AGRONoticias América Latina y el Caribe
 

03/12/14

“Un enfoque territorial en las políticas de seguridad alimentaria y nutrición”

“Un enfoque territorial en las políticas de seguridad alimentaria y nutrición”

Vito Cistulli y Stefano Marta. FAO.

Existen disparidades nutricionales y de seguridad alimentaria tanto entre regiones del mundo como en el interior de los países. 

Las disparidades geográficas en Seguridad Alimentaria y Nutrición (FSN por sus siglas en inglés), a menudo se simplifican  a través de las regiones o entre espacios rurales y urbanos. En la práctica, las disparidades de seguridad alimentaria y nutricional en los países tienden también a ser muy amplias. En Sudáfrica, por ejemplo, los indicadores nacionales confirman el hecho de que el país es autosuficiente desde el punto de vista alimentario. Sin embargo, los datos promedios nacionales esconden que la mayoría de los hogares en el país, en torno al 64%, son inseguros alimentariamente y que existen amplias diferencias entre las provincias.  Así, en Limpopo, Mpumalanga , Eastern Cape  y Kwazulu-Natal la prevalencia de inseguridad alimentaria es mucho más alta que en el promedio nacional,  78%, 76%, 76%, and 72% respectivamente.   Vale la pena señalar que en estas provincias, la población alimentariamente insegura es predominantemente rural. 

En Ghana, la inseguridad alimentaria afecta al 5% de la población total, pero su prevalencia alcanza el 34% de la región Noroccidental del país (Fan, 2012). En Vietnam, las disparidades regionales en inseguridad alimentaria están en gran medida asociadas con minorías étnicas que viven en áreas remotas rurales, y que representan aproximadamente el 60% de los desnutridos del país (Jones et al., 2011). 

La situación es similar en Latinoamérica y Caribe, donde los más vulnerables desde el punto de vista de la nutrición, son los grupos indígenas concentrados en las áreas montañosas de Centroamérica y los países andinos. Además, la probabilidad de sufrir de desnutrición crónica en Argentina es ocho veces mayor en Formosa, en el norte, que en Tierra del Fuego, en el sur. En Brasil, el ratio es tres a uno entre los estados del norte y del sur.

La geografía importa.

La mayoría de los pobres y hambrientos del mundo viven en áreas rurales. Normalmente, viven en territorios donde las infraestructuras son escasas, los mercados están distantes, faltan servicios básicos, existe una alta vulnerabilidad en cuanto a riesgos climáticos, y en general, las oportunidades de empleo y de salarios buenos  son escasas. La geografía importa también en territorios más desarrollados. El potencial de producción alimentaria depende del suelo, de las condiciones climáticas y del acceso al agua; y aunque algunas de estas condiciones se dan,  son las políticas las que determinan cómo los humanos son capaces de ajustarse y crear entornos sostenibles y decentes. 

Un enfoque territorial para la seguridad alimentaria y la nutrición, por tanto, parece primordial. Las políticas sectoriales o dirigidas a cultivos específicos para mejorar la productividad alimentaria no tendrán probabilidades suficientes de ser efectivas si los aspectos locales y territoriales (como infraestructuras, potencial de recursos naturales, y organizaciones, etc. ) no son tenidos en cuenta. De la misma manera,  las políticas tendentes a mejorar el acceso a alimentos nutritivos necesitan considerar las dificultades a las que los pobres se enfrentan, tales como el acceso a mercados y las oportunidades de renta locales. 

Las intervenciones para el fin del hambre y la reducción de la pobreza rural por tanto, tendrán que ser transversales y considerar todas estas dimensiones. Las políticas sectoriales o de cultivo normalmente no contemplan diferencias en las condiciones de los productores rurales de pequeña escala ni  en los rasgos de sus trabajadores y familias a lo largo de las áreas geográficas; y, por ello, puede que no reconozcan ni el potencial para una producción más diversificada ni las oportunidades generadoras de renta. 

FAO ha adoptado un enfoque territorial en la implementación de su Objetivo Estratégico sobre la Reducción de la Pobreza Rural.

El objetivo estratégico de Reducción de la Pobreza Rural reconoce que la identificación de modos de ayudar a los más inseguros alimentariamente y a las poblaciones pobres rurales a mejorar su subsistencia de manera sostenible, necesitaría estar adaptada a las especificidades del contexto, dependiendo de cada territorio y de sus dinámicas.

Específicamente, FAO busca mejorar la subsistencia rural estableciendo intervenciones dirigidas a dinamizar y diversificar la economía rural en gran escala. Sobre esta base, el apoyo a pequeños agricultores y los esfuerzos para elevar la productividad agrícola de manera sostenible, por ejemplo, sería reforzado como parte de un desarrollo económico y social más amplio de territorios rurales definidos, incluyendo mejoras de infraestructura rural (carreteras, telecomunicaciones, aprovisionamiento de energía, riego y gestión del agua, capacidad de almacenamiento, etc), y servicios de apoyo (educación, financiero, de seguros, comercio, social, tecnológico, ambiental). Esas conexiones rurales reforzadas ofrecerían, a su vez, nuevas oportunidades para un trabajo decente y, con ello, para una reducción de la pobreza. 

La razón para un enfoque territorial en políticas de seguridad alimentaria y nutrición.

Los enfoques territoriales de seguridad alimentaria y nutrición y de desarrollo rural pueden ayudar a  apuntalar un diseño más integral y transversal de las políticas de seguridad alimentaria y pobreza rural. Los enfoques territoriales del desarrollo se basan en el concepto de “capital territorial”, que consiste en un conjunto de activos específicos del lugar – naturales, humanos, artificiales, organizacionales, relacionales y cognitivos – que determinan el potencial de desarrollo productivo y social de un determinado territorio.

El  enfoque territorial expone que una visión o perspectiva  sectorial del desarrollo rural y de la seguridad alimentaria y nutrición, no es  condición suficiente para tener un impacto  sobre la pobreza rural y reducir desigualdades (entre áreas rurales y urbanas, a  través de las áreas rurales o a través de los individuos). En otras palabras, el enfoque territorial implica un cambio desde el paradigma de arriba-abajo, centralizado y centrado en lo  sectorial a otro  más amplio y holístico basado en el territorio,  capaz de explorar los valores territoriales y las oportunidades y que utilice  el potencial de los gobiernos locales para participar activamente en la elaboración de políticas.

La División Protección Social (ESP por sus siglas en inglés)  de la FAO argumenta que los enfoques territoriales deberían estar basados en el modelo de las Cuatro (4) “I”, que sugiere que existen cuatro condiciones  para alcanzar un desarrollo efectivo de base local: 

(1) buenas Instituciones y gobernanza en todos los niveles; 

(2) disponibilidad y confiabilidad de la Información; 

(3) enfoques Innovadores tanto en los procesos socio-económicos como en tecnología; y 

(4) Inclusión y empoderamiento de los actores relevantes. 

 

Ejemplos de aplicación de enfoques territoriales: Siria y Omán

Syria: En el marco del Programa de Desarrollo implementado por FAO, PNUD and UNIDO, OMT  –se establecieron  para la región de Al-Ghab en Siria los determinantes “localmente específicos” (activos territoriales) de la pobreza y de la seguridad alimentaria y las políticas e inversiones requeridas. Se  propuso  el uso integrado de dos métodos: (i) el Índice de Capital Territorial (ICT) y (ii) la Matriz Social de Contabilidad (MSC). 

El Índice de Capital Territorial (ICT) es un  índice compuesto de desarrollo que ofrece una medida sintética de los recursos productivos, humanos, naturales, sociales e institucionales  (capital territorial) que contribuyen a la seguridad alimentaria y al desarrollo en general de un área. Al señalar el peso relativo de los diferentes valores en los territorios y entre ellos, el ICT facilita el mapeo y evaluación comparativa de las situaciones de seguridad alimentaria y ayuda a identificar oportunidades de mejora. Como se explica en la Figura 1, el ICT, que fue desarrollado para la región de Al-Ghab, en colaboración con el Centro Común de Investigación de la Comisión Europea (JRC, por sus siglas en inglés), se compone de 9 pilares agrupados en dos dimensiones macroeconómicas: (i) Grupo Básico (agrupa a 6 pilares) y (ii) Grupo de Eficiencia (3 pilares). La Figura 1 muestra los pilares incluidos en los dos grupos. El primer grupo representa los condicionantes básicos claves de todos los tipos de sistemas económicos. De acuerdo con los enfoques del Foro Económico Mundial y del JRC, el peso relativo de los dos grupos varía de acuerdo con la fase de desarrollo del área. Con base en este enfoque, el peso del Grupo de Eficiencia sería más alto que el del Grupo Básico en las áreas más avanzadas. Puesto que Al Ghab está en una etapa temprana de su desarrollo, se tomó la decisión de atribuir mayor peso al Grupo Básico, 0.6 frente a 0.4 imputado al Grupo de Eficiencia. Vale la pena resaltar, igualmente, que se ha asignado un peso igual a las variables que describe cada pilar de los dos grupos, y que el método de agregación usado es el medio geométrico tanto en el interior de los pilares, como a través de ellos.

