que ya no existe.

Actualmente, la industria avícola venezolana produce un promedio de 100.000 toneladas de carne de pollo mensuales. Esa cantidad representa 38% del producto interno bruto agrícola. Las proyecciones para este año es llevar al mercado 1.200.000 toneladas de carne de pollo. "El consumo per cápita del venezolano es de 43 kilogramos anuales", agregó el presidente de FNAV.

A principios del mes pasado, otros empresarios del sector habían solicitado al gobierno que se detuvieran las importaciones, pues en lo que iba de año superaban las 37.000 toneladas. En 2011 cerraron en 100.244 toneladas, un poco más del equivalente a la producción nacional mensual. 

En otro orden Simón Leal, presidente de la junta directiva de Pymi Avícola, dijo que estaban en capacidad de satisfacer toda la demanda nacional y que no entendía por qué se continuaba importando. Añadió que el crecimiento del consumo y de la producción obliga a revisar la estructura de costos del sector. 

La primera solicitud que fue detener las importaciones fue cumplida, falta esperar por la revisión de la estructura de costos debido a que, informó Leal en su momento, existen nuevas demandas al sector. 

Sin embargo, Tagliapietra asegura que el abastecimiento de carne de pollo está garantizado. Apuntó que todavía se pueden observar algunas muestras extranjeras del producto en las cadenas Mercal y Pdval, pero que a partir de esta semana 100% del producto que despachen los supermercados y comercios públicos y privados será de origen nacional, finaliza El Sitio Avícola. 

TODO EL GOBIERNO CONTRA VENEZUELA. De esa forma, “Todo el gobierno contra Venezuela”, se titulaba una columna de opinión que Milagros Socorro publicó el 20 de mayo pasado en el diario venezolano El Nacional.

Socorro escribió entonces que el plan de Chávez “consiste en liquidar a los sectores productivos, mayoritariamente proclives al cambio democrático; endeudar a la república hasta extremos criminales para contar con dinero que echar a la calle en los meses previos al 7 de octubre; y propiciar tejemanejes donde abreva la chavoburguesía corrupta. La operación es tan simple como retorcida: se aplasta el aparato productivo y estrangula a los productores para obtener bienes por debajo de su costo real y así crear la sensación de que la revolución lleva comida barata a unas masas de pobres cuya salida de esa condición no está contemplada”.

Agrega la periodista que el gobierno “acaba con las fuentes de producción de alimentos de su propio país, al tiempo que privilegian la importación irracional como política de Estado. Nadie ignora que la situación alimentaria es crítica. Los pequeños y medianos productores del campo están al borde de la quiebra. El panorama de la carne de res, el azúcar, arroz, pastas, harina de maíz, aceite, caraota, leche, huevos y cerdo es dramático. El del pollo, trágico. La combinación maligna de un esquema de precios regulados, un ministerio que se hace la vista gorda ante la inflación constante de insumos para la producción, y la práctica delictiva de la importación, constituyen el tiro de gracia al productor nacional”.

“En Venezuela no se importaba pollo. El país abastecía su propio consumo. En 2003 se inició esta práctica nefasta, y en los últimos años el fenómeno se ha convertido en una espiral perversa: el año pasado el gobierno trajo de Brasil y Argentina más de 100.000 toneladas métricas de pollo beneficiado. Este año va por 37.000”, asegura Milagros Socorro.

Y se pregunta: “¿Qué pasa cuando un país importa un rubro cuya demanda ya cubrían los nacionales?” Y responde: “Se estimula el empleo en el extranjero mientras se cierran las fuentes locales. Se atenta contra la tan esgrimida ‘seguridad alimentaria’: se destruye el aparato productivo propio y se depende más del petróleo para importar lo que comemos”.

Agrega Socorro: “La otra tragedia está en el precio. En el caso del pollo, el precio regulado es de Bs. 15,61, cuando el costo de manufactura actual es de Bs. 18. Al precio de los insumos en perenne aumento se suma el costo de la ineficiencia de los puertos – la llamada congestión portuaria –, que encarece de US$ 15.000 a 19.000 diarios la adquisición de materias primas. Si a ello le sumamos el nuevo peaje burocrático de la planilla de "costo guía del inside", debemos sumar Bs. 45.000 por cada barco de 30.000 toneladas”.

“Este es el drama de los productores venezolanos de carne de res, azúcar, arroz, pastas, harina de maíz, aceite, caraota, leche, cerdo, pollo y huevos, entre otros, castigados por un Estado que persigue la producción nacional. ¿Por qué este ensañamiento con los productores nacionales, si cualquier gobierno decente vela por su autoabastecimiento y sus fuentes de empleo?” Para la periodista la respuesta es “requetesimple”, pues obedece a un “afán electoral”, y no importa que “la imposibilidad de operar conduzca a la escasez. Para eso está la importación, insuperable fuente de rendimientos a quienes la decretan y ejecutan”, concluye el artículo de opinión.

Palabras clave: Venezuela, pollo, importación, suspensión, producción local
Publicado por: TodoelCampo.com (Uruguay)