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La cumbre Río+20 renuncia a crear un Gobierno mundial para proteger el planeta
Fecha de publicación:21/06/2012
País: Mundial

La cumbre de Río+20 empieza con una extraña sensación de decepción y derrotismo. Los negociadores de los 193 países representados en Naciones Unidas, empujados por el temor de Brasil a un fiasco como el del 2009 en Copenhague, se apresuraron ayer a suscribir un borrador de declaración que muchos delegados europeos consideraron “poco ambicioso” e incluso “decepcionante”. Connie Hedegaard, comisaría de Acción por el Clima, dejó claro su disgusto. “A nadie le hace feliz. El texto es débil, y todo el mundo lo sabe”.

Es en este ambiente tristón en el que un centenar de jefes de estado y de gobierno –entre ellos Mariano Rajoy– participarán entre hoy y el viernes en la Conferencia de Naciones Unidas sobre Desarrollo Perdurable. En teoría, los líderes tendrán ocasión de avanzar más allá del documento que sus representantes les han preparado. Pero no está claro que vayan a introducir grandes cambios, pues anoche el Gobierno brasileño, anfitrión de la cita y coordinador de las discusiones, daba por zanjados los puntos clave de la declaración.

El preacuerdo renuncia a la creación de un gobierno ambiental mundial. No habrá una agencia de Naciones Unidas específica para gobernar los problemas ambientales del planeta, sino que solo se reforzará el Programa de Naciones Unidas para el Medio Ambiente (Pnuma).

España y la UE defendían este cambio, pero las reticencias de EE.UU. y Canadá, con apoyo de Rusia, limitaron el alcance de esta reforma, fundamental para dar mayor proyección y relevancia a los acuerdos adoptados en los diferentes convenios.

El texto del borrador establece que los países elevarán el rango del Pnuma mediante una mayor financiación y capacitación para actuar en distintos campos. Varios delegados africanos protestaron con vehemencia contra la renuncia a elevar realmente el rango del Pnuma. Pero el canciller brasileño, Antonio Patriota, espetó que el tema estaba cerrado. Y la UE, aunque insatisfecha, se mostró finalmente conformista

La declaración no está a la altura de las expectativas en relación a los recursos necesarios para costear los proyectos de desarrollo perdurable. Una vez descartada la pretensión inicial de China y el Grupo 77 de países en desarrollo de crear un fondo con 30.000 millones de dólares anuales, el texto pactado se limita a recoger una serie de posibles fuentes de financiación que deben estar definidas en el 2014.

La declaración no establece los objetivos precisos de desarrollo duradero que deben buscarse a partir del 2015, en relevo de los Objetivos del Milenio. Tampocofija plazos concretos para la supresión de los subsidios a los combustibles fósiles y a las actividades dañinas para el medio a ambiente. No hay, en definitiva, una hoja de ruta clara de transición a la economía verde.

Brasil asumió la dirección de los debates el sábado, después de que la negociación previa iniciada seis meses atrás hubiera terminado el viernes sin acuerdo: con un documento de 81 páginas plagado de corchetes que proponían corregir o quitar párrafos clave.

Los brasileños cortaron por lo sano y elaboraron un papel de 50 páginas que, para limar aristas, simplificaba pero también descafeinaba los contenidos iniciales.

En la actitud del anfitrión y en el ambiente general pesaba mucho, demasiado, el fantasma de Copenhague 2009, cuando la falta de una declaración cerrada antes de llegar los gobernantes complicó y al final arruinó la cumbre.

Rémi Parmentier, de la consultora The Varda Group, lo resumió así: “Creía que los líderes venían a salvar el planeta. Ahora veo que vienen a salvar la cara”. Kumi Naidoo, director ejecutivo de Greenpeace, dijo que el documento –que los gobernantes deben firmar el viernes– es “un fracaso épico”. Y WWF opinó que revela “la colosal falta de liderazgo y visión de los diplomáticos”.

Palabras clave: Rio+20, ONU, UNEP, PNUMA, agencia especializada, desarrollo sostenible
Author: Fernando García
Publicado por: La Vanguardia