Mientras que el ICT valora el stock de activos territoriales, la Matriz Social de Contabilidad (MSC) es una representación particular de las cuentas económicas del sistema socio-económico, entre las cuales se recopilan las transacciones y las transferencias entre todos los agentes económicos del sistema (Pyatt and Round, 1985; Reinert and Roland-Holst, 1997) y la interacción entre flujos y varios tipos de activos. La MSC para la region de Al-Ghab se construyó en colaboración con la Universidad Católica de Piacenza y la Universidad de Macerata a partir de: i) la construcción de la Matriz Nacional de Contabilidad para Siria, ii) derivando la MSC para la economía siria para el año 2010 con un alto nivel de desagregación y iii) proporcionando la regionalización de la matriz de cara a analizar el problema de seguridad alimentaria y desarrollo territorial en la región Al-Ghab. 

La integración de estas herramientas de medida de “stocks” (ICT) y de flujos (MSC) mejorará la capacidad de medir el efecto multiplicador de inversiones y políticas. Y con ello ayudará a los tomadores de decisiones a la hora de dirigir mejor la política y las inversiones para la seguridad alimentaria. La combinación de ambos métodos permitió a los formuladores de políticas  considerar  el efecto combinado que tienen los activos del territorio (tangibles e intangibles, formales e informales) y los flujos entre los hogares y las instituciones de la región sobre el hambre y la seguridad alimentaria. El cálculo del ICT en la región de Al-Ghab, permitió  poner de relieve una correlación fuerte y positiva entre los valores territoriales y la seguridad alimentaria y la nutrición.  En particular, se evidenció que  los principales impulsores de la seguridad alimentaria y la reducción de la pobreza en el área de Al-Ghab son: (i) educación; (ii) eficiencia del mercado laboral; y (iii) diversificación económica. El plan de inversión y las medidas políticas fueron identificados y diseñados alineándose con los factores estratégicos arriba mencionados.

Figura 1: Marco  ICT para la región Al-Ghab. 

 

La Figura 2 muestra un importante descubrimiento del análisis: las áreas caracterizadas por un alto ICT, también presentan un nivel de seguridad alimentaria y nutrición alto y positivo. El área de “Pueblos de Montaña”, que presenta el ICT más alto (en particular el más alto Índice Básico), es el que ofrece mejores resultado en la región en términos de seguridad alimentaria y nutrición; mientras que “Montaña El Zawya “, presenta la peor situación tanto respecto al Índice de seguridad alimentaria como al ICT. 

Figura 2: Resultados del análisis ICT para la región Al-Ghab.

 

Omán: para la formulación de la Estrategia de Agricultura Sostenible y Desarrollo Rural de Omán (2040) también se adoptó un enfoque territorial. De cara a analizar el potencial de desarrollo rural en Omán, además del Índice de Potencial Agrícola, se elaboró un ICT para las 11 gobernaciones del Sultanato, desarrollado en colaboración con Andrés Rodrìguez-Pose, Profesor de Geografía Económica de la London School of Economics. Este ICT incluyó una amplia serie de variables socioeconómicas a nivel de gobernación, que tradicionalmente afectan de manera tácita al desarrollo económico del lugar. Estas variables son, después de agruparlas por medio del Análisis de Componente Principal, nueve que representan los elementos clave identificados por las teorías de crecimiento y desarrollo como determinantes esenciales para el desarrollo económico. Entre éstos se encuentran riqueza económica, condiciones sociales, capital humano, infraestructuras, estructura demográfica, salud de la población, condiciones de mercado laboral, capital productivo, y condiciones medioambientales (ver Cuadro 1).

Cuadro 1 : Activos territoriales y variable que compone el Índice de Capital Territorial en Omán. 

ACTIVOS TERRITORIALES

VARIABLE

CONDICIONES SOCIALES

Pobreza: menos de 300 Rial omaní (OMR) – Ingresos del hogar

Gasto en alimentación (%)

Ratio de Dependencia Económica (unidad media de consumo)

Destinatarios de bienestar social /población

Gini Index

INFRASTRUCTURA

Fuente de agua potable (red abastecimiento, pública + privada)

Líneas de teléfono/población

Longitud de carreteras

Principal fuente de suministro de agua (no potable).

CAPITAL HUMANO

Ratio de género (hombre/mujer) de estudiantes en escuelas públicas

Ratio profesor-estudiante

Estudios medios por adulto

SALUD

Escasa natalidad (% de niños registrados)

Anemia (a los 9 meses)

Diarrea entre niños menores de 5 años (tasa/1000 niños).

Malaria (% de Plasmodium)

Tasa de Muertes Hospitalarias (Enfermedades Infecciosas y de Parásitos)

Esperanza de Vida en el Nacimiento (en años).

Tasa de mortalidad infantil por debajo de 5 años (por cada 1000 nacimientos).

RIQUEZA

PIB per capita

Renta familiar media mensual

% de renta rural en la gobernación.

MERCADO LABORAL

Empleo sector público (funcionarios).

Empleo sector privado.

DEMOGRAFÍA

Población extranjera (%)

Densidad de población

Tamaño medio familiar

CAPITAL PRODUCTIVO

Número de empresas de negocios registradas con menos de 50 empleados/Población (*100000)

Número de empresas con menos de 50,000 OMR / Población (*100000)

Número de empresas con más de 1000,000 OMR / Población (*100000)

Valor añadido de las empresas/pop

MEDIO AMBIENTE

Exposición a problemas ambientales

 

El análisis ha puesto de manifiesto que el desarrollo agrícola por sí mismo es importante, pero claramente insuficiente para hacer frente a los problemas de desarrollo que el Sultanato tiene y es probable que tenga en el futuro. Sólo en Dhofar y en Al-Batinah, las mejoras regiones en agricultura, tienen el potencial para hacer cambios significativos que desencadenen un dinamismo capaz de propagarse a otros sectores. El análisis también ha acentuado cómo, dadas las diferencias en potenciales de desarrollo tanto en agricultura como en desarrollo territorial a lo largo de las gobernaciones del país, un esquema de políticas uniformes es probable que termine por ser contraproducente, porque lo que puede funcionar para Muscat, puede que no lo haga en Dhofar, y estrategias que pueden cubrir las necesidades de Musandam pueden no ser apropiadas para el propósito de Al-Batinah. Existe, por tanto, una necesidad urgente de considerar diferentes escenarios de potencial político para abordar tanto los retos agrícolas como los rurales a los que se enfrenta el Sultanato, y tomar en consideración la diversidad geográfica de esos retos. 

Conclusión

En un contexto donde las disparidades subnacionales son abundantes y en crecimiento, el enfoque tradicional de seguridad alimentaria y desarrollo rural centrado predominantemente en un enfoque sectorial, ya no es adecuado ni capaz de abordar los problemas de inseguridad alimentaria. Las medidas de seguridad alimentaria y nutrición dignas, a menudo esconden pozos importantes, regionales e individuales, de pobreza rural, privaciones y disparidades. Este problema es obvio en todo el mundo en desarrollo, donde, además de los problemas tradicionales de seguridad alimentaria, las disparidades regionales son una dimensión que implica no solamente la persistencia de la pobreza, sino también seguridad alimentaria generalizada en las áreas más desposeídas del país. 

Dada esta diversidad en el interior de cada país, los enfoques de fórmula única de desarrollo rural para todos tienden a ser inefectivos y a menudo contribuyen a exacerbar el nivel de penalidades de algunos de los territorios más vulnerables y de sus grupos de población. Un modo adecuado de sortear este problema es adoptando enfoques territoriales de desarrollo y adaptándolos al contexto rural. Sólo a través de enfoques territoriales que consideren el desarrollo rural de manera holística, el triple objetivo de equidad, eficiencia económica y sostenibilidad económica puede ser alcanzado.

