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Huertos para combatir la pobreza en Panamá
Fecha de publicación:29/06/2012
País: Panamá

Comunidades del interior del país, donde la pobreza se traduce en altos niveles de desnutrición, trabajan en huertos comunitarios: pequeños espacios de tierra, pero grandes en fertilidad. Hortalizas y legumbres forman parte del menú de alimentos que se cultivan en sectores como Santa Rosa en Capira, Alto de la Estancia, Chiguirí Abajo y Toabré en Coclé.

En El Barrigón de Veraguas; Quebrada del Rosario en Las Minas y Ocú, provincia de Herrera; Chepo y Chepigana en Darién, también se replica el modelo.

Los productores se han trazado como meta incrementar la producción de alimentos en una misma superficie de tierra y con menos agua.

La Organización de Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO, por sus siglas en inglés) ha establecido en estas comunidades los Centros de Demostración y Capacitación, recintos donde se brinda asesoría a los pequeños productores sobre las nuevas y mejores técnicas de cultivos.

Tomate, lechuga, yuca, ñame, cebolla, habichuela, ají, pepino, zanahoria y berenjena son algunas de las hortalizas que se cultivan en estos huertos orgánicos.

Este tipo de agricultura es coexistente con otros métodos que se practican en el plano urbano y periurbano y está comenzando a atraer la atención de muchos países, especialmente frente a la reducción del apoyo gubernamental en los créditos a los insumos agrícolas y en la transferencia de tecnología.

Para que esto se promueva y concrete, es necesario plantear un enfoque de diversificación en los sistemas orgánicos, aumentando a su vez la estabilidad de los ecosistemas, la protección del medio ambiente, la inocuidad de la salud humana y la adaptación a las condiciones socioeconómicas que imperan en los sectores marginados, destaca un informe de la FAO.

El objetivo del programa es difundir una tecnología apropiada para la producción de hortalizas orgánicas de consumo familiar.

Está dirigido a pequeños agricultores, maestros de escuelas rurales, niños y pobladores urbanos y suburbanos que puedan acceder a pequeñas superficies de terreno.

Durante dos años y mediante una inversión de 380 mil dólares los especialistas de la FAO estiman capacitar a mil 500 productores que viven en 25 comunidades de extrema pobreza.

Una mejor alimentación y más ingresos pueden ser posibles a través del trabajo familiar en la producción de hortalizas, explica Vera Boerger, oficial técnico de proyecto Apoyo a la implementación del programa Huertos familiares, escolares y comunitarios de la FAO.

“Aprender haciendo” es la premisas de los talleres, donde de una forma dinámica e interactiva los productores se involucran con las mejores técnicas de cultivos, explica Boerger.

Los productores están aprendiendo la elaboración de biopreparados, que son sustancias y mezclas de origen vegetal, animal o mineral presentes en la naturaleza que tienen propiedades nutritivas para las plantas o repelentes de insectos para la prevención y el control de plagas y enfermedades.

Otras de las técnicas de cultivos que están aprendiendo es la cosecha de agua. Este mecanismo les permite el abastecimiento del líquido en épocas de sequía. Esta herramienta consiste en la recolección de agua de lluvia a través de tuberías que se colocan en los techos de las viviendas.

En la agricultura orgánica son fundamentales las prácticas de enriquecimiento de los suelos, como la rotación de cultivos, los cultivos mixtos, las asociaciones simbióticas, los cultivos de cubierta, los fertilizantes orgánicos y la labranza mínima, que benefician a la fauna y la flora del suelo, mejoran la formación de este y su estructura, propiciando sistemas más estables.

Abono y repelentes orgánicos

El control de insectos en los cultivos orgánicos es fundamental. Para evitar el ataque de plagas se suele preparar un repelente natural tres en uno.

Para ahuyentar las hormigas y otros insectos se recomienda una mezcla de seis dientes de ajo machacados con una cucharada de alcohol e igual cantidad de agua. Se deja reposar por 24 horas y está listo para utilizar.

En la nutrición de las plantas ubicadas en terrazas y balcones se requiere la elaboración de abonos orgánicos.

Estos se pueden preparar utilizando restos de comida, estiércol de animales (aves, vacunos, equinos, etc.), y mezclando la tierra con cáscara de arroz y arena. El abono se prepara con una capa de hojas secas, una capa de hojas verdes, un saco de gallinaza, un saco de tierra, cal agrícola, melaza y levadura. Todo esto además sirve para nutrir la planta.

 

Palabras clave: Panamá, huertos, pobreza, seguridad alimentaria
Author: Aet Elisa Tejera C.
Publicado por: Prensa.com (Panamá)