Tal como demuestran los casos de Siria (Al-Ghab) y Omán expuestos, el enfoque territorial –y en particular la metodología ICT-MCS, puede ofrecer a los decisores de políticas, información territorial  completa que les ayude a enfocar las estrategias de seguridad alimentaria así como las inversiones y una mejor asignación de recursos. El enfoque de desarrollo territorial permite el equilibrio entre políticas de asistencia a corto plazo, para alcanzar la cohesión social y la equidad, y políticas a largo plazo basadas en la eficiencia, al promover el desarrollo endógeno y el refuerzo de la capacidad de las instituciones locales para hacer un mejor uso de los activos locales. 

 

Una metodología para el Fortalecimiento Organizacional y Empresarial

Contexto general

La experiencia desarrollada por la FAO, durante el proceso de fortalecimiento a los micro-emprendimientos de pequeños productores organizados, dentro del marco del Programa Conjunto “Red de Oportunidades Empresariales para Familias Pobres” financiado por el Fondo Español para los objetivos del milenio (F-ODM) en Panamá (2010-2013), le permitió desarrollar y validar la metodología “Fortalecimiento Organizacional y Empresarial Participativo (FOE)”.

La realidad rural de Panamá

La agricultura, la ganadería, la caza y la silvicultura son las principales fuentes de empleo en el medio rural panameño, aportando el 19% del empleo a nivel nacional; sin embargo, el Producto Interno Bruto Agropecuario (PIBA - 2009) representa sólo el 3.4% del Producto Interno Bruto (PIB) total.  Por otro lado, en las áreas rurales reside el 44% de la población de la República de Panamá,  y seis (6) de cada diez (10) personas son pobres; incluso, en las áreas indígenas esta relación es mayor, donde nueve (9) de cada diez (10) personas son pobres. En estas regiones existe una relación entre la pobreza rural y una deficiente capacidad de gestión, débil asociatividad, limitaciones agrológicas, bajo nivel tecnológico de las explotaciones, carencia de títulos de propiedad de la tierra y poco acceso al crédito. A ello se añade la alta tasa migratoria en estas zonas rurales.
 


Las organizaciones de productores de pequeña escala con los que trabajó el Programa Conjunto, un total de seiscientos pequeños agricultores, presentaban características comunes: débil institucionalidad, bajo grado de escolaridad de sus miembros, baja productividad y poca o deficiente vinculación al mercado. Con la aplicación de la metodología FOE se fortalecieron  las capacidades empresariales y organizacionales, de los productores atendidos por la FAO, lo que les permitió identificar oportunidades de mercado concretas, organizar su producción en torno a estas oportunidades y establecer relaciones comerciales más  favorables.

Metodología FOE 

La aplicación de la metodología FOE, es en esencia una forma sistemática y participativa de trabajar con las organizaciones de productores de pequeña escala.  Coloca al mercado, y a las consideraciones de sostenibilidad, en el centro de un proceso de análisis y toma de decisiones; orientado y complementado con asistencia técnica específica, donde los miembros de las organizaciones son los principales protagonistas.

Este proceso, en el cual el “Aprender Haciendo” tiene un rol fundamental, conlleva a una planificación productiva y comercial ajustada a las capacidades y objetivos de la organización, y que responde a las necesidades específicas de sus socios comerciales.

El FOE convierte  a los equipos técnicos en facilitadores de procesos, cuya función prioritaria es orientar y acompañar a las organizaciones de productores en la identificación, planificación e implementación de los emprendimientos productivos rurales, que posibiliten un aumento de los ingresos de sus miembros de forma sostenible. 

Etapas de la Metodología FOE

El FOE consta de 6 etapas que se desarrollan de manera progresiva, aunque puede tener varios puntos de entrada, según el nivel de desarrollo de las organizaciones.  Inicia regularmente con la Preparación para la implementación (Etapa 0), orientada a seleccionar y preparar a los facilitadores y a conocer el entorno y la organización. Las cinco etapas siguientes, mediante técnicas e instrumentos de procesos participativos, permiten a la organización establecer el punto de partida a través de un diagnóstico Organizacional y Empresarial (Etapa 1), el cual da las pautas para el fortalecimiento de sus capacidades organizacionales (Etapa 2), y de manera intercalada, el fortalecimiento de aspectos empresariales, propiamente (Etapa 3), preparando a la organización para la elaboración (Etapa 4) e implementación (Etapa 5) de un plan de negocios.

Consideraciones para la implementación de la metodología

Durante la etapa de formulación y preparación de proyectos, esta metodología plantea la necesidad de verificar y valorar ciertas condiciones que son necesarias para el desarrollo de las iniciativas empresariales:

  • Apoyo de las instituciones del Estado al emprendimiento rural
  • Disposición de otras instituciones de apoyo
  • Interés para el desarrollo del proyecto o programa
  • Interés del público objetivo para el desarrollo del proyecto o programa
  • Perfil de las organizaciones
  • Conocimientos y necesidades de desarrollo de capacidades del Equipo Facilitador
  • Definición de una estrategia de financiamiento
  • Planificación preliminar de actividades del FOE 

Convertirse en microempresarios: una historia personal, familiar, y comunal en Panamá

Más allá de iniciativas productivas con enfoque empresarial, la metodología FOE ha impulsado en los pequeños productores, el desarrollo y fortalecimiento de competencias útiles para la vida; aprender a aprender, a comunicarse, a convivir, a tomar decisiones, a organizarse. A través del ejercicio de estas competencias, los pequeños productores han sido capaces de gestionar y convertir en logros, iniciativas orientadas a su desarrollo personal, organizacional y comunitario.  Igualmente, les ha permitido estar mejor preparados para enfrentar los desafíos de un entorno cambiante.

Ahora, las decisiones de producción están basadas en información por parte de los pequeños agricultores con los que se ha trabajado; además, se ha fomentado el asociacionismo, aprovechando oportunidades de mercado y generando beneficios para los productores tales como, el conseguir negociar precios, insumos, flete, entre otros beneficios colectivos, en función de normas propias y una visión compartida.

Tras la implementación y validación de esta metodología, ahora se implementa un proceso de transferencia para fortalecer los Servicios de Extensión del Ministerio de Desarrollo Agropecuario en Panamá

En el marco del proyecto ha sido elaborado un video con entrevistas y testimonios de sus protagonistas  los cuales presentan aspectos claves de la metodología FOE.

Actualmente, la Oficina de la FAO en Panamá con la orientación técnica de la Dirección del Centro de Inversiones, está finalizando las guías metodológicas y manuales instrumentales que detallan cada una de las etapas de la metodología FOE. Una vez finalizadas y publicadas, la Ventana de Territorios Inteligentes contribuirá con su difusión y divulgación.

16/06/14

“La difícil pero gratificante tarea de acompañar y evaluar la gestión territorial”.

Cuando el gobierno brasileño comienza a pensar, a finales de los años 90, en nuevas estrategias para el desarrollo rural, el enfoque territorial se presenta como una alternativa que contribuiría a la disminución de las desigualdades entre regiones y generaría un crecimiento más equilibrado y sostenible para, en suma, disminuir el  número de pobres en esos espacios rurales. De esta forma, sería posible pensar en tales espacios desde sus complejidades y diferencias como, también, a partir de sus estrechas relaciones con los espacios urbanos; lo que, a su vez, generaría oportunidades para el desarrollo. 

El territorio sería así la unidad de análisis y objeto de la política donde sería posible conjugar las dimensiones social, económica, cultural, política e histórica y, sobretodo, donde sería posible valorizar las identidades constituyentes de esos territorios como base de las relaciones de cooperación y confianza a ser identificadas o construidas. 

Imagen: © Michael Jastremski. Openphoto.

Esta nueva forma de abordar el desarrollo desafió a los gestores de las políticas públicas quienes tuvieron que pensar en nuevos instrumentos para la gestión territorial que fueran coherentes con las directrices inherentes al enfoque territorial, como son el control social de la gestión pública, la descentralización, la organización y la correspondiente coordinación.

En este contexto empezó a operar en el año 2003 el Programa Desarrollo Sostenible de Territorios Rurales , liderado por la Secretaria de Desarrollo Territorial (SDT) del Ministerio de Desarrollo Agrario del Brasil. El foco del Programa fue (i) el fortalecimiento de las capacidades locales; (ii) la organización de grupos colegiados que de manera participativa y coordinada planearan acciones estratégicas para el desarrollo y (iii) el financiamiento de proyectos de infraestructura y de apoyo a la gestión territorial de 164 territorios rurales . 

A partir de 2009 se suma a estas acciones el diseño de un Sistema de Gestión Estratégico (SGE) para el Seguimiento y Evaluación (S&E) del Programa que permitiera conocer los resultados obtenidos e identificar los ajustes necesarios para mejorar su implementación y avanzar hacia los objetivos propuestos. Además de estos propósitos, clásicos del seguimiento y la evaluación, el SGE incluía otros componentes independientes pero complementarios que facilitarían informaciones para ayudar a la toma de decisiones por parte de los diferentes niveles de la gestión territorial. De esta manera la estructura lógica del SGE respondía a tres macro procesos interconectados con datos sobre: (i) la gestión del Programa; (ii) la gestión territorial y (iii) la evaluación de impacto que correspondía a los cambios en el ámbito del desarrollo rural. Bajo esta perspectiva el SGE  fue operacionalizado por  diferentes tipos de usuarios como los Colegiados Territoriales, los Consejos Estaduales de Desarrollo Rural, técnicos y directivos en los niveles territoriales, estaduales y nacionales y, por fin, un grupo especializado de profesores y estudiantes de universidades públicas que, en 2010, fue llamado de Células de Acompañamiento e Información. 

Estas Células y su trabajo de seguimiento y evaluación favorecieron, a través de un arreglo institucional innovador, la aproximación y el trabajo conjunto entre el Consejo Nacional de Desarrollo Científico y Tecnológico (CNPq), 27 universidades públicas y el Ministerio de Desarrollo Agrario. Bajo esta cooperación fue posible atender 37 territorios rurales (607 municipios), con 5.6 millones de habitantes en las áreas rurales y cerca de 730 mil establecimientos de la agricultura familiar.

En el primer año de operación de las Células fueron realizadas cinco investigaciones, homologadas para el total de los 37 territorios, con el objetivo de: 

a) evaluar las capacidades institucionales de los territorios rurales, la gestión de los colegiados y de los proyectos de infraestructura financiados con recursos del  Programa

b) identificar los aspectos de mayor peso en la construcción de las identidades territoriales y, por último, 

c) conocer la percepción de las familias rurales de esos territorios sobre el cambio generado en sus condiciones de vida como consecuencia del Programa. 

Una vez terminado el primer ciclo de pesquisas, cada Célula elaboró un informe analítico a partir de una base de datos generada con las informaciones colectadas de más de 10.000 familias rurales, 600 representantes municipales, 1.800 integrantes de colegiados y 400 ejecutores y beneficiarios de proyectos. A partir de los macro procesos del SGE anteriormente mencionados, se diseñaron para las pesquisas una serie de cinco indicadores sintéticos o compuestos: 

El indicador de capacidades institucionales: permite crear estratos territoriales en relación al avance en el desarrollo institucional, considerado uno de los fundamentos para el éxito de la estrategia de gestión social del territorio y de la ejecución de la política. 

El indicador de gestión del colegiado: permite medir el proceso de conformación, organización, coordinación, representación y tipo de actividades desarrolladas por los colegiados. 

El indicador de evaluación de los proyectos: permite medir la eficiencia en la gestión y el impacto de los proyectos utilizando un cuestionario aplicado a los beneficiarios, ejecutores y el colegiado territorial. Tal cuestionario está dividido en tres secciones – planeación, ejecución  e impacto –  que examina los elementos que caracterizarían una gestión participativa de las inversiones, planeación coherente con los planes territoriales de desarrollo, control social y, por fin, sus efectos en las comunidades beneficiarias. 

El indicador de identidad territorial. En este punto la SDT fue bastante osada y propuso “medir”,  o mejor, identificar las identidades territoriales.  Para esto la Secretaria partía de la idea que identidad es una característica del territorio y que es posible relacionarla con los orígenes del mismo, los modos de ocupación del espacio y con el contexto social construido. Definida como un elemento aglutinador, la identidad territorial facilita la construcción de un futuro más solidario e interdependiente, donde se reconoce y se valoriza la diversidad, la cohesión de principios, la mediación de intereses y la convergencia de dinámicas sociales, culturales y económicas.  

La metodología utilizada parte de la identificación de factores relacionados con las realidades territoriales que, en mayor o menor grado, influencian el desarrollo territorial: (i) Ambiental, (ii) Agricultura, (iii) Familiar, (iv) Economía, (v) Pobreza, (vi) Etnia, (vii) Colonización y Político.  

El instrumento, aplicado a los integrantes de los Colegiados, pregunta sobre su percepción en relación a la influencia de tales factores sobre los siguientes tipos de decisiones para la gestión territorial: (i) delimitación territorial; (ii) gestión territorial en términos de participación de organizaciones; (iii) planeación relacionada con la visión de futuro, la definición de metas y objetivos y el diagnóstico de las características del territorio; (iv) construcción de la historia común del territorio e (v) resolución de conflictos. 

Se esperaba que la identificación de las identidades territoriales permitiese a la SDT elaborar tipologías de territorios que contribuyeran con la orientación de acciones en relación al desarrollo rural sostenible. No obstante, una vez aplicados los cuestionarios y analizadas las informaciones se constató la alta predominancia del factor agricultura familiar y la reducida discriminación de los otros factores, resultado que puede relacionarse con el mismo origen del Programa, su marco institucional y los actores entrevistados. Lo anterior  confirmó, de un lado, el foco por tipo de actor dado por el Programa y, del otro, la necesidad de repensar este indicador o trabajar con otras informaciones que permitiesen avanzar con  las tipologías territoriales. 

    Por fin, el quinto indicador mide la percepción sobre las condiciones de vida calculado a partir de una muestra probabilística de familias en los territorios . Su objetivo es establecer condiciones diferenciadas en cuanto a la calidad de vida en la percepción de las familias rurales, particularmente de agricultores familiares. Las preguntas del cuestionario permitieron recoger datos en tres dimensiones: (i) factores que favorecen el desarrollo, (ii) características del desarrollo y (iii) efectos económicos y sociales del desarrollo. Uno de los resultados que llamó la atención fue la baja  percepción de las familias sobre los factores y características del desarrollo comparada con su percepción sobre los efectos del desarrollo, evaluada como media alta y alta. Los estudios de caso evidenciaron el efecto positivo de políticas sociales como, por ejemplo, la de transferencias condicionadas, a partir de la percepción de tales familias. 

La SDT ha decidido continuar con esta forma de arreglo institucional y promueve en el 2014 que, por intermedio del CNPq, sean contratados proyectos para implementar y mantener núcleos de extensión e investigación vinculando asesoría, acompañamiento y seguimiento de las iniciativas de desarrollo territorial del Ministerio de Desarrollo Agrario. Este tipo de iniciativas parten del entendimiento sobre la importancia del S&E de proyectos como herramienta fundamental para la planeación estratégica y para la gestión; para perfeccionar procesos organizacionales y favorecer la generación y sistematización de conocimientos, así como la calidad en la toma de decisiones en los diferentes niveles de acción de los proyectos.

Uno de los desafíos de la gestión pública, que busca articular los diferentes actores que influencian los procesos de desarrollo, está relacionado con la oportuna utilización de las informaciones generadas en este tipo de arreglos institucionales para la evaluación de la gestión territorial. Es importante  dar continuidad a los  trabajos desarrollados por las Universidades; usar y aplicar los resultados obtenidos;   direccionar acciones de extensión para el  fortalecimiento de los colegiados territoriales, como también,  avanzar en la estructuración e implementación de proyectos estratégicos  que dinamicen las economías territoriales y vinculen a productores familiares menos capitalizados a los mercados locales, regionales e internacionales. 

En el desarrollo territorial, el proceso de decisión es ejercido por diversos sujetos sociales, y consecuentemente las herramientas que se diseñen e implementen para contribuir a este propósito deberán considerar un sin número de aspectos coherentes con los principios del enfoque territorial. Esto significa, en primera medida, que actores territoriales y equipos técnicos deben participar en los procesos de planeación, organización, coordinación y control social. Asimismo, deben utilizar la información como herramienta para fortalecer la gestión territorial e innovar en sus formas de actuar para conocer el medio, nuevas políticas y nuevos gobiernos, así como para conseguir entender, de manera oportuna, las demandas del territorio, de su entorno (nacional e internacional), como los elementos que pueden potenciar la construcción de espacios de coordinación y organización para el desarrollo rural.

Más información:

Cartilla da Identidade.

Mireya Valencia Perafán.

Profesora de la Universidad de Brasilia en la Facultad de Agronomía y Medicina Veterinaria. Doctora en Ciencias Sociales por la Universidad de Brasilia, Maestra en Desarrollo Rural por la Pontificia Universidad Javeriana de Colombia y Médica Veterinaria por la Universidad de la Salle da Colombia.

29/05/14

La apuesta por la valorización de las diversidades y el patrimonio biocultural en territorios rurales de América Latina.

El enfoque

El Programa Desarrollo Territorial Rural con Identidad Cultural (DTR-IC) impulsado por RIMISP - Centro Latinoamericano para el Desarrollo Rural - se ejecuta  hace más de 8 años gracias al apoyo de la Fundación Ford y la colaboración de un amplio conjunto de socios de América Latina y otras regiones del mundo.

Busca impulsar un conjunto relevante de dinámicas territoriales sostenibles e inclusivas que contribuyan a una mejor calidad de vida y al empoderamiento de poblaciones rurales con menores oportunidades, a través de procesos de amplia escala que reconozcan y valoricen la diversidad biocultural.

El reconocimiento y la valorización de la diversidad biocultural se refieren a:

El patrimonio cultural material e inmaterial, en sus múltiples expresiones. 

La biodiversidad, y su relación con los sistemas y el patrimonio agro-alimentario territoriales. 

Las prácticas, los conocimientos tradicionales y las innovaciones de las poblaciones rurales en combinación con los aportes externos. 

La construcción social de una marca distintiva de los territorios para posicionar sus productos y servicios en diferentes mercados. 

El diseño, desarrollo y monitoreo de estrategias y modelos diferenciados que articulen espacios rurales y urbanos, actores y coaliciones, emprendimientos privados y políticas públicas. 

El Programa ha venido acumulando una serie de resultados y buenas prácticas, las cuales  pueden ser consultadas en la web:   

Para el período entre 2005 y 2011 en: Diversidad biocultural y territorios

Para el período entre 2011y 2013 en: Vimeo

El escalamiento del Programa,  permitió  beneficiar de manera directa, entre el  2011 y el 2013 y a través de distintos tipos de acciones,  a unas 12.300 personas, en un entorno de  94 territorios en 7 países de América Latina. 

La teoría del cambio detrás de la propuesta de escalamiento de DTR-IC.

Hoy en día el Programa busca estimular cambios que se instalen a nivel de: 

a) La formación de una masa crítica de actores públicos y privados líderes y emprendedores capaces de luchar - en sus ámbitos territoriales e institucionales - contra la pobreza, la inequidad y la injusticia con los instrumentos que provee DTR-IC (a través de la Expansión de capacidades).

b) La generación de ingresos, empleos y otros indicadores de bienestar y calidad de vida que favorezcan a las poblaciones rurales con menores oportunidades (a través del Fortalecimiento de sistemas de mercados y políticas públicas para productores y emprendedores de pequeña escala)

c) La contribución a la construcción de un modelo conceptual y metodológico del enfoque y las prácticas de DTR-IC que pueda emitir recomendaciones para un “sistema” (basado en ambientes de aprendizaje colectivo, procesos de innovación, inclusión social, emprendeduría social, resiliencia, acceso a mercados bajos distintas modalidades) conducente al desarrollo sostenible (a través de la Generación y diseminación de conocimientos para el cambio).   

Las experiencias concretas. 

En relación con la Expansión de capacidades, actualmente se está realizando un esfuerzo muy consistente – juntamente con universidades latinoamericanas y europeas -, alrededor de Diplomados en DTR-IC. A través de estos Diplomados se está haciendo una apuesta concreta al reconocimiento y acreditación de los talentos locales que existen en los territorios rurales latinoamericanos, abriendo oportunidades de formación de calidad en particular para jóvenes y mujeres que, antes, no habían podido acceder a un título de estudio.

Se cuenta actualmente con dos versiones (2013 y 2014) impulsadas entre el Programa DTR-IC/RIMISP y la Pontificia Universidad Católica del Perú (PUCP) con un módulo presencial en el Valle del Colca (Arequipa, Perú). También se desarrolló una versión 2013 con la Universidad Austral de Chile (UACh) y el Centro de Educación y Tecnología (CET) Chiloé con un modulo presencial en  el Archipiélago de Chiloé (Chile), la misma que será relanzada en el segundo semestre del 2014.

Respecto a la línea Sistemas de mercados y políticas públicas, se está trabajando junto con gobiernos nacionales y subnacionales, agencias de cooperación y distintas entidades de la sociedad civil en la puesta en marcha de estrategias de DTR-IC con connotaciones distintas, de acuerdo a cada contexto territorial y país. Temas recurrentes son: el estímulo al desarrollo de  circuitos cortos y de proximidad; la seguridad alimentaria con un énfasis en el reconocimiento y puesta en valor de los patrimonios-agro-alimentarios y culturales territoriales; el diseño de nuevas propuestas de sello empresarial como las vinculadas al concepto de Responsabilidad Territorial Empresarial (RTE) y, en el próximo futuro, a las industrias culturales y creativas urbano/rurales en el marco de la llamada economía naranja.

Se tienen experiencias en fase de maduración en un número importante de territorios latinoamericanos. Uno de los modelos más avanzados es sin duda el de Chiloé, reconocido como uno de los siete sitios piloto de los Sistemas Ingeniosos de Patrimonio Agrícola Mundial (SIPAM) impulsado por el (CET) Chiloé (socio de la Plataforma de Diversidad Biocultural y Territorios) con la FAO y el Gobierno de Chile. En el discurso inaugural pronunciado por la presidenta Michelle Bachelet (video) para la apertura de la XXXIII Conferencia Regional de la FAO para América Latina y el Caribe el 7 de mayo en Santiago de Chile, la presidenta destacó el caso de SIPAM Chiloé como un ejemplo

Respecto a la Generación y diseminación de conocimientos para el cambio, la Plataforma de Diversidad Biocultural y Territorios juega un rol clave;  la misma que desarrolla de manera mancomunada iniciativas de investigación, incidencia política, comunicación, con un énfasis especial en la gran pregunta que, a menudo se tiene desde las mismas políticas públicas: “¿Cómo impulsar estrategias de DTR-IC?”. De ahí que la validación de una “ruta metodológica” y herramientas coherentes y flexibles, permitan dar respuesta hoy a esta pregunta. 

El Programa y la Plataforma tienen una matriz inicial latinoamericana pero desde el comienzo se establecieron articulaciones con experiencias sobre todo europeas, en una lógica de colaboración e intercambio horizontales. Una veta que se puede seguir impulsando como se lo hizo, por ejemplo, a través de la Conferencia La visión en las políticas agrícola y rurales: Un intercambio internacional (Roma, 2010), el Foro Intercontinental Desarrollo Territorial Sostenible. Actores y procesos innovadores para ampliar y fortalecer las experiencias locales (Santa Catarina, 2011) y el Foro Origen, Diversidad y Territorios (Ginebra, 2013).

Mucho por decir pero sobre todo mucho por hacer. Quedamos a disposición de todos los interesados para poder complementar y enriquecer información, pero también para establecer nexos que nos permitan continuar y profundizar la senda recorrida hasta ahora. 

Claudia Ranaboldo.

Investigadora y Coordinadora del Programa DTR-IC/RIMISP.

cranaboldo@rimisp.org

Imágenes: cortesía de Plataforma Diversidad Biocultural y Territorios 

para el Desarrollo Sostenible e Inclusivo.

06/05/14

Del LEADER al « desarrollo local llevado a cabo por los actores locales « en la Unión Europea.

El análisis de la iniciativa comunitaria LEADER de la Unión Europea es susceptible de enriquecer los debates actuales en América Latina, tanto sobre las políticas rurales como sobre los modelos de gestión pública:

Participación, partenariado, innovación, visión estratégica, capital social, democracia participativa, territorios inteligentes, compromiso… Todos esos términos, presentes en los debates latinoamericanos, han sido objeto de profundos desarrollos en la Iniciativa LEADER.

23 años de acciones sobre el terreno, 28 países involucrados, 1000 territorios rurales implicados (más la mitad de la población rural), un presupuesto de 10 mil millones de euros de financiación europea a lo largo de este periodo, representan un capital de experiencias que no tiene parangón en materia de política pública local.

Una producción metodológica excepcional por haber sido querida, preparada y organizada a través de la puesta en red del conjunto de territorios beneficiarios, ha permitido, a medida que avanzaba, reforzar cualitativamente las capacidades de acción sobre el terreno y difundir muy ampliamente las enseñanzas de la Iniciativa. 

Reseña sobre LEADER

En Septiembre de 1991, la Comisión Europea publicaba  su Iniciativa LEADER en favor del desarrollo de las zonas rurales, dirigida  a promover un nuevo enfoque del desarrollo rural, con los objetivos siguientes:

Mejorar el potencial de desarrollo haciendo una llamada a la iniciativa local ;

Promover la adquisición de saber hacer en el campo del desarrollo local ; 

Difundir ese saber haber entre otras zonas rurales. 

Esta primera fase de la Iniciativa (1992-1994) fue seguida por una segunda fase LEADER II (1995-2000) dirigida sobre todo a « apoyar operaciones innovadoras, demostrativas y transferibles que ilustraran las nuevas vías que podía ofrecer el desarrollo rural ». 

Una tercera fase, LEADER + (2001-2007) se dirigió al planteamiento de « estrategias  territoriales de desarrollo integrado y de carácter piloto ». 

A partir de 2007, el enfoque LEADER es parte integrante de las políticas rurales. Más de 300 territorios dependientes de la pesca se benefician de un enfoque similar que promueve la valorización de las producciones pesqueras y la diversificación de actividades. 

Leader Periodo Nº de territorios Superficie  cubierta Financiación europea 

Leader I 1992-1994 217 367 000 km² EUR 442 mill. 

Leader II 1995-2000 906 1 375 144 km² EUR 1 755 mill. 

Leader Plus 2000-2007 893 1 577 386 km² EUR 2 105.1 mill.  

LEADER 2007-2014 2304 3 255 323 km² EUR  5 500 mill.

2014 marca el inicio de un nuevo periodo de programación que irá hasta 2020 (el presupuesto europeo se fija por periodos de 7 años). A través de la denominación « desarrollo local llevado a cabo por los actores locales », la Comisión Europea propone a partir de 2014 extender este enfoque a todo tipo de territorios, sean urbanos, periurbanos, litorales o rurales.

Reseña sobre las 7 especificidades del método LEADER

Fue en 1998 cuando estas 7 especificidades fueron puestas en valor sobre la base de la experiencia de unos 800 territorios que se beneficiaban en aquel momento de la Iniciativa. 

Siguen siendo un referente y son un buen marco igualmente para la evaluación de acciones de los territorios. 

Su plena puesta en valor continúa siendo un verdadero reto, complicado; pero,  ciertamente,  ¡es la vía adecuada para llegar a los « territorios inteligentes » ! 

Las 7 especificidades: Definición sucinta.

TERRITORIO Una zona geográfica pertinente, caracterizada por una historia y por tradiciones comunes, un sentimiento de identidad compartida, una cierta coherencia geográfica y económica que permita a una población definir y poner en marcha su proyecto de futuro. 

PARTICIPACIÓN Toma de la palabra y de la responsabilidad por parte de las poblaciones en la definición y la puesta en marcha de los proyectos locales de manera que se permita acotar los problemas con precisión, y definir soluciones adaptadas al contexto local.  

PARTENARIADO Cogestión,  en el seno del « grupo de acción local », de la definición y de la puesta en marcha del Proyecto local de desarrollo por los actores institucionales, económicos, sociales y culturales del territorio, sean públicos, privados o asociativos. 

INNOVACIÓN Proceso tendente a promover acciones creadoras de futuro, que abran nuevas oportunidades para el territorio, teniendo en cuenta sus especificidades, y que permitan aportar nuevas respuestas.  

INTEGRACIÓN Un conjunto de acciones coherentes, coordinadas, y complementarias que permitan organizar mejor las redes de producción, crear sinergias entre actividades diversas, y gestionar mejor la comercialización de productos.  

PUESTA EN RED. Aprendizaje en el terreno a partir de la experiencia de unos y otros, aunque estén alejados, construyendo un saber colectivo común.    

MODALIDADES DE GESTIÓN Y DE FINANCIACIÓN  Modalidades de gestión y de financiación que permitan la toma de decisión local. Criterios de selección de proyectos transparentes, conocidos por todos. Programas de financiación plurianuales. Flexibilidad para adaptarse a la diversidad de proyectos y gran rigor administrativo. 

Una producción metodológica excepcional.

El Observatorio europeo LEADER ha estado a cargo de la puesta en red de los territorios LEADER desde 1992 al año 2000. Numerosas publicaciones, sobre todo guías metodológicas, continúan siendo referencia para todos los que trabajan en el desarrollo rural. Están disponibles sobre la web:

Desde entonces, esta producción metodológica se ha enriquecido a través de la red europea de desarrollo rural (red abierta a todos los actores rurales de la UE), cuyas producciones están disponibles en : 

Esa producción se ha enriquecido igualmente a través de la red europea de zonas de pesca FARNET que propone documentos metodológicos particularmente pertinentes para todos los actores del desarrollo territorial. 

https://webgate.ec.europa.eu/fpfis/cms/farnet/es/node

Yves CHAMPETIER (director del Observatorio europeo LEADER desde 1992 a 2000). Asociación Europea de Información sobre el Desarrollo Local. 

Más información: (http://ec.europa.eu/regional_policy/sources/docgener/informat/2014/community_es.pdf)

08/04/14

Políticas innovadoras para el desarrollo de los territorios rurales en América Latina (PIDERAL).

I. El contexto actual del desarrollo de los territorios rurales.

Una observación empírica 

A pesar del notable y sostenido crecimiento económico de muchos países de América Latina y el Caribe en las últimas décadas, éste solo se ha difundido de forma limitada en los territorios rurales, especialmente en los más pobres, de modo que las brechas territoriales no se han reducido. Al mismo tiempo persisten fuertes diferencias en la incidencia de la pobreza entre las áreas rurales y urbanas.

Esto en sí mismo ya es una llamada de atención importante para todos los esfuerzos que los gobiernos de los países y las agencias internacionales de desarrollo han llevado a cabo en el pasado. La buena macroeconomía y la existencia de políticas sectoriales parecen influir en el crecimiento medio, pero no garantizan un crecimiento inclusivo, por lo tanto no garantizan la inclusión, ni  la reducción de la pobreza de forma significativa. 

Un malentendido que es necesario aclarar.

En algunos ámbitos institucionales se confunde la concepción del Desarrollo Rural como sector ligado fundamentalmente aunque no únicamente a lo agropecuario. El  Desarrollo Rural Territorial (DRT) o Desarrollo de los Territorios Rurales como enfoque y sistema de gobernanza para una transformación institucional, social y económica en los territorios significa una profundización de la democracia. Representa una vía de democratización del desarrollo.

En desarrollo no basta con relaciones positivas. Se requiere también relaciones eficaces.

Para que una política sectorial o temática  (incluida la agropecuaria) sea efectiva requiere que el diagnóstico de la situación sea correcto y que su implementación sea eficaz. Tanto el diagnóstico como la implementación están directamente relacionados con los territorios rurales.

El fortalecimiento municipal no es suficiente.

La prestación de determinados servicios, la promoción socioeconómica y la implicación de los actores locales requieren ámbitos territoriales que van más allá del municipio y generalmente menores que una provincia o departamento. Los sistemas de planificación del desarrollo exclusivamente con base municipal resultan insuficientes.

Actores locales organizados y una visión consensuada del desarrollo del territorio incrementa la eficacia.

En la promoción del desarrollo y en la implementación de las políticas sectoriales, representa una gran ventaja contar con unos actores locales organizados en una Organización Local de Desarrollo del Territorio (OLDET) y a su vez organizada  en mesas sectoriales o temáticas.

Se simplifican los esfuerzos de diagnóstico y acción sobre un territorio y su población, aumentando la eficacia de las acciones sectoriales. 

Se actúa en el marco de un diagnostico común del territorio

Se cuenta con la implicación de los actores locales

Necesidad de coordinación de las políticas sectoriales.

En la mayoría de los casos, las políticas sectoriales suelen actuar focalizando desde arriba a  su población objetivo - población normalmente dispersa en el territorio y frecuentemente desorganizada - . Actúan con sus propios medios, desconectada de otras políticas y frecuentemente con delimitaciones territoriales diferentes unas de otras. Esa forma de proceder reduce la eficacia en la implementación de las políticas sectoriales, incluida la agropecuaria. 

Son los estados y los gobiernos quienes desarrollan los países.

La verdadera sostenibilidad de los procesos de desarrollo de los territorios rurales proviene de la articulación de sus procesos de desarrollo con las políticas sectoriales de los gobiernos centrales y subnacionales. Sin articulación no hay sostenibilidad de los procesos de desarrollo de los territorios. La articulación requiere de institucionalidad específica para esa función. La articulación de los procesos de desarrollo de los territorios con las políticas sectoriales  suele ser a nivel provincial, departamental o regional.

II. Un proyecto para la formulación de una política pública para el desarrollo de los territorios rurals, PIDERAL.

1. El objetivo de PIDERAL.

El proyecto Políticas Innovadoras para el Desarrollo de los Territorios Rurales (PIDERAL) () fue  ejecutado por el Instituto Interamericano de Cooperación Agraria (IICA) y financiado por la Agencia Española para la Cooperación Internacional y el Desarrollo (AECID). El  objetivo de PIDERAL era explorar la formulación de una política pública para incorporar a los territorios rurales a la dinámica general de desarrollo de los países en condiciones más equitativas. Tres elementos nucleares del proyecto eran:

La organización de los actores locales en OLDET y la formulación del Plan Estratégico de Desarrollo del Territorio (PEDET)

La definición e identificación de espacios subnacionales de coordinación de las políticas sectoriales y de articulación de las mismas con las propuestas que provienen de los territorios

El marco legal y normativo nacional  que da contexto a todo lo anterior.

2. Los países en los que ha trabajado PIDERAL.

Durante los dos años escasos que PIDERAL operó  (de abril de 2012 a diciembre de 2013),  trabajó  en cuatro países: Ecuador, Perú, Costa Rica y República Dominicana. Aunque los contextos de los cuatro países eran muy diferentes, la misión de PIDERAL ha sido la misma en todos ellos, apoyar a los respectivos gobiernos en preparar los elementos necesarios para la formulación de una política pública para el desarrollo de los territorios rurales. El trabajo se ha centrado siempre en los tres elementos básicos mencionados anteriormente). 

En cada país PIDERAL ha actuado en todos los niveles: 

1. A nivel nacional, trabajando con los gobiernos centrales. 

2. A nivel subnacional: En el caso de Perú, trabajando con los gobiernos regionales; en y en Ecuador y República Dominicana, con los gobiernos provinciales. 

3. A nivel territorial PIDERAL ha actuado en dos territorios en cada país. En Perú, en la Mancomunidad del Señor Cautivo de Ayabaca (provincia de Ayabaca, región de Piura) y en el territorio del corredor del café (provincia de Lamas, región de San Martín). En Ecuador, en la microrregión Centro Sur (provincia de Manabí), y en el territorio formado por los cantones de Cota y Guamote (provincia de Chimborazo). En Costa Rica, en el territorio de Talamanca-Valle de la Estrella, y en los territorios del GAT Sur Alto y GAT Sur Bajo. Finalmente en República Dominicana, en los territorios de Barahona Norte y Barahona Sur (provincia de Barahona).

3. Algunas lecciones aprendidas.

A pesar de que PIDERAL no ha cumplido el periodo completo de 42 meses para el que fue programado, debido a la interrupción de la financiación como consecuencia de la crisis económica, la experiencia alcanzada apunta claramente en ciertas direcciones con respecto a la formulación de una política pública por parte de los gobiernos que incorpore a los territorios rurales a la dinámica general de desarrollo de los países en mejores condiciones de equidad. Algunas de esas direcciones serían  las siguientes:

Una política pública para el DRT es posible, aunque se presentan dificultades técnicas, administrativas y políticas.

La voluntad política es el factor más critico

A pesar de tiempo transcurrido, todavía hoy se requiere una convergencia conceptual sobre los aspectos clave del DRT

Existen distintas puertas de entrada a la hora de impulsar la formulación de una política pública para el DRT: a) Directamente, como ha sido el intento de PIDERAL; b) Desde una actuación sectorial.

Parece haber ventaja en adoptar  un enfoque al DRT formal conocido, en vez de  intentar diseñar un sistema ad-hoc.

4. Adoptar el enfoque territorial.

Para incrementar la eficacia de las actuaciones en desarrollo e incluso las de las políticas sectoriales, incluida la agropecuaria, adoptar el enfoque territorial, bien apoyando directamente la formulación de una política pública para el DTR, o al menos adoptándolo en las actuaciones sectoriales, lo que implica:

Actuar en el marco de una política pública sectorial

Organizar a los actores sectoriales en los territorios

Articular las propuestas de los territorios con la política sectorial.

 

Paco Amador.

Consultor internacional IICA. Coordinador proyecto PIDERAL.

 

MÁS INFORMACIÓN SOBRE PROYECTO PIDERAL:

Intervención de Paco Amador en sesión sobre desarrollo rural territorial organizada por la AECID (Agencia española de cooperación internaonal para el desarrollo).

https://www.youtube.com/watch?v=KBB2tIW10So

Web proyecto PIDERAL.

infoagro.net/programas/Pideral/default.aspx

 

 

Desarrollo Territorial y Cambio Climático

El Dr. Andy Jarvis es el líder del programa Decisión y Análisis de Políticas del Centro Internacional de Agricultura Tropical (CIAT) y es líder en el programa de investigación del CGIAR para el Cambio Climático, Agricultura y Seguridad Alimentaria, con sede en Cali, Colombia. El Dr. Jarvis tiene 10 años de experiencia en la investigación científica de países en desarrollo en reducción de la pobreza y protección de los servicios ecosistémicos.

En nuestra Ventana de territorios inteligentes el Dr. Jarvis comparte con nosotros unas reflexiones sobre la relación entre desarrollo territorial y cambio climático.

 ......

"Desarrollo territorial y cambio climático"

Una fuerza externa, en particular el cambio climático, tiene el potencial de ser especialmente perjudicial incluso para el desarrollo territorial más bienintencionado si no es considerada adecuadamente. El cambio climático no puede ser concebido como algo estático; es tan dinámico como el territorio, multifacético y en muchos casos impredecible. El aumento de las lluvias en un área puede ir acompañada de amenaza de sequía en otra, lo que puede parecer extraño para esa zona. Por otra parte, no todos los efectos son malos, el clima en algunas zonas será mejor, favoreciendo nuevas industrias, cultivos o empresas, incluso cuando en otras áreas las condiciones empeoren.

Los impactos del cambio climático en los territorios no están limitados al entorno físico. Por supuesto, en el territorio son más visibles: degradación de la tierra, cambio en las temperaturas y en los regímenes de precipitaciones, y los fenómenos extremos cada vez más frecuentes son difíciles de ignorar. Sin embargo, los efectos del clima van más allá de lo físico, también afectan el ámbito social, económico y político.

Los cambios de uso del suelo y las migraciones de población humana entran en juego aquí, así como el bienestar financiero desde el nivel de subsistencia familiar hasta las economías nacionales. Las negociaciones políticas que implican el cambio climático rara vez involucran sólo el clima y a menudo están atadas a temas complejos sobre seguridad nacional, términos de comercio y justicia climática. Dadas estas complejidades, algunas estimaciones indican que la proporción de la financiación total destinada a medidas de adaptación al cambio climático es tan solo del 6 por ciento.

Esta complejidad no sólo se genera a escala mundial; existen las mismas dificultades cuando trasladamos asuntos de adaptación al cambio climático a nivel nacional y local. Por ejemplo, ¿cuál Ministerio debería encargarse del desarrollo e implementación de políticas de adaptación cuando muchos de ellos (Ministerio de Agricultura, Ministerio de Ambiente, Ministerio de Comercio, Banco Central) están implicados?. Del mismo modo, ¿cuáles actores locales (organizaciones no gubernamentales,  organizaciones de agricultores, consejos distritales, comunales) deben hacerse cargo de un proyecto de adaptación existente? y ¿cuáles mecanismos de coordinación entre estos actores aseguran una ejecución eficiente, sostenible y con impacto?

El desarrollo territorial que no tiene en cuenta esta diversidad de temas es incompleto y en el peor de los casos, insostenible. Las preguntas mencionadas anteriormente ponen en primer plano la importancia de la acción intersectorial y de múltiples niveles en los territorios. Cuando podemos identificar y entender los impactos del cambio climático, podemos concebir el grado en el que deben desarrollarse nuevas redes institucionales para la adaptación. Para esto, es necesaria tanto la coordinación vertical entre los diferentes niveles de gobierno como la organización horizontal entre los sectores que apoyan la adaptación, la mitigación, la reducción del riesgo de desastres y los medios de subsistencia.

Los territorios no están aislados y se ven afectados por múltiples elementos o componentes, tanto directos como indirectos, los cuales crean sus propios impactos sobre el territorio. La capacidad de respuesta del territorio ante un componente tan dinámico e impactante como el cambio climático dependerá de la integración, socialización y coordinación que el territorio haya desarrollado ante los impactos del mismo: 

La integración del cambio climático en los sectores, procesos y mecanismos de desarrollo del territorio se debe lograr para garantizar una mejora adecuada del territorio.  Es clave analizar y planificar qué asuntos deben tratarse en los distintos sectores relativos al cambio climático; en términos por ejemplo de agua, suelos, energía y recursos genéticos para la ampliación de prácticas de producción de cultivos, ganado, bosques y pesca y acuicultura, y a lo largo de las cadenas de valor alimentarias. 

La socialización sobre cambio climático y medidas adaptativas y mitigación con los actores del territorio implica la participación de éstos en los procesos. Además los mecanismos de gobernanza deben ser de varios niveles; es decir que  las respuestas de adaptación climática  deben estar facultadas por políticas nacionales y fundamentadas en contextos locales, a través de la planificación de la adaptación basada en la comunidad.

La coordinación entre los actores e instituciones del territorio para lidiar con los impactos del cambio climático  debe ser puesta  en marcha en el lugar y momento adecuado, basados en la combinación de intereses que un territorio particular presenta. Esta coordinación orientará las opciones institucionales, políticas y financieras disponibles; también guiará las relaciones con la reducción del riesgo de desastres y la utilización de redes de seguridad, e alineará el rol clave del desarrollo de capacidades y la evaluación y monitoreo 

Los actores de “territorios inteligentes”  reconocen que el clima  no es estático sino dinámico y que los mecanismos de respuesta a los impactos del cambio climático deben ser planificados y ejecutados de manera coordinada desde diferentes niveles de gobierno y desde los distintos sectores.  Determinarán y aplicarán políticas integrales relativas al cambio climático; analizarán e identificarán sus repercusiones, efectos, costos y beneficios, así como los incentivos y obstáculos para la adopción de prácticas de territorios climáticamente inteligente. 

Andrew Jarvis.

..............................................................................................................................

MÁS INFORMACIÓN SOBRE EXPERIENCIAS RELACIONADAS CON CAMBIO CLIMÁTICO CON ENFOQUE TERRITORIAL:

"Enfoque Territorial al Cambio Climático: Hacia un Desarrollo bajo en emisiones y resiliente al cambio climático en Piura y Tumbes". 

Este proyecto del PNUD (Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo) pretende apoyar el fortalecimiento de las capacidades de las autoridades nacionales y regionales de los territorios peruanos de Piura y Tumbes, para integrar el cambio climático en la programación y planeación territorial. Para ello, mediante un proceso de construcción colectiva, se está trabajando en un Plan Regional Integrado de Cambio Climático (PRICC) que incorpore tanto estrategias como planes de inversión en respuesta al cambio climático.

 

Enfoque Territorial del Cambio Climático (TACC )

El proyecto Enfoque Territorial del Cambio Climático (TACC, por sus siglas en inglés) es una alianza de cuatro agencias de las Naciones Unidas (PNUD, PNUMA, UNITAR y UN-Habitat) con asociaciones de autoridades sub-nacionales. El proyecto se enfoca en el nivel de gobierno que cubre territorios a nivel sub-nacional (dependiendo de la estructura estos incluyen estados, provincias, autoridades locales, ciudades, etc), usualmente llamados “regiones” o “gobiernos locales”. 

Las principales actividades incluyen capacitar a un total de 500 territorios sub-nacionales a nivel mundial y apoyar en el desarrollo e implementación de planes de adaptación y mitigación en 50 de ellos, dentro de las estrategias y planes nacionales, a través de Planes Climáticos Territoriales Integrados (PCTIs).

17/12/13

Territorios inteligentes

La inserción de los países de América Latina y el Caribe en los mercados mundiales ha puesto en evidencia la necesidad de avanzar hacia políticas públicas que promuevan la competitividad territorial.

El cambio de enfoque que se ha producido desde el desarrollo rural (que operaba sobre lo sectorial), hasta el desarrollo territorial (que opera sobre lo multisectorial, sobre el conjunto del territorio); unido a la creciente tendencia de federalización o descentralización en el área de América Latina y Caribe, hace necesario el establecimiento de nuevas relaciones institucionales y de gobernanza y la apuesta por una nueva generación de políticas públicas que reconozcan  la multitud de aspectos que conforman el territorio (cultural, espacial, ambiental, institucional, económica), y la consideración de todos ellos de manera compleja, para conseguir un desarrollo más efectivo y sostenible. Y ello sólo será posible si se consolida la consideración del territorio como “nueva unidad de gestión pública” (Echeverri, 2009).

Precisamente, una de las conclusiones del Informe final del programa internacional sobre “Dinámicas territoriales rurales  2007-2012” en ALC, es,  en palabras de su coordinador, Julio Berdegué,  "la absoluta necesidad de contar con estrategias de desarrollo territorial y con políticas públicas que las instrumenten".

En los últimos años, el concepto de territorio inteligente se ha consolidado como  una tendencia creciente en el entorno de las políticas públicas. Tiene escasos antecedentes, aunque es fácil encontrar conceptos cercanos a éste, principalmente desde las Teorías Urbanas y Regionales que están planteando el tema de las “smart cities”, si bien es un debate que está muy centrado en el uso de las tecnologías de la información en el espacio público urbano. 

Ante todo, hay que indicar que Inteligencia ha existido siempre en todos los pueblos y territorios, y está inextricablemente unida a sus tradiciones, sus saberes y su capacidad de respuesta a lo largo de la historia.

A la luz del debate sobre la redefinición de las estrategias de desarrollo que se está produciendo en estos momentos, el concepto de territorios inteligentes lo que viene a proponer es una nueva interpretación del concepto de desarrollo competitivo y sostenible aplicado al territorio del siglo XXI. 

El modelo de "territorios inteligentes", viene definido por una serie de atributos:

  • Sostenibilidad
  • Equidad
  • Responsabilidad
  • Capacidad de aprendizaje y adaptación
  • Enfoque sistémico
  • Identificación de ventajas competitivas
  • Innovación social
  • Gobernanza
  • Trabajo en Red
  • Incorporación de conocimiento
  • Economía creativa

 

Como principal pilar, la apuesta por la sostenibilidad en sus tres vertientes (desarrollo económico y competitividad, cohesión social y respeto medioambiental) informa la arquitectura esencial de este modelo territorial. 

Junto a ello, los territorios inteligentes se caracterizan por su capacidad continua de aprendizaje y adaptación (el aprendizaje continuo es un prerrequisito indispensable para una sociedad innovadora).

Son  territorios que, más allá de su competitividad económica o sectorial, actúan con un enfoque territorial dirigido a encontrar sus singularidades competitivas en un marco global. 

La inteligencia territorial está también unida a una dimensión multisectorial que favorezca una definición integral de políticas públicas de desarrollo sostenible, y que coordine políticas macro con el resto de políticas sectoriales con incidencia en el territorio.

Son territorios inteligentes de igual manera aquéllos preocupados por integrar el conocimiento que exista en el territorio, conectarlo y utilizarlo para el beneficio común. Territorios, en definitiva, que promueven y aplican la inteligencia colectiva.

Son territorios que, por ello, colaboran y trabajan en Red, como enfoque necesario y útil para integrar y fomentar tanto relaciones complejas y multinivel; como un volumen de información elevado. 

Son territorios con un liderazgo fuerte y una participación pública efectiva en la conformación de un proyecto de futuro basado en las expectativas y necesidades de las personas que viven en él.

Son territorios que crean nuevas formas de gobernanza para asegurar que la toma de decisiones sea participativa y esté suficientemente informada. Son territorios que están innovando en el entorno social, mediante nuevas formas de participación, codecisión y renegociación de competencias y responsabilidades en las políticas y estrategias planteadas, implicando a todos los agentes locales, privados y públicos de la economía formal e informal. 

El modelo de territorios inteligentes se basa en una dimensión de equidad que tenga como objetivo un desarrollo inclusivo, en el que se contemple la incorporación de los colectivos más desfavorecidos a los procesos productivos del mismo.

Con respecto a la dimensión territorial,  este modelo territorial contempla a las unidades territoriales no sólo como espacios físicos, sino como el resultado de una visión compartida de cambio, que da sentido y contenido al proceso de desarrollo a partir de la diversidad cultural, los intereses y voluntades comunes de la población. Una visión compartida de cambios que debe radicar en una gobernanza local ampliada e incluyente, donde la participación, la deliberación y la concertación entre actores reciban atención prioritaria.

Concluyendo, podríamos afirmar que aquellos territorios con vocación de construir su proyecto de futuro basándolo en la sostenibilidad, en la responsabilidad social y ambiental, en el aprendizaje y la gestión del conocimiento, y en la colaboración, constituyen territorios inteligentes.

Y para ello, no se necesita ni un tamaño, ni un nivel de infraestructuras predeterminado. 

Cualquier territorio puede ser un territorio inteligente.